lunes, 5 de febrero de 2024

TENSIÓN EN LA VOTACIÓN Y EMILIO MONZÓ


La discusión sobre el impuesto PAIS traba el avance final de la ley ómnibus
Tensión. Los gobernadores exigen que se reparta su recaudación, pero Milei se niega; siguen negociando de cara al debate en particular
Matías Moreno
Al gobierno de Javier Milei le queda un camino cuesta arriba para conseguir la media sanción de la ley ómnibus en la Cámara de Diputados, pese a la aprobación en general del viernes. El principal obstáculo que empantana el trámite es el reclamo de los gobernadores dialoguistas para que se coparticipe la recaudación del impuesto PAIS, algo a lo que el Presidente se niega de manera rotunda.
Sin un acuerdo sobre los recursos, reviven las diferencias sobre aspectos centrales del proyecto, como el alcance de la autorización al Ejecutivo para privatizar empresas públicas, la delegación de facultades y las reformas en materia penal.
El presidente Javier Milei dio un pequeño paso el viernes cuando logró la aprobación en general de la ley ómnibus, pero ahora debe encarar la etapa de la negociación más difícil: conseguir un colchón de apoyos para no sufrir un tropiezo en el tratamiento en particular. Esa discusión se postergó para pasado mañana por las discrepancias con los bloques aliados en torno a la letra chica de artículos medulares de la iniciativa, como la autorización a las privatizaciones, las facultades delegadas, la autorización a tomar deuda o las reformas en materia penal. Sin embargo, en la recta final de la batalla política, la compleja negociación de Milei con los gobernadores más cercanos a la Casa Rosada por el impuesto PAIS y el asunto fiscal se convirtió en el principal obstáculo que complica la media sanción de la ley.
Después de tres días de vértigo, los emisarios de Milei sellaron una suerte de “pacto de caballeros” con los representantes de las bancadas dialoguistas en la Cámara baja. Ocurrió el viernes, después de tres horas de intensas tratativas. Acordaron avanzar con la aprobación en general del megaproyecto, a la espera de que el Gobierno defina una estrategia para zanjar las diferencias con las provincias sobre el reparto de recursos.
En esa pugna por cerrar un pacto sobre el tema fiscal, Milei se niega a aceptar el pedido de los gobernadores de reformular el reparto de la recaudación del impuesto PAIS, que se convirtió en una caja clave del Ejecutivo, y pone todas sus cartas en presionar a los aliados con la amenaza del escarnio ante la opinión pública. El Presidente, que viajó ayer a Mar del Plata para visitar a su pareja, Fátima Flores, coquetea con la idea de responsabilizar a “la casta” por obstaculizar las reformas que él diseñó para enfrentar la crisis económica.
La intrincada negociación entre el Gobierno y los bloques aliados en el Congreso se atora por el desgaste y las exigencias de ambas partes. El eje de la pulseada sigue siendo la distribución de los recursos en plena ejecución del plan de ajuste de Milei. Mientras que la Casa Rosada posterga la discusión sobre un nuevo pacto fiscal o la restitución del impuesto a las ganancias hasta
Javier Milei
que los gobernadores y el Congreso sancionen la ley ómnibus, los mandatarios que están dispuestos a colaborar con el oficialismo quieren que el Gobierno les brinde garantías de que sus arcas no se verán golpeadas por la cruzada de Luis Caputo para lograr el déficit cero. Es decir, buscan morigerar el ajuste sobre sus cuentas y reclaman una compensación por la caída de sus ingresos antes de convalidar las reformas en el recinto.
El ministro del Interior, Guillermo Francos, se instaló el viernes en el despacho de Martín Menem, titular de la Cámara, para intentar destrabar la discusión. Si bien no logró sellar un acuerdo con los dialoguistas que responden a los gobernadores más combativos, como el cordobés Martín Llaryora, quien encabezó el operativo para presionar a Milei con el plan de coparticipar el impuesto PAIS, ambas partes quedaron en seguir las conversaciones durante el fin de semana.
