De cara a la COP16, crece la inquietud por las tierras degradadas en el país
Cumbre. Empezó la conferencia mundial sobre desertificación; en la Argentina el 70% del suelo es árido, semiárido o subhúmedo
Jorgelina Hiba
La Argentina, un país cuya economía depende en gran parte de su clima, tiene casi el 70% de su superficie con suelos clasificados como áridos, semiáridos o subhúmedos. Se calcula que el 36% del territorio nacional, unos 100 millones de hectáreas, presentan algún proceso de degradación por erosión hídrica, eólica o biológica asociada al menos en parte con prácticas productivas como el sobrepastoreo, la deforestación y los incendios intencionales, entre otros. Las dos regiones más afectadas son la Patagonia y las provincias que integran el Gran Chaco (Salta, Santiago del Estero, Formosa y Chaco).
Estos datos, que se desprenden del último Informe sobre el Estado del Ambiente, renuevan el debate sobre los efectos que generan a nivel local tanto las sequías como los procesos de desertificación del territorio, en medio de la 16ª Conferencia de las Partes (COP16) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (Cnuld, por sus siglas en inglés) que tiene lugar desde ayer en Riad, Arabia Saudita.
“Estos procesos de desertificación se aceleran por las otras dos grandes crisis ecológicas: la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. Sin ecosistemas sanos no hay producción posible”, explicó Ana Di Pangracio, directora ejecutiva de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).
Para Sergio Montico, ingeniero agrónomo a cargo de la cátedra de Manejo de Tierras de la Facultad de Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la Argentina tiene un problema “grave” de erosión, tanto hídrica en la región pampeana norte como eólica en el sur del país. “Esto genera problemas productivos y ambientales porque se deteriora el suelo y disminuyen tanto su capacidad productiva como su posibilidad de brindar servicios ecosistémicos”, dijo el experto.
Por su lado, Maximiliano Eisa, ingeniero agrónomo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Balcarce y miembro de la Asociación Argentina de Ciencias del Suelo, explicó que desde el sector “se ve el problema y se viene reclamando. A veces desde los ámbitos productivos y políticos se siguen asombrando por el nivel de degradación de los suelos. Tenemos los mejores suelos del mundo y nos creímos que eran indestructibles, pero hoy vemos otra cosa”, señaló.
Sobre esto se conversará a nivel global en la COP16, en la que se buscará acelerar las acciones para la gestión sostenible de las tierras y mejorar la resiliencia frente a las sequías. Según datos de las Naciones Unidas, el 40% de las tierras del planeta están degradadas y las sequías aumentaron un 29% desde 2000 hasta ahora como consecuencia del cambio climático, así como también por efecto de las modificaciones en los usos del suelo con fines agrícolas y ganaderos.
La Argentina, que adhiere a la Cnuld desde 1996, estará representada por el embajador en Arabia Saudita, Facundo Vila. Consultados sobre la estrategia del Gobierno en el tema y el papel que tendrá la Argentina en la cumbre, así como sobre la composición de la delegación nacional, desde la Subsecretaría de Ambiente no habían contestado al cierre de esta edición.
El país padece de primera mano estos fenómenos. La zona núcleo, la más productiva en términos agropecuarios (centro norte de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y este de Córdoba), acaba de dejar atrás una sequía que duró más de tres años –la más extensa de las últimas seis décadas– con gravísimas pérdidas económicas, sociales y ambientales. Según un trabajo de la Bolsa de Comercio de Rosario, el país perdió unos 20.000 millones de dólares a causa de este fenómeno solo durante el año pasado por la disminución de volúmenes en los tres principales cultivos (soja, maíz y trigo): “La sequía se cobró tres puntos del PBI argentino del año 2023”, se lee en el documento.
El último Informe sobre el Estado del Ambiente –publicado en 2023, con datos de 2021– señala que casi el 70% del territorio nacional está clasificado como “tierras secas”. Es decir, aquellas que por sus características climáticas son áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Estos territorios “presentan mayor vulnerabilidad a la erosión y a la pérdida de su capacidad de brindar servicios ecosistémicos ante cualquier alteración que afecte su equilibrio”. Son varios los factores que producen esto: la erosión hídrica y eólica, la compactación, la salinización y la pérdida de la cobertura vegetal y la de la biodiversidad del suelo, entre otros.
La Argentina cuenta con un Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación, Degradación de Tierras y Mitigación de la Sequía (PAN), cuyo objetivo es prevenir y reducir el fenómeno. En ese contexto, el país adoptó metas a 2030 que incluyen la protección de bosques nativos, el fomento de métodos productivos sustentables (como el manejo de bosques con ganadería integrada), el fortalecimiento de los sistemas de manejo del fuego y la mejora de prácticas agrícolas de riego y de rotación de cultivos, detalló Di Pangracio.
