Kicillof se enfrenta al Presidente por los gendarmes
Dijo que “no mandaron ninguno” de los prometidos
María José Lucesole
El kirchnerismo de la provincia de Buenos Aires extremó ayer la presión contra la Casa rosada por el envío de gendarmes para reforzar la seguridad. El gobernador Axel Kicillof dijo que lo conversó con el presidente Alberto Fernández desde que asumió, pero que todavía “no llegó ninguno”. A la vez, el ministro bonaerense, Sergio Berni, renovó sus críticas contra Aníbal Fernández.
LA PLATA.– La provincia de Buenos Aires extremó ayer la presión contra el gobierno nacional por el envío de gendarmes para reforzar la seguridad en el Gran Buenos Aires, en el contexto del enfrentamiento interno en el oficialismo y en un intento de enfrentar los reclamos por la inseguridad.
El Ministerio de Seguridad ratificó su promesa de enviar unos mil efectivos federales para fortalecer cinco municipios, pero todavía no hay precisiones oficiales sobre la cantidad que se desplegará en cada lugar y las características del operativo.
Ayer, el gobernador Axel Kicillof endureció su reclamo, dijo que lo conversó con el presidente Alberto Fernández desde que asumió en la provincia, pero que todavía “no llegó ninguno” de los efectivos prometidos y que se enteró “por los diarios”.
“Aníbal Fernández, con la provincia de Buenos Aires no se jode: faltarle el respeto al gobernador es faltarles el respeto a los bonaerenses”, se sumó por la noche Berni, en diálogo
De esa forma, Kicillof respondió al ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, pero también disparó un tiro por elevación al Presidente. “Siempre requerimos el envío de seis mil gendarmes (…). Hubo conversaciones, muchas incluso con el Presidente por el envío de gendarmes, todavía no mandaron ninguno de esos seis mil”, reclamó el mandatario provincial.
La disputa por la seguridad bonaerense llegó a su máximo nivel de la mano del enfrentamiento en el oficialismo por la definición de las candidaturas para las elecciones.
Kicillof envió la semana pasada al Ministerio de Seguridad de la Nación una carta para pedir explicaciones por el despliegue de gendarmes. Ayer, en La Plata, reconocían que las conversaciones directas con Aníbal Fernández y Alberto Fernández están cortadas en estos últimos días.
Mientras el juego de distancias y diferencias políticas se acentúa, el Gobierno desplegaría en los próximos días a 1000 gendarmes en cinco distritos del conurbano en los que se instalarán bases operativas. Son La Plata, La Matanza, Tigre, Pilar y Avellaneda, según anunció el gobierno nacional.
Desde esos puntos se movilizarán a distintos lugares del Gran Buenos Aires.
En los próximos días el gobierno nacional firmará una resolución para disponer esos traslados. La conducción política la tendrá la secretaria de Seguridad de la Nación. Se invitará también a participar al ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, pese a los cruces de acusaciones. Y al jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Desde el gobierno nacional aseguran que este diagrama se acordó con el jefe de Gabinete, Martín Insaurralde.
“Se van a mandar”
A su vez, desde el Ministerio de Seguridad nacional quieren bajar el tono de la polémica. Y esperan poder coordinar el despliegue en las próximas horas. “La provincia necesita un refuerzo de seguridad en el conurbano”, se limitaron a decir ante una consulta . “Y se van a mandar”.
Pese a la premura no pasará menos de un mes antes que se vean los gendarmes en las calles bonaerenses, según confirmaron en la Casa Rosada.
El gobernador reclamó ayer que el ministro Aníbal Fernández que diga “cuándo, dónde y cómo van a desplegar los gendarmes” y enfatizó que “si son para seguridad ciudadana tienen que coordinarlos razonablemente con el Ministerio de Seguridad de la provincia”.
Las declaraciones del gobernador dejaron expuesta la distancia con el Presidente, que el lunes se hizo pública en gestos simbólicos.
En las últimas horas, Axel Kicillof se mostró con el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, que mantiene una pulseada pública con Fernández, y con el diputado nacional Máximo Kirchner.
Fue en un acto en Lomas de Zamora, donde también estuvo el jefe de Gabinete provincial, Martín Insaurralde. Poco después, el Presidente encabezó un acto en Merlo con su ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis.
La fractura en el oficialismo ya no se disimula en las fotos ni en los mensajes públicos.
“Nosotros venimos solicitando el envío de gendarmes, se acuerdan cuando había otra ministra que había designado el Presidente antes de Aníbal, y fue público, siempre requerimos, solicitamos enfáticamente el envío de seis mil gendarmes a la provincia de Buenos Aires”, recordó Kicillof.
“Si los gendarmes tienen que ver con cuestiones del narcotráfico, la verdad que la Nación tiene la atribución vinculada al narcotráfico, no tiene que coordinar con nosotros”, reconoció Kicillof. “Ahora bien, si la idea es que haya un despliegue de gendarmes para la seguridad ciudadana, evidentemente hay que coordinarlo con el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires”, exigió Kicillof.
El mandatario aseguró que se enteró por los diarios sobre el desplazamiento inminente de gendarmes y decidió escribir una carta para que se le dio intervención en la logística.
“Yo me entero, la verdad, por los diarios de que iba a haber tantas bases con tantos gendarmes. No quiere decir que no hubiera conversaciones, simplemente que si efectivamente tienen un plan, un diseño, si no es para temas narcotráfico, que repito son federales (...) si son para seguridad ciudadana, indudablemente, tenemos que coordinarlo con las fuerzas provinciales”, agregó.
