La inflación de febrero fue de 6,6% y superó el 100% luego de 32 años
crisis. La suba de precios suma 13,1% en el bimestre y llegó a 102,5% en doce meses; los alimentos aumentaron casi 10%
Francisco Jueguen
La inflación se aceleró en febrero, marcó 6,6% –un número por encima de lo esperado por el mercado– y la medida interanual superó finalmente los tres dígitos luego de más de tres décadas. Es la variación más importante desde septiembre de 1991, un período marcado por la salida de dos hiperinflaciones y la entrada en la convertibilidad. Según el índice de precios (IPC) del Indec, la inflación interanual fue de 102,5%, mientras que en el primer bimestre llegó a 13,1%.
El avance de febrero, un mes que suele estar por debajo de enero y marzo en el primer trimestre, fue impulsado, sobre todo, por el significativo incremento de los alimentos, que subieron 9,8%. Tal variación estuvo, a su vez, empujada por las alzas en la carne, que llegó a mostrar subas de más del 30% en algunos productos.
Economistas alertaron por la aceleración de la medición núcleo (7,7%) y auguraron un marzo con una inflación mayor.
Luego de tres décadas, la inflación traspasó la simbólica barrera de los tres dígitos. Impulsado por el aumento de los alimentos y precios regulados –entre ellos, tarifas de servicios públicos–, el índice de precios al consumidor (IPC) marcó 6,6% en febrero y superó el 100% en la medición interanual. Los expertos anticipan que este mes se acelerará.
El incremento interanual fue de 102,5%, según confirmó el Indec. Se trata de la variación más elevada desde septiembre de 1991 (115%), meses después de que se lanzara la convertibilidad con el objetivo de dejar atrás dos episodios de hiperinflación en la Argentina. Febrero de 2022, en cambio, había mostrado avances anuales de 52,3%, la mitad de lo que refleja actualmente.
En el primer bimestre, el IPC del Indec acumula ya un alza de 13,1%, mientras que la inflación núcleo –que no contempla precios regulados ni estacionales– mostró un avance de 7,7%. En enero la llamada “core” había sido de 5,4%. Los precios de los alimentos –impulsados principalmente por la suba de la carne, que mostró incrementos de más del 30%– subieron 9,8%. Ese fue el capítulo que tuvo mayor aumento el mes pasado. Detrás de los alimentos vinieron los rubros comunicación (7,8%), restaurantes y hoteles (7,5%), bienes y servicios varios (6,5%), y recreación y cultura (6,1%).
En el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que realiza el Banco Central (BCRA), los analistas privados habían estimado una inflación mensual de 6,1% para el mes pasado y una para todo el año de 99,9% interanual. Pero quienes mejor habían pronosticado esa variable en el corto plazo esperaban 6,2% para febrero y 102,9% para 2023. Esto implica que la suba de precios oficial estuvo por encima de lo esperado por el mercado.
Los participantes del REM revisaron además las previsiones para el futuro: ubicaron la inflación en 81,7% para 2024 y en 53,8% para 2025.
Fuentes oficiales habían anticipado la semana pasada que el Ministerio de Economía, según el relevamiento que hace la Secretaría de Programación Económica, a cargo del viceministro Gabriel Rubinstein, trabajaba con un número para febrero de entre 5,8% y 6,2%. En esa misma oficina, luego del dato de enero, habían dado de baja la posibilidad de que en abril la inflación comenzara con un tres y postergó ese objetivo para fin de año.
En enero, la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, había celebrado que la inflación no llegara a los tres dígitos al cierre de 2022. Sin embargo, ya ese mes el incremento de precios para los más pobres –las canastas básica total y alimentaria– superaba con creces esa variación anual. “El primer objetivo que se planteó el ministro Sergio Massa cuando asumió fue que la inflación a final de año no llegara a tres dígitos, tal como estaban pronosticando algunas consultoras y los medios de comunicación. También que se planteara la reducción de un dígito cada 75 días. Entendemos que ese objetivo se está cumpliendo”, había asegurado Cerruti entonces. Son palabras que quedaron vapuleadas por los hechos. Igual que la “guerra contra la inflación” que el Presidente lanzó un año atrás para combatir el alza de precios.
