Colón Fábrica (Av. Don Pedro de Mendoza 2163). Desde hoy hasta el domingo, con cuatro funciones diarias de una hora, a partir de las 17. Entrada: $3500.
EL COLÓN MONTA UNA PLAYA EN EL CORAZÓN DE LA BOCA
Comienza Sun & Sea, la obra que ganó el León de Oro en la Bienal de Venecia de 2019; se presenta hasta el domingo en Colón Fábrica.
Celina Chatruc
Como la última cena de la película No miren arriba, mientras todo se derrumbaba alrededor. O como la orquesta del Titanic, que continuó tocando para que los pasajeros no perdieran la esperanza, incluso cuando ya era obvio que el buque se hundiría. Algo de ese clima tiene Sun & Sea, la instalación-ópera-performance ganadora del León de Oro en la Bienal de Venecia en 2019, que se presenta en Colón Fábrica desde hoy hasta el domingo: la recreación de una playa con gente disfrutando del sol, con el público mirando desde andamios ubicados a cuatro metros de altura, mientras el guion recuerda por momentos que el desenlace es inminente.
El calor es tan agobiante sobre la costa del Riachuelo contaminado como lo es para casi una veintena de intérpretes extranjeros que cantan sobre 80 toneladas de arena, en medio de reposeras, lonas, bolsos y pelotas inflables, junto a decenas de extras locales dentro del enorme galpón de 8500 metros cuadrados que aloja también escenografías de óperas. Fueron convocados por Rugilė Barzdžiukaitė (dirección y escenografía, Vaiva Grainytė (guion) y Lina
Lapelytė (música y dirección musical), las creadoras de esta puesta en escena curada por Lucía Pietroiusti –fundadora del proyecto Ecología general en las Serpentine Galleries de Londres– que se consagró como el mejor pabellón al representar a su país en la biennale.
Si bien el foco está puesto en la acelerada degradación del medioambiente, ellas aclaran que no se consideran “artivistas”; su intención, afirman, es simplemente apelar al “lenguaje del arte, que tiene un mensaje activador”. “Todo está descoyuntado: / El comienzo de mayo trajo heladas y nieve/ Y el invierno nos regala brotes y setas…/ Verás, tuvimos Navidad en nuestra casa de Campo, / Pero este año, no hubo heladas, ni nieve,/ ¡Parecía que podía ser Semana Santa!”, es uno de los lamentos en inglés que se mezclan en las conversaciones sobre protector solar, viajes y piñas coladas.
“El mensaje que recibís de la pieza no es cerrado, depende de la audiencia -dijo la escritora Vaiva Grainytė-. El grupo tiene diferentes estados de ánimo, como matices. Definitivamente podés sentir el apocalipsis en el aire, pero la imagen que se obtiene es muy soleada y las canciones son pop... Así que tiene un carácter muy ligero. Una mezcla de disfrute, de vivir la vida y la sensación de que el final está aquí, en la esquina”. Coincide con ella la compositora Lina Lapelité, otra de las integrantes del grupo: “La película No miren arriba tiene un poco de ese sentido apocalíptico, pero creo que en nuestro caso asumimos que todos ya saben lo que está pasando –señala-. Cada uno tiene una manera diferente de lidiar con este conocimiento. En el film, los científicos asumen la posición de saberlo todo, y en nuestro caso tomamos la posición de la audiencia. Estamos en la misma posición que todos los demás: también lo sentimos y le tenemos miedo. Es por eso que el ángulo de mirar la playa desde arriba es tan importante, porque da la sensación de que estamos mirando a la humanidad. Son criaturas más pequeñas, pero al mismo tiempo entendés que estás mirando a la sociedad, que la carga depende de nosotros”.
Hay una cualidad “pasivo-agresiva” en la instalación, apunta la directora de cine y de teatro Rugilė Barzdžiukaitė: “El consumo no es pasividad –observa-. Si fuéramos pasivos, tal vez podríamos sobrevivir mucho más tiempo como especie”.
Al igual que en su obra anterior, Que tengas un buen día!, inspirada en las historias de un grupo de cajeras de un centro comercial, el capitalismo se encuentra en el corazón del problema. “Entendemos que el cambio climático es una consecuencia de acciones más amplias, de lo que sucedió antes de eso: los vínculos tanto de los humanos entre sí como los de la humanidad con otros tipos de vida, y el resultado de las jerarquías y la competencia”, explica Lapelité.
Aquella primera ópera, que también cosechó importantes premios en la última década, llamó la atención de Martín Bauer cuando integraba un jurado internacional en 2013, en el concurso Music Theatre Now. “Era una propuesta novedosa”, dice el compositor argentino y director del ciclo Colón Contemporáneo, que decidió convocar al trío para inaugurar la programación 2023. Es la parada porteña de una gira global que también incluyó presentaciones en Barcelona, Londres, Nueva York, Los Ángeles y Santiago de Chile, entre otras ciudades.•
Para agendar
Colón Fábrica (Av. Don Pedro de Mendoza 2163). Desde hoy hasta el domingo, con cuatro funciones diarias de una hora, a partir de las 17. Entrada: $3500.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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