domingo, 19 de marzo de 2023

¿ Y QUÉ CARAJO HACE EL GOBIERNO ?


La angustia de vecinos que llevan 16 días sin luz
Los vecinos de un edificio de ese barrio porteño ya agotaron sus fuerzas para resistir las incomodidades de vivir con altas temperaturas y sin energía eléctrica ni agua
Delfina CelichiniDaniel es jubilado y vive solo desde que enviudó, hace dos meses
Los vecinos de Irigoyen y Tinogasta, en el barrio porteño de Villa Real, ya no saben qué hacer. Un edificio de esa cuadra lleva 16 días sin energía eléctrica. Los vecinos comparten la desazón y se organizan para intentar lidiar con la emergencia. Instalaron una bomba de agua para al menos disponer de ese elemento vital. No tienen respuestas certeras de Edesur, que ayer mantenía a 61.620 usuarios sin servicio eléctrico, y deben mudarse a casas de familiares para poder descansar.
“Se cortó la luz”. Eran las 16.20 y la desazón volvió a invadir a los vecinos del edificio de Irigoyen y Tinogasta, en el barrio porteño de Villa Real. Después de 16 días sin luz, menos de un tercio de los departamentos habían recuperado el servicio hacía algunas horas. Una pequeña bomba de agua, comprada e instalada con la ayuda de todos los vecinos, se convirtió en un alivio momentáneo. El agua, un bien de lujo.
Quien hizo el anuncio fue Julieta, del 2º 9. Sus oídos, adiestrados a la posibilidad de una contingencia eléctrica, fueron los primeros en detectar una anomalía. Su cuerpo se tensó, su rostro cambió y lo puso en palabras: “Se cortó la luz”.
A lo largo de marzo, los vecinos de ese edificio de Villa Real sufrieron las consecuencias de un suministro eléctrico deficiente. De las 18 unidades habitacionales, solo 5 recuperaron el servicio, de a ratos y con un voltaje menor al habitual, en estas últimas dos semanas. Por eso, cuando vuelve la luz, solo las heladeras, y con suerte un ventilador, son los artefactos enchufados. Las prioridades: conservar los alimentos, refrigerar líquidos para hidratarse y ventilar los ambientes. “Las paredes hierven”, remató Liliana, que vive con su marido en el 1º 8, pero se mudó a la casa de su suegra en Parque Chacabuco para poder dormir.
“Lamentamos el inconveniente, trabajaremos hasta que se recupere el servicio de luz. Vamos a mandar una cuadrilla”, indicó Edesur y explicó el por qué de este corte tan abrumador: “Se dio en el marco de 16 días de ola de calor extremo, la más importante de los últimos 100 años y con un pico de consumo que en varias oportunidades batió récord histórico de demanda, que puso a la red eléctrica en un nivel muy alto de sobreexigencia, y ocasionó las fallas”.
Después de dos semanas de temperaturas extremas en la ciudad y gran parte del área metropolitana, en un marzo en llamas, con récords de temperatura, esta semana el alivio parece estar más cerca. Según informó el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), al cierre de esta edición, 61.620 usuarios de Edesur seguían sin suministro; 931, de Edenor.
“Me tuve que ir a vivir a la casa de mi suegra, en Floresta”, dijo Julieta a la nacion. Ella, su marido, sus hijos de 12 y 3 años, y su perro, recorren desde hace 16 días casi cinco kilómetros todos los días para dormir y bañarse.
“A mi departamento le pega el sol, sin luz no se puede estar”, señaló la vecina del segundo piso, quien agregó que su hijo menor hace una semana y media que no va al jardín por falta de agua y electricidad. “En los días de más calor, lo tuve metido en la bañera jugando con los autitos tres o cuatro horas seguidas. Tenía que recargarle el agua a cada rato porque se calentaba”, sumó.
Oscar, del 3º 18 también se tuvo que mudar. Con dos stents coronarios, subía constantemente baldes con agua a su departamento, hasta que decidió no hacerlo más. “Es inhumano”, determinó y precisó que viaja todos los días hasta Martín Coronado, partido de Tres de Febrero, donde vive su hijo. Como es plomero, fue quien instaló sin cargo la bomba de agua para que, de a ratos, se cargue el tanque del edificio y haya un poco de alivio.
Según indicó Natalia, que vive con su marido y su perro Otto en el 2º 11, la solidaridad entre vecinos es frecuente. Por un incendio que ocurrió hace algunos años los lazos se hicieron más fuertes y esta nueva situación volvió a unirlos. El nombre de su grupo de WhatsApp da cuenta de la desesperación: “Sin Luz”.
Daniel, del 2º 12, es jubilado y vive solo desde hace dos meses luego de la muerte de su mujer. Como parte de su nueva rutina, va y viene con su auto hasta la casa de su hijo. Solo vuelve a su hogar para chequear el suministro eléctrico y ventilar los ambientes. “A veces como afuera porque acá no se puede cocinar nada. Es un costo muy grande el que afrontamos y Edesur no nos va a reconocer nada. Uno la pelea cómo puede”, se lamentó.
Anteayer por la tarde, decenas de personas se congregaron en la puerta del proveedor del suministro eléctrico en Alberdi y Lacarra, en el barrio de Parque Avellaneda para pedir respuestas y soluciones ante la desesperante situación que atraviesan. Vecinos de Monte Castro, Liniers, Mataderos, Flores, Floresta y Villa Real, eran las zonas más afectadas. Si bien la manifestación tuvo una convocatoria pacífica, ante la falta de respuesta de la empresa, los manifestantes comenzaron a elevar su reclamo y alrededor de las 18.30 quemaron maderas.
Con tiza, en el pavimento caliente, una frase graficaba la desesperación: “El único Edesur que ilumina es el que arde”. Efectivos de la Policía de la Ciudad custodiaban las inmediaciones del lugar. “Queremos luz, no policías”, se escuchaba entre los manifestantes

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