Los gobernadores y las bancadas de Hacemos Coalición Federal e Innovación Federal, que agrupan 32 diputados y se convirtieron, junto a la UCR, la llave para destrabar la media sanción de la ley ómnibus, le pidieron a Francos que Milei revea la chance de rediseñar el reparto de la recaudación del impuesto PAIS. Actualmente, el 70% se lo lleva la Anses y el 30% se destina al Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap), que cuenta con el apoyo de líderes de movimientos sociales, como Juan Grabois. Los dialoguistas le piden que las provincias controlen el 21% de esos recursos para realizar obras públicas –distribuidos de forma proporcional como la coparticipación– y el 9% quede en manos del Renabap.
En las frenéticas negociaciones, los colaboradores de confianza de Milei fueron tajantes: el Presidente no aceptará que se coparticipen esos recursos. Es que, al retirar del paquete la suba de retenciones y la nueva movilidad jubilatoria, las arcas de la Nación dependerán, sobre todo, del impuesto PAIS, que tiene un peso estratégico en la torta de recaudación fiscal. De hecho, ese gravamen tuvo una recaudación récord el mes pasado, cuando llegó a los $469.199 millones. Milei planea mantenerlo hasta que Caputo alcance el objetivo del déficit cero. Presume que la eventual coparticipación lo haría irreversible en el futuro. A su vez, emisarios del Presidente deslizaron que de esa forma beneficiarían a mandatarios que no colaboran con la Casa Rosada y son adversarios políticos, como Axel Kicillof (Buenos Aires) o Ricardo Quintela (La Rioja). “Los gobernadores reclaman por recursos para sus provincias y la Nación recursos para la Nación en este escenario de crisis”, sintetizó ayer Francos en Radio Mitre.
Los cooperativistas, en cambio, sospechan que la Casa Rosada postergará la discusión del pacto fiscal y aumentará impuestos que no son coparticipables en su cruzada por llegar al déficit cero. Visualizan que el peso mayor del ajuste podría recaer en las provincias, sobre todo, después de escuchar las advertencias que hizo Milei en público.
Ante la negativa del Presidente de discutir la idea de coparticipar el impuesto PAIS, los aliados pusieron sobre la mesa la alternativa de que el Ejecutivo avance con una reformulación del destino de Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para que se garantice el flujo de pago de aquellas cajas jubilatorias que están “armonizadas”, como ocurre con los casos de Córdoba y Santa Fe. “Pedimos que en el texto se especifique que el flujo va a ser automático para aquellas cajas que están armonizadas. Este artículo puede beneficiar a futuro a la mayoría de los gobernadores de JXC, que tienen como prioridad cerrar el rojo de la caja de jubilaciones. Y, de esta forma, no se premiaría a los del PJ”, explica uno de los aliados.
Los interlocutores de la Casa Rosada lucieron predispuestos a analizar esa propuesta, pero no hay nada cerrado. Por lo pronto, Maximiliano Fariña, la sombra de José Rolandi, vicejefe de Gabinete, tiene previsto mantener reuniones por Zoom con dialoguistas para hacer un punteo de las modificaciones en los artículos clave que aún no tienen garantizados los votos, como privatizaciones o facultades delegadas.
Los cordobeses amenazan con obturar la aprobación de las delegaciones si no hay acuerdo en torno al asunto fiscal. En la bancada de Miguel Pichetto también quieren ver si los fondos fiduciarios quedan incluidos en el texto o no. Y en el capítulo de privatizaciones, la UCR podría convertirse en la principal traba para las aspiraciones del Gobierno. Señales de que Milei encara un camino cuesta arriba para aprobar la ley en particular.
Antes de que avanzaran con la votación en general, los representantes de Pro, la UCR, HCF e Innovación Federal hicieron una suerte de acuerdo de palabra con Francos . Consensuaron postergar la aprobación en particular y mantener en el dictamen el artículo 180 del impuesto PAIS –en el que el Ejecutivo “aclara” que se prorroga hasta fines de diciembre de 2024–, para que los gobernadores tengan un “reaseguro” de que la Casa Rosada les hará una contrapropuesta antes de la sesión del martes. La jornada de mañana, estima podría ser crucial.
