miércoles, 4 de diciembre de 2024

EL PERFIL Y MERCADOS


El histórico abogado de Techint que hace equilibrio entre empresarios y sindicalistas
Nicolás BalinottiJulio Cordero, secretario de Trabajo, con los empresarios Daniel Funes de Rioja y Gustavo Weiss
Era mediados de marzo y Julio Gabriel Cordero caminó desde su casa hacia la estación Devoto. Abordó un tren de la línea San Martín con destino a Retiro. Al llegar, cruzó a pie la avenida del Libertador y enfiló hacia la sede del Ministerio de Capital Humano, en Carlos Pellegrini y Juncal. Vestía traje oscuro, camisa y corbata, y era uno más en medio del hormiguero de gente que resulta ser esa zona un día hábil. Esa mañana se había concretado su designación como secretario de Trabajo en el Boletín Oficial.
Después de una breve reunión con Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, Cordero se presentó en la Secretaría de Trabajo, en Alem 650. Nadie lo reconoció en el ingreso y debió acreditar su identidad. “Buenas, soy el nuevo secretario”, irrumpió amable en la mesa de entradas. Desde ese primer día, no fue más en tren, se mueve con custodia y a veces estaciona una Toyota Hilux en el subsuelo. Su despacho está en el piso 13, al que se accede por un ascensor exclusivo.
Cordero formalizó su ingreso al Gobierno el 14 de marzo, pero desde que Javier Milei ganó las elecciones ya era un asesor en las sombras. Antes de su desembarco en la secretaría, fue el abogado histórico de Techint [estuvo allí 35 años] y trabajó a sueldo hasta un día antes de su nombramiento en el Estado en la financiera Finma, vinculada al influyente grupo empresario que encabeza Paolo Rocca. Su relación con Rocca fue “muy buena” y en la empresa lo recuerdan por su energía: “Siempre te anima la fiesta, en las buenas y en las malas”.
Desde el Grupo Techint asesoró a La Libertad Avanza en temas laborales para su plataforma electoral y luego intervino en la redacción de la letra chica del capítulo IV del decreto de necesidad y urgencia 70/23, que aún está a la espera de una resolución de la Corte Suprema. Lógicamente, sus vínculos con Techint se mantienen intactos. Hasta conserva su cobertura médica de la Obra Social Asociación del Personal Superior de la Organización Techint.
Sus nexos podrían ser hoy una ventaja para convencer a las entidades empresariales de que ahora sí funcionaría la institucionalización del diálogo tripartito con los gremios y el Estado, uno de sus objetivos a alcanzar como funcionario. Cordero se jacta de ser “un arquitecto de consensos” y en estos días hace equilibrio en la pelea entre el Gobierno y los industriales por la apertura de las importaciones.
Con los gremios, la relación de Cordero también es fluida y armoniosa. Con algunos dirigentes de la CGT roza la amistad. Hace una década que comparte con muchos sindicalistas una vez al año una semana en Ginebra, en la cumbre de la Organización Internacional del Trabajo, a donde asistía en representación de Techint y la Unión Industrial Argentina (UIA).
“Cuidemos a Cordero”, dice un jerárquico de la CGT que reconoce la sintonía del abogado laboralista con los sindicatos. “Es un funcionario de diálogo, con el que se puede negociar. Puede no tener la última palabra, pero habla nuestro mismo idioma”, lo rescata el secretario general de un gremio industrial nuberto meroso. A un dirigente de la CTA lo sorprendió la disponibilidad a resolver conflictos y la sinceridad para admitir que la salida no está siempre a su alcance y depende de otros.
Cordero reconoce en privado que no tiene diálogo cotidiano con Milei, con quien estuvo solo una vez mano a mano. Coteja sus decisiones con Pettovello, la ministra que tiene bajo su órbita la Secretaría de Trabajo. De hecho, fue Pettovello la que le ordenó revisar una serie de nombramientos que había hecho al desembarcar. Algunos funcionarios que llegaron con él ya no están más. Tampoco su asesor de prensa. Ahora todo se canaliza a través de Capital Humano, bajo la supervisión de Pettovello.
Cordero también cruza mensajes con el ministro de Economía, Luis Caputo, con quien frecuenta intercambios sobre la homologación de las paritarias. Ni bien desembarcó en Trabajo en reemplazo del macrista Omar Yasin, Cordero tuvo su primer cortocircuito con Caputo por el acuerdo salarial de los camioneros, que se había sellado por encima de las proyecciones inflacionarias. “Que en abril las paritarias no superen el 9%”, le había ordenado el ministro. Cordero hizo equilibrio y se las ingenió para no interferir en lo pactado entre Hugo Moyano y las cámaras empresarias del sector. “Es un acuerdo entre privados”, se justificó ante sus superiores. Finalmente, se avaló el acuerdo con una alquimia de porcentajes y cifras no remunerativas que maquillaron el 9%.
