sábado, 25 de marzo de 2023

EMISIÓN E IMPACTO


En medio de la crisis, el Gobierno volvió a encender la “maquinita”
Para financiar su déficit, el Tesoro le pidió el último viernes al Banco Central $130.000 millones como adelantos transitorios; no lo hacía desde el 8 de julio pasado
Javier BlancoCon esta emisión, el BCRA ya agotó el 93% de la cifra admitida por el FMI para el trimestre
El Gobierno volvió a apelar al financiamiento directo por vía monetaria de su déficit –nuevamente en alza– al solicitarle al Banco Central (BCRA) asistencia por $130.000 millones el último viernes.
Se trata del primer giro de adelantos transitorios (AT) que el Tesoro recibeenloquevadelaño.Ocurre luego de ocho meses y medio de abstinencia al respecto, aunque el financiamiento por vía indirecta (por caso, con la compra de bonos que el Central hizo en el mercado para tratar de sostener sus precios) siguió fluyendo.
Según estimaciones del economista Salvador Vitelli, de Romano Group, el BCRA habría emitido unos $229.700 millones para realizar estas compras desde la crisis de deuda de junio pasado, a lo que se agregan los más de $1,7 billones para pagar intereses de Leliq y pases desde que empezó el año.
Los abusos cometidos por la administración Fernández con el uso de este recurso (había tomado poco más de $2 billones por esta vía desde que asumió, además de otros $2,4 billones en concepto de “utilidades”) fueron una de las cartas de presentación a la que apeló Sergio Massa al tomar el mando del ministerio a comienzos de agosto para mostrar un compromiso con la moderación en pos de lograr una reducción de la inflación, que por entonces tenía picos de 7% mensual y ahora va camino a repetirlos.
En aquel entonces, Massa dijo expresamente que no se volvería a apelar a estos recursos durante 2022: “Decidimos no pedir más plata de emisión para financiar las cuentas públicas”, sostuvo.
No solo no explicó entonces que ese recurso ya estaba casi agotado (para seguir usándolo al nivel y con la periodicidad que lo venía haciendo el Gobierno habría que haber modificado la Carta Orgánica del BCRA), y hasta hizo efectiva la devolución de $10.000 millones recibidos en AT que vencían, para amplificar el gesto.
La posibilidad de lograr financiamiento por esta vía está contemplada este año en el acuerdo que el Gobierno tiene con el FMI para refinanciar la deuda tomada en 2018 por la administración Macri. Pero lo limita a un monto del 0,6% del PBI, lo que se estimó que equivalía a $883.000 millones en la última revisión, pero este valor nominal seguramente sea revisado “hacia arriba por la mayor inflación”, recordó el economista Jorge Neyro.
De este total, $139.300 millones los podía pedir como asistencia durante este primer trimestre del año, lo que muestra que prácticamente ya agotó el cupo (en un 93%) y seguramente explica la desesperación exhibida por Economía en las últimas horas por conseguir vías de financiamiento “alternativas” ante un déficit que no para de dispararse.
Después de todo, el canje pesificador que lanzó para los entes públicos (que corren serio riesgo de descapitalizarse) “no es más que una emisión encubierta de nuevos bonos para conseguir nuevo financiamiento para el Tesoro”, dijo el economista Leonardo Chialva, de Delphos Investment.
Lo que en todo caso queda claro es que las cuentas públicas –que nunca se equilibraron– volvieron a descarriarse pese a cierta moderación en el gasto público en los últimos meses, por el impacto que la sequía tuvo en la recaudación (vía retenciones) y el que promete en los impuestos más vinculados a la actividad ante una economía que vuelve a coquetear con la recesión.
“En los primeros dos meses del año el déficit primario sumó $432.000 millones, lo que equivale al 98% de la meta acordada con el FMI para el primer trimestre del año, que era de $441.000 millones”, recuerda el economista Ramiro Castiñeira, de Econométrica.
Para Neyro, “el regreso de los AT implica que el deterioro de las cuentas fiscales sigue en marzo, lo que empieza a requerir financiamiento directo del BCRA. En enero y febrero el déficit primario superó los $200.000 millones mensuales. Y todo indica que las cifras de marzo pueden ser peores”.
Los últimos datos oficiales que confirman la asistencia muestran que al pasado viernes esos recursos fueron depositados en la cuenta del Tesoro en el ente monetario, aunque nada descarta que ya hayan sido usados.
Lo que marca el deterioro de la situación es que el Gobierno debió apelar a este recurso en medio de un nuevo pico inflacionario y cuando el propio Ministerio de Economía destaca que consiguió en lo que va del año un financiamiento neto positivo por $452.013 millones, aunque ya pagando tasas que superaron el 92% anual nominal o entre 4,5 y 5,8% más que la inflación que se registre.
“Sin duda es una mala señal dentro del mar de incertidumbre actual, denotando la falta de caja del Tesoro, que lo llevó a instrumentar esta compleja operación de deuda, que en el fondo no es más que una emisión de Bonares con el objeto de conseguir financiamiento fresco para cubrir el bache fiscal”, observó en su informe del día Delphos Investment.

