Notre Dame. 6 Parvis Notre-Dame, Place Jean-Paul II.
Para reservas: WWW.NOTREDAMEDEPARIS.FR/EN
A 5 años del incendioAsí se reconstruyó Notre Dame, la catedral que vuelve abrir sus puertas
Desde la explanada de la catedral más importante de París, ebanistas, escultores, carpinteros y techistas relatan la titánica tarea: cómo quedó, devastada por el fuego de 2019, y qué fue lo más difícil de una obra de dimensiones inimaginables.
Ana van Gelderen




340.000 personas de 150 países donaron 850.000.000 de euros
En la restauración estuvieron involucradas 1.000 personas
Se necesitaron 1.000 árboles para reconstruir el techo
Se limpiaron 8.000 tubos del Gran Órgano
PARÍS.- “Empezamos a trabajar y en Francia no había suficientes hachas como para rehacer el techo de Notre Dame. Hubo que producirlas”, señala Luis Desmonts, carpintero de Ateliers Desmonts y miembro de una de las compañías que reconstruyó el techo de la catedral parisina, destruido tras el incendio de abril de 2019. “De todas maneras, lo más difícil no fue eso, sino conseguir los robles para talar las vigas, que debían ser largas y derechas. Necesitamos mil árboles, que sacamos de los bosques en Normandía”, agrega Desmonts. Dice que tampoco era fácil transportarlos, ni encontrar carpinteros capacitados. “Recuerdo ver la catedral destruida desde los andamios y pensar ‘esto es demasiado’. Era un desafío inmenso y estimulante”, señala con el pecho inflado por objetivo cumplido. Lo cuenta mientras charlamos durante las Jornadas Europeas de Patrimonio, en la Plaza Juan Pablo II, frente a la catedral, y cuando la reapertura es inminente. Artesanos, carpinteros, ebanistas y escultores se presentan para relatar cómo lo lograron. Los reúne Rebâtir Notre Dame de Paris, la institución pública creada por el gobierno francés en diciembre de 2019 para coordinar la reconstrucción de la catedral, comunicarla al mundo y juntar fondos.

La aguja de Viollet-le-Duc fue tomada por las llamas y se desplomó unas horas después de comenzado el incendio. Montar los andamios y grúas para la reinstalación de la aguja fue toda una proezaSobre el techo también trabajó el ingeniero Vincent Comb, quien tuvo a cargo un gran equipo de techistas. “Primero escuchamos a los arquitectos para entender los detalles del trabajo fino que querían. Manipular plomo es complicado. Tuvimos que ser muy específicos y armonizar para llegar al resultado deseado. Después de que los carpinteros colocaron las vigas, tuvimos poco tiempo. Nos organizamos a través de líderes de equipo que le transmitían sus habilidades a los más jóvenes. De alguna manera, creamos una escuela de techistas de excelencia en Notre Dame. Porque cada tanto los arquitectos nos decían: ‘Me gusta lo que hicieron, pero no es suficiente para Notre Dame’. Entonces teníamos que ajustar algo o hacerlo de nuevo. Fue una maratón y estamos muy cansados, pero vemos lo que hicimos y ¡es increíble!”, resume Comb y no esconde su emoción. “Durante meses trabajamos con máscaras y trajes especiales… Apenas podíamos ver lo que hacíamos. Todo estaba cubierto de plástico”, comenta Gabriel Chicaud, ebanista del Atelier de la Boiserie, otra de las compañías que participó en la reconstrucción de este emblema de la arquitectura gótica. Su trabajo incluyó meses de lijar madera para restaurar los muebles de la sacristía. “Desarrollamos muchísima paciencia, además de precisión”, agrega mientras se detiene en la talla de un ángel para seguir con la puerta de un armario.
“En Francia no había suficientes hachas como para rehacer el techo de Notre Dame. Hubo que producirlas”
LUIS DESMONTS, CARPINTERO DE ATELIERS DESMONTS


