La belleza se paga cara
Las mujeres afganas no bajan los brazos. Ante el decreto que ordena el cierre de los salones de belleza en todo el país, del que ya nos ocupamos desde esta columna editorial, las protestas y la represión volvieron a las calles de la ciudad de Kabul. Estas expresiones son cada vez más infrecuentes por el enorme temor a la terrible represión fundamentalista, que ya se ha cobrado demasiadas vidas.
Aun así, muchas tomaron valor, pues la nueva prohibición se traduce en lo que expresan las pancartas en las manifestaciones: “No me quiten el pan y el agua”; “Queremos trabajo, comida y libertad”. La medida no solo deja sin vitales ingresos a muchas emprendedoras, sino que además las priva de un ámbito de socialización y libertad al que razonablemente no están dispuestas a renunciar.
Días atrás, un grupo de unas 50 afganas fue dispersado violentamente con camiones hidrantes y disparos al aire, golpes a niñas e incautación de celulares; incluso se llevaron a algunas en otra muestra más del reprobable accionar talibán. La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (Unama) criticó la medida y expresó preocupación por el deterioro de la vida y la seguridad de las afganas desde agosto de 2021, cuando los talibanes llegaron al poder.
Además de esgrimir que no se cumple con la ley islámica, el irrisorio discurso oficial plantea que en dichos salones se cobran sumas elevadas, especialmente con motivo de bodas, condenando las “grandes erogaciones de dinero y las tradiciones innecesarias”. En relación con el mismo tema, el Ministerio de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio prohibió también que se tocara música en las bodas. Llegaron incluso a quemar instrumentos musicales por considerar que “causaron desviación de los jóvenes y deterioro de la sociedad”.
Detrás de tanto disparate se encuentra un régimen abusivo que en pleno siglo XXI pretende someter a las mujeres, privándolas de educación, de libertad de movimiento y de libre elección de su vestimenta, entre muchas otras interdicciones que el mundo libre debe seguir denunciando sin descanso.
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La vigencia de los valores sanmartinianos
Carlos Chocano Burga
Un 28 de julio, hace 202 años, el Libertador José de San Martín proclamó la Independencia del Perú en la Plaza Mayor de Lima, hecho que representa para los peruanos el punto de inicio de nuestra vida como país soberano en el concierto de las naciones.
La heroica gesta sanmartiniana en apoyo de los esfuerzos de los patriotas peruanos respondió a la existencia de una corriente continental de pensamiento que reivindicaba la libertad como atributo inherente de la dignidad humana y la independencia como condición esencial para el desarrollo de nuestros pueblos. Fue en ejercicio del cargo de “protector de la Independencia del Perú”, que el genio militar de San Martín dio paso a su rol de estadista al cimentar las primeras bases del Estado peruano. A los pocos días de su histórica proclama, San Martín creó las primeras tres secretarías del Perú independiente: de Estado y Relaciones Exteriores, de Guerra y Marina, y la de Hacienda. Inspirado por los valores de la Ilustración, fundó la Biblioteca Nacional del Perú.
Por eso esta conmemoración resulta propicia para reflexionar sobre lo avanzado y los desafíos aún pendientes hacia la construcción de las repúblicas y sociedades por las que luchó esa generación de patriotas americanos que nos dio la libertad. En el caso del Perú, los ideales y valores sanmartinianos han sido la base fundamental de la acción del Estado desde el inicio de nuestra vida republicana. Si bien la historia no es un proceso lineal, en este devenir hemos sido testigos de innegables progresos en materia del ejercicio de las libertades y el alcance de los derechos individuales, así como en el ámbito del reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos originarios que conforman la nación peruana.
Como en otros países de la región, la experiencia histórica nos enseñó la importancia de defender nuestra democracia, por ser la mejor forma de gobierno en la que se respetan las libertades individuales y se garantizan los derechos humanos. Al reconocer estos avances, somos conscientes de los múltiples desafíos pendientes. Por eso, guiado por el objetivo sanmartiniano de construir una sociedad más justa, igualitaria y libre de discriminación, el gobierno peruano viene desplegando los mayores esfuerzos e invirtiendo ingentes recursos para combatir la pobreza y la exclusión social que atentan contra la dignidad humana y amenazan la gobernabilidad democrática.
Así como hace más de dos siglos el general San Martín comprendió que no se podrían conseguir sus ideales de libertad y justicia actuando de manera individual, resulta necesario fortalecer el diálogo político y la integración entre nuestros países con el objetivo de avanzar de manera conjunta hacia la construcción de sociedades con justicia, paz, inclusión e igualdad, en un marco de pleno respeto al Estado de Derecho, los derechos humanos y la democracia. Guiado por este objetivo, el Perú promueve activamente una integración sólida y efectiva a nivel regional y con socios extrarregionales, principalmente a través de nuestra presidencia pro tempore de la Comunidad Andina de Naciones, así como de las que asumiremos próximamente en el marco de la Alianza del Pacífico y del APEC. Mantenerse firme en los ideales de libertad, justicia e integración representa el mejor homenaje que el Perú puede rendir a la memoria del Libertador.
Embajador del Perú
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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