Cuando la gestión de Milei daba sus primeros pasos y se cocinaba la letra chica del DNU 70/23, el Gobierno recurrió al sector privado para asesorarse y definir los alcances de la reforma laboral. Cordero reconoció a que ofició de la nacion asesor sin haber sido funcionario. Del aporte de ideas también participaron estudios jurídicos especializados en derecho laboral que comulgan con el oficialismo y que sugirieron reducir cálculos indemnizatorios, limitar el derecho a huelga y contar con más facilidades para emplear y despedir personal.
Por entonces, Vilma Ibarra, exsecretaria legal y técnica de la Presidencia durante la gestión de AlFernández, hizo numerosas advertencias sobre el megadecreto. Una de ellas fue sobre la intervención de personas ajenas al Estado. “Todo parece indicar que este mega-DNU habría sido confeccionado por estudios jurídicos privados. Si fue así, es gravísimo y no puede permitirse ni normalizarse”, planteó la abogada. Y agregó, desafiante: “¿Quién les paga? Porque, como dice el presidente Javier Milei, nada es gratis. Hace a la transparencia de los actos de gobierno conocer quiénes trabajaron en este DNU para saber si luego son beneficiados por las medidas allí dispuestas”.
Así fue que en diciembre Cordero actuó de intermediario entre la CGT y el Gobierno, en lo que fueron las primeras conversaciones. En una cumbre secreta en la sede de la Uocra, el por entonces ministro del Interior Guillermo Francos se reunió con el ala dialoguista de la central obrera. También participó el actual secretario laboral, que antes de incorporarse a las filas libertarias había oficiado como asesor de Patricia Bullrich y Ricardo López Murphy.
Cordero, que tiene 59 años, se acercó al oficialismo por intermedio de Miguel Ángel Punte, ex número dos de Jorge Triaca en el Ministerio de Trabajo de la gestión de Cambiemos y exgerente de Recursos Humanos de Ternium, del Grupo Techint. Durante la campaña electoral, Punte expuso como el referente en temas laborales de La Libertad Avanza en un panel virtual organizado por el estudio jurídico Bruchou-Funes de Rioja, uno de los más taquilleros del rubro y que tiene de clientes desde empresas multinacionales hasta al gobierno bonaerense de Axel Kicillof. Punte es una suerte de mentor para Cordero.
Definiciones
Sobre algunos temas de actuales, Cordero tiene una postura que suele sostener con argumentos legales. Algunas de sus definiciones:
Bloqueos: admitió en privado que, tal como está redactado en la Ley Bases, abre diversas interpretaciones. Por eso aún no se lo reglamentó. Es un defensor de la tutela sindical.
Paritarias: reconoce que los acuerdos son entre privados y que el Estado es solo un mediador. “Nosotros no ponemos topes, las paritarias son libres. Solo pedimos responsabilidad a las partes para no generar una espiral de precios y salarios”, argumentan desde su entorno. Nuevamente afronta una pulseada con Moyano.
Cuota solidaria: no la eliminaría, aunque pone algunas condiciones: que no sea superior a la cuota de afiliación y que sea temporal.
Empleo: admite que está en una meseta y lo atribuye a “los costos laborales”. Promueve una reducción de estos. Dice que hay un crecimiento “homeopático” de los puestos de trabajo.
Hiperactivo, capaz de trabajar 18 horas al día, Cordero celebra por estos días la ruptura de la CGT, con la renuncia de Pablo Moyano al triunvirato de mando. Asume como un triunfo propio que el sector dialoguista de la CGT haya aceptado abrir una negociación con el Gobierno y se trazó como objetivo una foto antes del fin de año: reunir en un mismo encuentro a sindicalistas, empresarios y al Presidente. Difícil que Milei acepte, pero para Cordero, no sería imposible.

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Ningún dólar libre cotiza por arriba de $1100
Las brechas con el oficial ya son de un dígito en todos los casos
Melisa ReinholdEl dólar MEP cotizó ayer a $1068,89
Las cotizaciones libres del dólar siguieron retrocediendo ayer y ninguna cotización quedó por encima de $1100, nivel que no tenían desde mayo de este año. Entre los dólares financieros, el contado con liquidación (CCL) cerró a $1099,42 (-1,2%), mientras que el MEP quedó en $1068,89 (-0,6%). El blue, en tanto se negoció ayer en $1100 (-1,8%). La brecha con el dólar mayorista (está en $1012) sigue recortándose: quedó en 8,3% sobre el CCL, en 5,8% con el MEP y en 8,7% respecto del paralelo.
