miércoles, 17 de enero de 2024

MAFIA Y CRUDOS TESTIMONIOS


Mafia de las usurpaciones: quedó en la mira de la Justicia una familia de paraguayos
Mientras los detectives intentan identificar a los tres sicarios que balearon a las víctimas, avanza la causa por la toma de la tosquera
Gabriel Di Nicola
Mientras las familias de los cinco muertos y los ocho heridos por el alevoso ataque a balazos durante una discusión por los términos de un asentamiento en una tosquera de González Catán no salen de su consternación y temen represalias, ya que los tiradores aún no fueron atrapados, la investigación avanzó hacia el origen del enfrentamiento. Así, surge que detrás del suceso está la actividad de una “mafia dedicada a la usurpación de terrenos y venta ilegal de lotes” liderada por una paraguaya con un frondoso prontuario en Buenos Aires.
Así lo informaron a calificadas fuentes del Ministerio de Seguridad provincial. La organización criminal estaría integrada también por la pareja, el hijo y una expareja de la supuesta líder. La “quinta pata” de la banda sería una mujer que está sindicada como “la delegada del grupo”, de nombre Irma y que vive en González Catán.
“A partir de los testimonios reunidos se logró establecer la existencia de una organización delictiva dedicada a la usurpación y venta ilegal de terrenos liderada por una mujer de nacionalidad paraguaya con antecedentes penales por el delito de tentativa de usurpación y resistencia a la autoridad”, explicaron las fuentes judiciales a cargo de la investigación.
Varios testimonios recogidos por en una recorrida la tosquera fueron coincidentes: el loteo fue hecho por paraguayos que cobraban entre 100.000 y 500.000 pesos y hasta 1000 dólares por cada parcela. El costo variaba en función de la ubicación dentro de la toma. A veces, se vendían a más de una persona. Varias veces.
“Nos apuraban a construir. Nos amenazaban con sacarnos. Nos amenazan a punta de fierro. Estamos asustados. Los lotes eran más caros con la vista a la cantera con agua”, aseguró a un joven de 27 años que dijo haber pagado $500.000 por un lote de 12 metros de frente por 30 de fondo.
Según fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense, la banda solía sacarles a la fuerza los lotes a sus “clientes” que no construían para luego revenderlos.
“Los compradores de los lotes deben pagar el consumo eléctrico (la organización se encargaba de hacer la conexión forma ilegal), el mantenimiento de alumbrado público y las creaciones de futuras de calles “implantando orden de convivencia bajo su mando”, agregaron los voceros consultados
El ataque a tiros comenzó el domingo a las 15.30 durante una asamblea en la que se discutía la creación de una plaza en uno de los lotes, dijeron a fuentes judiciales a cargo de la causa.
“Los vecinos advirtieron que el lote donde querían hacer la plaza había sido vendido por los denominados ‘delegados’, que son este grupo de personas paraguayas. Entonces hubo una discusión”, dijeron las fuentes consultadas.
Los tiradores
Los delegados, según pudieron reconstruir los detectives de la policía bonaerense que participan de la investigación, estaban acompañados por tres personas armadas que hacían de guardaespaldas.
“Cuando la discusión por el lote de la plaza comenzó a subir de tono, uno de los ‘culatas’ de los delegados hizo un disparo intimidatorio hacia el piso. La gente respondió arrojando piedras y botellas de vidrios. Allí hubo más disparos”, afirmó una calificada fuente de la investigación.
Los delegados y los “culatas” corrieron unos 300 metros dentro del predio tomado. “Parecía que se retiraban, pero antes de irse, las tres personas armadas comenzaron a disparar e hirieron de muerte a las víctimas. Los tiradores no eran de la zona. Los vecinos nunca los habían visto”, explicó una detective judicial que trabaja con las imágenes aportadas por los allegados a las víctimas.
La investigación del múltiple crimen está a cargo del fiscal Carlos Arribas, quien se encuentra en turno en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Homicidios de La Matanza.
