martes, 3 de diciembre de 2024

AZERBAIYÁN Y EDITORIALES

 


Es necesario un acuerdo global para enfrentar el cambio climático
La cumbre mundial del clima (COP29) convocada por la ONU mostró un escaso avance en las negociaciones tendientes a cuidar el medio ambiente
Alieto Aldo Guadagni Miembro de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente

En Azerbaiyán tuvo lugar la cumbre mundial del clima (COP29) convocada por la ONU. El presidente del país anfitrión expresó que los combustibles fósiles son “un regalo de Dios”, al tiempo que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertaba sobre los cambios en el calentamiento de la atmósfera por los gases de efecto invernadero, con los siguientes y preocupantes mensajes:
Las concentraciones de CO2 han aumentado un 11,4% en solo 20 años. La larga vida del CO2 en la atmósfera consolida el aumento futuro de la temperatura.
El año más cálido registrado hasta la fecha fue 2023, y el calor sin precedentes continúa actualmente.
Los desastres climáticos son más frecuentes y las pérdidas humanas y económicas están aumentando.
Las emisiones de CO2 de los combustibles fósiles han crecido 8% desde la firma en 2015 del Acuerdo de París.
Es importante alejarse de los combustibles fósiles contaminantes (carbón, petróleo y gas) y estimular las energías limpias.
La OMM emitió una alerta sobre la rápida progresión del cambio climático impulsada por el aumento de los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera. El período 2015-2024 marcará la década más calurosa jamás registrada en el último siglo, con una pérdida acelerada de hielo glaciar, un aumento del nivel del mar y el calentamiento de los océanos. Las condiciones meteorológicas extremas están causando importantes trastornos a comunidades y economías de todo el mundo. De enero a septiembre de 2024, la temperatura media mundial del aire en superficie fue 1,54°C superior a la media preindustrial. La Tierra está imponiendo nuevos récords de calor, la humanidad emitirá este año más dióxido de carbono al aire por la quema de combustibles fósiles que el año pasado y, como han previsto los científicos, los fenómenos extremos meteorológicos que antes eran extraordinarios ahora son frecuentes y más intensos.
El mundo debe reducir las emisiones en un 42% hacia 2030 para limitar el calentamiento. Las actuales emisiones de carbono son más del doble que hace 50 años y un 50% más de lo que eran en 1999. Como hemos dicho, actualmente el
El dióxido de carbono (CO2), uno de los tres principales gases de efecto invernadero junto con el metano y el óxido nitroso, continúa acumulándose en la atmósfera
calor y los fenómenos meteorológicos extremos han batido récords, por esta razón enfrentamos la necesidad de fijar un nuevo y ambicioso objetivo para preservar el clima, crucial para el bienestar de todas las naciones.
Hay que recordarlo: los gases de efecto invernadero alcanzan nuevos máximos, condenando al planeta a temperaturas más altas. El dióxido de carbono (CO2), uno de los tres principales gases de efecto invernadero junto con el metano y el óxido nitroso, continúa acumulándose en la atmósfera, mientras los planes para reducir esas emisiones son insuficientes. Este año el planeta vivió, además de temperaturas récord, la creciente destrucción climática. El secretario general de la ONU alertó informando que estamos en la cuenta regresiva final para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados, y el tiempo no está de nuestra parte.
Las negociaciones internacionales no son fáciles ya que hay grandes diferencias entre las emisiones por país y por habitante. China lidera las emisiones totales (30% del total mundial), seguida por Estados Unidos (11), la India (8), la UE (6) y Rusia (5). Es decir, 60% del total mundial; pero un norteamericano emite 63% más que un chino. Señalemos que 45 países menos desarrollados representan apenas 1,2% de este total mundial.
El Observatorio de los Estados Unidos en Mauna Loa (Hawái) viene midiendo las emisiones acumuladas de CO2 que rodean nuestra Tierra y que permanecerán en la atmósfera muchas centurias. Desde que comenzaron las mediciones, en 1956, se han registrado crecientes aumentos en estas emisiones acumuladas, resultado lógico del hecho de que, desde la Revolución Industrial, año a año viene creciendo el flujo anual de estas emisiones, porque crecen las emisiones contaminantes impulsadas por el crecimiento económico. Los paneles científicos de la ONU nos han alertado reiteradamente acerca de que para evitar incontrolables desastres climáticos no podíamos cruzar la barrera de 450 ppm. Al actual ritmo de las emisiones cruzaríamos esta barrera crítica en la próxima década.
Las consecuencias negativas del cambio climático han estado fuera de la ponderación económica del desarrollo y la inversión, por la simple razón de que no se ha incluido el costo de los efectos perjudiciales que este cambio tiene en la salud, la producción, el hábitat e incluso en la viabilidad de ciertas naciones que son vulnerables. Ya es científicamente evidente que esta externalidad negativa mundial pone en riesgo el clima, que es un bien público global, por esta razón el reconocimiento o la negación de esta importante externalidad es crucial a la hora de tratarla. El negacionismo climático de gobiernos y grupos empresariales que defienden sus intereses económicos es funcional al agravamiento de la externalidad, afectando a grupos vulnerables del propio país y de otros países, y a las futuras generaciones.
El cambio climático pone en evidencia que una parte de la rentabilidad del uso de los combustibles fósiles se logra a expensas del clima y la atmósfera del mundo. El cambio climático no es un daño solamente para mañana, sino que ya está ocurriendo ahora. Además, hay que recordar que esa carga se desplaza de manera intergeneracional, y es un gravoso pasivo que nuestra generación le está dejando a la próxima, que hoy no tiene voz.
Ya se han realizado 29 reuniones climáticas convocadas por la ONU, con alrededor de 200 naciones. La COP1 tuvo lugar en 1995, pero desde entonces las emisiones contaminantes aumentaron el 46%. No ha habido progresos importantes, ya que no ha sido posible coordinar una actitud eficaz por parte de quienes lideran las contaminaciones –recordemos que apenas dos participantes de casi 200 naciones representan 41% de las emisiones totales (China y USA)–, por eso, sin la activa participación de ellos, no habrá solución a la amenaza que enfrentamos.
La posible la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París podría tener un impacto negativo en la negociación climática de la ONU. Con el segundo entre los mayores emisores del mundo fuera del pacto, la presión para que otros aumenten sus ambiciones es menor. Además, es preocupante la científicamente infundada posición de nuestro gobierno, que decidió abandonar intempestivamente la COP29, desconociendo la amenaza climática, lo que evidencia una grave ignorancia de la realidad.
La pretensión de los sectores responsables de las emisiones contaminantes de eludir la responsabilidad de la externalidad negativa del cambio climático ha complicado las negociaciones en esta COP. Los países petroleros expresaron que rechazarían decisiones que perjudiquen a las energías fósiles. Se logró un insuficiente acuerdo para encarar el financiamiento requerido. El escaso avance de estas negociaciones está contribuyendo a poner cada vez más en duda las posibilidades de cuidar nuestro futuro climático en la Tierra.

