La vuelta de El juego del calamar y la inusual confesión de su creador
En una charla el director y su protagonista, Lee Jung-jae adelantaron detalles de lo que se verá en los siete episodios que estarán disponibles el 26 de diciembre
Natalia Trzenko
De regreso: El juego del calamar estrena su segunda temporadaNetflixLa pregunta de si la ficción imita a la vida o la vida imita a la ficción ya se hizo tantas veces que la posibilidad de llegar a una respuesta definitiva dejó de tener sentido. Pero la incógnita se renueva cuando ocurren cosas como los perturbadores paralelismos entre los acontecimientos reales y la trama de El juego del calamar, la serie de Corea del Sur que se convirtió en el espejo donde la humanidad vio reflejada su peor cara. Y que ahora, mientras su país de origen atraviesa la peor crisis institucional de las últimas décadas, regresa con una segunda temporada que estará disponible en Netflix el 26 de diciembre. Del día de amor y paz al nihilismo más rabioso, la ficción coreana se transformó en un fenómeno global durante la pandemia, un relato entre fantasioso y realista que puso a la producción audiovisual del país asiático en la mira de todo el mundo. El programa, que fue la obsesión colectiva de 2021, logró el sello de aprobación de Hollywood con 14 nominaciones a los premios Emmy de los que terminó ganando seis, incluidos los de mejor actor dramático para su protagonista Lee Jung-Jae y mejor director para Hwang Dong-hyuk, realizador y creador del ciclo. Con ambos conversó vía zoom sobre los nuevos episodios, la evolución de los personajes y las complicadas emociones detrás de un éxito que superó todas las expectativas.
“Cuando el nivel suceso de la serie fue mucho más alto de lo que podría haber imaginado sentí alegría, confusión y algo de miedo. Estaba shockeado, me sentía atrapado en un tornado mental”, explica el director con la mirada esquiva, evidentemente incómodo por la atención que lleva recibiendo desde el estreno del programa. Del otro lado del espectro, su actor principal, una estrella del cine y la TV coreana hace más de veinte años, mira a la cámara de frente, acostumbrado a ser el protagonista, el galán, el héroe o, como en el caso de Seong Gi-hun, su personaje en la serie, el antihéroe en busca de la redención.
“Fue la primera vez en mi vida que todo el mundo estaba mirándome y elogiándome. Fue algo novedoso: de repente me reconocían globalmente, todos sabían quién era. Para mí no fue incómodo. En realidad fue una experiencia fantástica poder contarle al mundo sobre este proyecto del que estoy tan orgulloso y hacerlo de nuevo ahora para la segunda temporada”, sonríe Lee, un gesto que rara vez se le ve en los siete episodios de la temporada cuya trama comienza con su personaje decidido a encontrar a los responsables del cruel experimento que lo volvió muchas veces millonario y, al mismo tiempo, el único y traumatizado testigo de su inmensa crueldad.
Con nuevos juegos y nuevos personajes la serie coreana vuelve para confirmar su habilidad de atrapar a los espectadores de todo el mundoNetflix–¿Fue muy diferente de la primera temporada meterse en este cuento y en el personaje que atraviesa tantas emociones intensas?
Lee: –La primera vez que leí el guion mi personaje me resultó intrigante. Un tipo crédulo e ingenuo al que se lo veía cambiar con cada juego que superaba. Como actor soy muy afortunado de tener ese arco dramático tan fascinante para interpretar. Y, de hecho, como grabamos siempre en orden cronológico, se me hizo más sencillo retratar todo su desarrollo. Emocionalmente, cada vez que un personaje moría y el actor que lo encarnaba dejaba el rodaje se me partía el corazón, la tristeza que sentía alimentaba la de Gi-hun.
Hwang: –En mi caso, por el contrario, mi momento más feliz de todo el rodaje era ir matándolos. Porque era muy difícil, una locura, tener a cientos de extras en el set, así que después de matar a unos cuantos me sentía aliviado. Con el paso de cada juego, a medida que mataba a más personas más feliz me sentía. Mientras los actores lloraban y se reunían en cenas de despedida yo sonreía por dentro, contento de eliminar a todos lo más pronto posible.
