El Gobierno abrió la primera negociación con los bloques opositores por la ley ómnibus
Se reunieron funcionarios y diputados de la oposición; repasaron 100 artículos
Laura Serra
El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y representantes de los bloques dialoguistas de la oposición arrancaron ayer las negociaciones destinadas a introducir modificaciones en el proyecto de ley ómnibus del presidente Javier Milei. Si bien todos los actores mostraron predisposición a avanzar, en la oposición estiman difícil que se llegue a tiempo a emitir dictamen antes de este fin de semana, como pretende el oficialismo. El despacho de Menem ofició de escenario para el debut de esta flamante “mesa política”. Allí se reunieron funcionarios nacionales y referentes de los bloques de Pro, la UCR y Hacemos Cambio Federal. Hicieron un repaso de los 100 primeros artículos del texto con el foco puesto en las delegaciones legislativas que pretende tomar el Poder Ejecutivo.
En representación del gobierno nacional estuvieron el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, y delegados de la Secretaría de Energía, que comanda Eduardo Rodríguez Chirillo.
Los opositores insistieron en que son exageradas en cuanto al plazo –el proyecto plantea cuatro años– y las materias abordadas.
“Creemos que es innecesario delegar en el Gobierno facultades en materia sanitaria y de defensa; tampoco estamos de acuerdo con declarar la emergencia previsional, que se derogue la fórmula de movilidad jubilatoria y que el Poder Ejecutivo, en uso de facultades delegadas, disponga de manera discrecional los aumentos en las jubilaciones”, indicaron los voceros del radicalismo a la salida de la primera reunión.
El tema previsional –uno de los más conflictivos del megaproyecto enviado por Milei– será abordado hoy en la mesa de negociación junto al resto del paquete económico.
En esta instancia participarían funcionarios de la cartera que conduce el ministro Luis Caputo, quien por estos días acompaña al presidente Milei en su visita a Davos. Será una jornada clave, ya que en este capítulo –el económico– radica el corazón de las reformas que pretende instrumentar Milei para alcanzar el déficit cero este año.
Los legisladores opositores no discuten este objetivo –al contrario–, pero no están dispuestos a concederle graciosamente al gobierno nacional un cheque en blanco para privatizar 41 empresas públicas, como tampoco avalan la suba generalizada de retenciones agropecuarias que propone el proyecto.
Sobre la instrumentación de un nuevo blanqueo de capitales, no interpondrían demasiadas objeciones, siempre que se contemple algún premio para aquellos contribuyentes cumplidores.
“En todos estos planteos hay una coincidencia casi plena entre los bloques de Pro, de la UCR y de Hacemos Cambio Federal. Hemos dado muestras acabadas de nuestra vocación de diálogo con propuestas que creemos razonables y que no atentan contra el espíritu del proyecto. Que salga la ley depende exclusivamente de la predisposición y la flexibilidad que muestre el presidente Milei”, advierten los opositores.
El solo hecho de que el oficialismo haya accedido a conformar una mesa de diálogo fue recibido como una buena señal.
“En este primer encuentro desbrozamos la primera parte del proyecto, los funcionarios del Poder Ejecutivo aceptaron algunas correcciones de forma y se descartaron algunos artículos innecesarios. Pero en los temas gruesos quedaron en realizar las consultas correspondientes; esperamos su devolución”, deslizaron los opositores.
Los plazos
Los más optimistas creen que se podrá llegar a buen puerto con un dictamen este jueves o viernes para llevarlo al recinto la semana próxima; otros, más realistas, sostienen que difícilmente se pueda avanzar tan rápido. “Hay intención de negociar por parte del Poder Ejecutivo, pero todavía se muestran reacios a introducir demasiados cambios. No va a ser fácil”, se sinceran.
Lo cierto es que si el oficialismo no da muestras de flexibilidad en los planteos de la oposición dialoguista, el gobierno nacional corre riesgos de quedarse sin dictamen. “Nosotros no vamos a firmar ningún dictamen mientras los puntos más conflictivos permanezcan en el texto”, advierten en el radicalismo.
Más allá de los resquemores y las desconfianzas mutuas, entre los opositores celebraban ayer este primer paso para el diálogo entre las partes.
Hasta la semana pasada no vislumbraban esa predisposición por parte del Gobierno, más allá de la buena voluntad demostrada por Martín Menem.
“Falta un interlocutor con autoridad para receptar nuestras propuestas y manejar la lapicera”, reprochaban en la oposición.