El dólar contado con liquidación (CCL) perforó ayer la barrera de los $1100 y tocó el valor nominal más bajo desde mediados de mayo. Luego de que las cotizaciones libres cerraron noviembre con caídas nominales por quinto mes consecutivo, el mercado sigue en modo “veranito cambiario”. Lo explican un contexto de intervenciones del Banco Central en el mercado financiero, la apuesta por el carry trade (hacer tasa en pesos) y la oferta diaria de los exportadores.
En la primera rueda de la semana, el contado con liqui cerró a $1099,42, una baja de unos $12 con respecto al cierre anterior (-1,2%). Para encontrar un valor similar hay que remontarse al 15 de mayo pasado ($1092,66), momento en el cual el Banco Central recortó las tasas de interés y las cotizaciones libres tendieron al alza hasta tocar máximos en julio.
El dólar MEP retrocedió $5 y cotizó a $1068,89 (-0,6%). En tanto, el blue se negoció a $1100 en las cuevas y arbolitos que operan en la City porteña, equivalente a una caída diaria de $20 (-1,8%).
Todas estas bajas hicieron que se redujera la brecha cambiaria a un dígito. Actualmente, el tipo de cambio oficial mayorista cotiza a $1012, una suba de $0,50 con respecto al cierre del viernes (+0,1%). Frente al paralelo, la brecha es del 8,7%; la diferencia con el CCL es del 8,3%; y el contraste con el MEP es del 5,8%, el número más bajo desde la reinstauración de los controles cambiarios en septiembre de 2019.
“Los datos del mercado de cambios de octubre confirmaron un ingreso de divisas por la cuenta financiera, impulsado por colocaciones de deuda corporativa. Sin embargo, la fragilidad de las reservas netas persiste, con niveles negativos, mientras que la cuenta corriente sigue siendo deficitaria. Esto evidencia que, aunque la estabilidad cambiaria se sostiene en el carry trade, las presiones estructurales sobre las reservas continúan latentes”, consideró Martín Polo, head of research de Cohen Aliados Financieros.
Ayer, el Banco Central vendió US$52 millones, luego de que el viernes pasado cortara la racha compradora y se viera obligado de deshacerse de US$171 millones.
En cuanto a los bonos soberanos de deuda, los títulos arrancaron diciembre en terreno positivo, extendiendo la racha alcista que arrastran desde mediados de agosto. Los Bonares treparon hasta 1,2% (AL30D) y los Globales, también un
Los títulos soberanos arrancaron diciembre en terreno positivo extendiendo la racha alcista
1,2% (GD38D). Esto impacta positivamente en el riesgo país, que cedió tres unidades y se ubicó en 749 puntos básicos (-0,4%).
“El riesgo país frenó el proceso de caída que venía mostrando desde principios de agosto, estabilizándose en torno a los 750 puntos básicos. Habrá que confirmar si se trata de un nuevo piso, y que para perforarlo requerirá algo más que un veranito financiero como el que se vivió a partir del blanqueo, requiriendo, posiblemente, de señales de una recuperación más robusta de la actividad”, consideraron desde la consultora económica LCG.
La Bolsa porteña cotizó en 2.275.559 unidades que, al ajustar por el contado con liquidación, es equivalente a US$2087. En el panel principal, se destacaron las acciones de Metrogas (+9,37%), Edenor (+3,24%) y Banco Macro (+4,3%).
“En noviembre, el S&P Merval acumuló una suba del 28%, el mayor incremento mensual desde noviembre del año pasado (en el mes del balotaje saltó 37,1%). De esta manera, luego del impresionante rally, el Merval se encuentra en su nivel más alto desde el 14 de marzo de 2018 (US$2051) medido en términos constantes y, a tan solo 12% de su all time high de enero de 2018 (US$2293 a precios de hoy)”, compararon desde Portfolio Personal de Inversiones (PPI).
Los números en verde también se vieron entre las acciones argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York (conocidas como ADR). Los papeles que más treparon fueron BBVA (+5,4%), seguido por los de Grupo Financiero Galicia (+4,4%), los de Loma Negra, 3,6%, los de Central Puerto (+2,7%), y los de Banco Supervielle (+2,1%)

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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