Cayeron un 45% los programas sociales centrales, pese a la fuerte suba de la AUH
En el primer año de milei La Tarjeta Alimentar perdió un 14,3% real y el aumento de la Asignación Universal por Hijo no alcanzó a compensar la baja del resto de las partidas destinadas a las familias más vulnerables
Laura Serra
El fuerte torniquete que aplicó el Gobierno sobre los principales programas sociales destinados a paliar la pobreza y la indigencia ha sido uno de los factores claves para que el presidente Javier Milei pudiera ostentar, al cabo de su primer año de gestión, cuentas públicas con superávit fiscal y el ajuste del gasto “más grande de la historia”.
Según detalla la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), los programas sociales cayeron un 45,6% interanual –noviembre de 2024 vs. noviembre de 2023– en términos reales; dicho en otras palabras, los recursos que el Estado destina a los sectores más vulnerables, en partidas alimentarias, asistenciales y educativas, cayeron casi la mitad en un año. Todo esto pese a que la pobreza creció al 52,9% en el primer semestre del año y la indigencia se duplicó, alcanzando al 18,1% de los argentinos.
En esta situación de extrema vulnerabilidad social, el Gobierno alega darles prioridad a las políticas alimentarias con el objetivo de sostener, justamente, la canasta básica de la población de menor edad. En función de ello, dispuso duplicar la Asignación Universal por Hijo (AUH) y ampliar la cobertura de la Tarjeta Alimentar hasta chicos de 17 años, con aumentos reales en los beneficios.
Empero, según advierte la OPC, el poder de compra de la Tarjeta Alimentar –cuyo monto varía según la cantidad de hijos y es actualizado discrecionalmenteporelGobierno– cayó un 14,3% real año contra año.
Lo contrario sucedió con la AUH: según la OPC, el poder de compra de este ingreso mensual –que tiene unos cuatro millones de beneficiarios– se incrementó un 43% real en el mismo período. Según el Ministerio de Capital Humano, quienes perciben ambas prestaciones tienen cubierta la canasta básica alimentaria.
Sin embargo, si bien fue importante el aumento de la AUH, no llegó a compensar los efectos del ajuste que se aplicó sobre los sectores vulnerables, aseveran en el centro de estudios Fundar. Hay dos razones que lo explican, según su último informe: primero, porque en términos presupuestarios la AUH representa solo el 7% del gasto en seguridad social. Segundo, porque la AUH es la única que experimentó un aumento en un contexto en el que el resto de los “ingresos populares” –tanto laborales como no laborales– que perciben las familias cayeron en términos reales durante la gestión de Milei.
Uno de los programas sociales que más retrocedieron fue el plan Volver al Trabajo (ex-Potenciar Trabajo). Como el ingreso que perciben sus beneficiarios permanece congelado desde que asumió Milei –antes se actualizaba con el salario mínimo, vital y móvil– y se mantiene en $78.000 mensuales, el poder de compra se desplomó en un 53% real año contra año, detalla la OPC.
Otras partidas con fuertes caídas presupuestarias son las becas Progresar (-64,2% interanual) y la atención médica a los beneficiarios de pensiones no contributivas (-12,4%). Por el contrario, los fondos para el seguro de desempleo aumentaron un 81,2%, mientras que el programa 1000 días, que tiene como foco la atención y el cuidado integral de la salud durante el embarazo y la primera infancia, tuvo un incremento real del 182%.
“El gasto en protección social disminuyó en el período mencionado, aun con la duplicación de la AUH, un 22%. En otras palabras, la seguridad social fue uno de los componentes más importantes de la disminución del gasto público, uno de los objetivos centrales de la política macroeconómica”, enfatizó Federico Pastrana, de Fundar.
Según la OPC, el ajuste en los principales programas sociales se ubica tercero en el ranking de rubros que más contribuyeron a la fuerte caída del gasto público en lo que va del año. El que más aportó al ajuste fueron las jubilaciones y pensiones, con una caída interanual del 17,5% en términos reales. Así lo detalla la OPC en su informe, en el que señala que el poder de compra promedio de estos once meses registró una caída del 21% año contra año; en tanto, los haberes mínimos (con los bonos de $70.000, congelados desde marzo del año pasado) perdieron un 15,7% de poder adquisitivo.
