Crecen las diferencias entre Pro y Milei por la gestión y la revisión de la corrupción K
Jefes del partido de Macri se quejan por la falta de interlocutores con el Gobierno para articular el apoyo; críticas a Cúneo Libarona
Matías Moreno
A casi un mes de la asunción de Javier Milei, las diferencias entre Pro, socio clave del Presidente para asegurar la gobernabilidad, y los libertarios se acentúan. El vínculo entre los aliados circunstanciales se ha ido deteriorando desde que Milei se impuso en el balotaje y comenzó a repartir los puestos de poder en su gabinete, pero las discrepancias se hicieron más visibles cuando el liberal lanzó reformas urgentes para restaurar la economía sin buscar un sustento en jefes de Pro o no se mostró determinante en cuanto a revisar la corrupción kirchnerista.
Los primeros chispazos se habían producido durante el operativo para coordinar la fiscalización post Pacto de Acassuso. Desde aquel momento los nuevos socios conviven en un clima de desconfianza. Y los recelos se profundizaron con la llegada de Milei a la Casa Rosada junto a un elenco heterogéneo de colaboradores -desde Patricia Bullrich y Luis Petri hasta los outsiders Nicolás Posse y Sandra Pettovello-. Los libertarios especulan que detrás de cada crítica al Gobierno hay una maniobra encubierta de macristas para desgastar a los ministros de LLA y quedarse con las riendas de sus carteras. Por su parte, gobernadores, diputados y senadores de Pro se quejan de que no son convocados por los ministros para discutir detalles centrales del megadecreto o la ley ómnibus, pese a que ellos, aseguran, tienen predisposición a colaborar y defender las medidas para desregular la economía y reducir el gasto público.
En Pro reinan el desconcierto y la inquietud por la falta de articulación del Gobierno. Desde Mauricio Macri, quien descansa en su refugio de Cumelén, hasta alfiles de Pro en el Parlamento o que gestionan en territorios tienen un diagnóstico compartido. Creen que, en la fase de aterrizaje en los cargos, los libertarios optaron por prescindir de la asistencia de Pro, ya sea para implementar medidas como para recolectar votos en el Congreso. También causó disgusto que el Presidente haya atacado a los legisladores bonaerenses de Pro que avalaron el aumento de impuestos de Axel Kicillof. Es que una fracción libertaria también votó a favor.
Desde que Milei activó el megadecreto y la ley ómnibus se multiplican las quejas entre los altos mandos de Pro por la ausencia de un interlocutor con el oficialismo. Aseguran que los gobernadores no son convocados por los ministros y que ellos deben pedir las reuniones para interiorizarse sobre los planes del Gobierno que podrían afectar a sus distritos. El conflicto por la reforma en el régimen federal de pesca, que puso en alerta a Ignacio Torres (Chubut), fue un botón de muestra de la incomunicación entre Pro y LLA. El ministro del Interior, Guillermo Francos, que se multiplica para contener el enojo de sindicalistas y gobernadores ante la ofensiva del ala Milei-posse, logró desactivar el malestar de los aliados que gestionan en provincias de la costa atlántica y la Patagonia. Torres consideró que el Gobierno actuó con “torpeza” y avanzó de forma inconsulta con una reforma pesquera que afectaba a la industria y ponía en riesgo puestos de trabajo. Pero fue uno de los pocos dirigentes de Pro que defendieron en público a Francos, resistido por un ala del macrismo desde que Milei optó por relegar a Cristian Ritondo de la carrera por la presidencia de la Cámara de Diputados.
Al ministro del Interior le achacan su preferencia por cuidar el vínculo con el sector del PJ que responde a Juan Schiaretti. Diputados de Pro no ocultaron su malestar con Milei y sus estrategas durante los últimos días. Le reprochan al ministro del Interior que aún no se haya comunicado con Ritondo y que, en cambio, haya recibido al diputado Itai Hagman, de la tropa de Juan Grabois. En ese sentido, lamentan que la Casa Rosada no haya impulsado un cónclave entre funcionarios y legisladores de Pro para despejar dudas en torno a la ley ómnibus, un paquete de 664 artículos que contienen amplias delegaciones legislativas de emergencia al Poder Ejecutivo.
