Milei busca acuerdos tras el rechazo al DNU y pone en duda el Pacto de Mayo
Abrió negociaciones con Pro y la UCR por la nueva “Ley de bases” y el pacto fiscal
Maia Jastreblansky
Después del rechazo en el Senado al megadecreto de necesidad y urgencia (DNU) que dispone una fuerte desregulación económica, el presidente Javier Milei ordenó abrir negociaciones con los bloques legislativos de Pro y la UCR para evitar una derrota en Diputados y poder avanzar también con la nueva “Ley de bases” y un pacto fiscal.
Molesto por el desafío opositor, el Presidente puso en duda la convocatoria que hizo a los gobernadores y expresidentes para consensuar diez puntosel25demayo.“elpactodemayo tiene etapas y la previa es la Ley de bases, con reconstrucción del Capítulo 4 [el fiscal]. Entonces, lo que pasó en el Senado abre algunas dudas”, dijo, y lo planteó como “una precondición”.
El ministro del Interior, Guillermo Francos, se puso al frente de la gestión de los apoyos legislativos. Recibió primero a un grupo de Pro, encabezado por Cristian Ritondo, y luego a los radicales. El objetivo es salvar el mega-dnu en Diputados, una cámara en la que al oficialismo se le presenta un escenario más favorable.
Pese a que Javier Milei expresó que la política eligió el camino del “conflicto” tras el rechazo del Senado al decreto de necesidad y urgencia (DNU) 70/2023, al día siguiente del revés en el Congreso el Gobierno se puso a trabajar en los acuerdos para sancionar la nueva “Ley de bases” y el pacto fiscal. Ayer, el ministro del Interior, Guillermo Francos; el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, y el asesor presidencial Santiago Caputo recibieron a diputados de Pro y de la UCR en la Casa Rosada. En las conversaciones, se sumó como factor clave el salvataje del megadecreto en Diputados. Todas las luces están puestas en la Cámara baja, donde el oficialismo cree encontrar un escenario más favorable.
Los funcionarios recibieron por la mañana al titular del bloque Pro en Diputados, Cristian Ritondo, junto a los legisladores Silvia Lospennato, Diego Santilli, Silvana Giúdici, Luciano Laspina, José Carlos Núñez y Damián Arabia. En el turno tarde llegaron a Balcarce 50 el titular de la bancada radical en la Cámara baja, Rodrigo de Loredo, junto con los diputados Karina Banfi, Pamela Verasay y Luis Picat y la secretaria legislativa del bloque radical, Soledad Carrizo. Es decir que las tratativas que comenzaron con los gobernadores ahora se trasladan al Congreso.
En la reunión con Pro, los diputados manifestaron que apoyarán la “Ley de bases” y que colaborarán para conseguir el favor de otros bloques. Además, propusieron “mejoras” -según dijo Ritondo a la salida del encuentro- al borrador de la “Ley de bases” que elaboró el Gobierno. Entre otros puntos, solicitaron cambios en el capítulo del impuesto a las ganancias, para incluir las exenciones por gastos en guardería y contemplar la situación de los médicos, de los miembros las fuerzas de seguridad y de los trabajadores petroleros.
El bloque Pro manifestó su inquietud para tratar lo antes posible el capítulo que modifica la fórmula previsional, por la continua pérdida del poder adquisitivo de los haberes jubilatorios. En el Gobierno quieren que se trate su propuesta -que contempla una actualización por IPC desde abril más un 10%- y no están dispuestos a darles luz verde a proyectos de otras bancadas.
En las reuniones sobrevoló que el Gobierno quiere que el debate parlamentario se reanude antes de Semana Santa. La estrategia legislativa, sin embargo, no está clara: resta definir si el Poder Ejecutivo enviará un proyecto nuevo o si reflotará la “Ley de bases” original a través de un nuevo dictamen. También deben decidir si el capítulo fiscal queda incluido en la misma ley o se trata aparte.
“La reunión fue muy buena, nosotros planteamos que el Gobierno necesita que el Congreso dé herramientas. Tanto el DNU como la ‘Ley de bases’”. Respecto del futuro del megadecreto, el presidente del bloque Pro apuntó: “El contexto político en Diputados es distinto que en el Senado”.
Los radicales, en tanto, hicieron planteos más firmes que sus exsocios de Juntos por el Cambio. Le reclamaron al Gobierno el tratamiento urgente de una nueva fórmula de movilidad jubilatoria y reclamaron que parte del DNU se vuelque a la “Ley de bases”, en particular la reforma laboral.