Los gobernadores exigen que se reparta la recaudación del gravamen
Siguen las negociaciones por la letra chica del proyecto

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Emilio Monzó. “Milei tiene que ser un líder negociador; no nos gobierna un dictador”
El diputado de Hacemos dice que el Presidente “tiene reacciones de adolescencia tardía” y critica cómo se gestionó la ley ómnibus
MATÍAS MORENO


Emilio Monzó prefirió no anotarse en la lista de 200 oradores que animaron el extenuante debate por la ley ómnibus, pero tiene ganas de hablar. Son los minutos posteriores a una votación que le permitió a Javier Milei tomar aire y conseguir un primer logro legislativo. Apenas irrumpe en la sala, el diputado nacional de Hacemos Coalición Federal, uno de los cuatro bloques aliados que le dieron un apoyo decisivo al Presidente, se muerde los labios y echa la cabeza hacia atrás. Aún atónito, recuerda escenas de la puja soterrada con el Gobierno para cerrar un acuerdo. Desgastado e inquieto por el futuro del experimento libertario en la Casa Rosada, remarca que Milei “no estaba preparado para gobernar” y advierte: “Él tiene que ser un líder negociador; no nos gobierna un dictador”.
–¿Qué lecciones deja al Gobierno y a la oposición esta primera discusión legislativa?
–Estos 40 días tienen que haber servido para que entiendan que están gobernando y cambien los criterios de campaña por los de gestión. Esto implica tener una mayor cautela y moderación discursiva, más diálogo, negociación o pausa. Para nosotros, fue un conocimiento de quiénes gobiernan.
–¿A qué atribuye esas deficiencias del Gobierno?
–De alguna manera quedamos asfixiados por la euforia doctrinaria de [Federico] Sturzenegger, con un paquete de artículos y de reformas imposible de tratar desde el punto de vista racional y de la responsabilidad que nos toca como legisladores.
–¿Milei no tiene interés en negociar con los aliados o hubo mala praxis e inexperiencia?
–Milei no estaba preparado para gobernar. Creo que para él fue una sorpresa. Entonces acudió a Sturzenegger, quien sí estaba armando un paquete de reformas con Patricia Bullrich, pero esas reformas tendrían que haber sido tratadas de manera parcial. Lo urgente era el equilibrio fiscal.
–¿Ganó o perdió Milei con el paquete de reformas que quedaron en pie en la ley ómnibus? ¿Sale debilitado o fortalecido?
–Si lo toma como experiencia, puede haber sido un insumo muy importante de aprendizaje para la gestión. En lo inmediato, sin duda, perdió. Nos generó un estrés institucional y personal muy importante, porque hubo una permanente agresión a los diputados, sobre todo, a los dialoguistas. Milei quedó en modo campaña. Eso impide lograr consensos y nos lleva a que, a pocas horas de la votación en particular, todavía no tenemos los acuerdos. Esta metodología de buscar siempre un culpable o un adversario erosiona los acuerdos.
–¿Sospecha que fue demasiado ambicioso o buscó confrontar sin interés por el aval legislativo ya que tienen el crédito social?
–Podríamos haber tratado y aprobado el equilibrio fiscal antes de Fin de Año y dejar toda la reforma legislativa para la sesión ordinaria. Y el Gobierno lo tenía solucionado.
–¿Por qué atribuye el error de Milei a la “euforia doctrinaria” de Sturzenegger?
–Sturzenegger es erudito. Y su erudición no le da paso a la inteligencia. Este paquete no fue ingresado de manera inteligente. Y esto lo llevó al Gobierno, que están en minoría, a tener un desgaste muy importante. Yo hubiera jugado esto con mucha más delicadeza.
–¿Piensa que el proyecto puede trabarse en el Senado?