Adiós mundo cruel
Lee Byung-hun interpreta al misterioso organizador de la competencia y uno de los personajes que revelarán sus secretos en la nueva tramaNetflixAunque no conviene adelantar cómo es que el personaje central vuelve a ponerse el jogging verde y a convertirse una vez más en el jugador 456, el creador de la serie sí está dispuesto a contar cuál fue su inspiración para los nuevos episodios que son tan adictivos, violentos e intensos como los de la primera temporada.
–Originalmente usted contó que la historia de El juego del calamar estaba inspirada en sus experiencias durante la crisis económica coreana de comienzos de los años 90, para esta segunda temporada ¿tomó otros hechos reales como base para el relato?
Hwang: –En el proceso de creación de esta temporada lo que tenía más presente era el estado del mundo actual y cómo nos enfrenta a unos contra otros, separados en grupos que son hostiles frente al resto que identifica como “el otro”. Hay tantas cosas que parecen separarnos hoy en día, ¿verdad? Ya sean cuestiones raciales, religiosas, de lenguaje, diferencias económicas o generacionales. Así que mi foco en la nueva temporada derivó de preguntarme si hay esperanza para nosotros, si hay un futuro más allá de estos muros infranqueables que se construyeron entre los que tienen y los que no. Escribí esta temporada pensando en que no quiero vivir en una sociedad como esa. Mi idea fue usar la ficción como un espejo de toda la violencia, la codicia y la desesperación para evitar ese porvenir tan oscuro.
–¿En términos narrativos cuáles son las diferencias más grandes con respecto a la primera temporada?.
Lee: –En el caso de mi personaje, sus reacciones y sentimientos cuando conoce a los nuevos jugadores son muy distintas a las de la temporada anterior. Antes creo que Gi-hun estaba todo el tiempo expresando sus sentimientos mientras que esta vez cuando estábamos grabando me di cuenta de que se trataba de recibir y aceptar las emociones de los otros primero y de prestar atención, como actor y como mi personajes, a los demás.
Hwang: –Desde el lado de la producción, la escala de todo es más grande: los escenarios, los juegos, y la cantidad de personajes. Con la excepción de Gi-hun, todos los demás participantes son nuevos y creo que la diferencia más importante está en el mecanismo de la competencia. Ahora, los jugadores deben votar si quieren continuar o retirarse con el dinero acumulado después de cada partida. Los posibles resultados de la votación generan igual o más tensión y suspenso que los juegos.
Detrás de las máscaras
¿De qué lado estás? Un nuevo juego pondrá en cuestión los límites de la humanidadNetflixAdemás de presentar a los nuevos personajes dispuestos a todo para quedarse con el botín, los nuevos episodios también exploran más del mundo de los organizadores de la sangrienta compulsa, esos poderosos que se esconden detrás de las máscaras y aquellos soldados vueltos asesinos a sangre fría para ellos. La desesperada búsqueda de Gi-hun por terminar con su reinado de terror es solo la punta del iceberg de una trama que busca ir más allá.
–¿Cómo describe el tema central de los nuevos episodios
Hwang: –No quería que esta temporada y la siguiente fueran solo sobre los villanos y la intriga de si Gi-hun podrá o no detenerlos. Para mi se trata más de una pregunta: nosotros, y por nosotros me refiero a esas personas débiles como yo, ¿tenemos la fuerza de voluntad y el poder para tratar de hacer del mundo un lugar mejor? A mayor escala, ¿es capaz la humanidad de hacerse cargo, de dejar de lado su codicia y deseos individuales en pos de un mundo mejor?
–El éxito de El juego del calamar ayudó a expandir el interés del público global en las producciones realizadas en Corea del Sur. ¿Qué tienen sus historias que le resultan tan adictivas a los espectadores de todo el mundo?
