Los trabajadores reciben cada vez menos de la torta de ingresos por la inflación
riqueza. La porción del PBI que se llevan los salarios cayó 2,6 puntos en los últimos cinco años; hoy difunden el primer dato de 2023
Francisco Jueguen
Es una razón central en la pelea entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández. El Presidente incumple el más sagrado de los mandamientos del peronismo: el llamado fifty-fifty. No por nada, Unión por la Patria debe usar la inauguración de un gasoducto o la llamada “campaña del miedo” como anclas proselitistas en vez de vitorear sobre la plata en el bolsillo.
Entre el cierre de la gestión de Mauricio Macri y los tres primeros años de Alberto Fernández –el último dato oficial disponible, que hoy tendrá una actualización al primer trimestre de 2023–, lo que los salarios de los trabajadores se llevan de la riqueza producida por el país cayó de 46,1% a 44,9%. Sin embargo, no es un deterioro por el que solo se pueda responsabilizar al kirchnerismo, al que además le tocó el impacto del coronavirus. Al cierre de 2016, antes de las crisis de Cambiemos, el porcentaje que beneficiaba a los trabajadores era de 52%.
Los expertos encuentran las principales causas en la persistencia de una altísima inflación en los últimos años, sumado a la precarización del mercado laboral argentino. Hoy se conocerá el IPC de junio, que se espera ronde alrededor de 7%.
“Entre 2017 y 2022, la participación de los asalariados cayó 6,9%. Con un PBI en dólares de 500.000 millones, aproximadamente, es una transferencia por año de US$35.000 millones”, afirmó José Fanelli.
“La participación se empezó a caer con la crisis de Macri, cayó más luego de la pandemia, sobre todo en 2021, y no se recuperó más. Esto implica que todos los años los trabajadores transfieren una base monetaria entera. Y como los salarios informales cayeron mucho más que los formales, está claro que es un resultado difícil de explicar para un gobierno que considera el ajuste como anatema”, cerró el profesor emérito de la Universidad de San Andrés.
Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra, afirma que la aceleración de la inflación y, en ese proceso, un aumento de los márgenes, explica un aumento de participación del excedente de explotación bruto (EEB). “A río revuelto, ganancia de pescadores. Cuando la inflación se acelera, suele haber más espacio para que las empresas suban su mark-up en forma preventiva o que el consumidor pague de más por problemas de información. Es que dejan de existir referencias de precios”, confirmó el experto.
“Algo de esto vimos cuando renunció [Martín] Guzmán. La inflación de costos viajaba al 5% o 6% y tuvimos dos meses de 7%. También en abril pasado [8,4%]. Hay mucha incertidumbre, riesgo de devaluación y temor a los costos de reposición”, agregó el especialista.
El director de la consultora LCG coincide en el diagnóstico de su colega. “Se podría descomponer en dos cosas. El estancamiento del empleo y la creación de empleo más informal, y la caída del salario”, afirmó y completó: “Los mayores precios te suben el denominador y te caen los salarios, que no suben al ritmo de la inflación. Todo es por la conjunción de esas dos cosas, menores salarios reales y empleo estancado o sustitución de empleo por otro de menor calidad”.
Sigaut Gravina coincidió en el ingrediente que suma a la salud del mercado laboral en el país. “La pérdida de participación del empleo asalariado es en buena medida la contracara del aumento del excedente de explotación bruto, pero también refleja la caída del share del empleo asalariado y el deterioro de su composición: baja el formal y sube el informal”, dijo.
“Por último, el ingreso mixto parecería avanzar porque aumenta el porcentaje del empleo no asalariado y los emprendimientos podrían estar subiendo precios por encima de costos”, explicó el experto, que recuerda que en 2016 el empleo formal era el 50% del total del empleo y que actualmente es el 46%. “Los informales se defienden mucho peor que los formales y vienen creciendo mucho más rápido que los formales”, completó Sigaut Gravina.
Las críticas de Cristina
“Estamos frente a un nuevo fenómeno de crecimiento económico real y genuino pero con mala distribución del ingreso. Por primera vez trabajadores en relación de dependencia pobres. Esto nunca nos había pasado”, manifestó la vicepresidenta en abril pasado en una crítica al gobierno del que es parte.
Es que en tan solo un año –entre el primer trimestre de 2022 y el mismo período de 2023– y como consecuencia de la aceleración de la inflación en el país, los ingresos de las familias pobres y de clase media cayeron más que durante dos años de pandemia un cálculo realizado por la consultora ExQuanti con base a datos de la EPH, fundamentalmente aquellos que terminaron en el informe de Evolución de la Distribución de Ingreso. Los más pobres vieron caer sus ingresos un 2,45% en un año. En el mismo período, según los datos del Indec, cayeron 6,35% en el estrato medio.
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El pago de intereses a bonistas también se financió con la “maquinita”
El Gobierno compró pesos con parte de otro adelanto transitorio del BCRA por $400.000 millones
Javier Blanco
Comprobado: en tiempos kirchneristas, la “maquinita” da para todo. Tras haber sido la mágica fuente de financiación del último pago que el Gobierno hizo al Fondo Monetario Internacional (FMI) ahora se conoce que también el pago del cupón de intereses de la deuda renegociada hace tres años con bonistas, realizado el pasado lunes, se fondeó con recursos monetarios espurios pedidos por la administración Fernández al Banco Central (BCRA).