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Otra vez bajaron los dólares libres y subió el riesgo país
Los analistas creen que es transitorio el efecto de la pesificación anunciada; los bonos, en cambio, sufrieron nuevas caídas
Melisa ReinholdEl dólar CCL bajó 1,6% a $390,32; en el mes sigue 6,5% arriba
En palabras del viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, la pesificación de la deuda en dólares de los organismos públicos busca –en parte– “evitar subas disruptivas” de la cotización de los dólares libres. Un efecto que los economistas apuntan que es transitorio y de corto plazo. Sin embargo, de momento, sirvió para contener los precios: por segunda rueda consecutiva, tanto el blue como los financieros transitaron la rueda con bajas de hasta $11.
Tras la publicación de la medida en el Boletín Oficial, la baja más notoria la registró el dólar MEP, instrumento que permite a los argentinos esquivar el cepo cambiario mediante la compraventa de bonos. Ayer cotizó a $375,72, un retroceso de $11,38 frente al día anterior (-2,9%). Aun así, en lo que va del mes acumula una suba de unos $18,25 (+5,1%).
El dólar contado con liquidación (CCL), que se utiliza para girar los billetes a una cuenta bancaria fuera del país, apareció en las pantallas del mercado de capitales a $390,32, una baja diaria de $6,85 (-1,6%), aunque en el mes sigue $23,91 arriba (+6,5%).
El dólar blue, a pesar de que el Gobierno no tiene poder de fuego directamente para intervenir, terminó siguiendo los pasos de los financieros. Ayer se negoció en las calles de la City porteña a $389, $2 menos que el cierre anterior (-0,6%). De esta forma, se alejó de la cotización nominal más alta que se tenga registro, los $394 que alcanzó el martes pasado.
La baja de las cotizaciones tiene una explicación. Los dólares financieros surgen de la compraventa de bonos, precisamente los títulos de los que deben desprenderse los organismos nacionales por orden del Gobierno. En consecuencia, la medida sumó liquidez a la plaza cambiaria, aunque los analistas consideran que el efecto será pasajero.
“La medida del Gobierno surge de la falta de dólares; la sequía del campo va a pegar fuerte. Pero además, en un año en que no hay dólares, busca cómo ‘contener’ a los mercados financieros”, explicó Fernando Camusso, director de Rafaela Capital. Primero intentó hacerlo mediante el programa de recompra de deuda, que el Ministerio de Economía anunció a fines de enero. Pero ante la pérdida diaria de reservas del Banco Central –ayer se desprendió de otros US$88 millones–, se vio obligado a renegociar las metas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y dio un paso al costado del mercado de bonos.
“Entonces, creativamente se enfocaron en las tenencias de algunos organismos públicos. El Tesoro y el Banco Central juntaron una especie de ‘reserva indirecta’ para intervenir en los mercados financieros, en un momento en que escasean las divisas. Ya que no pueden hacerlo directamente, buscaron nuevos instrumentos para intervenir, evitando que surja un salto enorme en la brecha. Intenta que la referencia del dólar cable [CCL] sea $400 como techo, o incluso que baje un poco”, completó. Cabe recordar que la semana anterior el CCL superó esa barrera por primera vez.
En el mismo sentido apuntó Fernando Marull, economista de FMyA, quien agregó que la pesificación de la deuda en dólares de los organismos públicos busca obtener financiamiento y contener a los tipos de cambios financieros. En números, el Gobierno tendría hasta US$3500 millones para vender y “controlar” al paralelo.
“Lo hace vendiéndolos más barato y así baja el valor implícito. El objetivo de Sergio Massa es tener control del dólar paralelo hasta las PASO. Martín Guzmán [exministro de Economía], antes de las elecciones primarias de 2021, gastó US$3000 millones para controlar al dólar. Pero también tiene un objetivo fiscal, porque el BCRA podría financiarlo comprándole a la Anses esos bonos”, resumió.
Acciones y bonos
Por segunda rueda consecutiva, los bonos globales del último canje de deuda operaron en terreno negativo a lo largo de toda la curva de vencimientos, aunque con menos intensidad que el miércoles. Ayer el Global 2029 se hundió 2,5% en el exterior, seguido por el Global 2046 (-0,57%).
Consecuencia de la caída de bonos, el riesgo país se ubicó en 2497 puntos básicos, 39 unidades más frente al cierre anterior (+1,6%). De esta forma, el indicador que elabora el JP Morgan –mide la diferencia entre el precio de los bonos norteamericanos versus el resto de los países– presentó uno de los valores más altos desde noviembre pasado y se consolidó como el segundo índice más alto de la región, por detrás de Venezuela.
“Son semanas complicadas. Medidas de este tipo no sorprende n tanto, en un contexto en el que las variables macroeconómicas son complejas y las perspectivas son aún más negativas. Una inflación que alcanzó los tres dígitos, la actividad que está afectada por el cepo y las restricciones a las importaciones, el drenaje diario de reservas, sumado a que los factores internacionales no ayudan. Lo que estamos viendo hoy en pantallas es que la oferta de títulos del sector público no se compensa con la demanda privada”, explicó Lucas Yatche, head of strategy and investments de Liebre Capital.
Los números en rojo también se observaron entre las acciones argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York (ADR). Los papeles del BBVA sufrieron una caída del 3,8%, seguido por el Banco Macro y Cresud (ambos -2,8%).
El S&P Merval operó en las 219.276 unidades, un 2,5% menos que ayer. En el panel de la Bolsa porteña, las acciones de Cresud retrocedieron un 4,6%, seguidas por el BBVA (-4,6%), Central Puerto (-4,2%), Grupo Financiero Galicia (-3,3%) y Banco Macro (-3,3%)

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