–Si no hubiera sido por la oposición que quiere ayudar al gobierno, estas leyes no salían. Y no lo digo desde el punto de vista cuantitativo, sino desde lo cualitativo. La oposición -Pro, la UCR y Hacemos Coalición FedeTexto Matías Moreno | Foto Alejandro Guyot ral- ayudó desde el primer momento, a sabiendas de la inexperiencia, para que tengan esta herramienta. Ahora, mientras estás ayudando, es difícil poder prever que el Gobierno no se ha dado cuenta de que esta ley puede ser reformada en el Senado. Nosotros trabajábamos en espejo con Pichetto las leyes que entraban por una u otra la Cámara para evitar que vuelvan a la primera instancia. Creo que vamos a seguir sesionando sobre esto porque en el Senado la van a reformar. Todo esto ocurre por la inexperiencia del Gobierno.
–¿Milei se equivoca al no cuidar el vínculo con los gobernadores?
–Milei, a quien no conozco personalmente, me invita a pensar que tiene reacciones de una adolescencia tardía. Vamos a un ejemplo concreto. El Gobierno tiene una gran oportunidad hoy en el Parlamento que es destruida por estas reacciones inmaduras: bajó la moratoria, el blanqueo y se pierde la chance de hacer la reforma laboral en esta ley.
–Milei sugirió que ustedes extorsionan al Gobierno y que ponen trabas para “negociar coimas” y amenazó con dejar a las provincias sin un peso. ¿Los descoloca?
–Hay que sacarle el Twitter de sus manos. Criticábamos a Alberto Fernández porque jugaba con las redes sociales y ahora hago la misma crítica al Presidente, que estuvo hasta escrachando –ocurrió en mi caso– a varios diputados que estábamos dispuestos a colaborar. Hay una actitud adolescente que me preocupa porque impide el acuerdo con gobernadores también. Lo tomo más por un tema de personalidad que por gestión política.
–Miguel Pichetto dijo que Milei deberían hacer un acuerdo de coalición porque de esta manera no podrá gobernar los cuatro años. ¿Coincide?
–Sí. Milei es un medio, nunca fue un fin. Primero fue un medio para dividir al voto de Juntos por el Cambio y, en una segunda etapa, para ganarle al kirchnerismo. Hoy tenemos un presidente híbrido. Es un gobierno conformado por kirchneristas y Pro, liderado por alguien que fue virtual y no real.
–¿Milei debe hacer alianzas con los dialoguistas para aumentar la base de sustentación política?
–¿Cómo lográs una base de sustentación política de un dirigente que llegó por esta circunstancia, por un voto reactivo, más que por un voto constructivo? Entonces, más que nunca, no sólo por las leyes, él tendría que cambiar esta mentalidad y comenzar a construir una base de sustentación política más sólida. Hoy Milei gobierna con el riesgo de que su única base de sustentación es la opinión pública. Por eso también el énfasis que le ponen a la comunicación, porque si perdiera la opinión pública de manera temprana, va a ser muy difícil para él gobernar los próximos tres años.
–¿Ese déficit político lo puede debilitar aunque la economía mejore?
–Me preocupa que no tengan la capacidad de observar esta descripción. Tiene que gobernar como una coalición. Tuvimos conversaciones con el Gobierno a fin de acordar artículos o reformas de estas leyes y la autoridad máxima que vino a visitarnos, sin ser funcionario, fue su asesor comunicacional [Santiago Caputo], que no tenía ni la más pálida idea de qué estábamos hablando, pero sí tenía mucha idea de qué imagen quería lograr de esa situación en el Congreso. Le importaba más que hagamos la sesión el mismo día de la CGT o que sesionemos el sábado y el domingo, que el contenido. Es como si yo hubiera traído a [Jaime] Durán Barba. Estamos preocupados y sorprendidos.
–¿Milei hace populismo de derecha?
–Es el populista de derecha más relevante de Latinoamérica. Y, lamentablemente, la máxima expresión de un populismo la vimos en Davos. A mí me dio vergüenza ajena. Para simular fortaleza él se puso del lado correcto de la historia, en un mundo tan complejo. En una sociedad con mucha incertidumbre, por la inflación o la pobreza, el populista de izquierda o de derecha proyecta una imagen de seguridad y dice cosas simples sobre una situación compleja y eso genera un atractivo electoral. Y, así, después terminan gobernando.
–¿Macri puede tener un rol más relevante si el déficit político de Milei complica la gestión?
