lunes, 15 de enero de 2024

LA HISTORIA DETRÁS DE UNA FOTO


Explosión de alegría. La historia detrás de una fotografía icónica
El reencuentro entre un prisionero de guerra y su familia que conmovió a un país
Constanza BengocheaLa imagen del teniente coronel Stirm y su familia, en California
La imagen tiene fecha cierta: fue tomada el 17 de marzo de 1973, en la Base de la Fuerza Aérea de Travis, California. El fotógrafo Slava “Sal” Veder, de la agencia de noticias Associated Press, capturó allí el instante que lo llenaría de fama y prestigio: el reencuentro del teniente coronel Robert L. Stirm, que había estado prisionero casi seis años en Vietnam del Norte, con su familia. Pero, es sabido, las apariencias muchas veces engañan...
En la fotografía se observa al teniente, de espaldas a la cámara, caminando hacia su familia. Se destaca una adolescente que, con los brazos extendidos y los pies suspendidos en el aire, corre al encuentro de su padre. La última vez que se habían visto, la joven tenía 9 años. El resto de la familia avanza detrás de ella.
La instantánea, bautizada “Burst of Joy” (en español, “explosión de alegría”), se popularizó en los Estados Unidos. Decían que representaba la felicidad plena, el sueño de una familia hecho realidad y, por sobre todo, el deseo de los norteamericanos de dejar atrás la guerra.
“Burst of Joy” ganó un Premio Pulitzer. Sin embargo, poco después trascendió que la realidad de los protagonistas era muy distinta a la retratada por Veder.
Operación regreso a casa
Robert Stirm nació en San Francisco. A los 20 se alistó en el Programa de Cadetes de Aviación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. En 1954 se graduó como teniente segundo y unos años más tarde, en la Base de Laredo, Texas, recibió sus alas de piloto. Para ese entonces ya estaba casado con Loretta, la madre de sus cuatro hijos: Lorrie, Robert, Roger y Cynthia.
En agosto de 1967, Stirm fue enviado a Vietnam. El conflicto enfrentaba desde hacía más de una década a dos ejércitos de un país que estaba partido al medio: Vietnam del Norte, inspirado en la experiencia soviética y china, buscaba unificar todo el país bajo el régimen comunista, mientras que Vietnam del Sur luchaba por preservar un sistema alineado con Occidente, principalmente los Estados Unidos. En 1965 los norteamericanos intervinieron de lleno en el enfrentamiento: enviaron tropas, confiados en su aplastante superioridad militar, que, suponían, les brindaría una rápida victoria. Sin embargo, la guerra continuó diez años más y sería recordada por siempre como la mayor derrota de Estados Unidos en un conflicto bélico.
Robert Stirm era piloto de cazabombarderos. Dos meses después de su llegada a Saigón, fue derribado. Logró eyectarse, pero fue capturado por tropas norvietnamitas. Se convirtió en prisionero de guerra. Soportó el hambre y la tortura. Compartió celda con John Mccain, quien fue senador y candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos en las elecciones de 2008, que perdió ante Barack Obama.
Tras la firma de los Acuerdos de Paz de París, el 27 de enero 1973, comenzó el retiro de las tropas norteamericanas y la liberación de los prisioneros de guerra.
A través de la Operación Regreso a Casa, entre los meses de febrero y abril, 566 prisioneros estadounidenses volvieron a sus hogares. Llegaron en 54 vuelos. Entre ellos estaba el teniente coronel Robert Stirm, liberado el 14 de marzo de 1973, quien sobrevivió 1966 días en cautiverio.
Robert Stirm llegó a la Base de la Fuerza Aérea de Travis con otros 20 prisioneros. Bajó del avión y pronunció un breve discurso mientras su familia lo esperaba dentro de un auto, del otro lado de la pista. Cuando terminó, su esposa y sus cuatro hijos salieron del vehículo y corrieron a abrazarlo. Gracias al reflejo oportuno de Veder, todo el mundo pudo ser testigo del reencuentro.
Tiempo después, Lorrie, la joven de 15 años que aparece en el centro de la foto, contó: “Estábamos en un automóvil detrás del avión en la pista y luego dijeron: ‘Puedes salir ahora’. Así que salimos del auto y comenzamos a correr hacia mi papá... ¡Estábamos muy emocionados! No sabíamos si algún día volvería a casa. Solo quería llegar hasta papá lo más rápido posible. En ese momento sentí que todas nuestras oraciones fueron respondidas, que todos nuestros deseos se hicieron realidad”.