El funcionario, que cuenta con la colaboración de detectives de la policía bonaerense, dispuso en la madrugada de ayer cuatro allanamientos de urgencia para intentar dar con los tiradores. Sin embargo, en ninguno de los lugares a los que fueron los encontraron.
Según informaron fuentes judiciales y policiales a la agencia de noticias Télam, las víctimas mortales fueron identificadas como Tomás Waldo Velázquez Chávez, de 28 años; Eduardo Rivera, de 23; Gregorio Mamani, de 29; Leonel Enzo Tuco Tapia de 29, y Luis Fernando Bascope, de 16, quien murió siete horas después del ataque en el Hospital Alberto Ballestrini, de La Matanza, donde estaba internado en terapia intensiva.
“Por su poder económico, producto de las estafas reiteradas, la organización criminal tiene el apoyo de jóvenes marginales que son utilizados como gatilleros o tiradores, y son los encargados de ‘apretar’ a las víctimas con el pago por el loteo ilegal. Anteayer, estos delincuentes fueron los autores del múltiple crimen”, sostuvieron fuentes del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
Una fuente policial citada por la agencia Télam sostuvo que hubo al menos 40 disparos con pistolas calibre 9 milímetros, por lo que posteriormente, los peritos que trabajaron en la zona, pudieron recoger algunas vainas servidas a pesar de que el terreno es de grandes dimensiones y con vegetación raleada que dificulta las tareas de recolección de pruebas.
Ayer, por disposición del fiscal Arribas, hubo una nueva inspección en la zona del ataque a balazos para buscar más pruebas y poder avanzar en la investigación .
“No todos los testigos que estuvieron presentes en el ataque quieren cooperar. A partir de una serie de testimonios, en principio, sabemos que fueron tres los autores de los disparos. No descartamos que sean más. Sí, según las testimoniales, podríamos decir que los tiradores no eran del lugar. Llegaron para la asamblea del domingo”, explicaron los voceros consultados.
Sobre los cuatro allanamientos que hubo entre antenoche y ayer, las fuentes judiciales explicaron: “Los procedimientos fueron hechos en domicilios que los testigos marcaron como lugares de donde los homicidas habrían sacado las armas. Pero allí solo se pudo secuestrar documentación y una munición de una escopeta. Analizamos cuadro por cuadro las filmaciones del ataque”.
Una mujer es sindicada como la líder del grupo de personas detrás de las nuevas tomas
El fiscal analiza cuadro por cuadro los videos grabados
El temor de los ocupantes a hablar dificulta la tarea de los investigadores

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“Fue una masacre, nos querían matar”
Crudos testimonios Los pocos que se animaron a hablar con la prensa, porque tienen miedo, relatan que los “delegados” paraguayos les venden las tierras, no les dan papeles y no dejan de explotarlos
Matías BianchiMaximiliano, uno de los que pagaron por un lote para armar su casa
Maximiliano no duda. “Nos querían matar. Fue una masacre. Tenemos bronca”. Así define el ataque a tiros de la tarde del domingo en los terrenos tomados que forman parte de la tosquera 20 de Junio, en González Catán, partido de La Matanza. La balacera que le puso fin a una discusión entre familias que buscan asentarse allí y “delegados” que manejan los lotes terminó con cinco muertos y ocho heridos, varios de ellos de gravedad.
El joven, de 27 años, afirma que esos supuestos delegados amenazan a la gente que se instaló en el lugar y les exigen, como a él, 100.000 pesos por un “lote” de 10 por 30. Otros hablan de una exigencia de dinero mucho mayor. “Me vinieron a apretar dos o tres veces. Hace un año que estamos acá. No sé cómo obtuvieron ellos las tierras. Estafaron a mucha gente. Yo no tengo dónde ir”, sostiene.