El mandatario provincial, que responde a la conducción de Cristina Fernández de Kirchner, aseguró que la explicación mediante una carta la pidió para que “haya resultados”.
Los alcaldes de La Plata, Julio Garro, y de Tigre, Julio Zamora, informaron que los gendarmes aún no llegaron a esos distritos. Y que tampoco se los notificó de dónde irán ni cuándo será el desplazamiento
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Sergio Berni. “Aníbal Fernández, con la provincia no se jode”
El ministro bonaerense atribuye la resistencia de su par nacional al “rencor” por haber perdido la elección a gobernador en 2015
Cecilia Devanna
En el atardecer del primer martes de otoño, Sergio Berni luce sereno, durante la charla El rasgo contrasta con su perfil habitual y, más aún, tras días de tensión entre el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, por la falta de precisiones respecto del envío de fuerzas federales al conurbano.
En su oficina de Puente 12, rodeado de fotos personales y de efectivos, Berni volverá a apuntar a Aníbal Fernández
–¿Cómo vivió estos días de tensión?
–Primero, ninguna tensión. Me parece que se intentó generar una situación que nunca existió. Para pelearse se necesitan dos personas. Nosotros estamos enfocados exclusivamente en la gestión. A raíz de que en la exposición del ministro Fernández cuando fue interpelado en el Congreso dijo que iba a mandar gendarmes a la provincia de Buenos Aires, que lo iba a hacer a la brevedad, después hubo una comunicación de su viceministra (Mercedes La Gioiosa) con algunos funcionarios nuestros diciéndole que era un hecho. El gobernador lo único que hizo, de manera cordial, fue decirle al ministro: “Mire, usted dijo que iba a hacer tal cosa, queremos saber dónde, cómo y cuándo, a los efectos de coordinar”. Pero Aníbal es Aníbal. Está peleado con todos, está peleado con él mismo. Es una persona a la cual todos en el peronismo lo queremos, lo respetamos. Pero su vida política tuvo un antes y después de que perdió las elecciones en la provincia de Buenos Aires, en 2015.
–¿Por qué?
–Cuando era candidato (a gobernador), todos nosotros le decíamos: “Aníbal, vas a ganar la interna y nos vas a hacer perder la provincia de Buenos Aires”. En esa soberbia que lo caracteriza no quiso escuchar. Perdió con quien en ese momento era una desconocida para la provincia (por María Eugenia Vidal).
Y no fue el espacio político porque el candidato a presidente (Daniel Scioli) sacó más de 400.000 votos de diferencia en la provincia. A partir de ahí, Aníbal está muy enojado con la provincia de Buenos Aires, está resentido. Y no se puede gestionar con rencor. Los bonaerenses no somos responsables de que haya perdido, hicimos todo el esfuerzo para ganar, pero bueno, evidentemente el tiempo nos dio la razón, porque después volvió a insistir como candidato a concejal en Pinamar y también perdió.
–A eso atribuye su declaración de que ustedes están “estaban mirando otro canal”
–Ese enojo permanente que tiene con la provincia y, yo entiendo que lo hizo sin querer, pero contestar lo que contestó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, me parece totalmente desubicado. En cualquier país civilizado ya estaría interpelado, porque no le faltó el respeto al gobernador, les faltó el respeto a los bonaerenses. Los bonaerenses se merecen que todos aquellos funcionarios que tienen que comprometerse para solucionarle el problema lo hagan de manera consensuada, ordenada, inteligente, planificando, no chapuceando. La solución del delito no se combate con sarasa, con frases estridentes, haciéndonos graciosos descalificando a los gobernadores, porque descalificó el gobernador de la provincia de Santa Fe, al de la provincia de Buenos Aires. Cada país tiene su propia soberanía, cada provincia en un país federal, su propia autonomía. Con Rosario que haga lo que quiera con la provincia de Buenos Aires no se jode. Aníbal Fernández: con la provincia de Buenos Aires no se jode, faltarle el respeto al gobernador es faltarles el respeto a los bonaerenses.
–¿Cuándo reclamaron gendarmes por primera vez?
–El gobernador habló con el Presidente. Nosotros sabíamos que el déficit de personal en la provincia de Buenos Aires era tremendo. Necesitábamos reeditar el Operativo Centinela (realizado en la época en que gobernaba Cristina Kirchner y Berni era secretario de Seguridad). El Presidente le dijo al gobernador que sí. El gobernador me gestionó una reunión directamente con el Presidente. De esa reunión surgieron inclusive el refuerzo de patrulleros que tuvimos en la primera gestión. Y después le delegó la responsabilidad a quien la debería cumplir, que era la ministra (Sabina) Frederic. Entiendo que la falta de conocimiento de Frederic la hizo llegar a tener la fantasía de que podía coordinar con los intendentes. Lo único que hacía era garantizar nuevamente el fracaso y además le mintió permanentemente al Presidente y él fue engañado en su buena fe. Yo siempre sostuve que Frederic le mentía al Presidente hasta que un día volvía a hablar con el Presidente. Lo concreto es que Frederic terminó desafectada del ministerio, pero los gendarmes nunca llegaron. Obviamente todos los intendentes con buen criterio nos pedían si habíamos gestionado los gendarmes y nosotros les decíamos que sí y los intendentes hasta llegaban a dudar. Luego se habló con el ministro de Seguridad (Fernández) cuando llegó. Habló el jefe de Gabinete (Martín Insaurralde), habló un diputado provincial (Mariano Cascallares). No pasó nada después.
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