Lee: –En mi opinión, los coreanos amamos las tradiciones pero al mismo tiempo prestamos mucha atención a las nuevas tendencias, así que en las ficciones siempre estamos buscando un cuento que sea una mezcla de esos dos aspectos. Como actores, directores y productores pensamos constantemente en cómo lograr esa combinación. Creo que cuando mirás películas y series coreanas encontrás una combinación de elementos culturales muy específicos del país y al mismo tiempo personajes y situaciones muy novedosas. Nos esforzamos mucho para dar en el clavo con los intereses de los espectadores de hoy en día y creo que eso lleva a que el público se sienta identificado o fascinado por lo que les presentamos y terminen por enamorarse de la historia y sus personajes
Hwang: –Bueno, también es cierto que, como mostramos en este programa, la sociedad coreana está estructurada en base a la competencia descarnada. Así que los contenidos que salen del país y llegan al mundo son los sobrevivientes y ganadores de esa competencia feroz. Y por eso, pienso que las cualidades que los hicieron destacarse ante todo el resto en Corea del Sur son las que resultan atractivas para el público del resto del mundo.
Los nuevos personajes
El cantante y actor Yim Si-wan interpreta al jugador 333, uno de los nuevos integrantes de la competenciaNetflixPor la naturaleza de la trama de la serie cada nueva temporada traerá nuevos personajes para interpretar a los participantes del juego del que se sale victorioso o no se sale en absoluto. Esta vez, la lista de competidores incluye al jugador 333, un youtuber y “empresario” de criptomonedas que busca recuperar el dinero que perdió en el mismo lugar que muchos de sus viejos clientes intentan hacer lo mismo. Para interpretar al joven estafador aparece el actor y cantante Yim Si-wan conocido por su trabajo en series como Vida incompleta, Summer quiere descansar y El amor es la meta (todas disponibles en Netflix) y por haber formado parte de la banda de K-Pop ZE:A.
Curiosamente, otro de los nuevos competidores, un rapero que se hace llamar Thanos y que es una de las víctimas del estafador está encarnado por Choi Seung-hyun, ex integrante de la popular banda Big Bang. Su presencia en la serie causó bastante revuelo en Corea del Sur porque el artista se había retirado de la vida pública en 2017, tras ser condenado a diez meses de prisión en suspenso por el consumo de marihuana. Además, tal vez inspirado en el reality show de competencia El juego del calamar: el desafío, disponible en Netflix, que contaba entre sus jugadores a un dúo de madre e hijo, el guionista de la ficción también incorporó a dos personajes con ese lazo a la trama y a una joven que se suma al juego sabiendo que está embarazada.
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Es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y docente universitario; fue consultor de diferentes organismos internacionales y desde 1977 trabaja en la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), donde se desempeña como economista jefe y director
Esteban Lafuente
Para Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, el primer año de gestión de Javier Milei arroja un balance “muy positivo” en términos de la estabilización de la economía, especialmente si se compara con el escenario heredado. “Se logró evitar una crisis mayor, a pesar de que tuvimos una contracción del PBI. Eso era descontado, pero podía haberse dado una situación de caída mayor con una aceleración aun mayor de la inflación, lo cual por supuesto es contrafáctico y es difícil afirmarlo. Lo hace el Gobierno, pero sin dudas se enfrentaba esa posibilidad”, dice, en diálogo
El analista elogia la vocación de equilibrio fiscal del Gobierno y advierte que esa variable confirma expectativas de potencial crecimiento para los próximos años. “Lo que sorprendió en última instancia es la capacidad que hubo para, con instrumentos relativamente escasos y una oposición importante, lograr lo que se logró, y estabilizar la economía a partir de un severo ajuste del gasto público”, dice Bour, quien advierte por la dinámica de la apreciación cambiaria y los riesgos de ese proceso. “El riesgo que hay es que estés dañando una parte del entramado productivo que podría ser eficiente, pero que para serlo y poder competir con el resto del mundo, necesita tiempo”, dice.
-¿A qué se refiere con lo de “instrumentos escasos”?
-Está dado básicamente por lo político y la capacidad que se presumía que existía para aprobar o tomar ciertas decisiones, la carencia de una coalición política explícita y en particular la necesidad de negociar con gobernadores que no tenían pertenencia a la fuerza del presidente.
-¿Qué análisis hace sobre la dinámica fiscal y cómo llegó a este superávit?
