El kirchnerismo montó una cola de 20 cuadras contra Pettovello
La UTEP organizó una larga fila para presionar a la ministra; la funcionaria dijo que no los había convocado y criticó el uso de la gente por parte de los dirigentes piqueteros
Gustavo Schaposnik
La fila de manifestantes, ayer, frente a Capital Humano
Los movimientos sociales agrupados en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), que responden al kirchnerismo, desplegaron ayer una fila de unas 20 cuadras de extensión, formada por personas que pretendían hacer llegar sus reclamos de asistencia alimentaria a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. La funcionaria dedicó buena parte de la jornada a firmar convenios de asistencia alimentaria con asociaciones religiosas y de lucha contra la desnutrición y rechazó el método de presión, al aclarar que no los había citado.
La ministra también cuestionó como los manifestantes fueron expuestos a esperar bajo altas temperaturas.
La protesta tuvo como origen un intercambio de la semana pasada entre Pettovello y dirigentes sociales, en que la funcionaria afirmó que recibiría individualmente a quienes tuvieran hambre, pero no a los dirigentes.
La fila empezaba en la puerta del Ministerio de Capital Humano, en la esquina porteña de Juncal y Carlos Pellegrini, y se extendía más de dos kilómetros hacia el sur, hasta llegar a la avenida San Juan. “La fila llega hasta Constitución”, subrayaban los movimientos sociales en el lugar.
Los manifestantes esperaban ser escuchados por Pettovello, pero las señales del Gobierno fueron adversas desde temprano.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, dijo en su conferencia matutina de ayer que la ministra no iba a recibirlos porque “jamás los ha citado”.
“No ha sido la intención de la ministra que la gente la pase mal al rayo del sol con estas temperaturas”, declaró Adorni. Pettovello, mientras tanto, estaba en José C. Paz, donde firmó un convenio con la red de comedores de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera).
Poco tiempo después, la ministra reafirmó lo que había adelantado el vocero. “Yo no cité a la gente para que esté bajo el sol, los convocaron los dirigentes. El otro día, al verlos en la puerta del ministerio, bajé para atenderlos por una situación puntual. Pero esta vez no los voy a recibir porque yo no los convoqué. Fueron los dirigentes que usan a la gente y la hacen hacer cola bajo el sol”, afirmó.
Los movimientos sociales llegaron al ministerio con micrófonos, parlantes y hasta con panes y frutas que repartieron en bandejas, toda una puesta en escena para expresar sus planteos.
Los esperaban efectivos de la Policía Federal con escudos.
La promesa de la ministra
La semana pasada, en la puerta del ministerio, Pettovello le había dicho a un grupo de manifestantes que estaba apostado en el lugar: “¿Tiene hambre la gente? Yo voy a atender una por una a la gente que tiene hambre, no a los referentes”. En respuesta a esos dichos, los manifestantes hicieron fila ayer.
Mientras se desarrollaba la protesta, Pettovello estuvo en el distrito bonaerense de José C. Paz para firmar un convenio alimentario con la asociación que nuclea a las iglesias evangélicas, Aciera, “para la compra de módulos alimentarios con los cuales se asistirá a 36.150 personas en los 723 puntos de entrega” de esa organización religiosa.
Según informó el Ministerio de Capital Humano, “el monto invertido será de $177.500.000” y el acuerdo significará que los comedores
“reciban la ayuda directa y sin intermediarios”.
Más tarde, desde la cartera que conduce Pettovello se difundió la firma de un acuerdo con Abel Albino, presidente de la Fundación Cooperadora Nutrición Infantil (Conin), para desarrollar “actividades en el marco del Plan Argentina contra el Hambre”.
Alejandro Gramajo, secretario general de la UTEP, enterado de que la ministra no los recibiría, improvisó un discurso en la vereda. “No veníamos acá por deporte, venimos porque el pueblo se está cagando de hambre”, dijo. Gramajo resaltó la labor de las mujeres que trabajan en los comedores e instó al Gobierno a dar una respuesta. Los manifestantes cantaron el Himno y, minutos después del mediodía, empezaron a retirarse. Antes, dejaron un petitorio en el ministerio.
Denuncia de Grabois
En medio de las presiones del kirchnerismo, el dirigente Juan Grabois sumó una arista judicial al enfrentamiento que los movimientos sociales alineados con Unión por la Patria sostienen con Pettovello.
El titular del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y exprecandidato presidencial presentó una denuncia contra la ministra, en la que la acusa de incumplimiento de los deberes de funcionario público “por no disponer la entrega de alimentos en comedores barriales y comunitarios de toda la República Argentina”.
Según la denuncia de Grabois, la ministra está “violando normas que ordenan garantizar el alimento a quienes están padeciendo situaciones de extrema pobreza e incumpliendo sus obligaciones como ministra con competencia directa en el tema”. La presentación quedó radicada en el Juzgado Federal Nº 7, del magistrado Sebastián Casanello, y Grabois tiene el patrocinio del abogado Nicolás Rechanik.
