martes, 25 de julio de 2023

Estefanía Banini...EMBLEMA DE LA SELECCIÓN ARGENTINA DE FÚTBOL


Estefanía Banini
“Faltan mujeres en los lugares donde se toman las decisiones”


Texto de Fabiana Scherer // Fotos: Ignacio Coló
A ciegas. Sabía lo que quería, estaba segura y echó a andar a pesar de las puertas que se cerraban, de los prejuicios y las palabras hirientes. “Yo he hecho un camino a ciegas. No tenía una referente a la que seguir. No sabía cuál era el camino que había que hacer”, reconoce Estefanía Banini, de 33 años, la jugadora emblema de la Selección Argentina que enfrentará el lunes a Italia, en la fase grupos del Mundial de Fútbol Femenino 2023 [se disputa hasta el 20 de agosto en Australia y Nueva Zelanda]. Para la mendocina que lleva el 22 en su espalda este es su segundo mundial, tras su paso por el de Francia 2019. “Orgullosa y feliz de representar el país, de llevar la albiceleste”, dice expectante y consciente de la fiebre mundialista, la que desde hace siete meses se respira en cada rincón del país y en buena parte del mundo tras la conquista de la tercera estrella en Qatar. “Nosotras vamos a hacer otra historia, estamos empezando nuestro proceso, lejos del masculino. Me encanta que la gente se ilusione porque nosotras, te aseguro, vamos a dejar el alma en cada partido”. Es invierno, pero el sol se hace sentir como si se hubiera equivocado de estación y los ojos claros de Estefanía se entrecierran, no resisten el brillo. Cambia de lugar, de pose para la cámara, juega con la pelota, sonríe. El escenario es el predio que la Asociación de Futbol Argentino (AFA) tiene en Ezeiza, días antes de la partida a Oceanía. “Siendo realistas, no estamos al nivel de las potencias, pero sí tenemos otra picardía. Nuestra selección es distinta a las demás, es verdad. Estamos lejos de las otras, pero le vamos a competir”, asegura Banini, ya resguardada del sol en el comedor del predio. El lugar está casi vacío. En una de las mesas se ve al entrenador Germán Portanova con parte del equipo técnico del conjunto femenino. “Un gran sueño sería pasar la primera fase, ya que Argentina nunca ganó un partido en un Mundial. Vamos a hacer nuestro juego, crear situaciones y darle esa identidad que caracteriza al fútbol argentino: mucha gambeta. Nuestra intención es seguir creciendo, dejar una marca que pueda allanar el camino para las chicas que vendrán después, que son muchas”. Tras conseguir el tercer puesto en la Copa América 2022, la Selección Argentina logró la clasificación directa al Mundial de Australia-Nueva Zelanda 2023. Esta será la cuarta participación del equipo albiceleste en un Mundial femenino. Anteriormente y con la dirección de Carlos Borrello lo hizo en Estados Unidos 2003; China 2007 y Francia 2019 [Argentina jugó en México, en 1971, en el hoy llamado Mundial olvidado]. Dispuesta a dejarlo todo en la cancha, Banini insiste en marcar las diferencias entre el seleccionado masculino y femenino. El equipo intentará pasar la primera ronda. “Las realidades son otras y está bueno que la gente entienda que para nosotras el triunfo es jugar bien –describe la jugadora del Atlético de Madrid –. Obviamente queremos ganar, eso está más que claro, pero también sabemos que jugar bien es un triunfo, aunque perdamos. Nuestro camino va por otro lado, porque los recorridos son diferentes. Queremos que la selección femenina tenga una identidad, más allá de los resultados”. –En tiempos de exitismo puede resultar utópico decir “más allá de los resultados”, porque la presión se hace sentir. –Sí, pero no podemos decir que si no se gana se fracasa. Buscamos que la gente entienda, que sea consciente, como te decía, de que nosotras no vamos a ir a ganar el Mundial, ojalá fuese