Al día siguiente del ataque a balazos, por el que la Justicia intenta identificar a tres tiradores, Maximiliano cuenta los detalles de la balacera. “El bardo se armó porque nos quisieron silenciar a los que reclamamos mejoras. En la reunión iban a elegir un tesorero. La gente pedía que hagan un comedor. Los delegados no querían que se meta la municipalidad”, dice el joven.
El muchacho asegura que el ataque a balazos duró cerca de una hora. “Nosotros, los mismos vecinos, tuvimos que auxiliar a las víctimas.
No vinieron ni la policía ni la ambulancia”, afirma. Maximiliano confiesa que tiene miedo.
Otro testigo del ataque, un ciudadano boliviano de 42 años que prefiere no identificarse, afirma: “No les importó nada [a los tiradores]. En la reunión había niños y mujeres. Todo sucedió por una disputa por el liderazgo del barrio. Queremos más presencia del Estado”.
La investigación del múltiple crimen está a cargo del fiscal Carlos Arribas, quien se encuentra en turno en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Homicidios de La Matanza. El funcionario judicial, que cuenta con la colaboEl ración de detectives de la policía bonaerense, dispuso en horas de la madrugada cuatro allanamientos de urgencia para intentar dar con los tiradores. Pero por el momento no hay detenidos.
Otro joven, argentino, de 27 años, sostiene que en julio del año pasado pagó 500.000 pesos por un lote de 12 por 30 metros. El dinero se lo entregó a los “paraguayos”, como los define, y que cuenta que le entregaron un “papel de compraventa”.
“Nos apuraban a construir. Nos amenazaban con sacarnos a punta de fierro. Estamos muy asustados. Los lotes eran más caros eran los que tenían vista a la cantera con agua”, asegura a el joven, que prefiere no dar su identidad.
Cambio de delegados
Sobre el ataque de ayer, relata: “La reunión era para cambiar a los delegados y organizar las luminarias. La gente está cansada de los delegados paraguayos. Entonces, ellos empezaron a los tiros. La batalla duró como una hora”.
M. tiene 29 años y es boliviana. Su marido está internado en terapia intensiva. Cuando empezaron los tiros, se defendió con piedras. Ahora pelea por su vida.
“Los delegados paraguayos contrataron gente maligna [sic]. Tenemos miedo de vivir aquí”, dice. Cuenta que se instaló en el lugar hace cinco meses, cuando se enteró de la toma, y que pagó 25.000 pesos por los trámites que tenían que hacer los “abogados”. El dinero fue entregado a los “delegados paraguayos”.
Otra mujer de nacionalidad boliviana, que también por miedo prefiere no identificarse, cuenta que en el terreno tomado vive gente de Bolivia, Paraguay, Perú y la Argentina. Cuenta que “compró un lote” por 1000 dólares. Como las otras personas, el dinero se lo entregó a los “delegados paraguayos”.
“Nos sacan plata por todo: luz, calles, seguridad... Ahora querían cobrar 5000 pesos por mes por seguridad. Nos amenazaban con desalojarnos. Vendían los terrenos más de una vez. Queremos hacernos una casita, mi papá es discapacitado. Querían que estemos permanente en el lote y les explicábamos que teníamos que ir a trabajar. Nos decían que había abogados y papeles, pero nunca vimos un papel”, relata la mujer, sin ocultar su miedo.

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Un loteo marginal, con ofertas de 1000 dólares por 600m2
El predio está en una zona de difícil acceso, junto a un basural; carecen de servicios, excepto un tendido precario de energía eléctrica
Matías BianchiUno de los lotes de la toma, en venta
Llegar a La Tosquera 20 de Junio, el barrio conformado sobre tierras usurpadas en González Catán donde ayer mataron a cinco jóvenes, es una odisea. El viaje toma entre una hora y una hora y media desde el centro desde la ciudad de Buenos Aires. Para llegar, se debe entrar a La Matanza por la ruta 4 en Ciudad Evita, lo que implica comenzar a ver una sucesión de murales, puntadas, afiches y carteles con la figura o referencia a Juan Domingo Perón y a María Eva Duarte por doquier.
