Un peruano controlaba desde el penal de Ezeiza el envío de drogas a Rosario y el conurbano
narcotráfico. El piloto de avión Julio Rodríguez Granthon, detenido hace cuatro años, manejaba la organización desde su celda a través de celulares que cambiaba cada 15 días
Germán de los Santos
ROSARIO.– Desde la cárcel federal de Ezeiza, el narco y expiloto de aviación peruano Julio Rodríguez Granthon controla los sofisticados engranajes de una maquinaria de lavado de dinero y de tráfico de drogas que excede el mapa santafesino, ya que se detectaron contactos con Corrientes y el conurbano.
A partir del secuestro de 567 kilos de marihuana, en los que se identificó a Ricardo Piris, yerno del exintendente de Itatí Roger Terán, como uno de los proveedores de cannabis proveniente de Paraguay, una investigación encabezada por fiscales federales de Rosario y de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) logró identificar cómo funcionaba la organización liderada desde el penal federal a través de comunicaciones que mantenía con los miembros de la banda por medio de celulares que cambiaba cada 15 días, para evitar indiscreciones.
Rodríguez Granthon, expiloto de aviación nacido en Callao, Perú, creció de manera vertiginosa en los últimos tres años desde las prisiones en las que estuvo alojado, entre ellas Piñero, en Santa Fe, y Marcos Paz y Ezeiza, penales federales situados en la provincia de Buenos Aires.
El Peruano, que fue proveedor de Los Monos y tuvo negocios con el archirrival de los Cantero, Esteban Lindor Alvarado, ya fue condenado dos veces y está acusado de haber participado del asesinato del exconcejal Eduardo Trasante.
A pesar de las sentencias y las investigaciones en contra de Rodríguez Granthon, se comprueba que su red criminal y económica sigue funcionando intacta.
Según señalaron fuentes judiciales, la investigación comenzó en agosto de 2022, cuando llegaron a las autoridades informaciones que indicaban que un preso en Ezeiza que tenía “protección de la policía de Santa Fe” traficaba “merca” y usaba en la prisión celulares “que cambia cada 15 días”.
En una requisa en Ezeiza se incautó en la celda de Rodríguez Granthon un teléfono móvil que aportó información sobre los movimientos de la organización. El 29 de mayo pasado, en un galpón de la localidad de Funes, en las afueras de Rosario, se secuestraron 567 kilos de marihuana; hasta allí los había transportado Ricardo Piris, quien ya había sido condenado en el marco de la megacausa de la “narcopolítica” que se centró en la actividad de tráfico en Itatí, donde su suegro fue intendente.
A partir de la “caída” de este cargamento, la investigación profundizó los lazos y develó las maniobras que orquestaba Rodríguez Granthon desde la cárcel de Ezeiza.
Uno de los nexos más importantes del narco peruano con el exterior estaba en La Reja, Moreno; en esa localidad bonaerense vivía Facundo Pérez, alias Jirafa, uno de los principales alfiles de Rodríguez Granthon, que se habría encargado de la distribución de la droga y de operaciones de lavado de dinero.
En las últimas horas, la Policía Federal arrestó a 12 sospechosos, entre ellos, al Jirafa, que se ocultaba en una quinta alquilada hace tres meses.
Calificadas fuentes de la Federal situaron a Pérez como mano derecha de Rodríguez Granthon y lo definieron como el “máximo encargado de la organización en el exterior, quien daba órdenes para la entrega de drogas y las cobranzas y quien llevaba las cuentas” de la empresa criminal.
De la investigación participó un grupo de elite del Departamento de Investigaciones Especiales de la Policía Federal, a cargo del comisario inspector Pablo Carcacci, quien ayer, junto con el jefe de la fuerza, comisario general Juan Carlos Hernández, y el comisario general Alejandro Ñamandú, que conduce la Superintendencia de Investigaciones Federales, dieron, en una conferencia de prensa, detalles de los operativos que terminaron con las detenciones de los sospechosos.
Los federales destacaron el trabajo del fiscal federal de Rosario Claudio Kishimoto y el fiscal federal Diego Iglesias, de la Procunar.
Además del Jirafa Pérez, fue detenido un venezolano al que definieron como el “financista” de la organización criminal desbaratada.
Eufemismos
En la causa se estableció que esta banda había trasladado un cargamento de 200 kilos de cocaína que tenía como destino la ciudad de Rosario y el Gran Buenos Aires, donde la droga se distribuía entre diferentes facciones de otros grupos narco. Este cargamento habría arribado a la Argentina en julio del año pasado, y los investigadores advirtieron que, en ese momento, en las comunicaciones telefónicas, los miembros de la organización hacían referencia a la llegada de “200 pollos”.