“Los jubilados perdieron el 35% del poder adquisitivo, eso no puede esperar más, cualquiera sea la suerte de la ley ómnibus”, dijo el titular del bloque de la UCR. “Lo segundo que planteamos es que, habida cuenta de lo que pasó con el DNU, se vea la posibilidad de agregar la reforma laboral a la ‘Ley de bases’”, agregó De Loredo.
El diputado radical consideró que fue un “error” de Victoria Villarruel que se haya tratado el DNU en el recinto del Senado cuando “hay una comisión bicameral trabajando”. “Las cosas tienen que pasar en la realidad, no solamente en las redes. No nos gusta el estilo, pero lo dejamos a un costado”, dijo sobre el accionar de Milei.
Pese a la batalla discursiva que se desató en las últimas horas, en la práctica el Gobierno continuará zurciendo los acuerdos con los bloques del Congreso y con los gobernadores. Francos, dijo en las últimas horas: “Vamos a pelear la vigencia del DNU en Diputados. Tenemos armado un nuevo proyecto de ley bases y un proyecto de reformas fiscales. Esos proyectos los estamos conversando con los jefes de los bloques y los gobernadores. Hay que buscar acuerdos”.
El rechazo del DNU en el Senado, no obstante, enrareció el clima de negociaciones. El ala más intransigente de la mesa chica presidencial considera que en la convocatoria al diálogo que hizo Milei el 1º de marzo estaba implícita la supervivencia del DNU, pese a que el Presidente no lo puso como condición sine qua non. “Entendíamos que, en este contexto de diálogo, no tenía que rechazarse el DNU”, dijo un colaborador estrecho de Milei.
El Presidente dijo en Radio La Red: “Lo que pasó en el Senado (con el DNU) deja algunas dudas para el Pacto de Mayo. No han mostrado voluntad de ir por el lado del acuerdo”. Milei aclaró que el “preacuerdo” para ir hacia el 25 de Mayo en Córdoba solo contempla la “Ley de bases bis” y el capítulo fiscal. Pero advirtió que para él el rechazo de los senadores a su megadecreto enrareció la atmósfera de consensos.
En principio, el ala intransigente de la Casa Rosada considera que ya no se puede mantener el mismo trato con todos. “Diálogo depende de con quién”, dijo a un ladero
de extrema confianza de Milei. En la Casa Rosada, había especial enojo con los gobernadores patagónicos, además de con el presidente de la UCR, Martín Lousteau. Es que el Gobierno descontaba que los 33 miembros de Unión por la Patria iban a votar en contra, pero la lupa estuvo posada en los senadores no peronistas. Fueron blanco de algunas críticas solapadas en la Casa Rosada Ignacio Torres (Chubut), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Claudio Vidal (Santa Cruz).
Después del revés en el Senado y luego de que se trasluciera la tensión que hay entre la Casa Rosada y la vicepresidenta, ahora el Gobierno quiere concentrar sus esfuerzos en Diputados. “Tenemos más fe en Diputados, donde la correlación de fuerzas nos da más confianza”, dijo ayer un funcionario de la Casa Rosada
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La Casa Rosada mira con desconfianza a las provincias más díscolas
Hace cuentas sobre los eventuales apoyos en Diputados: no hubo sorpresas por las posturas de Santa Fe y los patagónicos
Después del rechazo en el Senado al megadecreto de necesidad y urgencia (DNU) que dispone una fuerte desregulación económica, el presidente Javier Milei ordenó abrir negociaciones con los bloques legislativos de Pro y la UCR para evitar una derrota en Diputados y poder avanzar también con la nueva “Ley de bases” y un pacto fiscal.
Molesto por el desafío opositor, el Presidente puso en duda la convocatoria que hizo a los gobernadores y expresidentes para consensuar diez puntosel25demayo.“elpactodemayo tiene etapas y la previa es la Ley de bases, con reconstrucción del Capítulo 4 [el fiscal]. Entonces, lo que pasó en el Senado abre algunas dudas”, dijo, y lo planteó como “una precondición”.
El ministro del Interior, Guillermo Francos, se puso al frente de la gestión de los apoyos legislativos. Recibió primero a un grupo de Pro, encabezado por Cristian Ritondo, y luego a los radicales. El objetivo es salvar el mega-dnu en Diputados, una cámara en la que al oficialismo se le presenta un escenario más favorable.
