domingo, 9 de julio de 2023

HORROR EN...Laboulaye


La familia del menor de 14 años asesinado en Córdoba criticó al fiscal y al comisario
Los investigadores están convencidos de que el chico de 13 años que confesó el crimen actuó en forma premeditada; la madre de Joaquín piensa en otras hipótesisLA 
Gabriela Origlia LaboulayeMariela Flores, madre de la víctima, pide que la Justicia siga diferentes líneas de investigación
CÓRDOBA.– La familia de Joaquín Sperani expuso su malestar por la investigación del asesinato del adolescente de 14 años, supuestamente a manos de su mejor amigo, de 13. Así fue expuesto en un comunicado de prensa: “Estamos totalmente disconformes con la investigación llevada a cabo por el comisario (Enrique) Carreras y por el fiscal Walter Guzmán. Hicieron rastrillajes en las afueras de la ciudad y fue la propia familia que al tercer día de búsqueda encuentra a Joaquín sin vida a 100 metros de su escuela donde desapareció. No tuvieron empatía ante nuestra desesperación por hallar con vida a Joaquín, han mostrado su inoperancia y que no están preparados para desempañarse en el cargo que le han conferido”.
En los últimos días, la madre de la víctima ya había evidenciado su preocupación por la línea de investigación judicial, que apunta como único responsable del crimen al adolescente que en una comisaría confesó el crimen.
También marcaron los familiares de Joaquín su molestia por la falta de contención y solidaridad que sienten por parte de autoridades políticas y educativas.
El convencimiento de los investigadores sobre un homicidio planificado por el chico que confesó en la comisaría no es compartido por la familia de la víctima. “Hipótesis hay muchas. Se está investigando para empezar a descartar lo que no es”, dijo Mariela Flores, la madre de Joaquín. La mujer insistió en que habrían participado otras personas y en conversaciones con los investigadores señaló sus sospechas. Expuso tanto el bullying que sufría su hijo como una posible “venganza” hacia su familia por un accidente mortal en el que hace algunos años habría estado involucrado el padre de Joaquín.
A la familia –admiten los investigadores– les cuesta entender que “L”, más chico de contextura física que Joaquín, pudiese darle 18 golpes con una barra de hierro con punta y con pedazos de hormigón. El informe preliminar de la autopsia indica que la víctima murió de inmediato. Menos de 15 minutos después el confeso asesino regresó a la escuela sin aparentes manchas de sangre o signos de nerviosismo.
Flores, anteayer, en una marcha frente a la escuela Malvinas Argentinas, adonde asistían tanto su hijo como el supuesto asesino, exhortó: “Les pido que hablen, porque están ayudando, piensen que Joaquín es el hijo de todos, de cada una de las madres. Si vieron o saben algo, se pueden acercar al estudio de abogados del doctor (Raúl) Frencia, si no tienen mis números y el número del padre, el número de teléfono de los primos, están en los carteles. Les pido que se comprometan”.
La madre repitió que Joaquín sufría acoso en la escuela por parte de compañeros. En la institución educativa negaron que eso hubiese ocurrido; sin embargo, Flores aseguró tener constancia de dos reclamos concretos. El Ministerio de Educación de Córdoba inició una investigación administrativa para definir si existió un caso de bullying.
La otra hipótesis que inquieta a la familia de Joaquín apunta a que el padre de este, Martín Sperani, tuvo un accidente con el camión que conducía y murió un nene de poco más de dos años en noviembre de 2014, una causa en la que estuvo imputado por homicidio culposo agravado, pero en la que fue declarado inocente. Hay versiones de que la familia de la víctima hizo “advertencias” sobre una potencial venganza.
La Justicia analiza cámaras de diferentes zonas de Laboulaye y alrededores para comprobar si alguien más llegó y salió de la casa abandonada donde fue encontrado el cuerpo de Joaquín; también se toman testimonios y se estudian los movimientos de “L” en los días previos al jueves pasado, cuando salió con su amigo de la escuela y regresó solo. ¿Se vio con otras personas? Y de ser así, ¿estarían relacionadas con las presunciones que tiene la familia de la víctima? Diferente es la visión de los responsables de la pesquisa. para los investigadores, hubo premeditación.
Así surge de una serie de indicios y de pruebas que los investigadores obtuvieron en los allanamientos.
¿Un homicidio planificado?
El jueves de la semana pasada, por la mañana, Joaquín fue a la clase de Educación Física. Regresó a su casa, estuvo con su madre, Mariela Flores, y salió de nuevo rumbo a la escuela en su bicicleta. La dejó en el Instituto provincial de Enseñanza Media (IPEM) 278 Malvinas Argentinas y de allí salió con su amigo, L”, el sospechoso.
En la imagen de una de las cámaras que registró a ambos chicos, se lo puede ver a Joaquín con una sonrisa y una mochila en su espalda. Al lado va “L”, sin nada.
Caminaron unos 100 metros, desde la escuela hacia una casa abandonada, donde finalmente fue hallado el cuerpo de la víctima.
Esa vivienda donde encontraron a la víctima es, según dicen en Laboulaye, conocida porque siempre van los alumnos a hacer “travesuras”. Seguramente “L” sabía que no habría nadie porque a esa hora ya empezaban las clases de la tarde. Eso piensan los investigadores.
Qué le dijo “L” a su amigo para que ambos dejaran el colegio no ha trascendido, pero en la comunidad educativa son muchos los que comentan que se movían siempre juntos, por lo que no debería haber tenido problemas para convencerlo.
La cámara que registró el paso de ambos adolescentes, también filmó el regreso de “L”. Estaba solo.
En la casa abandonada donde encontraron el cuerpo Joaquín, los investigadores secuestraron pedazos de hormigón y un hierro con punta y manchas de sangre.
Fuentes allegadas a la causa confirmaron a la nacion que después de una serie de consultas se comprobó que esa herramienta se suele usar en los tambos.
La familia de “L” trabaja en un tambo, lugar donde se hizo uno de los procedimientos policiales. Este es un punto crucial para los investigadores, ya que se busca determinar si el adolescente había llevado antes el hierro a la casa abandonada. Si se comprueba, quedaría confirmada la premeditación, que es la sospecha por la que avanza la Justicia.
La causa está en manos del juez de Control, Niñez, Adolescencia, penal Juvenil, Violencia Familiar y de Género y Faltas de Laboulaye, Sebastián Moro, quien entre las medidas tomadas continúa con el análisis de diferentes cámaras de seguridad de Laboulaye y la zona aledaña y la declaración de testigos.
por el momento, ni el magistrado ni el fiscal Guzmán tienen elementos para poner en la escena del crimen a otro sospechoso, explicaron fuentes del caso.
La ropa que usó “L” el día del crimen –secuestrada el domingo pasado después del hallazgo del cuerpo y de que se autoincriminara– está siendo peritada en la ciudad de Córdoba. pruebas con luminol (reactivo que revela manchas de sangre) servirán para detectar si fueron lavadas. También es sometido a análisis en busca de huellas el hierro que los investigadores suponen que es el arma homicida.
En la pesquisa se considera que el asesino dejó preparada la escena del ataque en una casa abandonada; habría llevado el arma homicida antes de la llegada de la víctima

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