Sin embargo, la felicidad de aquel reencuentro estaba empañada por una noticia que el soldado había recibido momentos antes y tuvo un desenlace dramático.
“La vida es demasiado corta”
Luego de ser liberado, Stirm fue atendido en Filipinas. Allí, un capellán de la Fuerza Aérea le entregó una carta que contenía la noticia que menos esperaba: su mujer, Loretta, cuyo recuerdo lo ayudó a sobrevivir durante los años de encierro, le comunicaba que había decidido terminar con su matrimonio.
“Bob, estoy segura de que en tu corazón sabes que no podemos lograrlo juntos, y no tiene sentido ser infeliz cuando puedes hacer algo al respecto. La vida es demasiado corta”, escribió.
Robert regresó a California, a su hogar, decidido a reconquistar a Loretta. Le pidió una nueva oportunidad para su matrimonio. Y si bien lo intentaron, no lo lograron: al año siguiente comenzaron un largo y doloroso juicio de divorcio.
Robert Stirm alquiló una casa en San Francisco. Se mudó con su madre y sus dos hijos mayores: Lorrie, la joven de la foto, y Robert (h.). A los más chicos, que quedaron con Loretta, los visitaba los fines de semana.
El trámite judicial derivó en una guerra. Robert dio el primer golpe y pidió la custodia de sus cuatro hijos. Al mismo tiempo, reclamó parte del dinero que el gobierno había transferido a su entonces esposa mientras estaba preso: “Loretta recibió 136.000 dólares en asignaciones del gobierno mientras yo estaba en Vietnam y quiero una parte de ello. No he recibido ni un centavo en seis años y medio. Estaba sentado en ese agujero podrido y apestoso”, dijo al tribunal.
Por su parte Loretta, que en ese entonces tenía 38 años, pidió el 50 por ciento de todo lo que poseía Stirm, incluida la mitad de la asignación por prisionero de guerra (fueron 9830 dólares que el gobierno le otorgó para compensar el tiempo pasado en confinamiento) y la mitad de su pensión de la Fuerza Aérea.
“Todos esos sueños que tuve en prisión no fueron más que polvo”, se lamentó Stirm, enojado. Y alegó, con pruebas, que su esposa le había sido infiel. “La señora Stirm era... humana”, admitió su abogado.
Finalmente, la Justicia resolvió concederle a la exesposa la custodia de los hijos más pequeños, Roger y Cynthia, además de la casa y el coche. También obligó a Stirm a pagar 300 dólares al mes en concepto de manutención y a entregar un porcentaje de la pensión que eventualmente recibiera al retirarse de la Fuerza Aérea.
Respecto de los 136.000 dólares que Loretta recibió durante el tiempo que Stirm estuvo en la guerra, el tribunal consideró que no se podía hacer nada. Pero ordenó devolver a Stirm una pequeña parte, apenas 1500 dólares, que había gastado en viajes. “Me gustaría que alguien, tal vez el gobierno federal, diera un paso al frente y me concediera mis derechos constitucionales. Mi servicio fue honorable, pero el de ella no lo fue” dijo Stirm.
Tras su regreso a los Estados Unidos, Stirm fue ascendido a coronel y después de 25 años de servicio, en 1977, se retiró de la Fuerza Aérea.
El 2 de enero de 2023, Lorrie –la hija protagonista de la fotografía– apareció en un programa de televisión estadounidense de subastas con cinco productos que quería vender: su copia personal de la famosa foto autografiada por Veder; el equipaje de la Cruz Roja con una etiqueta norvietnamita que le dieron a su padre cuando se embarcó de regreso a los Estados Unidos; el uniforme de recluso que Stirm usó durante su cautiverio; la cuchara con la que se alimentó en prisión en la que grabó un rayo, y un par de sandalias que, según los norvietnamitas, fueron hechas con las ruedas del avión estrellado de Stirm.
La Guerra de Vietnam terminó en 1975. Dejó más de 2,5 millones de muertos. Según la revista People, el Pentágono confirmó que dos de los 566 prisioneros estadounidenses repatriados en 1973 se habían suicidado, que un tercer hombre fue internado en un hospital psiquiátrico y que otros 75 se divorciaron de sus esposas (solo en ese primer año).,,

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