Luis Desmonts, carpintero de Ateliers Desmonts, trabaja con la madera del techo. Un ebanista talla un querubín de madera. La fachada de Notre Dame no sufrió el fuego directamenteSimon Gautier, también ebanista de Atelier de la Boiserie, se enfoca en una mesa. Dice que lo lindo de participar de semejante obra es “descubrir cómo cada experto trabaja en lo suyo, pero de forma mancomunada”. Y asiente otro colega Jean Paul Clemanceau: “Se nota la comunión entre artistas, técnicos y profesionales. Es un gran logro llegar a Notre Dame”. Jessica Barré, una de las artistas a cargo de la restauración de los murales, también celebra lo amalgamadas que funcionaron las compañías ligadas a la pintura, Atelier Marie Parant, Atelier MCK y Atelier Mariotti. “No estamos acostumbrados a hacer tanto en tan poco tiempo, pero lo logramos. Nuestro oficio requiere observación y mucho respeto por la obra de arte”, señala la restauradora.




La reconstrucción con dorado a la hoja de una escultura angelical. Andamios en el interior de la catedral. Las obras de arte del interior de la catedral fueron restauradas en su totalidad. La restauración del techo, desde el interior, una tarea titánica. En trabajo con las gárgolas requirió muchísima periciaDe la compañía Vermorel, Thomas Girau es escultor en piedra y, mientras demuestra cómo se esculpe una gárgola, asegura que lo más difícil fue al principio, cuando no sabían si lo lograrían. “Ahora que cumplimos con el contrato, estamos felices porque para los franceses esta es ‘nuestra gran catedral’. Sabíamos que iba a ser muy duro, pero nos sentimos orgullosos porque quedó igual que antes del incendio”, celebra Girau. Acerca de la dificultad de reconstruir la aguja también coinciden en PSC, el área de Programación, Supervisión y Coordinación de Rebâtir Notre Dame de Paris. “Fue difícil instalar los andamios a más de cien metros de altura y con la catedral debajo”, señalan desde PSC. “Lidiamos con gente muy hábil e inteligente, pero con ego de artista. Tuvimos que poner orden porque somos los responsables de que el calendario se cumpla”, aseguran.
“Durante meses trabajamos con máscaras y trajes especiales… Apenas podíamos ver lo que hacíamos”
ING. VINCENT COMB, A CARGO DE UN EQUIPO DE TECHISTAS