Para peor, en los últimos días el presidente Milei redobló su presión sobre el Congreso y embistió contra aquellos legisladores que insinuaron críticas a su proyecto de ley. No solo los tildó de “coimeros”, sino que incluso amenazó con revisarles sus patrimonios. La actitud destemplada del Presidente no hizo otra cosa que enrarecer el clima en el Congreso.
Entre desconcertados e indignados, los bloques dialoguistas no entienden por qué Milei se empecina en sembrar discordias cuando han dado muestras acabadas de su espíritu colaboracionista. Con la paciencia colmada, el jefe del bloque radical, Rodrigo de Loredo, desafió al Presidente a que denuncie ante la Justicia los supuestos casos de coima y, de paso, le reprochó un supuesto “pacto de impunidad” con el kirchnerismo.
El bloque Hacemos Coalición Federal –que conduce Miguel Pichetto– actuó en sintonía y calificó la actitud del presidente de “absolutamente inaceptable e injusta”.
“Exhortamos al Presidente a que se abstenga de hacer acusaciones públicas infundadas y a denunciar cualquier conocimiento que tuviera de delitos, que desconocemos y repudiamos. Y le requerimos que establezca prioridades serias y claras a la hora de requerir leyes y facultades especiales, las que nunca deberían exceder los límites constitucionales”, aleccionó.
Tal fue el malestar que generó la embestida de Milei que, en un momento de la jornada, estos dos bloques insinuaron la posibilidad de unir fuerzas y articular una estrategia conjunta para diseñar un dictamen propio.
La sola mención de esta posibilidad encendió las luces de alarma en el despacho de Menem; sin los votos de la UCR ni Hacemos Coalición Federal, el oficialismo tendría la derrota asegurada.
Finalmente, el presidente de la Cámara de Diputados accedió convocar a los representantes de los bloques dialoguistas para avanzar en la redacción del dictamen. Todos mostraron predisposición a avanzar, pero la última palabra la tendrá el presidente Milei
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Contraataque del kirchnerismo y los diputados de izquierda
Quieren dilatar la discusión y evalúan llamar a una sesión especial contra el DNU del Presidente
Delfina Celichini
En pleno pico de actividad parlamentaria, durante la segunda semana en la que se discute en un plenario de comisiones el detalle del proyecto de “ley de bases” motorizado por el Poder Ejecutivo, el kirchnerismo afina su estrategia parlamentaria. No solo apuesta a dilatar el dictamen de la iniciativa de más de 600 artículos, sino que tampoco descarta convocar una sesión para la semana que viene con el fin de presionar al Gobierno para tratar el decreto de necesidad y urgencia (DNU) del presidente Javier Milei.
El contraataque pretende desestabilizar al oficialismo por dos frentes. Por un lado, retoma el pedido de convocar al jefe de Gabinete de Ministros, Nicolás Posse; el ministro de Economía, Luis Caputo, y el cerebro del megadecreto, Federico
Sturzenegger, para retrasar el dictamen. Por el otro, podría forzar el debate del DNU y, con ello, apuntalar el mensaje de la CGT durante el paro general e incomodar a un sector de la oposición proclive a acompañar la ley ómnibus si el Gobierno accede a modificaciones, pero no así el decreto tal cual está. De hecho, tanto el radicalismo como la Coalición Cívica destacaron la posibilidad de discutir el contenido de este en tanto se incluye su ratificación en el articulado de la ley ómnibus.
“Falta mucho para la semana que viene, todavía tenemos que transitar toda esta semana y nadie dice que va a pasar”, señalan cerca de Martínez sobre los pasos a seguir, sin negar de plano la posibilidad de convocar un debate en el recinto.
Lo cierto es que el DNU fue presentado en el Congreso el 5 de este enero y desde ese momento comenzaron a correr los diez días hábiles para que la Bicameral de Trámite Legislativo se constituya y se reúna para trabajarlo. Este viernes, ese plazo se cumplirá y dejará abierta la posibilidad de que el pleno de la Cámara pueda rechazarlo o ratificarlo. No obstante, para que el decreto pierda vigor necesitará que el Senado también se oponga.
Los cinco diputados del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) comparten esta posibilidad. De hecho, la diputada Myriam Bregman recordó el sábado en su cuenta de X que desde esta semana “el Congreso ya estará habilitado para autoconvocarse y rechazar el DNU en cada Cámara”.