“Corresponde, prima facie, adecuar típicamente los hechos como constitutivos del delito previsto en el artículo 248 del Código Penal de la Nación”, de incumplimiento de los deberes de funcionario público, se puntualizó en la presentación de Grabois, que pidió que Pettovello sea citada a declaración indagatoria y que, como testigos, sean convocados los responsables de comedores populares de Córdoba, Corrientes, Lanús, Mar del Plata y El Bolsón
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Se extiende la desconfianza en el gabinete presidencial
Milei se recuesta cada vez más en su pequeño círculo de colaboradores, donde su hermana tiene un papel central
Los movimientos sociales agrupados en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), que responden al kirchnerismo, desplegaron ayer una fila de unas 20 cuadras de extensión, formada por personas que pretendían hacer llegar sus reclamos de asistencia alimentaria a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. La funcionaria dedicó buena parte de la jornada a firmar convenios de asistencia alimentaria con asociaciones religiosas y de lucha contra la desnutrición y rechazó el método de presión, al aclarar que no los había citado.
La ministra también cuestionó como los manifestantes fueron expuestos a esperar bajo altas temperaturas.
La protesta tuvo como origen un intercambio de la semana pasada entre Pettovello y dirigentes sociales, en que la funcionaria afirmó que recibiría individualmente a quienes tuvieran hambre, pero no a los dirigentes.
La fila empezaba en la puerta del Ministerio de Capital Humano, en la esquina porteña de Juncal y Carlos Pellegrini, y se extendía más de dos kilómetros hacia el sur, hasta llegar a la avenida San Juan. “La fila llega hasta Constitución”, subrayaban los movimientos sociales en el lugar.
Los manifestantes esperaban ser escuchados por Pettovello, pero las señales del Gobierno fueron adversas desde temprano.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, dijo en su conferencia matutina de ayer que la ministra no iba a recibirlos porque “jamás los ha citado”.
“No ha sido la intención de la ministra que la gente la pase mal al rayo del sol con estas temperaturas”, declaró Adorni. Pettovello, mientras tanto, estaba en José C. Paz, donde firmó un convenio con la red de comedores de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera).
Poco tiempo después, la ministra reafirmó lo que había adelantado el vocero. “Yo no cité a la gente para que esté bajo el sol, los convocaron los dirigentes. El otro día, al verlos en la puerta del ministerio, bajé para atenderlos por una situación puntual. Pero esta vez no los voy a recibir porque yo no los convoqué. Fueron los dirigentes que usan a la gente y la hacen hacer cola bajo el sol”, afirmó.
Los movimientos sociales llegaron al ministerio con micrófonos, parlantes y hasta con panes y frutas que repartieron en bandejas, toda una puesta en escena para expresar sus planteos.
Los esperaban efectivos de la Policía Federal con escudos.
La promesa de la ministra
La semana pasada, en la puerta del ministerio, Pettovello le había dicho a un grupo de manifestantes que estaba apostado en el lugar: “¿Tiene hambre la gente? Yo voy a atender una por una a la gente que tiene hambre, no a los referentes”. En respuesta a esos dichos, los manifestantes hicieron fila ayer.
Mientras se desarrollaba la protesta, Pettovello estuvo en el distrito bonaerense de José C. Paz para firmar un convenio alimentario con la asociación que nuclea a las iglesias evangélicas, Aciera, “para la compra de módulos alimentarios con los cuales se asistirá a 36.150 personas en los 723 puntos de entrega” de esa organización religiosa.
Según informó el Ministerio de Capital Humano, “el monto invertido será de $177.500.000” y el acuerdo significará que los comedores
“reciban la ayuda directa y sin intermediarios”.
Más tarde, desde la cartera que conduce Pettovello se difundió la firma de un acuerdo con Abel Albino, presidente de la Fundación Cooperadora Nutrición Infantil (Conin), para desarrollar “actividades en el marco del Plan Argentina contra el Hambre”.
Alejandro Gramajo, secretario general de la UTEP, enterado de que la ministra no los recibiría, improvisó un discurso en la vereda. “No veníamos acá por deporte, venimos porque el pueblo se está cagando de hambre”, dijo. Gramajo resaltó la labor de las mujeres que trabajan en los comedores e instó al Gobierno a dar una respuesta. Los manifestantes cantaron el Himno y, minutos después del mediodía, empezaron a retirarse. Antes, dejaron un petitorio en el ministerio.
Denuncia de Grabois
En medio de las presiones del kirchnerismo, el dirigente Juan Grabois sumó una arista judicial al enfrentamiento que los movimientos sociales alineados con Unión por la Patria sostienen con Pettovello.