Pese a que Javier Milei expresó que la política eligió el camino del “conflicto” tras el rechazo del Senado al decreto de necesidad y urgencia (DNU) 70/2023, al día siguiente del revés en el Congreso el Gobierno se puso a trabajar en los acuerdos para sancionar la nueva “Ley de bases” y el pacto fiscal. Ayer, el ministro del Interior, Guillermo Francos; el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, y el asesor presidencial Santiago Caputo recibieron a diputados de Pro y de la UCR en la Casa Rosada. En las conversaciones, se sumó como factor clave el salvataje del megadecreto en Diputados. Todas las luces están puestas en la Cámara baja, donde el oficialismo cree encontrar un escenario más favorable.
Los funcionarios recibieron por la mañana al titular del bloque Pro en Diputados, Cristian Ritondo, junto a los legisladores Silvia Lospennato, Diego Santilli, Silvana Giúdici, Luciano Laspina, José Carlos Núñez y Damián Arabia. En el turno tarde llegaron a Balcarce 50 el titular de la bancada radical en la Cámara baja, Rodrigo de Loredo, junto con los diputados Karina Banfi, Pamela Verasay y Luis Picat y la secretaria legislativa del bloque radical, Soledad Carrizo. Es decir que las tratativas que comenzaron con los gobernadores ahora se trasladan al Congreso.
En la reunión con Pro, los diputados manifestaron que apoyarán la “Ley de bases” y que colaborarán para conseguir el favor de otros bloques. Además, propusieron “mejoras” -según dijo Ritondo a la salida del encuentro- al borrador de la “Ley de bases” que elaboró el Gobierno. Entre otros puntos, solicitaron cambios en el capítulo del impuesto a las ganancias, para incluir las exenciones por gastos en guardería y contemplar la situación de los médicos, de los miembros las fuerzas de seguridad y de los trabajadores petroleros.
El bloque Pro manifestó su inquietud para tratar lo antes posible el capítulo que modifica la fórmula previsional, por la continua pérdida del poder adquisitivo de los haberes jubilatorios. En el Gobierno quieren que se trate su propuesta -que contempla una actualización por IPC desde abril más un 10%- y no están dispuestos a darles luz verde a proyectos de otras bancadas.
En las reuniones sobrevoló que el Gobierno quiere que el debate parlamentario se reanude antes de Semana Santa. La estrategia legislativa, sin embargo, no está clara: resta definir si el Poder Ejecutivo enviará un proyecto nuevo o si reflotará la “Ley de bases” original a través de un nuevo dictamen. También deben decidir si el capítulo fiscal queda incluido en la misma ley o se trata aparte.
“La reunión fue muy buena, nosotros planteamos que el Gobierno necesita que el Congreso dé herramientas. Tanto el DNU como la ‘Ley de bases’”. Respecto del futuro del megadecreto, el presidente del bloque Pro apuntó: “El contexto político en Diputados es distinto que en el Senado”.
Los radicales, en tanto, hicieron planteos más firmes que sus exsocios de Juntos por el Cambio. Le reclamaron al Gobierno el tratamiento urgente de una nueva fórmula de movilidad jubilatoria y reclamaron que parte del DNU se vuelque a la “Ley de bases”, en particular la reforma laboral.
“Los jubilados perdieron el 35% del poder adquisitivo, eso no puede esperar más, cualquiera sea la suerte de la ley ómnibus”, dijo el titular del bloque de la UCR. “Lo segundo que planteamos es que, habida cuenta de lo que pasó con el DNU, se vea la posibilidad de agregar la reforma laboral a la ‘Ley de bases’”, agregó De Loredo.
El diputado radical consideró que fue un “error” de Victoria Villarruel que se haya tratado el DNU en el recinto del Senado cuando “hay una comisión bicameral trabajando”. “Las cosas tienen que pasar en la realidad, no solamente en las redes. No nos gusta el estilo, pero lo dejamos a un costado”, dijo sobre el accionar de Milei.
Pese a la batalla discursiva que se desató en las últimas horas, en la práctica el Gobierno continuará zurciendo los acuerdos con los bloques del Congreso y con los gobernadores. Francos, dijo en las últimas horas: “Vamos a pelear la vigencia del DNU en Diputados. Tenemos armado un nuevo proyecto de ley bases y un proyecto de reformas fiscales. Esos proyectos los estamos conversando con los jefes de los bloques y los gobernadores. Hay que buscar acuerdos”.