La sumatoria de las bancadas de Unión por la Patria y el FIT congregan 107 voluntades, 22 menos que lo que necesitan para sesionar. Por eso, la confirmación todavía está muy lejos. Si bien se especula con la posibilidad de que otros espacios habiliten el quorum sin el compromiso de votar en sintonía con el kirchnerismo, no hubo avances en ese sentido.
Sin embargo, el destrato de Milei a los legisladores durante el fin de semana generó un clima enrarecido en los bloques dialoguistas y sembró dudas sobre la forma en que se pararán frente a las conversaciones que todavía quedan por delante con el oficialismo.
Bajo el título de “Instamos al Presidente a que deje de confrontar con el Congreso”, los diputados del bloque que preside Miguel Ángel Pichetto emitieron un comunicado esta mañana en el que solicitan a Milei “que se abstenga de hacer acusaciones públicas infundadas y a denunciar cualquier conocimiento que tuviera de delitos, que desconocemos y repudiamos”.
Lo mismo hizo el jefe de la UCR en Diputados, Rodrigo de Loredo, quien a través de X subrayó que “las declaraciones del presidente no van a amedrentar nuestro comportamiento”.
En pleno pico de actividad parlamentaria, durante la segunda semana en la que se discute en un plenario de comisiones el detalle del proyecto de “ley de bases” motorizado por el Poder Ejecutivo, el kirchnerismo afina su estrategia parlamentaria. No solo apuesta a dilatar el dictamen de la iniciativa de más de 600 artículos, sino que tampoco descarta convocar una sesión para la semana que viene con el fin de presionar al Gobierno para tratar el decreto de necesidad y urgencia (DNU) del presidente Javier Milei.
El contraataque pretende desestabilizar al oficialismo por dos frentes. Por un lado, retoma el pedido de convocar al jefe de Gabinete de Ministros, Nicolás Posse; el ministro de Economía, Luis Caputo, y el cerebro del megadecreto, Federico
Sturzenegger, para retrasar el dictamen. Por el otro, podría forzar el debate del DNU y, con ello, apuntalar el mensaje de la CGT durante el paro general e incomodar a un sector de la oposición proclive a acompañar la ley ómnibus si el Gobierno accede a modificaciones, pero no así el decreto tal cual está. De hecho, tanto el radicalismo como la Coalición Cívica destacaron la posibilidad de discutir el contenido de este en tanto se incluye su ratificación en el articulado de la ley ómnibus.
“Falta mucho para la semana que viene, todavía tenemos que transitar toda esta semana y nadie dice que va a pasar”, señalan cerca de Martínez sobre los pasos a seguir, sin negar de plano la posibilidad de convocar un debate en el recinto.
Lo cierto es que el DNU fue presentado en el Congreso el 5 de este enero y desde ese momento comenzaron a correr los diez días hábiles para que la Bicameral de Trámite Legislativo se constituya y se reúna para trabajarlo. Este viernes, ese plazo se cumplirá y dejará abierta la posibilidad de que el pleno de la Cámara pueda rechazarlo o ratificarlo. No obstante, para que el decreto pierda vigor necesitará que el Senado también se oponga.
Los cinco diputados del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) comparten esta posibilidad. De hecho, la diputada Myriam Bregman recordó el sábado en su cuenta de X que desde esta semana “el Congreso ya estará habilitado para autoconvocarse y rechazar el DNU en cada Cámara”.
La sumatoria de las bancadas de Unión por la Patria y el FIT congregan 107 voluntades, 22 menos que lo que necesitan para sesionar. Por eso, la confirmación todavía está muy lejos. Si bien se especula con la posibilidad de que otros espacios habiliten el quorum sin el compromiso de votar en sintonía con el kirchnerismo, no hubo avances en ese sentido.
Sin embargo, el destrato de Milei a los legisladores durante el fin de semana generó un clima enrarecido en los bloques dialoguistas y sembró dudas sobre la forma en que se pararán frente a las conversaciones que todavía quedan por delante con el oficialismo.
Bajo el título de “Instamos al Presidente a que deje de confrontar con el Congreso”, los diputados del bloque que preside Miguel Ángel Pichetto emitieron un comunicado esta mañana en el que solicitan a Milei “que se abstenga de hacer acusaciones públicas infundadas y a denunciar cualquier conocimiento que tuviera de delitos, que desconocemos y repudiamos”.
Lo mismo hizo el jefe de la UCR en Diputados, Rodrigo de Loredo, quien a través de X subrayó que “las declaraciones del presidente no van a amedrentar nuestro comportamiento”.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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