El titular del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y exprecandidato presidencial presentó una denuncia contra la ministra, en la que la acusa de incumplimiento de los deberes de funcionario público “por no disponer la entrega de alimentos en comedores barriales y comunitarios de toda la República Argentina”.
Según la denuncia de Grabois, la ministra está “violando normas que ordenan garantizar el alimento a quienes están padeciendo situaciones de extrema pobreza e incumpliendo sus obligaciones como ministra con competencia directa en el tema”. La presentación quedó radicada en el Juzgado Federal Nº 7, del magistrado Sebastián Casanello, y Grabois tiene el patrocinio del abogado Nicolás Rechanik.
“Corresponde, prima facie, adecuar típicamente los hechos como constitutivos del delito previsto en el artículo 248 del Código Penal de la Nación”, de incumplimiento de los deberes de funcionario público, se puntualizó en la presentación de Grabois, que pidió que Pettovello sea citada a declaración indagatoria y que, como testigos, sean convocados los responsables de comedores populares de Córdoba, Corrientes, Lanús, Mar del Plata y El Bolsón
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Se extiende la desconfianza en el gabinete presidencial
Milei se recuesta cada vez más en su pequeño círculo de colaboradores, donde su hermana tiene un papel central
Jaime Rosemberg
“No puedo hablar” y “Karina Milei no lo autorizó” son dos de las frases más escuchadas de boca de los funcionarios, ministros o de segundas líneas, dentro y fuera de la Casa Rosada, donde el dominio de “el Jefe”, como llaman a Karina Milei, es casi total. Algún empleado rebelde se animó al desafío en Balcarce 50 con una leyenda en una puerta de los baños de la Casa Rosada. “Karina Milei, dejá de echar trabajadores”, decía el mensaje. Alguien se enteró y rápidamente el texto fue borrado. Apenas un detalle.
El temor de los ministros a decir algo inconveniente que les genere represalias, pequeñas o graves, se traduce en el silencio casi total luego de reuniones de gabinete o encuentros con el Presidente. El exministro de Infraestructura Guillermo Ferraro, por caso, dejó el Gobierno
“por cuestiones personales”, según el comunicado oficial, aunque las versiones que circularon sobre su salida hablaban de una supuesta “filtración” de lo conversado en el gabinete por parte del empresario, de históricos buenos vínculos con el peronismo.
“Claramente no lo echaron por eso”, comentaron testigos de la cotidianidad del trabajo de Ferraro, que nunca comulgó con Nicolás Posse, el jefe de Gabinete, quien también ganó más espacio con la designación de Gabriel Oriolo en reemplazo de Enrique Rodríguez Chiantore en la estratégica Superintendencia de Servicios de Salud, el ente a cargo de supervisar y administrar los fondos de las obras sociales sindicales y de las prepagas. Fue curioso el silencio de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sobre la intempestiva salida (vía Boletín Oficial, sin aviso previo) de Rodríguez Chiantore, uno de sus referentes en el área de salud. Mario Lugones, joven funcionario de la Jefatura de Gabinete, fue quien le confirmó al ya exfuncionario que su paso por la gestión pública había terminado.
Sin ministros que se animen a contradecir la política de silencio oficial, la comunicación queda cada vez más concentrada en el equipo que comanda el portavoz presidencial, Manuel Adorni, que con sus conferencias de prensa diarias compensa el silencio que guía la actividad de Karina Milei, Posse y Caputo. El Presidente, eso sí, elige a menudo las redes sociales como vía de comunicación o concede alguna que otra entrevista a medios nacionales e internacionales que él mismo selecciona.
Con su clásico cigarrillo apagado en la boca y su andar confiado y sigiloso, el confirmado asesor Santiago Caputo, que por estos días trabaja en varios de los próximos discursos del Presidente, también hizo una clara ostentación de poder en la discusión con la oposición por la ley ómnibus relegando a los dos negociadores designados. “(Guillermo) Francos y (Martín) Menem quedaron degradados, los bajaron un escalón, y eso es por orden de Milei”, contaban cerca de uno de los gobernadores que negociaron con el ministro del Interior y el presidente de la Cámara de Diputados. El informante afirmó que el joven Caputo, aun sin manejar algunos temas puntuales de la discusión, dejó a Francos y Menem “con mucha responsabilidad y poco poder”.
La semana pasada, Francos debió negar ante el pleno del gabinete su supuesta oferta a los gobernadores para que envíen una “propuesta” en la coparticipación del impuesto PAIS, que el Gobierno negó de manera rotunda. Varios gobernadores enojados juraron que Francos sí hizo esa concesión, rápidamente relativizada por los voceros oficiales. “Habla mucho con (Mauricio) Macri”, sostuvieron fuentes de La Libertad Avanza. “Milei va a hacer todo lo posible para no caer en manos de Mauricio. Hará lo que tenga que hacer para que eso no ocurra”, afirmó otro referente del Gobierno, que ve al expresidente “esperando” una eventual orfandad política de Milei que lo obligue a negociar con él.
