Advierten que los incendios en la Patagonia serán cada vez más frecuentes e intensos
Según investigadores del Conicet y la Universidad del Comahue, así surge de un modelo que analiza variables biofísicas, antrópicas y meteorológicas históricas
Paz García Pastormerlo
SAN CARLOS DE BARILOCHE.– El incendio forestal en el Parque Nacional Los Alerces, que se mantiene activo desde hace diez días y ya consumió 3147 hectáreas de bosque nativo, demuestra una vez más, entre otros factores, los efectos del cambio climático.
Aunque ahora le vuelve a tocar a esa área protegida de la provincia de Chubut, lo cierto es que se trata de una problemática común en la región norpatagónica: en esa zona se vienen produciendo en las últimas décadas grandes incendios que tienen cada vez mayor intensidad y tamaño.
“Venimos pregonando que, con el cambio climático, la cosa se va a poner cada vez más grave. En 2022, presentamos con un equipo del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma, Conicet-Universidad Nacional del Comahue) un algoritmo de aprendizaje artificial denominado Random Forest. Es un modelo que permite analizar la probabilidad de incendios en el futuro y la vulnerabilidad de los bosques. Las conclusiones son bastante graves: para la mitad del siglo XXI, se espera un incremento de dos o tres veces en las probabilidades de incendios y hacia fines de siglo, de seis veces”, cuenta a Thomas Kitzberger, investigador la nacion del Conicet en el Inibioma.
Hace dos años, él y otros investigadores de la Universidad Nacional del Comahue fueron reconocidos entre los 20 ecólogos más destacados de la Argentina. Kitzberger es licenciado en Ciencias Biológicas y estudia desde hace años la ecología del fuego.
El modelo climatológico desarrollado por los expertos relaciona la ocurrencia de incendios en la Patagonia andina durante 23 años con variables biofísicas, antrópicas y meteorológicas históricas que influyeron en la ignición y propagación de esos fuegos.
“Si bien esperábamos aumentos en las probabilidades de incendio para la región, lo que nos sorprendió más es la magnitud de los cambios que se esperan aun bajo escenarios de emisión de gases de efecto invernadero relativamente optimistas. Esto implica que incendios de gran magnitud, como los ocurridos en el lago Mascardi en 1999, el lago Cholila en 2015 (el más grande registrado en la Patagonia desde que se tienen registros, que afectó unas 30.000 hectáreas), el de 2022 en el lago Steffen-Martin y el actual en Los Alerces, en vez de ocurrir una vez por década aproximadamente, podrían repetirse en la región cada cinco o cada dos años, dependiendo del escenario climático esperado. La Patagonia es un sistema muy sensible a la variación climática y vamos a tener aumento de temperatura y disminución de las precipitaciones, dos condimentos que son perfectos para el fuego”, advierte Kitzberger.
Tal como señala el biólogo, existen ventanas climáticas de oportunidad para los incendios. Si bien siempre aparecen focos de incendio, cuando hay determinadas condiciones meteorológicas los eventos se vuelven muy grandes. Y esas oportunidades se incrementan de forma progresiva por el cambio climático. El fuego no solo encuentra combustible seco a su paso (ramas y troncos), sino también combustible vivo: la desecación de los ambientes hace que el follaje de las plantas pierda humedad y pueda arder completamente.
“Tenemos todos los condimentos para tener más fuego en la Patagonia. Y el incendio actual en el Parque Nacional Los Alerces es parte de ese proceso de desecación. En general, este tipo de eventos se producen en situaciones del fenómeno climático La Niña, pero este año también se dan durante una fase de El Niño. Además, creemos que está influenciado por otro patrón climático que se llama oscilación antártica. A diferencia de la oscilación de El Niño, que es ecuatorial, está movilizada por un patrón en la Antártida y está vinculada con altas presiones atmosféricas sobre las latitudes medias de los continentes en el hemisferio sur: cuando el índice es positivo, hay altas presiones y hay grandes sequías”, dice Kitzberger.
Agrega que lo grave es que, a diferencia de El Niño, que fluctúa año tras año, la oscilación antártica mantiene una tendencia positiva en los últimos 40 años. Eso significa que la sequía parece haber llegado para quedarse.
La ola de calor que afecta estas latitudes es prueba de esas anomalías climáticas y crea la condición ideal para la propagación del fuego. En este contexto, los incendios son más serios y emiten más dióxido de carbono, al tiempo que erosionan más los suelos y las pendientes.
Kitzberger suma que los incendios actuales consumen más biomasa y afectan bosques que normalmente no se verían afectados por el fuego en condiciones climáticas normales, como los bosques de lenga: “Ese tipo de bosques, que son húmedos, suelen ser barreras para el fuego, pero ahora también se queman. Y la lenga es muy sensible al fuego, tiene poca capacidad de resistir las altas temperaturas. Los árboles tienen pocas posibilidades de regenerarse y se producen conversiones completas de ecosistemas: deja de haber un bosque de lenga y pasa a haber matorrales o se transforma en otro ecosistema”.
