jueves, 16 de marzo de 2023

VERDADES Y MENTIRAS KKKK


El BCRA vende fuerte y se aleja de la nueva meta con el FMI
Javier Blanco
La flexibilización de la meta sobre acumulación de reservas que surgió de la cuarta revisión del acuerdo con el FMI le vuelve a dar la posibilidad al Banco Central (BCRA) de cumplir con la cifra prevista para fin de mes, coinciden en el mercado.
Claro que para lograr ese objetivo deberá torcer muy pronto el rumbo del mercado dado que ayer, por séptima rueda consecutiva, cerró la jornada en rojo. Debió sacrificar unos US$145 millones de lo poco que mantiene en su tenencia para lograr que los pedidos de compra de divisas que habían superado todos los filtros oficiales pudieran ser cursados.
Así, ya perdió en intervenciones sobre el mercado unos US$557 millones en lo que va de marzo, cifra que escala hasta los US$1640 millones en lo que va del año, un nivel de drenaje insostenible, que amenaza la estabilidad cambiaria y podría echar más combustible a la inflación.
Desde el BCRA sostienen que la mayor venta del mes estuvo emparentada con una nueva retracción en la oferta de divisas y un empinamiento en la demanda vinculado a “pagos de importaciones de energía” relacionados con el pico de calor que mantiene en estrés al sistema eléctrico y desvelados a miles y miles de usuarios. También hubo compromisos asumidos con algunas automotrices “para que no tengan que paralizar actividades”.
Pero lo cierto es que la progresión creciente del drenaje de reservas ya asusta y amenaza en transformar en una simple utopía la nueva meta de acumulación, aunque fue nuevamente recortada y de un modo incluso algo mayor a lo esperado.
De lo trascendido anteayer surge que el objetivo contenido en el acuerdo de contar con reservas netas por algo menos de US$7800 millones cuando concluya este trimestre queda ahora reducido para ese horizonte a unos US$4300/US$4500 millones.
No parece una cifra inalcanzable tomando en cuenta que el BCRA mantiene una tenencia neta en torno de los US$3700/US$3900 millones.
Sin embargo, es una cifra que sigue siendo desafiante bajo las condiciones actuales de mercado, tomando en cuenta que la entidad que conduce Miguel Pesce viene cediendo unos US$55 millones por rueda en lo que va del mes (promedio que trepó a los US$102,3 millones en las últimas tres ruedas).
Esto es porque “necesitaría acumular reservas netas por al menos unos US$500/US$600 millones en las 12 ruedas cambiarias que restan durante marzo”, calcularon en Facimex Valores. Significa que debería pasar a comprar al menos unos US$42/US$50 millones en promedio en las ruedas que restan de aquí a fin de mes.
Es una proyección que tiene en cuenta que tendría que dejar de dilapidar reservas ejecutando el plan de recompra de deuda, algo que ahora parece descontado porque el FMI obligó a suspenderlo. “Se acabó el mecanismo de intervención en los paralelos”, tradujo el economista Gabriel Caamaño, de Estudio Ledesma.
Desde el BCRA se excusaron de realizar comentarios al respecto, dado que aún las nuevas metas deben ser aprobadas por el board del FMI.
En el mercado entienden que la única forma que el BCRA tendría de lograrlo, sin tener que apelar nuevamente a un plan de estímulo a las ventas para poder dejar esa carta para más adelante, es aplicando un nuevo recorte a la demanda.
Es que además de la demanda que aún queda habilitada, ahora también debe dar curso a los pagos comprometidos por la deuda comercial que asumieron muchas empresas cuando se les reprogramó meses atrás –por vía del SIRA– la compra de divisas para honrar el pago de importaciones.
En el mercado se evaluó que “el organismo aceptó una flexibilización en la meta de reservas para brindarle continuidad al programa dados los efectos de la sequía, pero pone límites al uso de esa tenencia (luego de que el Gobierno gastó unos US$600 millones en intervenciones sobre el mercado de bonos) y exige que la consolidación fiscal se mantenga a pesar de las tendencias recesivas, una combinación de políticas que resulta particularmente desafiante de implementar en un año electoral”, evaluó Delphos Investment.
Lo llamativo del día fue que el esfuerzo de intervención oficial estuvo otra vez claramente vinculado a una intención de mantener acotado al dólar oficial. Esto queda a la vista al observar que el dólar mayorista cerró a $202,07 por unidad para la venta (+$0,41) aunque tras haber llegado a “tocar máximos de $202,19 por unidad, oportunidad en que las ventas del BCRA lo bajaron hasta los $202,10 sobre el final de la rueda”, observó Gustavo Quintana de PR Cambios.
Aunque ese deslizamiento supone una leve aceleración en la tasa de devaluación respecto de las últimas ruedas, esa tasa en lo que va del mes aún ronda el 5,6%, con lo que se mantiene rezagada respecto de la inflación