así, pero estamos muy lejos de las potencias y lo sabemos. Yo soy muy competitiva, quiero ganar todo y a todos, pero sé dónde estoy parada y por ahí duele decir: “bueno, para nosotras ahora es importante ganar un partido”, cuando para ellos lo importante era ganar el Mundial. Jugar bien no es un fracaso. Nuestro objetivo es otro. –¿Cuál es? –Achicar la brecha con los equipos que nos llevan mucha ventaja. El fútbol femenino en la Argentina está empezando a transitar el camino profesional. Para que consiga ser una potencia requiere de un trabajo a largo plazo, trazar un camino para el futuro de las chicas, para las generaciones que vienen. Ese, claramente es nuestro objetivo. –Hoy las jugadoras que se inician no tienen que hacer un recorrido a ciegas, tienen referentes, vos sos una de ellas. –Es muy importante saber que se puede, tener referentes donde reflejarse, conocer las historias. Todavía falta y mucho, el fútbol femenino argentino está muy lejos de las potencias, en nivel y también en infraestructura.La jugadora del Atlético de Madrid es una de las figuras del equipo que debuta en las próximas horas
En Mendoza, frente al televisor, Estefanía [nació el 21 de junio de 1990] se dejaba deslumbrar por la destreza y la creatividad de Pablo Aimar y Ariel Ortega, le atraía el juego de ambos, esos enganches desequilibrantes. “No fue fácil, nada fácil –asegura la mediocampista–. Mi familia me propuso jugar al vóley, al hockey, al básquet. Yo decía que no, que quería hacer fútbol. No entendía por qué me decían que hiciera otros deportes, si lo mío era el fútbol. Lo tenía clarísimo. Al comienzo les chocó, mi mamá y mi papá [Elizabeth, profesora de inglés, y Tito, comerciante] buscaban cuidarme. Para ellos también fue difícil, pero decidieron apoyarme y acompañarme todos estos años. En ese entonces, no se veían mujeres jugando a la pelota en los clubes. Había muchos prejuicios, discriminación. La sociedad no estaba preparada para que una mujer hiciera un deporte que, supuestamente, era sólo para que lo jugaran los hombres. No estaba bien visto. Mi familia tampoco estaba preparada, pero acompañaron. Yo estaba segura de lo que quería”. –“Hay imágenes que no se borran”, comentaste en una oportunidad. –Es que siempre nos íbamos con un “no”. Con mi mamá salíamos a buscar un club y le decían que no, porque era una nena. Los ojos de mi mamá llenos de tristeza no me los olvido más. La desilusión era muy grande para todos. Fue el Club Cementista, el de los colores verdes y amarillos, en el departamento de Las Heras, en su Mendoza natal el que dijo sí. Eduardo Perico Pérez le dio la chance. Estefanía, con 7 años, era la única nena en el club. “Sus padres buscaban un lugar que la aceptara y ella pudiera cumplir su sueño, que era jugar a la pelota –recordó el entrenador en una entrevista a Género, deporte y comunicación–. En ese momento teníamos varones solamente y la incluimos en el grupo. Hoy son sus amigos de la vida. Mi rol fue un poco poder alimentar y sostener ese sueño que lo tuvo desde chiquitita, con su gran talento. Ella todo lo hacía con las categorías masculinas de fútbol de salón, no había nada para el femenino”. La Enana, como le dicen, destaca el apoyo, el cuidado del profe Perico, quien le dio las palabras justas, en el momento clave para que ni ella ni su familia bajaran los brazos. “Cada vez que vuelvo a Mendoza pasó por el club, intento hacerlo, está cerca de casa. Me gusta ver cómo ahora hay muchísimas chicas, varias categorías de niñas. Es muy emocionante ver el cambio, pensar que cuando yo empecé era la única mujer”. –¿Jugar con varones te ayudó a formarte? –Fue un desafío. La realidad es que los hombres tienen más fuerza y velocidad. El profe me protegía mucho. Él