“Lo estructural de la ley va a salir. Tenemos que ayudar a darle la herramienta y qué él se ocupe de la macro; si no, después va a tener la excusa para culpar al Congreso”, describe uno de los popes de Pro que pretenden ayudar a Milei. Perciben falta de experiencia, orden y metodología, ya sea para la labor parlamentaria -la demora en el armado de las comisiones- o el manejo de la botonera del Estado.
Macri dejó trascender su preocupación por las demoras en la puesta en marcha de la maquinaria del Estado y la falta de pericia política para articular acuerdos. Sus laderos le reportan a diario que aún hay organismos autónomos o subsecretarías que están acéfalos. “La dirección es la correcta, pero la gestión no arrancó. Falta interlocución con todos los sectores”, describe un exministro de Cambiemos. En paralelo, Macri pulsea con Bullrich por el control de Pro. En la bancada de Ritondo revisan “errores” y ponen la lupa sobre los cambios en el financiamiento de los partidos políticos o el alcance del blanqueo. Hay quienes sospechan que hay “un negocio” detrás de la desregulación de la venta de medicamentos que incluyó el DNU. “No mandaron la biblia. Tienen que tener humildad y no subestimar a los gobernadores, porque ya tienen varios frentes abiertos”, advierten en Pro.
Rogelio Frigerio (Entre Ríos) se puso a disposición de Milei para colaborar con la primera etapa de la gestión. Tiene un vínculo cercano con el Presidente desde hace años. Sin embargo, Frigerio quedó sorprendido por el contenido del DNU y el megaproyecto, sobre todo por la suba en las retenciones. Lo mismo ocurrió con Cornejo, Maximiliano Pullaro -puso el grito en el cielo por los cambios en el biodiésel- o Torres. Hasta ahora los gobernadores se autogestionan los pedidos de reunión con los ministros. Hubo enojo por el intento de Milei de condicionar la restitución de Ganancias al apoyo a la ley ómnibus. “La Nación lo necesita más que los gobernadores, que se van a atrincherar y pueden resistir. Están jugando al kirchnerismo, pero no les gusta el barro”, reprochan en Pro.
En la fuerza de Macri vociferan que están decididos a apoyar, incluso con la delegación de facultades, pero que advierten rechazarán los “dislates”, como ocurrió con la pesca. Lamentan que un sector del Gobierno peque de intransigente y no acceda a negociar puntos claves para garantizarse la aprobación de gran parte del paquete. La propia Bullrich activó su teléfono esta semana para persuadir a sus diputados frente a las dudas por el poder que concentraría Milei y alinearlos con el oficialismo: “Si nos tuercen el brazo, no hay mañana”, transmitió.
La visita del último martes de Pettovello a Diputados no hizo más que alterar los ánimos en Pro. Es que los integrantes de la bancada de Ritondo se disgustaron cuando se enteraron de que la ministra de Capital Humano se había reunido con los legisladores del bloque oficialista, que conduce Oscar Zago, para responder consultas sobre la “ley de bases”. En el ala dura de Pro apuntan los dardos contra Omar De Marchi, quien fue designado por Milei y Posse como nuevo secretario parlamentario. Consideran que De Marchi tendrá una difícil tarea ya que está enfrentado al gobernador Alfredo Cornejo (Mendoza-ucr) y su vínculo con Emilio Monzó -del bloque de Miguel Pichetto- quedó deteriorado. El desembarco de De Marchi en el gabinete explicitó las diferencias entre Posse y Francos.