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El acoso sexual no excluye ámbitos
Urge cumplir la ley vigente, de por sí abarcadora; pretender identificar cada espacio con más artículos puede resultar tranquilizador, pero sobreabundante
Con un amplio apoyo de legisladores de varios bloques, la Cámara de Diputados emitió recientemente un dictamen de comisión que propicia la incorporación de un nuevo artículo a la ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, sancionada en marzo de 2009.
Se trata de una iniciativa impulsada por el grupo Periodistas Argentinas, como consecuencia de la casi veintena de graves denuncias de acoso sexual contra el periodista Pedro Brieger, quien fue separado de los medios donde trabajaba. El proyecto fue presentado en octubre último en el Congreso por la diputada Mónica Macha (Unión por la Patria-Buenos Aires), a quien acompañaron con su firma 14 legisladores de otras bancadas, como Encuentro Federal, Pro, la Coalición Cívica y partidos de izquierda.
Se trata de incorporar un solo artículo a la ley vigente, destinado a definir la violencia y el acoso sexual contra las mujeres en el ámbito laboral o académico como “la conducta o comportamiento verbal, no verbal, físico y/o psicológico, efectuado por cualquier medio, de índole sexual y no consentido, con el propósito y/o el efecto de atentar contra la dignidad de la mujer, generando sobre la misma un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante y/u ofensivo”.
No hay dudas de la violencia sexual que padecen muchísimas mujeres en cualquier ámbito donde les toca actuar. También la soportan muchos hombres. Aunque la proporción que es claramente menor, es grave.
Resultan loables todas las acciones tendientes a prevenir este tipo de situaciones aberrantes y condenar a quienes delinquen. Sin embargo, debería repararse en que ya hay leyes que tipifican esos delitos para todos los ámbitos de la vida, por lo que enumerarlos puede resultar tranquilizador, pero sobreabundante. El problema pasa más por la aplicación de las normas vigentes y el dictado de las condenas que correspondan en tiempo y forma, de modo que una agresión no prolongue hasta el infinito el sufrimiento de las víctimas.
Efectivamente, si se repara en la ley que se pretende ampliar con el artículo citado, se aprecia que son conceptos ya incluidos en la sanción de 2009, de aplicación en todo el territorio de la República. Por ejemplo, en el artículo 3° de aquella norma se enuncia que garantiza “todos los derechos reconocidos por la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer; la Convención sobre los Derechos de los Niños, y la ley de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, en especial la defensa de “una vida sin violencia y sin discriminaciones; la integridad física y psicológica; que se respeten su dignidad, intimidad, igualdad real de derechos, oportunidades y de trato entre varones y mujeres, y un tratamiento respetuoso a las mujeres que padecen violencia, evitando toda conducta que derive en su revictimización”.
Luego, en el artículo 4°, se explicita que se entiende por violencia contra las mujeres “toda conducta, por acción u omisión, basada en razones de género, que, de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, en el espacio analógico digital, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, participación política, así como también su seguridad persosíntomas nal”, entre otros conceptos en los que se incluye la denominada “violencia indirecta”, entendida por “toda conducta, acción, omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja respecto del varón”.
Es necesario insistir entonces en que lo que los legisladores apuntan a agregar –seguramente con las mejores intenciones– ya se encuentra contemplado en la ley vigente, cuyo artículo 6° enuncia una vasta cantidad de ámbitos donde la mujer puede llegar a ser violentada (doméstico, institucional, laboral, obstétrico, mediático, público y digital, entre otros).
La nueva adecuación que se pretende, en consecuencia, aparece más como la necesidad de enfatizar lo que ya se encuentra prohibido que de ampliar derechos. No se trata de emplear un criterio restrictivo, sino de interpretar lo legislado. De no ocurrir eso, en el futuro podría plantearse la necesidad de agregar nuevos incisos que se ocupen de la violencia en otras decenas o centenas de contextos, como podrían serlo el deportivo, el artístico, el lúdico, el recreativo, el interdisciplinario, el vocacional, el de actividades solidarias, etcétera.
Intentar enumerar todos los ámbitos posibles e imaginables de violencia es como pretender describir el infinito, y estas iniciativas –aunque nobles– no dejan de ser una invitación a reiterar esfuerzos y recursos en lo innecesario. Peor aún sería el caso de marearse en un exceso de corrección política que nos desvíe del problema de fondo, su atención y respuesta.
Ningún hombre ni ninguna mujer deben ser violentados de ninguna manera posible. Enseñar a valorar y a respetar al otro demanda profundizar un cambio cultural tan necesario como urgente. Se imponen condenas cuando faltaron buenos ejemplos, fracasó la prevención o ni siquiera existió. “El asedio a la embajada en Caracas es una forma de tortura en territorio argentino”
Facundo Espíndola