El rechazo del DNU en el Senado, no obstante, enrareció el clima de negociaciones. El ala más intransigente de la mesa chica presidencial considera que en la convocatoria al diálogo que hizo Milei el 1º de marzo estaba implícita la supervivencia del DNU, pese a que el Presidente no lo puso como condición sine qua non. “Entendíamos que, en este contexto de diálogo, no tenía que rechazarse el DNU”, dijo un colaborador estrecho de Milei.
El Presidente dijo en Radio La Red: “Lo que pasó en el Senado (con el DNU) deja algunas dudas para el Pacto de Mayo. No han mostrado voluntad de ir por el lado del acuerdo”. Milei aclaró que el “preacuerdo” para ir hacia el 25 de Mayo en Córdoba solo contempla la “Ley de bases bis” y el capítulo fiscal. Pero advirtió que para él el rechazo de los senadores a su megadecreto enrareció la atmósfera de consensos.
En principio, el ala intransigente de la Casa Rosada considera que ya no se puede mantener el mismo trato con todos. “Diálogo depende de con quién”, dijo a un ladero
de extrema confianza de Milei. En la Casa Rosada, había especial enojo con los gobernadores patagónicos, además de con el presidente de la UCR, Martín Lousteau. Es que el Gobierno descontaba que los 33 miembros de Unión por la Patria iban a votar en contra, pero la lupa estuvo posada en los senadores no peronistas. Fueron blanco de algunas críticas solapadas en la Casa Rosada Ignacio Torres (Chubut), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Claudio Vidal (Santa Cruz).
Después del revés en el Senado y luego de que se trasluciera la tensión que hay entre la Casa Rosada y la vicepresidenta, ahora el Gobierno quiere concentrar sus esfuerzos en Diputados. “Tenemos más fe en Diputados, donde la correlación de fuerzas nos da más confianza”, dijo ayer un funcionario de la Casa Rosada
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La Casa Rosada mira con desconfianza a las provincias más díscolas
Hace cuentas sobre los eventuales apoyos en Diputados: no hubo sorpresas por las posturas de Santa Fe y los patagónicos
Cecilia Devanna
Federico Sturzenegger, el ideólogo del DNU rechazado, ayer al salir de Balcarce 50
En el día después del rechazo en el Senado del mega-dnu que el presidente, Javier Milei, envió al Congreso, en la Casa Rosada había distintas lecturas sobre lo que sucedió el jueves por la noche. En especial sobre buena parte de los gobernadores de las provincias cuyos senadores votaron en contra del documento que busca desregular la economía a través de la modificación de más de 300 puntos. La Oficina del Presidente sostuvo tras la derrota que la política eligió el camino del “conflicto” como parte de una “lógica de tensar”. De todos modos, aseguraron en el Gobierno mantener expectativas en que todo el proceso venidero, con la ley ómnibus y el Pacto de Mayo, se materialice, pese a las desconfianzas que aún persisten.
La mirada del Presidente está puesta en los gobernadores. Por un lado, hay quienes en el Gobierno tienen la idea de que la “supuesta verticalidad de gobernadores sobre senadores y diputados no es tal”, como dijo un importante funcionario de Balcarce 50. También hay optimismo porque perciben que hay legisladores que no les responden y que tienen sus propias terminales políticas. “Es un tema”, dijeron fuentes oficiales entre la prudencia en confiarse y la expectativa por lo que puede pasar en Diputados, una cámara en la que Milei tiene un escenario más favorable gracias a la alianza en ciernes con el sector de Pro que le responde a Mauricio Macri.
En el Gobierno creen que los gobernadores “prometen” o “se desentienden”. En el primer caso dicen que los mandatarios provinciales pueden prometer determinadas cosas y luego no cumplirlas, como apuntan que pasó en febrero pasado alrededor del debate de la primera ley ómnibus, mientras que por otro dicen: “Se desentienden de lo que pueden hacer sus legisladores” dejando la duda en los interlocutores nacionales sobre si realmente es así o tienen incidencia y prefieren jugar de otro modo.