La novedad quedó confirmada ayer al actualizarse los datos del Informe Monetario al último viernes. Ese día, el Tesoro le pidió a la entidad comandada por Miguel Pesce otro adelanto transitorio (AT) –el séptimo del año y segundo en una semana– por $400.000 millones.
El 65% de los recursos recibidos ($260.000 millones) los utilizó para comprarle a su vez al BCRA las divisas con que honró la obligación contraída con los tenedores de los bonos de la deuda externa, repitiendo lo hecho a fin de junio del pago al FMI realizado con un mix de monedas.
Los $140.000 millones restantes –se supone– se usarían para financiar un déficit fiscal que se vuelve a disparar en medio de un repunte del gasto con fines electoralistas.
“El Tesoro otra vez recibe frecuentemente adelantos transitorios (AT) para financiar déficit y ‘comprarle’ las divisas al Banco Central con que pudo pagar casi US$1000 millones de intereses por tenencias de privados y sector público. Ya a fin de junio había tomado otro AT para cancelarle los U$S2677 millones –entre DEG y yuanes– de la cuota al FMI. Mientras no haya superávit fiscal el mecanismo será el mismo”, explica el jefe de analistas de Cohen, Juan José Vázquez.
“Siempre lo mismo”
“Simple: el Tesoro no tiene ni pesos ni dólares y frente a eso hace siempre lo mismo: va al BCRA y los busca. Eso explica mucho”, coincide Leonardo Chialva, de Delphos Investment.
Con el nuevo giro,el Gobierno ya tomó del BCRA $1,758 billones en poco más de un semestre, cifra que vulnera todas las metas al respecto pactadas con el FMI y puede llegar a explicar las prevenciones que muestra para aprobar nuevos desembolsos.
A eso hay que agregar la emisión a la que recurrió el BCRA para honrar el pago de intereses de su creciente deuda remunerada (compuesta por Leliq y pases pasivos y que ya superó los $16 billones, marcando un nuevo récord) y el billón que usó para recomprar en el mercado secundario bonos, como recordó por redes el economista Amilcar Collante, del Centro de Estudios del Sur (CeSur).
Todo cuando la demanda de pesos sigue en baja, lo que explica el impacto en la inflación y la escalada que vuelve a ensayar el dólar blue.
Comprobado: en tiempos kirchneristas, la “maquinita” da para todo. Tras haber sido la mágica fuente de financiación del último pago que el Gobierno hizo al Fondo Monetario Internacional (FMI) ahora se conoce que también el pago del cupón de intereses de la deuda renegociada hace tres años con bonistas, realizado el pasado lunes, se fondeó con recursos monetarios espurios pedidos por la administración Fernández al Banco Central (BCRA).
La novedad quedó confirmada ayer al actualizarse los datos del Informe Monetario al último viernes. Ese día, el Tesoro le pidió a la entidad comandada por Miguel Pesce otro adelanto transitorio (AT) –el séptimo del año y segundo en una semana– por $400.000 millones.
El 65% de los recursos recibidos ($260.000 millones) los utilizó para comprarle a su vez al BCRA las divisas con que honró la obligación contraída con los tenedores de los bonos de la deuda externa, repitiendo lo hecho a fin de junio del pago al FMI realizado con un mix de monedas.
Los $140.000 millones restantes –se supone– se usarían para financiar un déficit fiscal que se vuelve a disparar en medio de un repunte del gasto con fines electoralistas.
“El Tesoro otra vez recibe frecuentemente adelantos transitorios (AT) para financiar déficit y ‘comprarle’ las divisas al Banco Central con que pudo pagar casi US$1000 millones de intereses por tenencias de privados y sector público. Ya a fin de junio había tomado otro AT para cancelarle los U$S2677 millones –entre DEG y yuanes– de la cuota al FMI. Mientras no haya superávit fiscal el mecanismo será el mismo”, explica el jefe de analistas de Cohen, Juan José Vázquez.
“Siempre lo mismo”
“Simple: el Tesoro no tiene ni pesos ni dólares y frente a eso hace siempre lo mismo: va al BCRA y los busca. Eso explica mucho”, coincide Leonardo Chialva, de Delphos Investment.
Con el nuevo giro,el Gobierno ya tomó del BCRA $1,758 billones en poco más de un semestre, cifra que vulnera todas las metas al respecto pactadas con el FMI y puede llegar a explicar las prevenciones que muestra para aprobar nuevos desembolsos.
A eso hay que agregar la emisión a la que recurrió el BCRA para honrar el pago de intereses de su creciente deuda remunerada (compuesta por Leliq y pases pasivos y que ya superó los $16 billones, marcando un nuevo récord) y el billón que usó para recomprar en el mercado secundario bonos, como recordó por redes el economista Amilcar Collante, del Centro de Estudios del Sur (CeSur).
Todo cuando la demanda de pesos sigue en baja, lo que explica el impacto en la inflación y la escalada que vuelve a ensayar el dólar blue.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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