
Dilemas de hoy. “Quiero perdonar una infidelidad, pero no estoy pudiendo.”
Seguir adelante después de un engaño, un desafío que deben afrontar los dos integrantes de la pareja
El proceso de reconciliación puede ser largo y dificultoso, pero es posible; el primer impacto de la persona engañada y las reacciones más frecuentes de ambas partes; por qué algunas parejas pueden continuar y otras no
Mariana Israel
Los épocas cambian y nuestras preocupaciones también. En esta serie, acerca la opinión de expertos reconocidos en sus áreas de trabajo para sumar sus aportes a viejos y nuevos dilemas. La idea es contribuir a debates actuales con la perspectiva de prestigiosos profesionales que ayudan a ordenar ideas en tiempos convulsionados.
“Yo siempre dije que nunca iba a perdonar una infidelidad, y acá me ves”, es una frase que Marcelo Kornberg, doctor en psicología clínica, escuchó más de una vez en su consultorio. “Una cosa es lo que uno se imagina y otra es enfrentarse con esa situación, y la ambivalencia de sentir dolor y ganas de no ver nunca más al otro, y al mismo tiempo seguir amándolo”, explica.
“Quiero perdonar, pero no estoy pudiendo” es otra expresión común entre los pacientes del especialista, que lleva más de 20 años acompañando a parejas en crisis. A veces, las personas toman la decisión de seguir adelante, pero el engaño queda enquistado en su historia. Creen haberlo superado y, años después, se dan cuenta de que no lograron procesar lo que pasó.
Kornberg afirma que, una vez tomada la decisión de perdonar, una condición esencial para reparar el vínculo será lograr dialogar con amplia disposición de escucha. Es el primer paso de un proceso de reconciliación que puede ser largo y dificultoso, pero posible.

MARCELO KORNBERG
Licenciado y Doctor en Psicología Clínica (UBA)
Especialista en Terapia de Pareja y Familia
Coordinador general del área clínica del Centro Privado de Psicoterapias (CPP)
Coordinador y docente de la diplomatura en Terapia de Pareja del CPP
Autor de Cómo reconstruir una relación (2017) y Construyendo respuestas: cómo formular preguntas constructivas en psicoterapia (2022)
- ¿Se puede perdonar una infidelidad?
- Sí, se puede, pero hay que entender que no es solamente tomar una decisión. La palabra perdón la puede decir cualquiera. Perdonar es un proceso que lleva tiempo. Ni un día, ni una semana, ni un mes. Si es un perdón superficial, el miedo a que vuelva a suceder y el malestar asociado van a seguir estando.
- ¿Influye el tipo de infidelidad en la capacidad de perdonar?
- Es muy variable, porque cada pareja define qué es una infidelidad. Una relación sexual frecuente con un tercero puede no afectarle tanto a ciertas personas como una relación emocional. El hecho de que el otro se enamore puede, a veces, causar un mayor impacto. No solo tiene que ver con el sexo.
En general, cuando una persona descubre una infidelidad, el impacto suele ser devastador y la sensación es que no se reconoce a la pareja."
Lo que influirá en la decisión de perdonar o no será en qué medida fue afectada la confianza. En general, cuando una persona descubre una infidelidad, el impacto suele ser devastador y la sensación es que no se reconoce a la pareja. “No sé con quién estoy”, dicen muchos. Se empieza a reelaborar el pasado porque creíamos una cosa, pero resultó ser otra.
- ¿Cuál suele ser el principal conflicto de las parejas al intentar reparar el vínculo?
- En el 99% de los casos, las parejas no tienen conversaciones sobre el tema o tienen malas conversaciones. Sucede habitualmente que la persona que fue infiel le pide a su pareja que, si la perdona, ya no hablen más del tema. Quiere empezar desde cero, dar vuelta la página y tapar lo que pasó. Pero, si no conversan, no lo podrán superar. Del otro lado están las parejas que cada vez que hablan de la infidelidad, terminan aumentando el dolor y la herida.
