lunes, 12 de octubre de 2020

IDENTIDAD CULTURAL


Poema gaucho por Juan Pablo Roldán y su zaino "El Místico"
El oficial inspector Juan Pablo Roldán y su zaino "El Místico"
Eduardo María Lanús
escribió este poema gaucho en memoria del inspector del Cuerpo de la Policía Montada Juan Pablo Roldán, asesinado el 29 de septiembre pasado. 

Juan Roldán, un policía,
de una conducta ejemplar,
cuando empezó a trabajar
estuvo en comisarías
pero luego logró un día
la cosa más anhelada,
no se dudaba por nada
que el hombre era de a caballo
y a Veinticinco de Mayo
fue a parar a la Montada.
Y en esa Delegación
con vocación de servicio,
desempeñaba su oficio,
con trabajo y con pasión
por ser bueno en su función
responsable y servicial
la Policía Federal
decide que lo traslada
al Cuartel de la Montada
de Palermo en Capital.
Y allí el zaino que montaba
era su gran compañero
momentos buenos y fieros
junto a su pingo pasaba
"El Místico" lo llamaba
y entre ellos se formó
ese amor que también yo
se lo que es, y se los digo
de hermano, de buen amigo
muy sentido por los dos.
Ese vínculo sagrado
del animal y el humano,
en los campos entrerrianos
Juan Roldán lo había mamado.
Los tiempos muy complicados
entraron a presentarse
y también por encontrarse
sin el merecido apoyo
cuentan que ya andaba el criollo
con ganas de retirarse.
Los que hacían que aguantara
eran su hijo y su señora
y agregaba muchas horas
por que nada les faltara
no era nunca cosa rara
verlo en un adicional
porque en ésta época actual
es verdadero milagro
vivir con el sueldo magro
que cobraba de oficial.
Desde el Cuartel, a un demente
vieron con mucho detalle
como andaba en plena calle
amedrentando a la gente
de ahí salieron tres agentes
corriendo, casi a la par
el hombre al verlos llegar
que no estaba en sus cabales
encaró a los oficiales
con un cuchillo a matar.
Roldán no quiso matarlo,
cosa que hubiese podido,
y al verlo así, tan perdido
le habló, queriendo calmarlo,
pero él no quiso escucharlo,
atropelló sin razón,
y en aquella confusión
sin pensar ni mediar nada
le dio cuatro puñaladas
y una fue en el corazón.
Juan alcanzó a disparar
cuando cayó malherido
quedaron los dos tendidos
esa tarde en el lugar,
no lo pudieron salvar
al pobre de sus heridas
falleció casi enseguida,
por eso, seamos conscientes
de que cuidando a la gente,
Juan Roldán, dejó su vida.
Me enteré que al otro día,
corriendo la misma suerte
también encontró la muerte
el que mató al policía,
tal vez no lo merecía
pero por su acto tan cruel
la viuda y el hijo de él
sin consuelo están llorando
y un zaino sigue esperando
que Juan regrese al Cuartel.
Después en la Federal
dijeron los superiores
que con todos los honores
le harían el funeral,
donde formó el personal
del comisario, al cadete,
y entre tantos, un piquete
de oficiales bien montados
con "El Místico" ensillado
pero esta vez; sin jinete.
Y allí el zaino acostumbrado
a buscar su posición
delante, en la formación
inmóvil quedó parado
a sus ojos empañados,
de tristeza pude ver,
él también le pudo hacer
ese homenaje debido
al hombre que había caído
cumpliendo con su deber.
Yo que soy, como hoy se dice,
un ciudadano de a pie
frente a todos cantaré,
este humilde verso que hice
también mi homenaje quise
rendir y hacerle el honor,
¡y le pido por favor
el descanso merecido
por Juan Pablo, se lo pido
al Buen Dios, Nuestro Señor!
¡Ay zaino!, cuando el momento
te llegue a vos de partir
seguro que vas a ir
retozando muy contento
porque desde ya descuento
que te imagino llegando
hasta El Cielo, relinchando
adonde los buenos van
y allí seguro que Juan
¡Te debe estar esperando!

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