En el incendio forestal que se desató en el lago Steffen-Martin entre diciembre de 2021 y abril de 2022, por ejemplo, se quemaron 8363 hectáreas de bosques de coihue, ciprés, lenga y otros arbustos. Un relevamiento realizado por expertos concluyó que, de no mediar acciones de restauración activa, “aproximadamente el 38% de la superficie original de bosques se perdería, es decir que serían reemplazadas por otros ecosistemas como matorrales o pastizales”.
Los Alerces
El incendio que hoy consume bosques en el Parque Los Alerces empezó a poca altura, en el faldeo del cerro La Torta, en ecosistemas muy inflamables, como son los matorrales, y se fue abriendo como un abanico. Si bien podía esperarse que el enorme macizo de roca lo frenara, el fuego subió por las laderas del cerro y afectó bosques de lenga. En los últimos días, los fuertes vientos del oeste y noroeste propiciaron que el incendio encontrara un pasadizo por el sur del cerro La Torta y consiguiera bordearlo.
“Para conseguir extinguirlo, todo va a depender de las condiciones meteorológicas. Estos incendios de tantas hectáreas son muy difíciles de controlar por las brigadas. Su rol principal ahora no es frenar el incendio, sino proteger vidas e infraestructura. De acuerdo con mi experiencia, lo más probable es que la extinción ocurra cuando lleguen las lluvias”, asegura Kitzberger. El último pronóstico meteorológico anticipa que esas ansiadas precipitaciones podrían llegar, al fin, mañana.
Suman 385 las personas que trabajan actualmente en la lucha contra las llamas en Los Alerces, de las cuales 271 se desempeñan en el terreno dedicadas específicamente al combate y logística de las cuadrillas. En tanto, 114 agentes se ocupan del apoyo logístico. El apoyo aéreo establecido por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) cuenta con la operación alternada de tres helicópteros, dos aviones hidrantes y un avión de observación.
Aunque prefiere no hacer suposiciones sobre el origen de este incendio, el biólogo explica que la ignición aumenta por tres causas: naturales, accidentales e intencionales. Las primeras son las tormentas eléctricas, que también se maximizan con el cambio climático. El jueves pasado, día en que comenzó el fuego en Los Alerces, no hubo tormentas eléctricas en la Patagonia.
Estadísticamente, la mayor parte de los incendios forestales son accidentales, aunque también hay un alto porcentaje de focos intencionales. Las motivaciones son múltiples en este último caso, pero lo cierto es que el daño ecológico es tremendo y esos lugares quedan degradados y pierden muchas veces su valor de conservación.
“Bajo escenarios de cambio climático, la única salvación que tenemos es disminuir las igniciones antrópicas. Depende de nosotros si los lugares se van a seguir quemando: las condiciones están dadas y las oportunidades son cada vez más frecuentes”, cierra Kitzberger.
Thomas Kitzberger Conicet
“tenemos todos los condimentos para tener más fuego en la Patagonia. el incendio actual en Los Alerces es parte de ese proceso”
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Un video viral expuso el aluvión de pacientes bonaerenses en la ciudad
Escoltado por personal de seguridad, tuvo que contener a familiares y enfermos que exigían ser atendidos en el Argerich
El video de un médico cirujano de la guardia del Hospital Argerich que el miércoles pasado a la noche, escoltado por personal de seguridad, tuvo que contener a familiares y pacientes que exigían ser atendidos resume en tres minutos las condiciones en las que a diario trabaja el personal de salud. Al menos seis personas, entre ellas familiares de pacientes, amenazan finalmente con “quemar todo” si tienen que seguir esperando después del triaje.
“Somos ocho médicos y lo que ustedes no ven es que por atrás entran las ambulancias. Ingresaron cinco personas para intubar. Estamos todos corriendo hace tres horas”, argumenta el médico frente a los reclamos que iban desde dolores, malestar general o presión baja, hasta el pedido de una orden para hacer una placa. “Atiendo a todos lo que puedo, pero estoy sobrepasado”, agrega el profesional. Los trasladados al Argerich, en el barrio porteño de La Boca, habían sido de víctimas de un choque múltiple que estaban en estado grave.
Pero las imágenes reflejan mejor que cualquier estadística la alta demanda de bonaerenses en las guardias de los hospitales porteños por falta de servicios más cerca de sus casas. Son pacientes que viajan horas para atenderse por una urgencia.