Cuando se llega al corazón de González Catán, luego de transitar la ruta provincial 21, se hacen aproximadamente diez cuadras desde la estación de trenes del Belgrano Sur hacia el noroeste y unas diez cuadras más por un camino de tierra y escombros hasta el inicio de la tosquera, que se evidencia porque hay casetas precarias en una cantera/cava de tosca.
Un hombre en una carreta tirada por un caballo anuncia, con un megáfono, la venta de frutas y verduras. El sol es abrasador y encuentra pocos clientes. Hay casetas a nivel con respecto al resto del barrio y hay otras que están a 10 o 15 metros de profundidad. Todas de maderas, chapas , y algunas de ladrillo hueco expuesto.
conjunto evidencia la humildad, la carencia y la marginación. También, el negocio que algunos inescrupulosos hacen con la pobreza. Aquí y allá se ven carteles de “se vende”, con números de teléfono o referencias para averiguar. Un lote de 20x30 puede valer unos 1000 dólares. ¿Papeles? De eso no se habla. ¿Servicios? Tampoco...Lalegalidadesunautopía que se nutre de la necesidad.
A las 11.30, cuando llegó circulaban mayormente mujeres que regresaban de la estación con sus mochilas, del trabajo, o con bolsas con compras. Dos de ellas, de nacionalidad boliviana, cargaban bolsas con bananas y naranjas: “Acá vivimos con miedo constante a los paraguayos, las extorsiones son permanentes”, dijo una de las mujeres, de 34 años, que trabaja haciendo tareas de limpieza y otras changas en la Capital. Todos se mueven a pie, salvo los pocos que tienen auto. No hay transporte público de ningún tipo. El agua es de pozo y hay un tendido eléctrico precario.
El ingreso a la tosquera se da por un camino sinuoso con pozos que lo hacen prácticamente intransitable y con montículos de tierra y escombros que obligan a los zigzagueos. “Es tierra de relleno para nivelar el terreno”, reconoció un vecino boliviano residente. Hay poca gente ya que el termómetro marca 30 grados y corre una brisa suave pero de aire cálido.
Tras atravesar la primera sección del precario barrio se llega a las vías del Belgrano Sur, que cortan el vecindario en dos. Cruzarlo en auto implica un desvío de un kilómetro para buscar el paso a nivel y retomar la misma distancia. La traza ferroviaria marca el punto más alto del sector, excluyendo el basural de la Ceamse, cuya colina del relleno sanitario, al sudeste, sobresale con topadoras que remueven basura y tierra.
La vista desde las vías a ambos lados es de pobreza extrema; las casetas precarias se multiplican en un paisaje marrón claro. Hay varios puntos donde se quemaron pastizaafuera, les y malezas para preparar los lotes y el olor a quemado es la constante. Y hay muchos otros donde vecinos queman basura.
Hacia el sudoeste, cruzando la vía del tren, se encuentra el barrio más reciente, lo que podría denominarse Tosquera II, que no tiene más de un año de antigüedad y es donde se dio la batalla campal. Desde lejos el paisaje no es muy distinto al de un barrio privado en construcción en los humedales de Tigre o Escobar contra el río Luján. Hay una laguna de como 400 por 300 metros hecha de la cantera cuando se “pinchó” la napa, a unos 30 metros de profundidad. A la derecha se ven un largo camino de tierra que la bordea, con un acantilado de 10 metros hasta el agua, y casetas construidas o a medio construir a la derecha y detrás.
Cuando se baja desde la traza ferroviaria unos 20 metros, se ven lotes de 20 metros por 30 divididos con sogas, cercos de madera, alambrados. En algunos se ven los carteles de “se vende”. “Los lotes con vista a la laguna son los más caros”, reconoce un vecino. Hay una parte con tendido eléctrico precario y no mucho más. No hay sombra, salvo la de las construcciones; prácticamente no hay árboles ni arbustos. Tampoco hay comedor, presencia policial, comisaría, escuela o centro médico.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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