–Si eso se produce, sería un aporte importante. Macri sería un buen aliado para Milei, porque es inteligente en el armado de un gabinete. No podemos decir que el gobierno de Macri no fue ordenado. Quizás no comió la táctica, pero sí había una estrategia. Eso no ocurre hoy, porque este gobierno fue colonizado; esto no fue acordado con Macri. Para mí, sería aliviador ver una figura como Macri ayudando.
–¿Cómo evalúa la gestión del Gobierno en estos 50 días? ¿Acaso Macri no cometió un error al no hacer reformas desde el inicio?
–Hay que hacerlas rápido, pero de forma inteligente. No están gestionando bien estos primeros 40 días y esto se consume rápido y lo peor de todo: por la mala gestión, están estropeando las buenas ideas. Este es la alerta. Están destruyendo la oportunidad.
–¿A los dialoguistas se les hará difícil seguir colaborando si el Gobierno no cambia la actitud?
–Si el gobierno sigue con esta postura, cada vez más. Tiene que tener operadores e interlocutores válidos, con autoridad, para plantarse también al Presidente. No nos gobierna un dictador. Terminemos con los líderes heroicos que quieren matar al otro. Milei tiene que ser un líder negociador.
–En la sesión los volvió a presionar desde las redes. ¿Esa actitud coercitiva desgasta y traba las negociaciones?
–Todo populista es autoritario por su propia personalidad. Nunca existió el otro en su vida. Es un tema de psicología.
–¿Hubo excesos o provocación de las fuerzas de seguridad en las protestas de estos días?
–Falta diálogo. Cuando chocan los dos extremos en las calles tenemos las dificultades que se vieron en estos días. Hay que ir poniendo limitaciones porque había un exceso del gobierno anterior, pero lleva un tiempo; no podemos ponerlos arriba de la vereda de un día para el otro. Ahora, no es que no comparta las medidas de Patricia. No puede ser que 40 personas iban a la 9 de Julio, cortaban y se iban con un premio de Desarrollo Social. Eso no puede existir más.
–¿Los dialoguistas están incómodos?
–Al revés. Yo estoy feliz del bloque que hemos conformado y de la heterogeneidad que tiene. Esta crisis excede a las posiciones ideológicas particulares de cada uno. Hoy estamos para cuidar las instituciones en ese lugar. Hay volumen político, no hay terminales afuera, y hay conversaciones sinceras y difíciles. Hace mucho tiempo que no veo un espacio político que se discuta en serio como nuestro bloque. Y no fue una estrategia, nos juntó la situación y la crisis.
–¿Qué opinión tiene del DNU?
–Apresurado. Las reformas más importantes entraban en el Congreso y no tendrían hoy la inseguridad jurídica que tienen con este DNU. Fue precoz, producto de la ansiedad y del desconocimiento. Había que ir con todo, pero con todo acá dentro de la Cámara. Me parece una burrada y una animalada.
–Sturzenegger le había acercado este trabajo a Bullrich, a quien usted apoyó en la campaña.
–Sturzenegger no tiene nada de inteligente; hicieron un mamarracho. Porque el país y nosotros estábamos esperando en el recinto casi todas las cosas que se pretenden implementar en ese DNU, predispuestos todos a votar.
–¿A qué atribuye el silencio de Cristina Kirchner?
–A una inteligencia.
–¿Qué intuye que espera?
–No sé si está esperando. En la sesión casi el 90% de los discursos fue pre-milei. El Pro y La Cámpora querían seguir polarizando. Tuve la sensación de ver un déjà vu. Esa es la discusión a la que la gente le dio la espalda. Milei dio vuelta esa página y trajo otra polarización: la “casta” –que se terminó con la designación de Scioli–, y nosotros.
–¿Es otra grieta o se ahondó la polarización con otros actores?
–Cristina, ya está. Macri, ya está. Milei terminó con ellos. La sociedad, al votar, dijo: “Basta de esta pelea”. Sin embargo, en el recinto la pelea seguía. Si no nos ubicamos en algo superador, vamos a volver para atrás.

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