El Ing. Vincent Comb, a cargo de un equipo de techistas, coordinó el trabajo con los arquitectos. Trajes especiales y máscaras, fundamentales para pulir la piedraLa catedral de la supervivenciaNotre Dame nació en el siglo XII, cuando París crecía alrededor de la Île de la Cité, punto estratégico sobre el río Sena en tiempos de cruzadas a Jerusalén y peregrinaciones a Santiago de Compostela. Para aglutinar semejante cantidad de fieles, en 1163, el obispo Maurice de Sully mandó a construir una catedral más espaciosa que la de Saint Étienne, del siglo VI. De estilo gótico –alta, luminosa y decorada–, tardó casi dos siglos en terminarse y tomó el nombre de “Nuestra Señora” para venerar a la Virgen María. Tuvo un primer constructor cuyo nombre se desconoce, y siguió a cargo de los maestros Jean de Chelles, Pierre de Montreuil y Jean Ravy. Por entonces, el rey Luis IX de Francia logró trasladar las reliquias de la Pasión de Cristo –la corona de espinas, una parte de la cruz y un clavo– desde Jerusalén a París, que un tiempo estuvieron en la Sainte Chapelle, pero pasaron a Notre Dame en 1806. A esa altura, la catedral había sido remodelada –con polémica– por Luis XIV, había sobrevivido a los desmanes de la Revolución Francesa de 1789, y se venía abajo por falta de interés y un ánimo renacentista creciente, que no hacía foco en lo gótico. Claro que, siempre astuto, Napoleón Bonaparte sí la elegiría para autocoronarse emperador de Francia en 1804. Dejada e ignorada, recién en 1831 recobraría valor con la publicación de la novela Notre Dame de Paris, de Victor Hugo. Entonces el Ministerio de Cultura contrató al arquitecto Eugène Emanuelle Viollet-le-Duc para su reconstrucción, que duró casi 25 años y dejó la aguja (con la corona, cruz y el gallo) como elemento sobresaliente. Renovada, sobrevivió indemne tras la invasión nazi (al igual que el resto de la ciudad) y a lo largo del siglo XX se consolidó como un hito turístico, además de religioso. La UNESCO la declaró Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1991 y, hasta el incendio de 2019, recibía 30.000 visitantes por día.
Las gárgolas, los arcos y las ornamentas de los muros de la catedral requirieron de la expertise de los escultoresLos 2.064 días de cierre Sin una conclusión judicial definitiva acerca de la causa del incendio del 15 de abril 2019, sí hay certeza de que las llamas empezaron en el techo, durante una restauración de rutina. La destrucción fue total en dos tercios del techo de roble y plomo, y en la aguja de Viollet-le-Duc; y parcial, en buena parte de la catedral. Se salvaron el frente con las dos torres –repletas de rosetones y gárgolas–, el Gran Órgano, la imagen de la Virgen de París, las estatuas de bronce de los 12 apóstoles, entre otras obras de arte y reliquias, como la Corona de Espinas, la madera y el clavo de la Cruz. La reconstrucción fue impulsada por el presidente Emmanuel Macron, quien designó al general Jean-Louis Georgelin al frente de la tarea, en coordinación con la organización Rebâtir Notre Dame de Paris. Sorpresivamente, Georgelin, de 74 años, murió al caer de una montaña mientras hacía senderismo por los Pirineos. Lo reemplazó el ingeniero Philippe Jost, quien trabajaba en su equipo y hoy es presidente de Rebâtir Notre Dame de Paris.

El techo y la bóveda de la catedral fueron devastados por el incendio. Las gárgolas, los arcos y las ornamentas de los muros de la catedral requirieron de la expertise de los escultoresA principios de 2020, la organización se enfocó en una reconstrucción idéntica de la catedral medieval: en piedra caliza, techo de roble y plomo. Hasta el verano agosto de 2021, las tareas consistieron en retirar y analizar los restos del incendio, además de asegurar el espacio. Luego se desmanteló el Gran Órgano, y a partir de 2022 se limpiaron paredes y esculturas. Porque no todo se incendió, pero todo necesitaba restauración. En ese momento entraron en acción los maestros vidrieros, para dejar a punto los vitrales; y los pintores, en los murales. 2023 fue el año más frenético, con la colocación de las vigas en el techo, el esculpido de muchas imágenes (con un taller montado especialmente dentro de la catedral), el arreglo de la carpintería, y, en diciembre, estuvo lista la aguja, con toda su simbología: la corona, la cruz y el gallo (con las reliquias de San Denis, Santa Genoveva y una espina de la corona de Cristo). 2024, en tanto, sirvió para terminar el soporte de vigas de roble de la nave central y el coro, la cobertura y los adornos de plomo, recolocar las ocho campanas y el Gran Órgano e instalar de nuevo el circuito eléctrico con un novedoso sistema contra incendios. El fin de semana del 7 y 8 de diciembre, Notre Dame se reinaugura con ceremonias y misas solemnes. En los días subsiguientes estará permitido el acceso al público en general, que seguirá siendo gratuito, al igual que antes del incendio. La novedad es que, para evitar largas filas, ahora se requiere reserva obligatoria, a través de la web de la catedral y por un sistema que ya está disponible. Así, radiante y fortalecida, Notre Dame reabre sus puertas para recibir peregrinos del mundo entero y, una vez más, dar una lección de poderío francés, con su gallo de la fleche erguido y triunfante.
DATOS ÚTILES
Notre Dame. 6 Parvis Notre-Dame, Place Jean-Paul II.
Para reservas: WWW.NOTREDAMEDEPARIS.FR/EN
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.