Productores, investigadores y técnicos especializados del agro afirman que la Argentina es líder a nivel mundial en una práctica conservacionista del suelo como la siembra directa que se adopta en más de un 90% en la superficie agrícola del país, según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Consiste en la no remoción del suelo mediante el uso del arado, lo que permite mantener la materia orgánica, un mejor almacenamiento del agua y un menor uso de combustible en la siembra de los cultivos. En los últimos años, además, se están incorporando los llamados cultivos de servicio, que contribuyen a mantener el suelo siempre verde durante todo el año e incrementar la captura de carbono.
“Muchos de los problemas socioambientales del país se originan en la falta de ordenamiento ambiental del territorio, algo que reconoce la ley general del ambiente, pero en lo cual no se avanzó”, agregó la experta.
Montico señaló que la erosión hídrica que padecen las provincias de la zona productiva húmeda (Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, norte de Buenos Aires) es fuente de problemas que van desde el arrastre de sedimentos por lluvias intensas a “otros componentes como residuos de fitosanitarios o efluentes”. “Esto significa problemas ambientales severos”, dijo.
Agenda global
La protección de los suelos y la lucha contra la erosión y la desertificación es un tema que está en la agenda de discusión global. Según la Cnuld, el 40% de las tierras del planeta están degradadas, lo que afecta a la mitad de la población mundial y genera graves consecuencias para el clima, la biodiversidad y los medios de vida. “Entre 2015 y 2019, se perdieron al menos 100 millones de hectáreas de tierras sanas y productivas cada año, un área equivalente al doble del tamaño de Groenlandia”, advierte.
La agenda de la cumbre sobre desertificación busca acelerar la restauración de las tierras degradadas y mejorar las respuestas ante las sequías. Para Di Pangracio, la COP16 “es una renovada oportunidad para profundizar la participación y el apoyo directo a las personas más afectadas por la desertificación, degradación y sequías, como los pueblos indígenas y comunidades locales”.
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Hackearon el servidor de tres importantes centros de estudios médicos
Ataque. Son Rossi, Stamboulian e Hidalgo; hay prestaciones afectadas, pero afirman que no se llevaron datos de pacientes
Fabiola Czubaj
El ciberataque afectó servicios de laboratorio
Un “incidente de ciberseguridad” mantiene paralizado desde hace 10 días el funcionamiento habitual de tres grandes centros de estudios médicos, laboratorio y vacunación, con “miles” de pacientes afectados por el ataque informático al servidor que comparten. Se trata del Centro Rossi, Stamboulian Servicios de Salud y Laboratorio Hidalgo, que administra el Grupo Rossi.
“Lo detectamos y estamos haciendo el máximo esfuerzo para resolverlo. Tenemos garantizado que no se llevaron ningún dato de los pacientes, pero bloquearon las bases de datos y las encriptaron para pedir un rescate que no se pagó. Hicimos las denuncias pertinentes”, explicó Omar De Fornari, gerente general del Grupo Rossi, en diálogo
Pidió llevar tranquilidad a los pacientes e indicó que la atención de los turnos y la entrega de informes “están resueltas hasta el día 20” pasado.
Por el momento, en el Laboratorio Hidalgo no hay atención, mientras que en el Centro Rossi no se están haciendo estudios como electrocardiogramas o ergometrías ni funciona el laboratorio porque los equipos –que están conectados al sistema informático– “no son seguros”. En Stamboulian, tampoco atienden el laboratorio ni el servicio de vacunación.
“En 48 horas, tendremos que estar arrancando con todos los servicios y será paulatinamente”, indicó De Fornari. “Todas las urgencias son atendidas. En esos casos, trabajamos como antes, con los equipos sin conectar al sistema, con la entrega de placas y los informes a mano”, explicó.
Hace instantes, el Grupo Rossi elaboró un comunicado destinado a los pacientes sobre los servicios que están afectados. El texto dice:
“Queremos informarles que debido a un incidente de ciberseguridad, sobre el cual se tomó intervención de manera oportuna y que actualmente se encuentra controlado, varios servicios no se encuentran disponibles . Además, nuestras líneas de contacto están experimentando una alta demanda, por lo que su funcionamiento puede verse parcialmente afectado. Ante la reiterada consulta de pacientes, queremos aprovechar para aclarar que no hemos recibido indicios de que los datos personales hayan sido afectados. Seguimos trabajando intensamente para resolver esta situación y garantizar la continuidad de nuestra atención con los estándares de calidad que siempre nos han caracterizado. Lamentamos profundamente los inconvenientes ocasionados y agradecemos su paciencia y comprensión”.
Sin sistema
En la sede de Belgrano del Centro Rossi, una mujer de 41 años que se excusó de dar su apellido tenía turno para un estudio ginecológico. Al salir, Laura expresó su desconcierto. “Me sorprendió ver tan poco movimiento en la planta baja del edificio donde está el laboratorio, hasta que vi una cinta que bloqueaba el acceso y un cartel que decía ‘servicio suspendido’”, contó a la nacion. “Enseguida –continuó– consulté a la persona de seguridad que recibe en la puerta y deriva a los distintos sectores. Me indigné con su respuesta: ‘No están atendiendo, porque estamos sin sistema; parece que nos hackearon. Estamos así hace una semana’”.