-El ajuste recayó mayoritariamente sobre el sector privado, alrededor del 70%, no hay dudas de eso. Y el 30% restante es ajuste en el Estado. Esas son las estimaciones que hay. Siempre se puede pensar en un algún tipo de corrección distinta, que hubiera implicado reducir más otras partidas de gasto, particularmente el gasto tributario. Se discutió mucho que eso no se tocó sustancialmente, la parte de los impuestos que se dejan de cobrar por exenciones especiales que hay, lo más notorio son los regímenes promocionales de Tierra del Fuego, el régimen de hecho que tiene parte del consumo de cigarrillos y demás. Hay partidas que se discutieron bastante, podrían haber sido tocadas y no lo fueron, y las razones de eso son probablemente políticas. Ello obligó a que si querías hacer un ajuste del gasto, había que tocar otras partidas. Por eso, el recorte tan importante del gasto fue sobre las prestaciones sociales, y particularmente jubilaciones. Mirando desde el final del año, después de las cosas que pasaron, hubo un ajuste del gasto que recayó en buena medida en menores pagos de estas prestaciones. Una parte de eso fue eliminar filtraciones, como los intermediarios de la política social, pero la parte más importante cuantitativamente fueron las jubilaciones. Eso queda como una decisión que se tomó en 2024 y que hacia futuro hay que pensar en algún tipo de corrección.
-¿En qué sentido?
-El Gobierno creo que lo está pensando, en términos de que quienes cumplieron con los regímenes previsionales, los 30 o 35 años de aportes efectivos, necesitan un reconocimiento de eso. Hoy, el nivel de prestaciones es similar al del año pasado, se pudo recuperar en la segunda parte del año parte de las prestaciones para quienes aportaron sin moratoria, y están 8 puntos arriba respecto de noviembre de 2023. Pero esto no evita que todas las jubilaciones, a raíz de los ajustes producidos durante la gestión de Fernández y la última parte de Macri, estén 40% debajo de 2015. Y esa caída es anterior al Gobierno de Milei, pero la regla actual de ajuste por inflación lleva a que las jubilaciones no puedan recuperar. Lo mejor que se puede aspirar es que la inflación sea cero.
-¿Había otras alternativas?
-Sí, siempre se pueden imaginar otros recortes, o imaginar algo de crédito para financiar déficit, pero en todo caso lo más importante es que el Gobierno dio señales muy claras de que no se mueve del equilibrio fiscal y que va a hacer lo necesario para mantenerlo. Y eso generó expectativas diferentes. Eso, en el horizonte de los tres años que le queda a esta gestión, es un cambio copernicano para la Argentina. Serán cuatro años de equilibrio fiscal, que tiene que dar estabilidad a la economía.
-¿Qué escenario hay para 2025, en lo fiscal? ¿Hay margen para baja de impuestos como retenciones, como planteó Milei?
-Está claro que si tenés recuperación de la actividad económica, tenés una elasticidad en los impuestos. La recaudación tributaria está muy asociada al PBI, y así como se cae cuando cae la economía, crecen con la recuperación, entonces uno puede esperar que con la recuperación, tanto el IVA como los impuestos internos o el impuesto a los combustibles, van a crecer. Además, ya se anunció que este último va a ir para arriba. La recaudación estaría blindada para mantener el principio de equilibrio fiscal global. De ahí a reducir impuestos es más largo. Tenemos la eliminación del impuesto PAIS. Alguna reducción es posible, pero la cautela que tiene el Presidente cuando se refiere a las retenciones habla de una baja que por ahí va a ser simbólica. No te da para las dos cosas. Y otra cosa también es en qué medida se puede seguir controlando el gasto, en el sentido de mantener una baja adicional frente a una economía que crece, donde las demandas van a estar. Esto es muy importante, porque tener un nivel de gasto más fácil de financiar, en un nivel más bajo que el actual, es importante porque en cualquier momento la economía puede enfrentar shocks externos de naturaleza negativa. Y ante ese escenario, el equilibrio te da margen para efectivamente actuar, tomando algo de deuda o reduciendo el gasto adicionalmente. Eso es lo que significa la sostenibilidad: tener margen para actuar.
-¿Qué análisis hace de la dinámica del sector externo?