No obstante, la reducción de la inflación y el nuevo esquema de movilidad jubilatoria –que actualiza los haberes con el índice de costo de vida– permitieron que el mes pasado los haberes jubilatorios superiores a la mínima tuvieran una mejora del 12,4% en términos reales; en cambio, los ingresos mínimos cayeron un 5,6%, justamente porque los bonos se mantienen congelados.
La desaceleración de la inflación parece ser, por ahora, la principal política del Gobierno para reducir la pobreza. “Milei es el presidente que más está haciendo por los pobres”, aseveró el vocero presidencial Manuel Adorni al celebrar, el jueves pasado, la última medición de la inflación del Indec, del 2,4% en noviembre. consultó al Ministerio de Capital Humano sobre qué políticas aplicará el año próximo para los sectores más vulnerables, habida cuenta de que no habrá presupuesto. Sin embargo, no obtuvo respuesta.
Esta caída del costo de vida comenzó a impactar positivamente en el combate contra la pobreza. Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina, dependiente de la Universidad Católica Argentina (UCA), la pobreza alcanzó un 49,9% en el tercer trimestre de este año, con lo que experimentó una leve baja respecto del cierre del primer semestre.
Agustín Salvia, titular del Observatorio, adelantó que, merced de la baja de la inflación, 2024 finalizaría con 10 puntos menos de pobreza que a principios de año y similar al cuarto trimestre de 2023. Aun así, encendió una luz amarilla en cuanto a la tarea asistencial del Estado, al advertir que dentro del universo de hogares afectados por la “inseguridad alimentaria severa”, es decir, que padecen hambre frecuentemente, el 24,9% de ellos no reciben ningún tipo de asistencia ni transferencia de ingresos, mientras que el 24,6% de los hogares a los que no les falta la comida son receptores de algún plan.
“No toda la ayuda llega a todos los que la necesitan”, advierte Salvia.
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El Gobierno no prevé saqueos ni conflictividad social en diciembre: confía en la contención a través de las transferencias directas
Tanto Pettovello como Bullrich trazaron un panorama de paz social en los barrios vulnerables; los intendentes transmiten que, pese al ajuste, “hay calma”; no habrá reparto de cajas navideñas; aseguran que hay contención a través de la Tarjeta Alimentar y la AUH
Maia Jastreblansky
Javier Milei y sus ministros posan con una motosierraCuando asomaba diciembre, el tema se puso sobre la mesa en una reunión de gabinete. ¿Hay posibilidad de que se encienda la mecha social cerca de las fiestas de fin de año? ¿Hay riesgo de saqueos o de protestas? Se trata del momento del año donde, históricamente, los sectores populares padecen más la estrechez en los bolsillos y se organizan para hacerse escuchar. El diagnóstico que se hizo en el Gobierno fue unánime: los barrios del conurbano están “contenidos” y no se palpa un clima de efervescencia en las calles.
Es el mismo panorama que trazan distintos intendentes del Gran Buenos Aires, que aseguran que, pese a que la crisis se siente, no se observan largas filas en los municipios para reclamar bolsones de comida o para pedir bonos.
Según pudo reconstruir puertas adentro del Gobierno, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, transmitió que intendentes y gobernadores con los que interactúa a diario le manifestaron que los barrios más postergados están “tranquilos” de cara a la época más sensible del año. Su par de Seguridad, Patricia Bullrich, acotó que con el sistema de información que tiene montado en el territorio y con los supermercados –un esquema similar al que utilizaba en el gobierno de Mauricio Macri– no recibió alertas de posibles saqueos.
“Si se da alguna situación conflictiva será producto de una agitación política, no de un hecho genuino. Las familias vulnerables están contenidas”, sentenció un importante funcionario nacional.