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ACV: cada minuto cuenta
Octubre es el mes de prevención del ACV, una enfermedad que mata anualmente a 55.000 personas en nuestro país y a 80 millones en el mundo. Puede tener dos orígenes: isquémico, el más frecuente (85%), por obstrucción de venas o arterias, o “hemorrágico”. por su rotura, que conduce al sangrado intracraneal. Entre los factores de riesgo, además de la edad o los antecedentes familiares, figuran la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la hipercolesterolemia, el consumo excesivo de alcohol, la obesidad, el sedentarismo y la fibrilación auricular. Estudios realizados en Fleni confirman que más del 80% de estos episodios podrían evitarse con chequeos periódicos, además de mantener un estilo de vida saludable.
Se trata de un evento agudo cuyos más comunes son pérdida de fuerza de brazo, piernas y/o cara, de forma súbita, generalmente unilateral, confusión, dificultad para comprender lo que se dice; problemas visuales y dificultad para caminar. Con menor frecuencia pueden darse mareos, pérdida de equilibrio o coordinación, dolor de cabeza intenso, debilidad o pérdida de conciencia. En cualquier caso, debe tratarse de inmediato para evitar las secuelas. Resulta importante destacar que los ACV son la primera causa de discapacidad y dependencia funcional a largo plazo.
El XXVI Congreso Iberoamericano de Enfermedad Cerebrovascular se celebró recientemente en Bogotá (Colombia). La región puso en evidencia la preocupación por la implementación de redes de rápida atención ante una realidad con muchas disparidades. Casi dos millones de neuronas mueren por minuto ante un ACV, de allí la urgencia del tratamiento.
Además de difundir los factores de riesgo y las medidas de prevención, las campañas de concientización apuntan a que todos sepamos identificar los signos de un ACV, actuando a tiempo y buscando atención en los lugares adecuados. En nuestra ciudad, en red con el SAME, los hospitales Ramos Mejía y Pirovano cuentan con unidades de ACV.
Priorizar la educación comunitaria, la capacitación de profesionales y la inversión en tecnologías como la telemedicina resulta clave en el abordaje de esta afección. Profesionales médicos, comunicadores y los gobiernos deben establecer las sinergias que contribuyan a luchar contra esta enfermedad.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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