domingo, 4 de febrero de 2024

VOTACIÓN,,,AGREGAMOS ALGO...Y SEGUIMOS EL MARTES


Ley ómnibus: se votó en general, pero sigue trabada la discusión
En el tercer día de sesión el oficialismo se impuso por 144 a 109 votos, con apoyo de Pro, la UCR y casi todo el bloque de Pichetto; el debate en particular pasó para el martes; diferencias por las privatizaciones y el impuesto PAIS
Delfina Celichini Ritondo, Menem, Santilli y Espert se saludan tras la aprobación

El gobierno de Javier Milei obtuvo ayer el alivio de la aprobación en general del proyecto de ley ómnibus que se discute desde el miércoles en la Cámara de Diputados, en lo que ya es el debate legislativo más largo desde el regreso de la democracia. Pero todavía deberá esperar para cantar victoria: el tratamiento artículo por artículo se postergó para el martes, en medio de tensas discusiones con los bloques aliados respecto de puntos centrales de la iniciativa.
La votación concluyó con 144 diputados a favor y 109 en contra. Fue decisivo el apoyo que consiguió La Libertad Avanza de Pro, de casi toda la UCR (con excepción de Facundo Manes y Pablo Juliano) y la mayoría del bloque que lidera Miguel Pichetto. No hay acuerdo todavía sobre las privatizaciones, la autorización a tomar deuda y la idea de coparticipar el impuesto PAIS.
La Cámara de Diputados aprobó en general el proyecto de ley ómnibus enviado por el gobierno de Javier Milei, con 144 votos a favor y 109 en contra, después de 30 horas de debate parlamentario, a lo largo de tres días. En paralelo a la discusión en el recinto, las conversaciones tras bambalinas continuaron con el foco puesto en lo fiscal. Esto sigue trabando la votación en particular, que se hará recién el martes que viene a las 14.
El bloque oficialista de La Libertad Avanza contó con el respaldo de Pro, el bloque Independencia de los tucumanos que responden al gobernador Osvaldo Jaldo, Innovación Federal y la mayoría de los bloques UCR y Hacemos Coalición Federal. En tanto, Pablo Juliano y Facundo Manes, del ala crítica del radicalismo, votaron en contra de la iniciativa y se apartaron de la decisión de su partido. Lo mismo hicieron los socialistas santafesinos Mónica Fein y Esteban Paulón, junto con Margarita Stolbizer, los tres parte de la bancada que conduce Miguel Pichetto. Unión por la Patria, la izquierda y algunos diputados de fuerzas provinciales se unieron para el rechazo.
Inmediatamente después de aprobar en general el proyecto de “Ley de bases”, se acordó pasar a un cuarto intermedio y postergar la discusión artículo por artículo para la semana que viene. Detrás de esta decisión está la falta de avales a puntos claves del proyecto, y que el oficialismo tratará de recopilar durante el fin de semana. No obstante, un legislador Pro indicó que esta medida tuvo que ver con el objetivo de sortear la movilización que se gestó ayer. En el oficialismo estaba todavía fresco el recuerdo de la tensión que se vivió el jueves entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.
No obstante, el clima en el recinto se espesó cuando la cuenta de la oficina del Presidente sacó un comunicado en el que vaticinaba que “el momento del debate ha terminado”. “Es hora de que los representantes del pueblo decidan si están del lado de la libertad de los argentinos o del lado de los privilegios de la casta o de la república corporativa”, vaticinaba el texto cuando se iniciaba el cierre de los discursos.
Frente a esto, el diputado Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, pidió una cuestión de privilegio contra el presidente Javier Milei y cuestionó la “furia tuitera” del Gobierno. “Nos tiene que dejar votar libremente”, bramó Ferraro, quien fue aplaudido con intensidad por todo el arco político.
Tras ello, siguieron los discursos de cierre. El jefe del bloque Hacemos Coalición Federal, Miguel Ángel Pichetto, repasó los distintos puntos del proyecto de ley ómnibus y dio a entender el acompañamiento en general de su bancada. “Todo el proceso de los Kirchner tuvo emergencias y facultades a full. Ahora se rasgan las vestiduras. Yo estuve ahí y sé lo que pasó, como los DNU que modificaban presupuestos”, subrayó.
