Cúrcuma
La especia milenaria con propiedades antioxidantes que se sumó a la cocina gourmet
Por Melanie Shulman
Fines medicinales
La cúrcuma se usa desde tiempos remotos con fines medicinales y para prevenir el envejecimiento debido a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Sivina Tasat, licenciada en Nutrición y miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición, la describe como un polifenol natural, “compuesto no energético esencial para regular el correcto desarrollo y funcionamiento de las membranas celulares y para mantener en equilibrio la biología corporal”.
Sus raíces
Es la raíz de una planta perenne herbácea nativa del sudeste asiático y que pertenece a la familia de la Zingiberáceas, al igual que el jengibre. No mide más de un metro de altura y crece en climas cálidos y húmedos. Se estima que en el mundo hay alrededor de 133 especies de cúrcuma y su uso tiene una larga tradición desde la antigüedad, donde era utilizada con fines religiosos y medicinales. Los primeros registros datan desde hace 4000 años en la cultura hindú.
Cómo consumirla
Se consigue fresca y entera por racimos o en polvo. En cualquiera de los casos se recomienda guardarla en un frasco o bolsa bien cerrada o en la heladera por porciones. Tasat recomienda que la ración justa de consumo es de una cucharadita. Se la puede picar, cortar en pequeños trozos o rallar y mezclar con salsas, curris, woks, sopas, pescados y batidos. Para absorber sus propiedades, el secreto es combinarla con una pizca de pimienta negra.
Beneficios. Protectora de la piel y las células

Previene el envejecimiento celular.
La presencia de flavonoides, polifenoles, ácido oleico y niacina, pigmentos naturales que tienen las plantas, protegen al organismo de las sustancias tóxicas que se encuentran en el cuerpo y que en exceso pueden debilitar el sistema inmune.
Reduce las afecciones de la piel.
Sus propiedades antisépticas y antibacterianas, protegen de la polución ambiental, previenen la acumulación de bacterias y evitan que se inflame. Además, “si se la consume junto con alimentación saludable, fomentará que brille y luzca joven”, señala Tasat.
Favorece la digestión.
La cúrcuma incrementa la secreción de la bilis en el estómago, por lo tanto, favorece la digestión y alivia la sensación de plenitud como también contribuye a mantener la vitalidad de la microbiota y, reducir las infecciones y la posible inflamación del intestino.
Fines medicinales
La cúrcuma se usa desde tiempos remotos con fines medicinales y para prevenir el envejecimiento debido a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Sivina Tasat, licenciada en Nutrición y miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición, la describe como un polifenol natural, “compuesto no energético esencial para regular el correcto desarrollo y funcionamiento de las membranas celulares y para mantener en equilibrio la biología corporal”.
Sus raíces
Es la raíz de una planta perenne herbácea nativa del sudeste asiático y que pertenece a la familia de la Zingiberáceas, al igual que el jengibre. No mide más de un metro de altura y crece en climas cálidos y húmedos. Se estima que en el mundo hay alrededor de 133 especies de cúrcuma y su uso tiene una larga tradición desde la antigüedad, donde era utilizada con fines religiosos y medicinales. Los primeros registros datan desde hace 4000 años en la cultura hindú.
Cómo consumirla
Se consigue fresca y entera por racimos o en polvo. En cualquiera de los casos se recomienda guardarla en un frasco o bolsa bien cerrada o en la heladera por porciones. Tasat recomienda que la ración justa de consumo es de una cucharadita. Se la puede picar, cortar en pequeños trozos o rallar y mezclar con salsas, curris, woks, sopas, pescados y batidos. Para absorber sus propiedades, el secreto es combinarla con una pizca de pimienta negra.
Beneficios. Protectora de la piel y las células
Previene el envejecimiento celular.
La presencia de flavonoides, polifenoles, ácido oleico y niacina, pigmentos naturales que tienen las plantas, protegen al organismo de las sustancias tóxicas que se encuentran en el cuerpo y que en exceso pueden debilitar el sistema inmune.
Reduce las afecciones de la piel.
Sus propiedades antisépticas y antibacterianas, protegen de la polución ambiental, previenen la acumulación de bacterias y evitan que se inflame. Además, “si se la consume junto con alimentación saludable, fomentará que brille y luzca joven”, señala Tasat.
Favorece la digestión.
La cúrcuma incrementa la secreción de la bilis en el estómago, por lo tanto, favorece la digestión y alivia la sensación de plenitud como también contribuye a mantener la vitalidad de la microbiota y, reducir las infecciones y la posible inflamación del intestino.
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