Las acciones se hundieron un 10% y aumentó el riesgo país
Influyeron las novedades de la Fed y una toma de ganancias
Melisa Reinhold
El rojo se apoderó de las pantallas del mercado de capitales. La expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) vuelva a subir las tasas de interés a finales de julio, luego de conocerse las minutas del mes pasado, repercutió de forma negativa en las principales bolsas del mundo. En ese contexto global, las acciones locales registraron caídas de hasta un 10% en el exterior, también influidas por una fuerte toma de ganancias luego del rally alcista que presentaron durante el primer semestre del año.
En la cuarta rueda de la semana, el S&P Merval retrocedió un 4,4% y se posicionó en los 417.548 puntos intradiarios (810 unidades al ajustar por el dólar contado con liquidación). En el panel líder, las mayores bajas las presentaron el Banco Macro (-9%), el Banco Supervielle (-8,5%), el BBVA (-7%) y el Grupo Financiero Galicia (-6,7%).
La tendencia se replicó entre los activos argentinos que cotizan en la Bolsa de Nueva York (ADR). Los papeles del Banco Supervielle se hundieron un 9,9%, seguido por Edenor (-8,7%), el Grupo Financiero Galicia (-7,7%) y Mercado Libre (-7,5%).
“Al conocerse las minutas de la Fed, se dejó entrever que, si bien la decisión por pausar las subas de tasas fue unánime en junio, hay varios miembros que consideran que el nivel de la tasa de referencia deberá ser superior al actual para combatir una inflación que no da muestras de ceder. Lógicamente, esto pesó sobre las perspectivas del equity, pues los movimientos alcistas en las tasas implican factores de descuento superiores para los flujos futuros de las empresas, impactando sobre su valuación”, explicaron desde Portfolio Personal de Inversiones (PPI).
Los bonos del último canje de deuda acompañaron con fuertes caídas. Los Bonares retrocedieron hasta un 8,81% en el exterior (AL29D), mientras que en los Globales el rojo se extendió hasta un 5,38% (GD35S). En consecuencia, el riesgo país se disparó 112 unidades y se posicionó en los 2053 puntos.
“Hay un contexto internacional que influye, eso está claro. Se conoció que el mercado laboral de Estados Unidos sigue robusto, las minutas mostraron que los miembros se sienten más cómodos con una suba de tasas, que probablemente se encuentre cercana a los 25 puntos básicos. El mercado está priceando eso. Pero la Argentina tiene un alto componente de toma de ganancias. El rally que tuvieron los bonos y acciones durante junio no se justifica desde la macro internacional, y menos desde la macro local. Estas subas se justificaron desde una especie de trade electoral, donde los mercados se adelantaron y prevén un próximo gobierno más amigable con los mercados. El Merval creció mucho en muy poco tiempo, los bonos se comportaron casi como el equity. Por eso, ahora se dio una fuerte toma de ganancias”, analizó Fernando Camusso, director de Rafaela Capital. Por otra parte, ayer el dólar blue se vendió en la city porteña a $491, $1 menos frente al cierre anterior (-0,2%).
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Es récord absoluto el cortoplacismo en los depósitos a plazo en pesos
El promedio para estas colocaciones cayó a 52,1 días, el menor nivel en más de 20 años; además, prevén un desarme de posiciones antes de las elecciones
El rojo se apoderó de las pantallas del mercado de capitales. La expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) vuelva a subir las tasas de interés a finales de julio, luego de conocerse las minutas del mes pasado, repercutió de forma negativa en las principales bolsas del mundo. En ese contexto global, las acciones locales registraron caídas de hasta un 10% en el exterior, también influidas por una fuerte toma de ganancias luego del rally alcista que presentaron durante el primer semestre del año.
En la cuarta rueda de la semana, el S&P Merval retrocedió un 4,4% y se posicionó en los 417.548 puntos intradiarios (810 unidades al ajustar por el dólar contado con liquidación). En el panel líder, las mayores bajas las presentaron el Banco Macro (-9%), el Banco Supervielle (-8,5%), el BBVA (-7%) y el Grupo Financiero Galicia (-6,7%).
La tendencia se replicó entre los activos argentinos que cotizan en la Bolsa de Nueva York (ADR). Los papeles del Banco Supervielle se hundieron un 9,9%, seguido por Edenor (-8,7%), el Grupo Financiero Galicia (-7,7%) y Mercado Libre (-7,5%).