En las últimas horas se hicieron evidentes las diferencias entre Pro y libertarios respecto del rol del Ejecutivo en el impulso de investigaciones de los casos de corrupción del kirchnerismo. El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, considera que la Oficina Anticorrupción (OA) y la Unidad de Información Financiera (UIF) no deben ser querellantes en las causas, ya que se usaron para “perseguir” y fomentar una “guerra judicial”. Esa visión provocó una fuerte reacción Mariano Federici y Laura Alonso, quienes consideraron que “para ser libres hay que vivir en la verdad”, sin impunidad. “No acuerdo con los que avalan el invento ideológico kirchnerista del lawfare. sostuvo Alonso, jefe de la OA durante la presidencia de Macri. Alonso es una estrecha colaboradora de Bullrich, quien prometió durante la campaña que construirá un penal de máxima seguridad y le pondría el nombre de Cristina Kirchner.
Ante la consulta de la nacion, Javier Iguacel, extitular de Vialidad, marcó su disidencia con Cúneo Libarona: “Es vital para que una sociedad funcione que haya justicia y se combata a la corrupción”, sostuvo. En el entorno de Macri consideran que Milei toma una posición equidistante porque es un gobierno débil y la demanda popular se concentra en el arreglo de la economía.
Los libertarios especulan que detrás de cada crítica al Gobierno hay una maniobra encubierta de macristas para desgastar a los ministros de La Libertad Avanza
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Milei se enojó por la crisis militar y ordenó buscar una rápida solución
Ordenó al ministro Luis Petri superar el conflicto que surgió por las designaciones, que se definieron en la Jefatura de Gabinete; evalúan asignar funciones a algunos militares afectados
Mariano de Vedia
El presidente Milei, molesto por el retiro de 22 generales del Ejército
“El Presidente se enojó. Nunca le explicaron que la firma del decreto que designaba al nuevo jefe del Ejército significaba la purga de más de 20 generales. Dio la orden de que arreglen el problema”, confió a la nacion una fuente cercana al ámbito castrense, al dimensionar el impacto que generó el cambio de la cúpula militar. Ahora, para superar un conflicto incómodo, el ministro de Defensa, Luis Petri, está abocado con su equipo a corregir los efectos de un inesperado descabezamiento de generales que se tejió en la Jefatura de Gabinete, que comanda Nicolás Posse.
No está en duda el nombramiento del nuevo jefe del Ejército, el general de brigada Carlos Alberto Presti, surgido de la promoción 118 del Colegio Militar –tres camadas más modernas que la de su antecesor, el general Guillermo Olegario Pereda-, ni su capacidad para conducir la fuerza. Pero su designación provocó la purga de dos tercios de los generales en actividad.
El camino que se explora es asignar a algunos de los 22 generales que tendrían que pasar a retiro funciones en el Ministerio de Defensa, en el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas o en organismos relacionados con la actividad militar, para no perder la experiencia acumulada de muchos de ellos.
“Estamos trabajando en eso”, dijeron en el Ministerio de Defensa, ante una consulta
El ministro Petri ya sumó militares retirados en su gabinete. La incorporación de militares en actividad en la función pública sería una novedad. Nunca ocurrió en estos 40 años de democracia.
El plantel de generales que se retiran por el recambio de la cúpula pertenece principalmente a las promociones 117 y 116. Entre ellos hay cuatro generales de brigada cuyos pliegos de ascenso habían sido enviados al Senado en noviembre para ser promovidos a generales de división: Roberto Ariel Agüero, comandante de la 2da. División del Ejército, con sede en Córdoba; Aldo Daniel Ferrari, titular de la División de Ejército 1, con asiento en Curuzú Cuatiá; Jorge Fabián Berredo, comandante operacional del Estado Mayor Conjunto, y Martín Lluch, director general de Logística del Estado Mayor Conjunto. Según pudo saber la nacion, Berredo podría ser uno de los convocados para continuar en funciones.
El fantasma de Kirchner
“Lo último que quiere el presidente Milei es aparecer retirando más militares que Néstor Kirchner”, confesó la fuente, al recordar los 19 generales que pasaron a retiro en 2003. A diferencia de ahora, aquella purga afectó por igual al Ejército, a la Armada y a la Fuerza Aérea y fue el resultado de una orden del presidente patagónico: designar en cada fuerza a militares que él había conocido como gobernador de Santa Cruz: el general Roberto Bendini, el brigadier Carlos Rohde –ambos destinados a Río Gallegos- y el almirante Jorge Godoy, comandante del Área Naval Austral, con sede en Ushuaia. Solo en ellos confiaba.