-Hay indicadores de la economía recuperando, y se están generando expectativas de que la economía hacia adelante va a tener recursos adicionales en el caso de un aumento de las exportaciones por el lado de la energía, eventualmente por el lado de la minería y del agro, que siempre ha tenido un comportamiento expansivo cuando se considera un período de varios años. Y si se bajan las retenciones, da espacio para mayor competitividad. Entonces, se están generando expectativas de un importante flujo de divisas y eventualmente de un balance comercial que se mantenga positivo a pesar de la recuperación de la economía, que naturalmente lleva a más importaciones. Ese escenario que se está generando lleva en general a un peso más fuerte, a una apreciación cambiaria adicional. Tenés un contexto donde se están anunciando reformas que podrían potenciar fuertemente las inversiones, de entrada de capitales, y si todos creemos que eso va a ser así por mucho tiempo, lleva a una apreciación en términos reales. El riesgo que hay es que estés dañando una parte del entramado productivo que podría ser eficiente, pero que para serlo y poder competir con el resto del mundo, necesita tiempo, porque viene de décadas de una economía cerrada.
-¿Qué implica eso?
-Una parte de la producción puede volverse eficiente si hacés reformas en la economía, incluyendo una situación impositiva más favorable, pero eso lleva tiempo. En el medio, podés tener que muchos desaparecen. Es decir, en un escenario por expectativas favorables como se está armando puede llevar, si no sos lo suficientemente prudente con tus políticas macroeconómicas, a un desarme de posiciones del entramado productivo. En particular en la industria, que en condiciones en la que le das tiempo para ajustarse puede llegar a tener mayor productividad, pero si la reforma laboral la hacés en 2026, la reforma impositiva le llega a la empresa en 2027, probablemente no tenga espalda para aguantar, y eso te lleva a una economía que depende demasiado de la actividad primaria, como el agro, la minería o la energía, lo cual te cambia la estructura y te genera consecuencias sobre sectores industriales y sobre el empleo. La preocupación es que si bien hoy todas las señales van en el sentido de una reestructuración de la economía, lo hacen simultáneamente con un peso que se aprecia muy fuertemente porque la tasa de devaluación vino sistemáticamente por debajo de la inflación, y eso puede llevar a un proceso de atraso importante y finalmente a lo que se llama la ‘enfermedad holandesa’.
-¿Hoy es un problema el tipo de cambio?
-Es algo que preocupa hacia delante, si lo pensás como un proceso que va a continuar y necesariamente va a seguir apreciándose en los próximos dos o tres años. Es un proceso que te va a causar algún efecto colateral, y que por eso tendrías que ser cauteloso, probablemente profundizando la política fiscal. Pero para eso requerís decisiones que sean compartidas, además, por los gobiernos provinciales. La cuestión fiscal no es solo de la nación. Y, en segundo lugar, ser cauteloso en política monetaria y cambiaria.
-¿Cuál es la perspectiva en materia de empleo?
-Este año tuvimos caída de actividad en el primer semestre. Venimos de una recesión muy larga, porque en la industria empezó en mayo de 2022 y terminó en abril de este año, es decir, duró dos años. En la economía empezó algo más tarde y terminó probablemente hacia mayo. Pero a pesar de esa caída, la contracción del empleo fue relativamente pequeña, no hubo una suba del desempleo notorio, y eso se debe a dos cosas. Tuviste ajuste de costos en la primera parte del año, porque tras la devaluación hubo un ajuste de costos laborales por la caída de salarios. Luego, tuviste un comienzo de la recuperación de la actividad, con decisiones de ir reduciendo regulaciones y tratando de bajar costos, y algo de eso impactó favorablemente en las empresas. Finalmente, la expectativa fue que iba a haber una recuperación más o menos rápida en el segundo semestre, y fue menos rápida, pero ahora la expectativa es que sea más rápida en 2025. En ese escenario, las empresas trataron de aguantar con su dotación de personal, esperando una recuperación de la demanda. Y en ese escenario, más vale tener el empleo ya contratado. Probablemente veamos algún descenso del desempleo en el tercer y cuarto trimestre. Si bien el empleo no crece a una tasa muy importante, y fue 0,3% en el último dato mensual, es un número relevante para el empleo privado asalariado, que dio 0,2% en el mes. Eso, anualizado, es 2,5%. No son tasas espectaculares, pero se dan a la salida de la recesión. Y no hay que olvidar que la mayoría de las empresas tiene bajo uso de capacidad instalada, y no tienen motivos para tomar mucho empleo. Lo que se ve son contrataciones por empresas que se están sumando. En las que están en el mercado, deberíamos ver es esa tendencia madurando en algún momento de 2025.
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