Según consta en la causa, el 7 de julio del año pasado, desde el penal de Ezeiza, Rodríguez Granthon le indicó a Pérez el cronograma de reparto de la droga. Le envió una foto de una lista donde figuraban “50 Toro, 40 Rodrigo, 30 Reina, 15 Marta, Mario 10, Fede 10, Chulo 10”.
Camiones, casas y bulones
Otro punto importante de la investigación está relacionado con el dinero proveniente del narcotráfico que se usa para camuflarlo a través de actividades lícitas. Pero, además, un capítulo importante es cómo este grupo criminal obtenía dólares para adquirir la droga que luego comercializaba.
En este capítulo aparecen como un engranaje clave las maniobras que realiza Noel Ramos, quien posee “una tarea primordial”: comprar dólares blue para adquirir la droga que viene del extranjero. En noviembre de 2021, Rodríguez Granthon fue procesado en una causa por narcotráfico en Rosario, donde se descubrió que este narco, cada semana, compraba el equivalente en dólares de unos 32 millones de pesos en una “cueva” financiera manejada por Gustavo Shanahan, expresidente de Terminal Puerto de Rosario.
También se detectó, en esta nueva investigación, que Rodríguez Granthon tenía una red de lavado de dinero que incluía la compra de camiones para una empresa de transporte que maneja su familia y de propiedades en ciudades cercanas a Rosario, como Alvear, Roldán y Funes. Llamó la atención que las actividades de blanqueo se enfocaran en el rubro ferretería.
Rodríguez Granthon apareció como un jefe narco de importancia en el mapa narco de Rosario hace cuatro años, tras el operativo Coronas Blancas, que era el sello que tenían los panes de cocaína que el narcoaviador había ingresado al país.
El Peruano era, entonces, proveedor de cocaína de Ariel “Guille” Cantero y de su padre, Máximo, El Viejo, líderes de Los Monos.
Desde la cárcel de Piñero, donde estaba preso en ese momento –luego fue trasladado a Marcos Paz y después a Ezeiza–, impartía órdenes para que sus socios distribuyeran cocaína en varias zonas de Rosario. Entre el 4 y el 5 de noviembre de 2019 el grupo sufrió un fuerte golpe luego de que efectivos de la División Antidrogas Rosario de la Federal realizaran múltiples allanamientos y detuvieran a siete personas, a las que les secuestraron 15 kilos de cocaína y mucho dinero: 5 millones de pesos y más de 100.000 dólares. Esa era la cantidad de droga que se distribuía por semana en Rosario, según los investigadores.
Aunque, en el juicio, el fiscal federal Federico Reynares Solari mencionó la conexión entre el Peruano y Guille Cantero, la causa se conoció como “expediente Manrresa”. Es que uno de los condenados fue Claudio Manrresa, un licenciado en Seguridad e Higiene de 49 años señalado como uno de los colaboradores de Eric Masini, el proveedor de la cocaína. El Tribunal Oral Federal 3 condenó en agosto de 2021 a 12 años de prisión al Peruano como organizador del tráfico de droga.
El otro hecho en el que Rodríguez Granthon está acusado es el crimen del exconcejal Transante. Se cree que el Peruano planeó el crimen desde el pabellón Nº 9 de la Unidad Penal Nº 11. La fiscalía de Rosario pidió que lo condenen a prisión perpetua.
El exedil, que era pastor evangélico, fue ejecutado el 14 de julio de 2020; dos sicarios entraron en su casa y le dispararon en una mano y en la cabeza delante de Carolina Leones, pareja de la víctima.
Trasante fue elegido concejal en 2017; se había convertido en un referente social al reclamar justicia por los crímenes de dos de sus hijos. Jeremías fue asesinado junto a dos amigos –Claudio Suárez, y Adrián Rodríguez– el 1º de enero de 2012, por miembros de una banda narco liderada por Sergio Rodríguez, que fue condenado a 32 años de prisión. El 2 de febrero de 2014 fue asesinado Jairo, de 17 años, otro hijo del pastor, a la salida de un boliche.
A fines de 2018, Trasante renunció a su banca por un problema de supuesta violencia de género, aunque nunca quedó claro qué ocurrió. Por su historia relacionada con la búsqueda de justicia por la muerte violenta de sus dos hijos, el crimen del exedil provocó conmoción en Rosario, pero hasta ahora no se sabe cuál fue el móvil del crimen
El secuestro de 567 kilos de cannabis, en mayo pasado, develó las maniobras
La Policía Federal arrestó a 12 sospechosos, entre ellos, al Jirafa Pérez
La banda habló de la llegada de “200 pollos” para referirse a 200 kilos de cocaína
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