“Al conocerse las minutas de la Fed, se dejó entrever que, si bien la decisión por pausar las subas de tasas fue unánime en junio, hay varios miembros que consideran que el nivel de la tasa de referencia deberá ser superior al actual para combatir una inflación que no da muestras de ceder. Lógicamente, esto pesó sobre las perspectivas del equity, pues los movimientos alcistas en las tasas implican factores de descuento superiores para los flujos futuros de las empresas, impactando sobre su valuación”, explicaron desde Portfolio Personal de Inversiones (PPI).
Los bonos del último canje de deuda acompañaron con fuertes caídas. Los Bonares retrocedieron hasta un 8,81% en el exterior (AL29D), mientras que en los Globales el rojo se extendió hasta un 5,38% (GD35S). En consecuencia, el riesgo país se disparó 112 unidades y se posicionó en los 2053 puntos.
“Hay un contexto internacional que influye, eso está claro. Se conoció que el mercado laboral de Estados Unidos sigue robusto, las minutas mostraron que los miembros se sienten más cómodos con una suba de tasas, que probablemente se encuentre cercana a los 25 puntos básicos. El mercado está priceando eso. Pero la Argentina tiene un alto componente de toma de ganancias. El rally que tuvieron los bonos y acciones durante junio no se justifica desde la macro internacional, y menos desde la macro local. Estas subas se justificaron desde una especie de trade electoral, donde los mercados se adelantaron y prevén un próximo gobierno más amigable con los mercados. El Merval creció mucho en muy poco tiempo, los bonos se comportaron casi como el equity. Por eso, ahora se dio una fuerte toma de ganancias”, analizó Fernando Camusso, director de Rafaela Capital. Por otra parte, ayer el dólar blue se vendió en la city porteña a $491, $1 menos frente al cierre anterior (-0,2%).
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Es récord absoluto el cortoplacismo en los depósitos a plazo en pesos
El promedio para estas colocaciones cayó a 52,1 días, el menor nivel en más de 20 años; además, prevén un desarme de posiciones antes de las elecciones
Javier Blanco
El BCRA sube las tasas pero no consigue generar confianza
La tendencia al cortoplacismo en este tipo de colocaciones no es nueva. Tiende a agudizarse cada vez que la inflación sube un escalón más (por mucho que el Banco Central busque compensarlo subiendo las tasas con que se remuneran) y más aún cuando el progresivo encarecimiento del costo de vida coincide con un debilitamiento en las reservas de la entidad monetaria y un incremento en las expectativas sobre una posible devaluación brusca del peso.
Tal vez por eso, desde hace años, esa tendencia no ha dejado de aumentar mes tras mes, salvo algunos períodos excepcionales de mayor calma.
Las estadísticas que al respecto realiza LCG dejan ver que el plazo promedio al que son colocados los depósitos en pesos a plazo fijo cayó de 53,7 días a los ya mencionados 52,1 días solo en el último semestre, con un retroceso que se repite mes tras mes.
“Son plazos que se vienen acortando sistemáticamente a consecuencia de varias cosas, pero principalmente por la incertidumbre relativa en evolución de las tasas y el tipo de cambio. Eso hace que se acorten lo plazos de las inversiones permitiendo contar con margen para reinvertir si cambiaran las expectativas”, explica Melisa Sala, economista jefe de esa consultora.
Es el dato destacado del informe que elaboran periódicamente sobre la evolución de depósitos y préstamos, el que en junio detectó una nueva caída del 0,9% real (es decir, considerando la inflación del período) en los depósitos totales del sector privado. Con todo, las colocaciones a plazo aumentaron 0,3% gracias al impulso que mostraron –básicamente– las mayoristas (subieron 1,3% compensando la caída del 5,3% que registraron las imposiciones minoristas) atraídas por una tasa de remuneración (del 90% anual para esas colocaciones) que habría empardado o hasta le pudo haber ganado en ese mes a la inflación.
“Los depósitos a la vista esperamos que continúen evolucionando por debajo del nivel de precios en virtud de una aceleración de la inflación que desincentiva la tenencia de dinero líquido. Si la caída no es mayor, es porque la nominalidad creciente vuelve cada vez más engorroso el manejo con dinero físico. Respecto de los depósitos a plazo, esperamos que se mantengan en los niveles actuales aunque con situaciones de inestabilidad antes de las elecciones podría esperarse el desarme de posiciones en favor de activos percibidos como más seguros”, alertan desde LCG.