El Gobierno definió que no va a repartir cajas navideñas este año. Es una decisión alineada con la política social que viene teniendo la gestión de Javier Milei desde el inicio, que se inclinó por la transferencia directa de fondos a las familias en detrimento de la intermediación y del reparto de alimentos secos. “Repartir un pan dulce como se hizo siempre es una dádiva. Nosotros queremos que la gente se valga por sí misma, que la gente se compre lo que quiera”, dijeron desde el Ministerio de Capital Humano.
Según datos oficiales, la prestación Alimentar aumentó un 137,5% entre diciembre de 2023 y noviembre de este año y se extendió la cobertura a 600.000 adolescentes de entre 14 y 17 años. Actualmente, las familias con un hijo reciben $52.250; con dos hijos, $81.936, y con tres o más hijos, $108.062. Para diciembre, hasta ahora, el Gobierno no prevé aumentos en la Tarjeta Alimentar.
Respecto a la AUH, los datos oficiales indican que aumentó un 340% en los primeros once meses de gestión alcanzando los $90.837 en noviembre. Esta prestación se ajusta todos los meses automáticamente con el Índice de Precios al Consumidor (IPC). En Capital Humano aseguran que “la suma de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar permite cubrir el 100% de la canasta básica de alimentos”.
“Al inicio de la gestión, el 50% de los recursos destinados a las poblaciones más vulnerables se distribuía a través de intermediarios, como las Unidades Ejecutoras del programa Potenciar Trabajo, comedores y cooperativas, mientras que el otro 50% se transfería directamente. Hoy el 86% de los recursos se transfieren directamente a las familias”, señalaron en la cartera que conduce Pettovello.
El territorio
Consultó a cuatro intendentes del conurbano –tres del peronismo y uno de Juntos por el Cambio– para conocer el termómetro que se palpa en los municipios de cara a las últimas semanas del año. Los diagnósticos son similares. Si bien algunos señalan que perciben una tímida reactivación económica y otros aseguran que la vida material de las familias vulnerables empeoró este año, todos coinciden en que, pese al ajuste, “hay calma”.
“La cosa está brava en los sectores vulnerables pero no veo clima de saqueos ni de cerca”, dijo un jefe comunal del peronismo de la primera sección electoral. Un par suyo de la tercera subrayó que no tuvo reclamos de bonos o de bolsones navideños en la puerta de su municipio.
“En los sectores populares, pese a que no se siente mejora en el bolsillo, hay expectativa. Hay necesidad, pero hay calma. Es una situación atípica: la gente en los barrios está dando un changüí”, describió. En otro distrito de la tercera sección electoral también desestimaron un clima de conflictividad. Y apuntaron que hoy hay grupos que reparten los alimentos que no responden a los movimientos sociales grandes, sino que son organizaciones propias de los barrios.
Un intendente de la primera sección electoral de Juntos por el Cambio analizó: “Diría que el primer factor de paz social es la estabilidad económica, que ya es una ganancia. De a poquito la economía mejora, aunque no para todos ni de la misma manera. Y la política social sigue llegando desde los tres niveles de gobierno”.
Cambios de cara a 2025
De cara al año próximo, el Gobierno pretende profundizar las políticas sociales de no intermediación y seguir reemplazando el reparto de alimentos por las transferencias directas. El Ministerio de Capital Humano tiene como objetivo, no obstante, una mayor penetración en el territorio. Pettovello tiene validado con Milei y con el ministro de Economía, Luis Caputo, un plan para montar centros de referencia para los sectores indigentes. La idea es que funcionen como “centros familiares” con opciones de actividades extraescolares para la niñez y ventanillas de Anses y de Renaper.
Allí, el Gobierno podría poner en práctica un sistema de vouchers, eventualmente a través de la aplicación Mi Argentina, para que cada niño pueda acceder a una actividad extracurricular, mientras que los padres podrían acreditar cursos de habilidades blandas. Es probable, en tanto, que exista una reestructuración de la AUH para excluir a los beneficiarios que tengan ingresos por encima del millón de pesos, entre otros indicadores. Se aumentarían, en cambio, las asignaciones familiares contributivas.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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