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La última fantasía del Gobierno
José Luis BreaAlberto Fernández y Cristina Kirchner
Los políticos suelen vivir en un mundo paralelo de consignas y teorías conspirativas que pretenden imponer sobre la realidad. Frecuentemente terminan creyendo en sus propias fabulaciones.
El presidente Alberto Fernández inauguró una de las últimas cadenas de desatinos oficiales cuando interpretó que la inflación es “auto-construida en la cabeza de la gente”, es decir, un problema de expectativas ajeno a las decisiones económicas de su administración, como la gigantesca emisión de moneda. Si así fuera, parece una “autoconstrucción” persistente: hace casi 80 años que la Argentina empezó a tejer esa telaraña de la que no pudo escapar casi ningún gobierno más allá de su origen, ideología o plan económico.
Unos días más tarde agregó otra frase de colección: “Vivimos sustancialmente mejor que hace tres años”, se jactó, en medio del mayor apagón eléctrico desde 2019.
Se le sumó el diputado oficialista Carlos Heller, que pese a reconocer que nada funciona bien con una inflación de 5 o 6% mensual, afirmó, de todos modos, que la Argentina “sigue siendo uno de los países en donde mejor se vive”.
La portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, también quiso hacer su aporte a la teoría de la presunta bonanza. “No hay una crisis, no es la realidad cotidiana”, sentenció, invirtiendo los términos. Para ella, si alguien inventa no es el Gobierno, sino los medios.
Es cierto, en la realidad cotidiana, a simple vista, todo parece funcionar normalmente como en cualquier sociedad de consumo occidental. Shoppings y restaurantes repletos, carteles publicitarios que ofrecen lo mismo que en cualquier país capitalista, bienes, servicios, viajes. Pero en cuanto se va un poco más allá se rompe la ilusión.
No hace falta más que mirar los cientos de videos subidos por turistas extranjeros a YouTube que, al visitar el país, oscilan entre la perplejidad y la burla ante la kafkiana proliferación de tipos de cambio o la bajísima denominación de la moneda local, que los obliga a moverse con gruesos fajos de billetes para hacer operaciones de rutina como salir a comer, hacer un paseo o comprar en el supermercado.
Si, como dijo el ministro de Economía, Sergio Massa, “la inflación es la fiebre de una economía enferma”, estos son solo algunos de sus síntomas, pero no los únicos. Hay otros que se manifiestan en forma de restricciones, distorsiones e intervenciones estatales, falta de crédito, tasas de interés exorbitantes, indexación e incertidumbre permanente. Al fin y al cabo, un viejo chiste mantiene su vigencia: la Argentina es ese país en el que las zapatillas se compran en cuotas y las casas, al contado.
Choque de relatos
¿Qué significa “vivir bien”? Depende de qué se entienda como tal y de con quién se haga la comparación. Pero con una inflación superior al 100% interanual (el Indec informó ayer que fue del 102,5% en febrero pasado), que ubica al país en el top 5 mundial, y un cepo al dólar que complica el desenvolvimiento de la economía y dispara todo tipo de estrategias defensivas, es una afirmación cuanto menos caprichosa. Ni hablar si al cuadro se le suma la problemática de la inseguridad.
Cristina Kirchner suele ser la más punzante a la hora de contradecir la propaganda de su propio gobierno. “Es cierto que hay crecimiento, que la economía está creciendo y que se generan puestos de trabajo, pero son precarizados y de muy bajo salario”, lamentó el viernes pasado. Claro que la Argentina idealizada de sus dos presidencias no es menos fantasiosa que la que ahora quiere vender Alberto Fernández, un choque de relatos que a un turista extranjero le resultará aún más difícil de entender que las múltiples cotizaciones del dólar.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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