Continuó con su exposición el líder del bloque UCR, Rodrigo de Loredo, quien señaló que su espacio le dará “todas las herramientas mínimas, justas y necesarias para que puedan llevar adelante su gobierno”. No obstante, remarcó los insultos proferidos por el oficialismo a su partido. “Ninguna de nuestras definiciones políticas dependen de los insultos o de los aplausos. Tampoco les pedimos ningún tipo de disculpas. Personalmente, no tengo ninguna cuota de admiración a la figura del Presidente, pero tiene todo mi respeto la investidura presidencial”.
Cristian Ritondo, presidente del bloque Pro, criticó al gobierno de Alberto Fernández y cuestionó su actitud obstruccionista. “Hay procesos de cambio y no pueden poner trabas y piedras”, dijo.
El líder de la bancada kirchnerista, Germán Martínez, aseguró que “el 95% de los que estamos acá sentados no sabe qué se va a poner en consideración”. “Hay un oficialismo que no defiende sus propuestas y que se afianza en los bloques aliados, quienes se sientan en la mesa del poder para negociar cosas”, acusó. Por último, Oscar Zago, presidente del bloque libertario, realizó una defensa política de la “Ley de bases” y tildó como “una verdadera vergüenza” el haber pasado casi 30 horas de debate para llegar a la votación en general de la iniciativa del Ejecutivo.
Los diputados cordobeses que responden al gobernador Martín Llaryora, inmersos en el bloque Hacemos Coalición Federal (HCF), buscaron tentar al kirchnerismo para que los acompañen en su cruzada de reincorporar la coparticipación de un 30% de lo recaudado por el impuesto PAIS. Todavía hay malestar por la actitud del Gobierno de condicionar la concreción de un pacto fiscal a cambio de la media sanción del proyecto de ley ómnibus.
Si bien el objetivo de Llaryora es generar una mayoría circunstancial con el apoyo de gobernadores del PJ, como Axel Kicillof, Gerardo Zamora y Gildo Insfrán, el presidente del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez lo desestimó de plano: “No voy a cambiar la ley por plata”. En la bancada kirchnerista desconfían de las adhesiones recopiladas por los cordobeses.
Con este tema trabando el inicio de la votación, el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, reunió en su despacho a distintos referentes de la oposición amiga junto al ministro del Interior, Guillermo Francos. Se congregaron alrededor de las 13.30 en el primer piso del Palacio Legislativo los legisladores de HCF Nicolás Massot, Emilio Monzó y Oscar Agost Carreño junto a Cristian Ritondo (Pro) y Rodrigo de Loredo (UCR). Una de las propuestas que sobrevoló en ese despacho fue la de reinstalar el artículo del impuesto PAIS y coparticipar un 21% de lo recaudado a las provincias.
La discusión artículo por artículo será un momento clave. Será el momento en el que el bloque libertario deberá defender los temas en los que todavía un sector de la oposición dialoguista pone reparos, como la delegación de facultades, privatizaciones, toma de deuda pública y cambios en la concepción de la legítima defensa.
Es el caso del bloque Innovación Federal. Uno de sus integrantes, Carlos Alberto Fernández, de Misiones, destacó en su discurso de cierre que acompañarán en general la iniciativa, aunque se reservarán las disidencias en la discusión en particular. “Pusimos límites a las privatizaciones y a las facultades extraordinarias. Escribimos 188 artículos de disidencia, respaldando a la cultura, la educación y al medioambiente. Lamento que el Gobierno haya sacado cosas que nos parecían muy buenas, como el blanqueo o la moratoria, pero somos coherentes: le damos el apoyo que necesita el Presidente y marcamos las diferencias en la votación en particular”, remarcó el diputado radical por la Ciudad de Buenos Aires, Martín Tetaz.
En tanto, el legislador de Unión por la Patria, Máximo Kirchner, se encargó de repasar la gestión del ministro de Economía, Luis Caputo, durante su paso como titular de la cartera de Finanzas en el gobierno de Mauricio Macri. Cuestionó los objetivos fiscales del presidente Milei y rechazó su intención de obtener facultades especiales. “Lo que es imposible de votar de todo este mamotreto son los dos artículos de deuda: el de administración financiera y el que quiere sacarle al Congreso la autorización para tomar deuda. Quieren hacer cualquier cosa”, concluyó.