Entre los nombres que llamaron la atención en las últimas horas estuvo el del santafesino Maximiliano Pullaro, hombre del radicalismo y muy cercano al senador Martín Lousteau. La firma de Pullaro, que enfrenta un complejo escenario interno con la escalada de violencia que azota a Rosario, no estuvo en el comunicado con el que el radicalismo tomó distancia del titular del partido. Eso pese a los esfuerzos que la Nación dirigió en materia de seguridad los últimos días frente a la situación en la que se encuentra Rosario con los ataques de grupos narcos. “Pullaro es Lousteau, era obvio que no lo iba a hacer”, comentaron en el Gobierno.
En referencia al santafesino, uno de los más duros a la hora de la primera tanda de negociaciones alrededor del primer tratamiento de la ley ómnibus, sostuvieron que “él nunca tuvo los pies adentro ni afuera”, por lo que consideraron que no hubo sorpresa en lo que pasó.
“Él tiene vínculos en las dos terminales del radicalismo y firmar podía traerle algún ruido interno”, dijeron en el Gobierno. Tras lo que agregaron que “si bien podría haber sido un buen gesto con el Gobierno firmar”, reconocieron en el que no hubo ninguna sorpresa ni esperaban que estuviera.
En el caso de la liga de los gobernadores patagónicos, que fueron los primeros que se plantaron fuerte frente al Gobierno semanas atrás, también había distinción de las diferentes situaciones. En el caso de Santa Cruz, donde gobierna Claudio Vidal y los senadores votaron en contra, explicaban que entendían que en ese caso pesó más la situación de conflicto interno que tiene la provincia por las situaciones de más de 1500 despidos en las represas hidroeléctricas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner, así como con el conflicto interno en Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT). “Tienen un flor de quilombo interno más allá de la negociación, muchísima presión”, definían para enmarcar parte de lo sucedido.
En el caso del neuquino Rolando Figueroa, sostenían que los senadores, Lucila Crexel, Silvia Sapag, “llevan en la Cámara alta más tiempo que él como gobernador” y “no le responden” al igual que Oscar Parrilli, el otro que sumó su voto en contra.
En el caso del chubutense Ignacio Torres, en el que una senadora, Andrea Cristina, votó a favor y otra, Edith Terenzi, en contra, ironizaban con que el tema “era lógico, a lo Nacho Torres”, definían en referencia a lo que consideran el estilo del chubutense, que en pocos días pasó de arremeter públicamente contra el Gobierno por la quita de fondos a luego bajar los decibeles de la pelea.
Pro, UCR y Pichetto
Por lo pronto, el escenario de votos dinámicos abre así prudencia respecto de lo que viene a futuro, en especial con lo referente a la ley ómnibus, en la que el Gobierno buscó avanzar en las últimas horas con distintas reuniones entre el ministro del Interior, Guillermo Francos, y los representantes de los distintos sectores de la oposición dialoguista. Mientras que por la mañana de ayer el titular de Interior se reunión con representantes de Pro (ver aparte) y por la tarde con los radicales, para el lunes quedará la reunión con Miguel Ángel Pichetto, de Hacemos Coalición Federal.
La idea sigue siendo acordar con gobernadores y legisladores, “para que todo el paquete fluya sin problemas”, señalaron en la Casa Rosada. El balance por estas horas es positivo y veían que estaban todos “bastante alineados”.
Con “buena predisposición y feedback” y conversando con Pro “más que nada en inquietudes, en pos de la estrategia legislativa”. Para pasado mañana quedará el encuentro con Pichetto, acaso el de mayor voltaje en la lógica de la política tradicional.
En el día después del rechazo en el Senado del mega-dnu que el presidente, Javier Milei, envió al Congreso, en la Casa Rosada había distintas lecturas sobre lo que sucedió el jueves por la noche. En especial sobre buena parte de los gobernadores de las provincias cuyos senadores votaron en contra del documento que busca desregular la economía a través de la modificación de más de 300 puntos. La Oficina del Presidente sostuvo tras la derrota que la política eligió el camino del “conflicto” como parte de una “lógica de tensar”. De todos modos, aseguraron en el Gobierno mantener expectativas en que todo el proceso venidero, con la ley ómnibus y el Pacto de Mayo, se materialice, pese a las desconfianzas que aún persisten.
La mirada del Presidente está puesta en los gobernadores. Por un lado, hay quienes en el Gobierno tienen la idea de que la “supuesta verticalidad de gobernadores sobre senadores y diputados no es tal”, como dijo un importante funcionario de Balcarce 50. También hay optimismo porque perciben que hay legisladores que no les responden y que tienen sus propias terminales políticas. “Es un tema”, dijeron fuentes oficiales entre la prudencia en confiarse y la expectativa por lo que puede pasar en Diputados, una cámara en la que Milei tiene un escenario más favorable gracias a la alianza en ciernes con el sector de Pro que le responde a Mauricio Macri.