- Entonces, ¿perdonar no es olvidar?
- No, de ninguna manera. Ese episodio no desaparece, sino que se integra en la historia de la pareja en el mejor de los casos como un hecho doloroso que lograron superar juntos. Después de atravesar una situación así, la relación ya no va a ser la misma. Algunas personas consiguen incluso construir un vínculo mejor. He visto parejas lograr una mayor conexión o una sexualidad mucho más satisfactoria después de atravesar una crisis por infidelidad.
Ese episodio no desaparece, sino que se integra en la historia de la pareja en el mejor de los casos como un hecho doloroso que lograron superar juntos”.
- Hay personas que viven con el secreto de una infidelidad, ¿cómo puede repercutir esto en la salud de una pareja?
- Confesar una infidelidad es una decisión difícil y muy personal. En general, cuanta más transparencia sobre estos temas tengamos, mejor. La culpa de ocultar algo tan importante puede hacer que la persona no esté lo suficientemente conectada con su pareja, porque ese secreto genera una barrera invisible entre ambos. Con el agravante de que, si algún día sale a la luz, el estallido será peor.
Los sentimientos de ambivalencia son frecuentes en la persona engañada, que oscila entre la bronca y el deseo de continuar el vínculo con su pareja- ¿Qué hace falta para reconstruir la pareja y la confianza?
- Primero, hagamos una diferenciación importante. Hay personas que siguen juntas después de una infidelidad, pero sin reparar la relación y con una profunda infelicidad. Para realmente restaurar la confianza existe una condición básica: que la pareja tenga un compromiso emocional fuerte. Que quieran superarlo porque quieren estar el uno con el otro, y que el sentimiento sea recíproco. Muchas veces sucede que solo quieren seguir juntos por otros motivos: cuestiones religiosas, económicas, los hijos, el temor a quedarse solos, la culpa… En estos casos, probablemente el proceso de reconstrucción termine fracasando.
La segunda condición es que puedan hablar del dolor sin agresividad. Esto es muy difícil de lograr sin ayuda. Comúnmente, las parejas se estancan porque la persona engañada acusa, insulta… y el otro se retrae o contraataca. La ayuda apunta a que esas personas puedan dialogar hasta que puedan conversar afuera del consultorio. Ponemos ciertas reglas de conversación para hablar de sus sentimientos sin atacarse o defenderse y, cuando lo logran, se dan cuenta de que la otra persona se vuelve mucho más accesible.
La tercera condición para poder perdonar es sentir que el otro conecta con el daño que nos causó. Cuando sentimos eso, aunque incluso no mencionemos la palabra perdón, estamos empezando a perdonar.
La culpa de ocultar algo tan importante puede hacer que la persona no esté lo suficientemente conectada con su pareja, porque ese secreto genera una barrera invisible entre ambos”.
- ¿Es necesario explorar en terapia los motivos que pudieron llevar a la infidelidad para que no se repita? A veces aparece el “no me dejaste otra opción”.
- La persona infiel puede tener muchos motivos, incluso entendibles. “Me sentía abandonado”, “Estábamos desconectados”, “Me ignoraba”… Pero si trata de justificarse bajo el argumento de “no me dejaste otra opción”, probablemente se complique el proceso. Si uno quiere un proceso exitoso y realmente superar la infidelidad, ese tema se deberá tratar más adelante, no de entrada.
Primero es importante atender a la persona engañada, que acaba de vivir un episodio que muchas veces resulta traumático. Podría incluso sufrir síntomas de estrés postraumático. Los motivos de la persona que engañó quedarán para más adelante y también se deberá conversar en profundidad sobre ellos.
Una vez que la persona engañada logra perdonar, siente que el otro entiende su sufrimiento, ve que está arrepentido y comprende la razón detrás de lo que hizo, la pareja podrá trabajar para que esas condiciones no se repitan. Recién entonces podremos confiar en que no volverá a suceder.
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