La sesión comenzó con una serie de cuestiones de privilegio, a través de las que los legisladores manifiestan sus reclamos de manera pública. La mayoría de estas expresiones versaron sobre los incidentes que ayer se desataron entre las fuerzas de seguridad y personas que se manifestaron contra el proyecto de ley ómnibus

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Francos no acordó con los dialoguistas y sigue trabada la votación en particular
Se reunió más de tres horas con legisladores de Hacemos y de la UCR; como persistían las diferencias, se dispuso el cuarto intermedio
Laura Serra
El manual de la política parlamentaria enseña que, cuanto más tiempo pasa en el debate de un proyecto de ley, más deshilachada termina su sanción. Luego de tres días de negociaciones extenuantes, el oficialismo finaliza la semana sin la media sanción del megaproyecto de ley que reclama el presidente Javier Milei; por ahora solo se lleva la aprobación en general, pero en los hechos eso no significa mucho. La sanción definitiva se demora sin fecha definida.
Las complicaciones se agudizaron anteanoche, cuando un grupo de gobernadores encabezados por el cordobés Martín Llaryora, metieron presión al Gobierno para que acceda a incluir en la iniciativa un artículo que garantice la coparticipación del impuesto PAIS. El ministro del Interior, Guillermo Francos, intentó destrabar las negociaciones, sin éxito. Por la mañana, el funcionario retomó las conversaciones con representantes de los bloques del radicalismo y de Hacemos Coalición Federal. No hubo fumata.
El problema no solo se limita al futuro del impuesto PAIS. Los opositores dialoguistas tampoco terminan de aceptar la contrapropuesta que elevó anoche el Gobierno sobre privatizaciones de las empresas públicas. Si bien accedió a reducir de 36 a 27 el número de empresas a ser declaradas sujetas a privatización total, oficialistas y opositores siguen sin acordar una redacción que garantice un exhaustivo control parlamentario con la intervención de la Auditoría General de la Nación (AGN).
En paralelo, la cuestión fiscal de las provincias metió ruido en las negociaciones. Tal como anticipó la nacion el miércoles pasado, ni bien comenzó el debate del proyecto de ley ómnibus en la Cámara de Diputados, los legisladores que responden al gobernador cordobés Martín Llaryora comenzaron a buscar aliados, incluso entre los peronistas, para incorporar en la iniciativa un artículo que establezca la continuidad del impuesto PAIS hasta fin de año con la correspondiente coparticipación de su recaudación entre las provincias. “Ya tenemos el número”, deslizó, a modo de advertencia, un legislador del entorno más cercano del mandatario cordobés.
Además del gobernador Llaryora, otros mandatarios con terminales en los bloques de la UCR y en Hacemos Coalición Federal anticiparon que se sumarían a la embestida. Los gobernadores del peronismo no estarían ausentes en las conversaciones para reunir los votos suficientes. La propuesta que se le llevó a Francos ayer al mediodía consiste, concretamente, en coparticipar el impuesto PAIS en un 70% para la Nación, un 21% para las provincias y el 9% para el Registro Nacional de Barrios Populares en Proceso de Integración Urbana (Renabap).
El Gobierno, en cambio, pretendía garantizarse toda la recaudación en manos de la Nación y así lo había plasmado en el megaproyecto oficialista. Esta actitud provocó la reacción de los gobernadores de la oposición dialoguista, que el lunes pasado se reunieron en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para transmitirle al ministro Francos la necesidad de avanzar en la coparticipación del impuesto PAIS.
Si bien el funcionario se habría mostrado permeable al reclamo –al menos ésa fue la sensación que se llevaron los mandatarios presentes en el CFI-, lo cierto es que pocas horas después lo descartó de plano públicamente. “De ninguna manera conversamos sobre la coparticipación del impuesto PAÍS. Dialogamos sobre el impuesto PAÍS, pero no hablamos de coparticiparlo. Y punto, eso fue todo”, enfatizó Francos.
El cambio de actitud del ministro –que los opositores atribuyeron a una desautorización ordenada por el propio presidente Javier Mileiindignó a los gobernadores, sobre todo al cordobés Llaryora. El malestar se acrecentó cuando el Gobierno ordenó eliminar del texto de la ley todo vestigio del impuesto PAIS para evitar su debate. “Se discutirá junto al paquete fiscal en las próximas semanas”, enfatizaron desde la Casa Rosada.
El ninguneo del oficialismo provocó el efecto de un búmeran: de inmediato, con los cordobeses como punta de lanza, comenzó a articularse en la Cámara de Diputados una masa crítica de legisladores para presionar al Gobierno. Exigen un gesto formal del presidente Milei para discutir la cuestión fiscal de las provincias, hasta ahora postergada sin fecha. Mientras ese gesto se siga postergando, no estarán garantizados los votos para los artículos claves del megaproyecto de ley de Milei, entre ellos las facultades legislativas que el Gobierno pretende arrogarse por un año y la autorización para privatizar empresas públicas.