En medio de la desconfianza y las prevenciones, Milei y su primer círculo sostienen a leales probados como la canciller Diana Mondino; el ministro de Economía, Luis Caputo, y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, en su pelea con las organizaciones sociales. También al asesor sin cartera Federico Sturzenegger, el “padre” del megaDNU. “Tengo despacho… en Olivos”, bromeó Sturzenegger, sin detener su paso cuando alguien le preguntó si había conseguido un lugar para establecerse.
“No puedo hablar” y “Karina Milei no lo autorizó” son dos de las frases más escuchadas de boca de los funcionarios, ministros o de segundas líneas, dentro y fuera de la Casa Rosada, donde el dominio de “el Jefe”, como llaman a Karina Milei, es casi total. Algún empleado rebelde se animó al desafío en Balcarce 50 con una leyenda en una puerta de los baños de la Casa Rosada. “Karina Milei, dejá de echar trabajadores”, decía el mensaje. Alguien se enteró y rápidamente el texto fue borrado. Apenas un detalle.
El temor de los ministros a decir algo inconveniente que les genere represalias, pequeñas o graves, se traduce en el silencio casi total luego de reuniones de gabinete o encuentros con el Presidente. El exministro de Infraestructura Guillermo Ferraro, por caso, dejó el Gobierno
“por cuestiones personales”, según el comunicado oficial, aunque las versiones que circularon sobre su salida hablaban de una supuesta “filtración” de lo conversado en el gabinete por parte del empresario, de históricos buenos vínculos con el peronismo.
“Claramente no lo echaron por eso”, comentaron testigos de la cotidianidad del trabajo de Ferraro, que nunca comulgó con Nicolás Posse, el jefe de Gabinete, quien también ganó más espacio con la designación de Gabriel Oriolo en reemplazo de Enrique Rodríguez Chiantore en la estratégica Superintendencia de Servicios de Salud, el ente a cargo de supervisar y administrar los fondos de las obras sociales sindicales y de las prepagas. Fue curioso el silencio de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sobre la intempestiva salida (vía Boletín Oficial, sin aviso previo) de Rodríguez Chiantore, uno de sus referentes en el área de salud. Mario Lugones, joven funcionario de la Jefatura de Gabinete, fue quien le confirmó al ya exfuncionario que su paso por la gestión pública había terminado.
Sin ministros que se animen a contradecir la política de silencio oficial, la comunicación queda cada vez más concentrada en el equipo que comanda el portavoz presidencial, Manuel Adorni, que con sus conferencias de prensa diarias compensa el silencio que guía la actividad de Karina Milei, Posse y Caputo. El Presidente, eso sí, elige a menudo las redes sociales como vía de comunicación o concede alguna que otra entrevista a medios nacionales e internacionales que él mismo selecciona.
Con su clásico cigarrillo apagado en la boca y su andar confiado y sigiloso, el confirmado asesor Santiago Caputo, que por estos días trabaja en varios de los próximos discursos del Presidente, también hizo una clara ostentación de poder en la discusión con la oposición por la ley ómnibus relegando a los dos negociadores designados. “(Guillermo) Francos y (Martín) Menem quedaron degradados, los bajaron un escalón, y eso es por orden de Milei”, contaban cerca de uno de los gobernadores que negociaron con el ministro del Interior y el presidente de la Cámara de Diputados. El informante afirmó que el joven Caputo, aun sin manejar algunos temas puntuales de la discusión, dejó a Francos y Menem “con mucha responsabilidad y poco poder”.
La semana pasada, Francos debió negar ante el pleno del gabinete su supuesta oferta a los gobernadores para que envíen una “propuesta” en la coparticipación del impuesto PAIS, que el Gobierno negó de manera rotunda. Varios gobernadores enojados juraron que Francos sí hizo esa concesión, rápidamente relativizada por los voceros oficiales. “Habla mucho con (Mauricio) Macri”, sostuvieron fuentes de La Libertad Avanza. “Milei va a hacer todo lo posible para no caer en manos de Mauricio. Hará lo que tenga que hacer para que eso no ocurra”, afirmó otro referente del Gobierno, que ve al expresidente “esperando” una eventual orfandad política de Milei que lo obligue a negociar con él.
En medio de la desconfianza y las prevenciones, Milei y su primer círculo sostienen a leales probados como la canciller Diana Mondino; el ministro de Economía, Luis Caputo, y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, en su pelea con las organizaciones sociales. También al asesor sin cartera Federico Sturzenegger, el “padre” del megaDNU. “Tengo despacho… en Olivos”, bromeó Sturzenegger, sin detener su paso cuando alguien le preguntó si había conseguido un lugar para establecerse.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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