El paso en falso que derivó en la crisis militar, atribuido a la Jefatura de Gabinete de la Nación, deja una enseñanza para el gobierno libertario, según una experimentada fuente militar: “El manejo del Estado, por más que se lo quiera reducir, exige el control de un engranaje complejo, saber qué pasa cuando se aprieta un botón”
Sectores castrenses afirman que “a Milei nunca le interesó el tema militar” y esta semana recordaron que “hasta hace tres meses, cuando era candidato, decía que del área de Defensa y Fuerzas Armadas se iba a ocupar su vicepresidenta, Victoria Villarruel. Pero esto cambió por razones políticas y hoy Victoria tiene bastante con el manejo del Senado”.
“A Milei no le explicaron que la firma del decreto 119/2023 producía el retiro de los 22 generales más antiguos”, revelaron las fuentes consultadas por este diario. A esos 22 militares se suman los alejamientos del jefe del Estado Mayor Conjunto saliente, teniente general Juan Martín Paleo, y del auditor de las Fuerzas Armadas, general José Antonio Stanchina. Publicado el decreto el martes en el Boletín Oficial, entre el miércoles y este viernes se sucedieron las formaciones militares en distintas unidades para despedir a los generales que dejan sus puestos.
El general Presti, de 57 años y comandante de la IV Brigada Aerotransportada, con asiento en Córdoba, asumirá como jefe del Ejército el miércoles, en una ceremonia en el Regimiento 1 Patricios. Se espera que luego defina la nueva cadena de mandos en la fuerza. El día anterior, a las 10, se hará el acto de traspaso de mando del jefe del Estado Mayor Conjunto . El teniente general Paleo lo cederá al brigadier general Xavier Julián Isaac, en las escalinatas del edificio Libertador.
Cerca del Gobierno estiman que para el ministro Petri la crisis militar es una oportunidad para jugar un rol más activo, que lo fortalecerá si logra encarrilar este problema. Distintas fuentes coinciden en que hasta ahora el titular de Defensa ocupó un lugar no protagónico.
Con el correr de los días, no disminuyó en el Ejército el malestar por el distinto tratamiento que tuvo la renovación de autoridades en la fuerza, en relación con la Fuerza Aérea -donde prácticamente hay una plena continuidad- y la Armada. Entienden que Presti se manejará ahora con militares de su promoción, lo que presenta desventajas,: dentro de tres o cuatro años, cuando se produzca un nuevo recambio volverá a registrarse un alejamiento masivo de militares de una misma camada.
“El Presidente se enojó. Nunca le explicaron que la firma del decreto que designaba al nuevo jefe del Ejército significaba la purga de más de 20 generales. Dio la orden de que arreglen el problema”, confió a la nacion una fuente cercana al ámbito castrense, al dimensionar el impacto que generó el cambio de la cúpula militar. Ahora, para superar un conflicto incómodo, el ministro de Defensa, Luis Petri, está abocado con su equipo a corregir los efectos de un inesperado descabezamiento de generales que se tejió en la Jefatura de Gabinete, que comanda Nicolás Posse.
No está en duda el nombramiento del nuevo jefe del Ejército, el general de brigada Carlos Alberto Presti, surgido de la promoción 118 del Colegio Militar –tres camadas más modernas que la de su antecesor, el general Guillermo Olegario Pereda-, ni su capacidad para conducir la fuerza. Pero su designación provocó la purga de dos tercios de los generales en actividad.
El camino que se explora es asignar a algunos de los 22 generales que tendrían que pasar a retiro funciones en el Ministerio de Defensa, en el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas o en organismos relacionados con la actividad militar, para no perder la experiencia acumulada de muchos de ellos.
“Estamos trabajando en eso”, dijeron en el Ministerio de Defensa, ante una consulta
El ministro Petri ya sumó militares retirados en su gabinete. La incorporación de militares en actividad en la función pública sería una novedad. Nunca ocurrió en estos 40 años de democracia.