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Miguel Ángel Pichetto. El enojo de un aliado de la vieja guardia ante la impericia política
El peronista dejó al descubierto los problemas del Gobierno para llegar a acuerdos parlamentarios
Laura Serra Miguel Pichetto
Miguel Pichetto no puede con su (mal) genio. Él mismo lo admite: pese a su larga experiencia como legislador nacional, no logra entender la praxis política de este gobierno sui generis que rompe con todos los manuales conocidos. Lo enojan sus modos improvisados y su amateurismo en la negociación política, rayanos a su juicio con la impericia. Aunque lo intente, las más de las veces no logra contener ese fastidio; reflejo de eso han sido sus frases filosas e ironías dedicadas al flamante oficialismo.
La más resonante fue cuando les dedicó un poco feliz “pelotudos” a los diputados libertarios que lo aplaudieron cuando, durante el debate de la ley ómnibus, tomó la palabra y aseguró que no permitirá que la labor del Poder Legislativo sea interrumpida por los incidentes que se desataban puertas afuera del Congreso entre la policía y manifestantes de izquierda y kirchneristas.
“No, no aplaudan nada, viejo. Dejen de aplaudir, no sean pelotudos, parece que están en una fiesta”, los reprendió con gesto enojado.
Más allá de las diferencias con el Gobierno, Pichetto no se calza el traje de opositor clásico. Por el contrario, está convencido de que todo gobierno, aunque no sea el suyo, merece que el Congreso le conceda las herramientas básicas para arrancar su gestión. Algunos lo tildan de “oficialista de todos los gobiernos”; él prefiere considerarse un hombre de Estado.
Esta actitud es la que lo diferencia del resto de los legisladores que integran el mosaico variopinto de Hacemos Coalición Federal, bloque que conduce. Allí convive con Mónica Fein y Esteban Paulón, dos socialistas que están en sus antípodas ideológicas, al igual que Margarita Stolbizer, de GEN. Estos tres legisladores votaron en contra, en la votación en general, del megaproyecto de ley del Gobierno, actualmente en debate en la Cámara de Diputados. El rionegrino, sin embargo, votó a favor, al igual que el resto de la bancada. No solo eso: ha sido uno de los interlocutores más frecuentes de Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, a la hora de intentar acercar posiciones en la llamada “Ley de bases”, de Milei. Desde un primer momento Pichetto, pese a todas sus diferencias con la figura del libertario, bregó para que se avanzara con la media sanción del proyecto, aunque las más de las veces se agarró la cabeza por los permanentes zigzagueos del oficialismo que llevaron a las negociaciones a la parálisis actual. “Durante el gobierno de (Mauricio) Macri, Pichetto fue su mejor aliado, aunque era el jefe del bloque kirchnerista en el Senado. Entendía que había que facilitarle las leyes aunque con límites y modificaciones. Así, con Emilio Monzó –por entonces presidente de la Cámara de Diputados– lograban encauzar las sesiones y sacar adelante las normas que el gobierno necesitaba”, rememora un legislador que conocía bien esa dinámica.
Pichetto observa que esta lógica de la política tradicional –la de la negociación y la búsqueda virtuosa de las mayorías parlamentarias–, lejos de aplicarse en la gestión de Milei, resulta denostada. Advierte que, si sigue en este camino, el gobierno libertario enfrentará más obstáculos que los esperados. “Si el Gobierno en el corto plazo no va hacia un camino de coalición, tiene dificultades. Así no se puede funcionar los cuatro años”, resaltó.
“El Gobierno tiene un problema estructural, no tiene mayoría parlamentaria. Hay que tratar de dialogar, construir mayoría. No se puede ir ley por ley. Hay que trabajar en la construcción de mayoría parlamentaria para poder gobernar cuatro años”, alecciona. Por ahora sus consejos caen en saco roto pese a que, cuando inició su gestión, el presidente Milei lo elogió públicamente e incluso insinuó que podría sumarlo a su gobierno. Pichetto negó tal posibilidad y regresó como diputado nacional, cargo que ocupó por primera vez en 1993, aquella vez como dirigente menemista. Sus mejores experiencias legislativas, sin embargo, están en el Senado. Allí la dinámica parlamentaria es más ordenada y silenciosa que la ajetreada Cámara de Diputados. Lo enoja que las sesiones sean tan largas, que los legisladores lean sus discursos y que encima los aplaudan. Es un legislador de la vieja guardia que se reivindica como tal.

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