En relación con los préstamos bancarios, la masa de pesos volcada en préstamos se contrajo 0,2% mensual, con lo que acumula una caída real del 13,2% en términos anuales, por nuevos retrocesos en el financiamiento neto concedido a personas y empresas. Esto, por caso, pese al aumento en el financiamiento en las tarjetas de crédito (+2,4% m/m real). Los préstamos personales se contrajeron a una tasa del 4,2% mensual real. Así, los préstamos al consumo acumulan una caída del 15,7% real interanual. “La percepción es que todo aquel que puede se está desendeudando”, observó el economista Andrés Borenstein, de EconViews.
En términos anuales también los préstamos en pesos a las empresas se contrajeron por décimo mes consecutivo, reflejando una caída del 6,4% real. De este modo, la masa de financiamiento volcada a ellas ya “representa un 53% respecto del nivel observado en mayo de 2018, previo a la crisis financiera y cambiaria, y no da vista de recuperarse significativamente ante un escenario de menor actividad como el que estimamos para el año en curso”.
La tendencia al cortoplacismo en este tipo de colocaciones no es nueva. Tiende a agudizarse cada vez que la inflación sube un escalón más (por mucho que el Banco Central busque compensarlo subiendo las tasas con que se remuneran) y más aún cuando el progresivo encarecimiento del costo de vida coincide con un debilitamiento en las reservas de la entidad monetaria y un incremento en las expectativas sobre una posible devaluación brusca del peso.
Tal vez por eso, desde hace años, esa tendencia no ha dejado de aumentar mes tras mes, salvo algunos períodos excepcionales de mayor calma.
Las estadísticas que al respecto realiza LCG dejan ver que el plazo promedio al que son colocados los depósitos en pesos a plazo fijo cayó de 53,7 días a los ya mencionados 52,1 días solo en el último semestre, con un retroceso que se repite mes tras mes.
“Son plazos que se vienen acortando sistemáticamente a consecuencia de varias cosas, pero principalmente por la incertidumbre relativa en evolución de las tasas y el tipo de cambio. Eso hace que se acorten lo plazos de las inversiones permitiendo contar con margen para reinvertir si cambiaran las expectativas”, explica Melisa Sala, economista jefe de esa consultora.
Es el dato destacado del informe que elaboran periódicamente sobre la evolución de depósitos y préstamos, el que en junio detectó una nueva caída del 0,9% real (es decir, considerando la inflación del período) en los depósitos totales del sector privado. Con todo, las colocaciones a plazo aumentaron 0,3% gracias al impulso que mostraron –básicamente– las mayoristas (subieron 1,3% compensando la caída del 5,3% que registraron las imposiciones minoristas) atraídas por una tasa de remuneración (del 90% anual para esas colocaciones) que habría empardado o hasta le pudo haber ganado en ese mes a la inflación.
“Los depósitos a la vista esperamos que continúen evolucionando por debajo del nivel de precios en virtud de una aceleración de la inflación que desincentiva la tenencia de dinero líquido. Si la caída no es mayor, es porque la nominalidad creciente vuelve cada vez más engorroso el manejo con dinero físico. Respecto de los depósitos a plazo, esperamos que se mantengan en los niveles actuales aunque con situaciones de inestabilidad antes de las elecciones podría esperarse el desarme de posiciones en favor de activos percibidos como más seguros”, alertan desde LCG.
En relación con los préstamos bancarios, la masa de pesos volcada en préstamos se contrajo 0,2% mensual, con lo que acumula una caída real del 13,2% en términos anuales, por nuevos retrocesos en el financiamiento neto concedido a personas y empresas. Esto, por caso, pese al aumento en el financiamiento en las tarjetas de crédito (+2,4% m/m real). Los préstamos personales se contrajeron a una tasa del 4,2% mensual real. Así, los préstamos al consumo acumulan una caída del 15,7% real interanual. “La percepción es que todo aquel que puede se está desendeudando”, observó el economista Andrés Borenstein, de EconViews.
En términos anuales también los préstamos en pesos a las empresas se contrajeron por décimo mes consecutivo, reflejando una caída del 6,4% real. De este modo, la masa de financiamiento volcada a ellas ya “representa un 53% respecto del nivel observado en mayo de 2018, previo a la crisis financiera y cambiaria, y no da vista de recuperarse significativamente ante un escenario de menor actividad como el que estimamos para el año en curso”.
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