El plantel de generales que se retiran por el recambio de la cúpula pertenece principalmente a las promociones 117 y 116. Entre ellos hay cuatro generales de brigada cuyos pliegos de ascenso habían sido enviados al Senado en noviembre para ser promovidos a generales de división: Roberto Ariel Agüero, comandante de la 2da. División del Ejército, con sede en Córdoba; Aldo Daniel Ferrari, titular de la División de Ejército 1, con asiento en Curuzú Cuatiá; Jorge Fabián Berredo, comandante operacional del Estado Mayor Conjunto, y Martín Lluch, director general de Logística del Estado Mayor Conjunto. Según pudo saber la nacion, Berredo podría ser uno de los convocados para continuar en funciones.
El fantasma de Kirchner
“Lo último que quiere el presidente Milei es aparecer retirando más militares que Néstor Kirchner”, confesó la fuente, al recordar los 19 generales que pasaron a retiro en 2003. A diferencia de ahora, aquella purga afectó por igual al Ejército, a la Armada y a la Fuerza Aérea y fue el resultado de una orden del presidente patagónico: designar en cada fuerza a militares que él había conocido como gobernador de Santa Cruz: el general Roberto Bendini, el brigadier Carlos Rohde –ambos destinados a Río Gallegos- y el almirante Jorge Godoy, comandante del Área Naval Austral, con sede en Ushuaia. Solo en ellos confiaba.
El paso en falso que derivó en la crisis militar, atribuido a la Jefatura de Gabinete de la Nación, deja una enseñanza para el gobierno libertario, según una experimentada fuente militar: “El manejo del Estado, por más que se lo quiera reducir, exige el control de un engranaje complejo, saber qué pasa cuando se aprieta un botón”
Sectores castrenses afirman que “a Milei nunca le interesó el tema militar” y esta semana recordaron que “hasta hace tres meses, cuando era candidato, decía que del área de Defensa y Fuerzas Armadas se iba a ocupar su vicepresidenta, Victoria Villarruel. Pero esto cambió por razones políticas y hoy Victoria tiene bastante con el manejo del Senado”.
“A Milei no le explicaron que la firma del decreto 119/2023 producía el retiro de los 22 generales más antiguos”, revelaron las fuentes consultadas por este diario. A esos 22 militares se suman los alejamientos del jefe del Estado Mayor Conjunto saliente, teniente general Juan Martín Paleo, y del auditor de las Fuerzas Armadas, general José Antonio Stanchina. Publicado el decreto el martes en el Boletín Oficial, entre el miércoles y este viernes se sucedieron las formaciones militares en distintas unidades para despedir a los generales que dejan sus puestos.
El general Presti, de 57 años y comandante de la IV Brigada Aerotransportada, con asiento en Córdoba, asumirá como jefe del Ejército el miércoles, en una ceremonia en el Regimiento 1 Patricios. Se espera que luego defina la nueva cadena de mandos en la fuerza. El día anterior, a las 10, se hará el acto de traspaso de mando del jefe del Estado Mayor Conjunto . El teniente general Paleo lo cederá al brigadier general Xavier Julián Isaac, en las escalinatas del edificio Libertador.
Cerca del Gobierno estiman que para el ministro Petri la crisis militar es una oportunidad para jugar un rol más activo, que lo fortalecerá si logra encarrilar este problema. Distintas fuentes coinciden en que hasta ahora el titular de Defensa ocupó un lugar no protagónico.
Con el correr de los días, no disminuyó en el Ejército el malestar por el distinto tratamiento que tuvo la renovación de autoridades en la fuerza, en relación con la Fuerza Aérea -donde prácticamente hay una plena continuidad- y la Armada. Entienden que Presti se manejará ahora con militares de su promoción, lo que presenta desventajas,: dentro de tres o cuatro años, cuando se produzca un nuevo recambio volverá a registrarse un alejamiento masivo de militares de una misma camada.
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