En el Gobierno creen que los gobernadores “prometen” o “se desentienden”. En el primer caso dicen que los mandatarios provinciales pueden prometer determinadas cosas y luego no cumplirlas, como apuntan que pasó en febrero pasado alrededor del debate de la primera ley ómnibus, mientras que por otro dicen: “Se desentienden de lo que pueden hacer sus legisladores” dejando la duda en los interlocutores nacionales sobre si realmente es así o tienen incidencia y prefieren jugar de otro modo.
Entre los nombres que llamaron la atención en las últimas horas estuvo el del santafesino Maximiliano Pullaro, hombre del radicalismo y muy cercano al senador Martín Lousteau. La firma de Pullaro, que enfrenta un complejo escenario interno con la escalada de violencia que azota a Rosario, no estuvo en el comunicado con el que el radicalismo tomó distancia del titular del partido. Eso pese a los esfuerzos que la Nación dirigió en materia de seguridad los últimos días frente a la situación en la que se encuentra Rosario con los ataques de grupos narcos. “Pullaro es Lousteau, era obvio que no lo iba a hacer”, comentaron en el Gobierno.
En referencia al santafesino, uno de los más duros a la hora de la primera tanda de negociaciones alrededor del primer tratamiento de la ley ómnibus, sostuvieron que “él nunca tuvo los pies adentro ni afuera”, por lo que consideraron que no hubo sorpresa en lo que pasó.
“Él tiene vínculos en las dos terminales del radicalismo y firmar podía traerle algún ruido interno”, dijeron en el Gobierno. Tras lo que agregaron que “si bien podría haber sido un buen gesto con el Gobierno firmar”, reconocieron en el que no hubo ninguna sorpresa ni esperaban que estuviera.
En el caso de la liga de los gobernadores patagónicos, que fueron los primeros que se plantaron fuerte frente al Gobierno semanas atrás, también había distinción de las diferentes situaciones. En el caso de Santa Cruz, donde gobierna Claudio Vidal y los senadores votaron en contra, explicaban que entendían que en ese caso pesó más la situación de conflicto interno que tiene la provincia por las situaciones de más de 1500 despidos en las represas hidroeléctricas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner, así como con el conflicto interno en Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT). “Tienen un flor de quilombo interno más allá de la negociación, muchísima presión”, definían para enmarcar parte de lo sucedido.
En el caso del neuquino Rolando Figueroa, sostenían que los senadores, Lucila Crexel, Silvia Sapag, “llevan en la Cámara alta más tiempo que él como gobernador” y “no le responden” al igual que Oscar Parrilli, el otro que sumó su voto en contra.
En el caso del chubutense Ignacio Torres, en el que una senadora, Andrea Cristina, votó a favor y otra, Edith Terenzi, en contra, ironizaban con que el tema “era lógico, a lo Nacho Torres”, definían en referencia a lo que consideran el estilo del chubutense, que en pocos días pasó de arremeter públicamente contra el Gobierno por la quita de fondos a luego bajar los decibeles de la pelea.
Pro, UCR y Pichetto
Por lo pronto, el escenario de votos dinámicos abre así prudencia respecto de lo que viene a futuro, en especial con lo referente a la ley ómnibus, en la que el Gobierno buscó avanzar en las últimas horas con distintas reuniones entre el ministro del Interior, Guillermo Francos, y los representantes de los distintos sectores de la oposición dialoguista. Mientras que por la mañana de ayer el titular de Interior se reunión con representantes de Pro (ver aparte) y por la tarde con los radicales, para el lunes quedará la reunión con Miguel Ángel Pichetto, de Hacemos Coalición Federal.
La idea sigue siendo acordar con gobernadores y legisladores, “para que todo el paquete fluya sin problemas”, señalaron en la Casa Rosada. El balance por estas horas es positivo y veían que estaban todos “bastante alineados”.
Con “buena predisposición y feedback” y conversando con Pro “más que nada en inquietudes, en pos de la estrategia legislativa”. Para pasado mañana quedará el encuentro con Pichetto, acaso el de mayor voltaje en la lógica de la política tradicional.
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