Fernanda B., de 48 años, tenía turno para una tomografía en la misma sede. “Cuando me presenté en el mostrador, vi que tenían nombres escritos a mano de los pacientes y los horarios de los estudios. Yo no figuraba y me explicaron que no habían podido reconstruir toda la agenda del día, pero enseguida me informaron que me iban a atender sin problema”, relató a la nacion. “Sí me advirtieron que los resultados van a tardar más de lo habitual, unos diez días hábiles por lo menos, en lugar de tres –agregó–. Una señora que llegó después fue a pedir que la orientaran porque no podía acceder a un informe en el portal online de entrega de resultados y lo necesitaba porque tenía turno con la oncóloga en unas pocas horas para llevarle el informe del estudio que le había pedido”.
Verónica Brollo está entre los cientos que esperan los informes de resultados del Laboratorio Hidalgo desde el 20 del mes pasado. “No dicen si los pacientes debemos volver a pedir órdenes y repetir los exámenes. Pero tampoco entregan ningún resultado de los estudios que la gente fue a hacerse”, se quejó en diálogo
“Lo detectamos y estamos haciendo el máximo esfuerzo para resolverlo. Tenemos garantizado que no se llevaron ningún dato de los pacientes, pero bloquearon las bases de datos y las encriptaron para pedir un rescate que no se pagó. Hicimos las denuncias pertinentes”, explicó Omar De Fornari, gerente general del Grupo Rossi, en diálogo
Pidió llevar tranquilidad a los pacientes e indicó que la atención de los turnos y la entrega de informes “están resueltas hasta el día 20” pasado.
Por el momento, en el Laboratorio Hidalgo no hay atención, mientras que en el Centro Rossi no se están haciendo estudios como electrocardiogramas o ergometrías ni funciona el laboratorio porque los equipos –que están conectados al sistema informático– “no son seguros”. En Stamboulian, tampoco atienden el laboratorio ni el servicio de vacunación.
“En 48 horas, tendremos que estar arrancando con todos los servicios y será paulatinamente”, indicó De Fornari. “Todas las urgencias son atendidas. En esos casos, trabajamos como antes, con los equipos sin conectar al sistema, con la entrega de placas y los informes a mano”, explicó.
Hace instantes, el Grupo Rossi elaboró un comunicado destinado a los pacientes sobre los servicios que están afectados. El texto dice:
“Queremos informarles que debido a un incidente de ciberseguridad, sobre el cual se tomó intervención de manera oportuna y que actualmente se encuentra controlado, varios servicios no se encuentran disponibles . Además, nuestras líneas de contacto están experimentando una alta demanda, por lo que su funcionamiento puede verse parcialmente afectado. Ante la reiterada consulta de pacientes, queremos aprovechar para aclarar que no hemos recibido indicios de que los datos personales hayan sido afectados. Seguimos trabajando intensamente para resolver esta situación y garantizar la continuidad de nuestra atención con los estándares de calidad que siempre nos han caracterizado. Lamentamos profundamente los inconvenientes ocasionados y agradecemos su paciencia y comprensión”.
Sin sistema
En la sede de Belgrano del Centro Rossi, una mujer de 41 años que se excusó de dar su apellido tenía turno para un estudio ginecológico. Al salir, Laura expresó su desconcierto. “Me sorprendió ver tan poco movimiento en la planta baja del edificio donde está el laboratorio, hasta que vi una cinta que bloqueaba el acceso y un cartel que decía ‘servicio suspendido’”, contó a la nacion. “Enseguida –continuó– consulté a la persona de seguridad que recibe en la puerta y deriva a los distintos sectores. Me indigné con su respuesta: ‘No están atendiendo, porque estamos sin sistema; parece que nos hackearon. Estamos así hace una semana’”.
Fernanda B., de 48 años, tenía turno para una tomografía en la misma sede. “Cuando me presenté en el mostrador, vi que tenían nombres escritos a mano de los pacientes y los horarios de los estudios. Yo no figuraba y me explicaron que no habían podido reconstruir toda la agenda del día, pero enseguida me informaron que me iban a atender sin problema”, relató a la nacion. “Sí me advirtieron que los resultados van a tardar más de lo habitual, unos diez días hábiles por lo menos, en lugar de tres –agregó–. Una señora que llegó después fue a pedir que la orientaran porque no podía acceder a un informe en el portal online de entrega de resultados y lo necesitaba porque tenía turno con la oncóloga en unas pocas horas para llevarle el informe del estudio que le había pedido”.
Verónica Brollo está entre los cientos que esperan los informes de resultados del Laboratorio Hidalgo desde el 20 del mes pasado. “No dicen si los pacientes debemos volver a pedir órdenes y repetir los exámenes. Pero tampoco entregan ningún resultado de los estudios que la gente fue a hacerse”, se quejó en diálogo
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