La única ancla nominal
Massa sigue atado al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para contener la inflación. Anteayer, el organismo reconfirmó que el ministro mantiene la meta de 1,9% del PBI de déficit fiscal para este año, aunque compensando gastos “imprevistos”, como la moratoria previsional impulsada por el kirchnerismo. Sin embargo, dejó abierta la posibilidad de que el ministro de Economía vuelva a usar adelantos transitorios (0,6 puntos del producto), una limitación que Massa se había autoimpuesto para dar señales al mercado. En Economía no confirmaron si usarán o no esa emisión directa de dinero ante la necesidad de financiamiento.
Además, el FMI flexibilizó las metas de acumulación de reservas –sobre todo, en el primer trimestre– por el impacto de la sequía en las reservas y aseguró que desembolsará US$5400 millones a fines de este mes. Por otra parte, pidió al ministro seguir manteniendo tasas de interés positivas, pese a que en Economía advertían que, por ahora, el Banco Central (BCRA) no estaría dispuesto a volver a elevar los tipos de interés pese a la aceleración inflacionaria. Esto podría cambiar.
Massa trabaja con un sendero de precios y una canasta congelada con varios sectores de la economía, entre ellos, los de consumo masivo. El mes pasado, lanzó además Precios Justos Carne como consecuencia de la aceleración de los valores mayoristas en Cañuelas.
“Bajar la inflación es un desafío que nos impone seguir tomando medidas”, había dicho un mes atrás. Entonces, trabajaba la posibilidad de conseguir un Repo, un crédito en dólares contra bonos, para reforzar las reservas. No llegó aún.
El viernes pasado, en un discurso en Río Negro, la vicepresidenta Cristina Kirchner cuestionó el alza de la inflación que se registra en el gobierno que comparte con Alberto Fernández. “Cuando teníamos salario alto teníamos inflación, pero no esta”, alertó luego de mencionar el salto al 100%. “Estamos sin moneda”, había cuestionado antes.
Los analistas privados advierten que la inflación de este mes, que suele ser estacionalmente la más caliente del año, puede llegar a 7% por el impacto de aumentos en indumentaria, tarifas, colegios privados y medicina prepaga.
“El 6,6% es una aceleración importante. No solo el agregado, sino el dato más preocupante, que es la inflación núcleo, que había subido 5,4% en enero y ahora acelera significativamente a 7,7%. Está, claro, muy impactada por la carne, pero es un número muy alto y muestra lo difícil que es bajar la inflación sin un programa de estabilización que sea creíble para el mercado y que tenga un amplio consenso de la política”, advirtió Martín Vauthier, economista de Anker Latinoamérica.
“Se requiere un programa de estabilización con un fuerte componente fiscal, un tipo de cambio consistente con la acumulación de reservas y una política monetaria también consistente que sirva para revertir expectativas y reconstruir la demanda de dinero”, agregó.
“La inflación anual es la más alta desde fines de 1991. Significa que en un año nuestro poder adquisitivo se redujo a la mitad”, estimó, en tanto, Florencia Iragui, economista de la consultora privada LCG.
Impacto en la indigencia
“Llama la atención el dato en alimentos, lo cual afecta de lleno a la indigencia. Puntualmente en este mes afectó mucho la suba de la carne; nuestro índice marcó más de 12% en febrero. Para marzo, esperamos que la inflación mensual se acelere, llegando a valores cercanos a 7%. Para fin de año esperamos que la variación anual esté en torno al 100%”, agregó Iragui a este medio.
“Tal y como esperábamos, en febrero se consolidó el rebote inflacionario visto en enero, tras la moderación ocurrida entre julio diciembre, con un registro que, tras el impasse de enero, volvió a ubicarse por encima de la expectativa del mercado”, afirmó Santiago Manoukian, jefe de Research de Ecolatina. “La principal preocupación es que la suba estuvo impulsada por alimentos y bebidas, con mayor preponderancia en la canasta de consumo de los hogares más pobres”, agregó el especialista.“La notable aceleración del IPC núcleo de 5,4% a 7,7% es preocupante: al proveer una aproximación del comportamiento tendencial del nivel general de precio, el indicador da cuenta de la persistencia de una elevada inercia del proceso inflacionario”, completó, y señaló que es probable que el BCRA revea la posibilidad de subir sus tasas en un futuro cercano.
“Los datos del relevamiento de precios de C&T disponibles hasta el momento para marzo sugieren que podría cerrar con una variación mensual en torno al 7%, con lo que la tasa interanual seguirá subiendo, pese a que en marzo de 2022, la inflación fue muy alta”, dijo Camilo Tiscornia, director de C&T.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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