El año pasado, dio cuentade centros en la provincia de Buenos Aires que estaban limitando la oferta de atención, sobre todo las guardias, por falta de médicos, camas y hasta por la inseguridad. Esa demanda insatisfecha recae en las guardias de hospitales bonaerenses que sostienen la atención y de los hospitales porteños.
En el video, a la pregunta “¿usted de dónde viene?” que hace el médico en medio de la discusión las seis personas que reclaman atención responden La Plata, Florencio Varela, Aldo Bonzi (La Matanza), Avellaneda, Alpargatas y Zapiola.
“Ninguno viene de La Boca –replica el profesional–. Tengo una capacidad de recursos para gente de la Capital Federal, especialmente del barrio de La Boca. Ahora, atiendo a todo el mundo que puedo atender y estoy sobrepasado”. Al cuestionamiento que genera con su respuesta, devuelve: “Estoy explicando por qué estoy sobrepasado de trabajo. Y es porque todo el mundo viene para acá”, dice.
Alta demanda
Un proyecto de ley que había ingresado a la Legislatura porteña en 2022 –y finalmente no prosperó– proponía la recuperación interjurisdiccional por servicios de salud y educación brindados a residentes de otros distritos dentro del sistema público de la ciudad. En los fundamentos de esa iniciativa, estadísticas locales daban cuenta de que el 40% de las consultas anuales en los hospitales eran de bonaerenses, por un valor estimado de más de $13.000 millones. En algunos centros de salud porteños, la demanda puede ser aún más alta.
De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la ciudad, en toda la red de atención que depende del estado local se atendían a diciembre del año pasado unos 40.000 turnos diarios, con unas 1000 personas que estaban quedando en espera, más allá del nivel de atención de que se tratara (centros de atención en los barrios o los hospitales).
Justamente, del seguimiento de esos casos, en la cartera sanitaria advirtieron que había que aumentar y mejorar la accesibilidad de los porteños a los servicios del sistema.
Reforzar la atención
Ante la consulta por los hechos registrados en el video, desde la cartera sanitaria respondieron ayer que están trabajando para reforzar la atención en los centros de atención en los barrios, por los Cesac, para descomprimir la demanda en las guardias de los hospitales y, a la vez, evitar situaciones como la que afrontó el médico del Argerich.
“Tenemos una estructura sanitaria concentrada en la ciudad desde siempre: viven tres millones de personas, pero ingresan a trabajar muchas más [desde la provincia de Buenos Aires] que también aportan al funcionamiento de los servicios con lo que producen. Pero que alguien tenga que viajar a la ciudad desde La Plata supuestamente por una urgencia, como se ve en el video [del médico de guardia en el Argerich], es grave”, dijo Edgardo Knopoff, vocero de la Asociación Médicos Municipales (AMM) y jefe de Área Programática del Hospital Piñero, ante la consulta de tras la viralización de las la nacion imágenes.
“En las guardias, se categoriza a los pacientes para la atención de acuerdo con la urgencia de cada caso. El video habla del desborde de los pacientes y las condiciones malas en las que están trabajando los médicos”, agregó. Durante esa guardia, habían sido trasladados varios pacientes en emergencia porque había ocurrido un choque con víctimas múltiples. “Esto es prioridad para la atención en cualquier hospital”, explicó Knopoff.
A propósito de las imágenes, manifestó que el médico “tiene temor por lo que le pueda pasar con la viralización” de la grabación hecha con un teléfono celular en el pasillo del acceso a la guardia del hospital.
Knopoff mantuvo reserva del nombre del profesional y confirmó que está recibiendo asesoramiento legal a través de la AMM por las imágenes tomadas sin consentimiento del médico. “Esto afecta directamente la relación médicopaciente con profesionales más a la defensiva. El acto médico es privado, con intimidad y confianza. La intromisión a través de filmaciones y su difusión en redes sociales como ocurrió en el Argerich solo terminan por generar desconfianza”, indicó el representante gremial.
Hacia el final del video, cuando el médico sigue intentando aclarar por qué se demoraba la atención, las personas que reclamaban ser atendidas empiezan a decir que nadie les había informado que estaban sobrepasados en la capacidad de la guardia por la emergencia que atendían desde hacía tres horas.
“Espérenme porque otra no hay y la camilla cucheta todavía no la inventaron. Les pido un ratito y los voy a atender”, responde el médico y se retira, seguido de tres empleados de seguridad del Hospital Argerich.
“Entonces, ¿cuatro horas más?”, le pregunta una de las mujeres. “O cinco”, retruca, mientras sigue camino a la guardia, el profesional. “¡Sos un atrevido! –grita otra de las mujeres en el corredor de acceso a la guardia–. ¡Atrevido!”.
“¡Entonces vamos a quemar todo acá!”, amenaza la misma mujer que había reclamado si la demora iba a ser de otras cuatro horas.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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