me enseñó cómo trabar y disputar la pelota sin exponerme, para no salir lastimada. Jugar y pensar, esa era la clave. –El fútbol infantil es complejo, sobre todo por las presiones de los propios entrenadores y la de los padres que ejercen sobre sus hijos. –Sí, yo tuve que romper muchas barreras, era la única mujer en el equipo, en la liga. En los partidos se escuchaba: “¡¿Cómo una mujer te va la va a sacar?!”, “No seas maricón”, “Pégale”, “Déjala afuera”. Muchos se resistían a que jugara. Mis padres tuvieron que firmar ante un escribano una nota que decía que ellos se hacían responsables por si me pasaba algo, cualquier cosa. –¿Alguna vez se quejaron tus compañeros o rivales de otros clubes? –Nunca sentí esa discriminación con mis pares. Las quejas eran de los adultos, de los padres de los chicos.Banini anunció que dejará la selección después del Mundial
A los 16 años, Estefanía llegó a la cancha grande, la de once, de la mano de Las Pumas, otro club mendocino, en un equipo de mujeres. Su gambeta llamó la atención del DT Carlos Borello, que la convocó para que sea parte del Sub20 de la Selección Argentina y su mayor sueño comenzó a hacerse realidad. Sin jugar profesionalmente en ningún club argentino, Banini debutó con la albiceleste en la Copa Bicentenario de Chile 2010, el 15 de enero, ante Colombia. En marzo, de ese mismo año participó en la Copa América sub-20 y en noviembre, en la Copa América con la selección mayor. Frente a Bolivia, marcó su primer gol internacional. Su paso por la selección la colocó en el radar y llegó la propuesta que marcaría el rumbo, no aquí en el país, porque en aquellos años el fútbol profesional en la Argentina todavía era un “deseo”. “Estaba trabajando en un quiosco, frente a un parque, en Mendoza, cuando me llamó por teléfono el entrenador de Colo-Colo [equipo chileno] –cuenta–.Le dije que sí, sin haber hablado con mi mamá y mi papá”. Viajó con sus padres para confirmar que todo lo que estaba sucediendo fuera real. Dejó la carrera de profesorado de gimnasia y, en 2011, se instaló en Santiago de Chile. “Me hubiera encantado jugar acá y no tener que despegarme de mi familia, de mi cultura, de mis costumbres –señala al recordar aquel día que salió de país para jugar profesionalmente –. Fue una experiencia hermosa. Teníamos un técnico que nos cuidaba a todas [José Letelier]. Siempre digo lo importante que es estar acompañada. Mis padres lo hicieron y aceptaron que me fuera. Tuve compañeras que por distintas razones no lo pudieron hacer –reflexiona–. Estar en diferentes lugares, jugar fuera del país me ayudó bastante a ver el fútbol con otra perspectiva”. En Colo-Colo ganó ocho torneos locales y la Copa Libertadores, en 2012. Fue un momento intenso, cargado de desafíos. Con la selección argentina volvió a ponerse la camiseta en los Juegos Suramericanos y en la Copa América de 2014. En los Suramericanos, Estefanía brilló y la celeste y blanca se consagró campeona. –Fue por esa época que te apodaron “La Messi” -Sí, en algunos diarios, medios me llamaron así. Decían que mi juego se parecía al de Messi. Llevaba la 10 y empezaron a poner “La Messi del fútbol femenino”. –¿Te molestaba que te llamaran así? –Me sentía orgullosa que me compararan con el mejor del mundo. A Messi le pasó también que lo comparaban con Maradona. Me parece que ya es hora de reconocer a los jugadores y valorarlos por lo que son. Me gustaría que a nosotras nos conozcan, que sepan quién soy, quiénes somos, sin la necesidad de compararnos. Darle identidad a nuestro juego. Esto de la comparación tiene que ver con que se conoce más a los jugadores de la liga masculina. Tienen más difusión en los medios, se le ha hecho un seguimiento. No creo que muchos sepan donde jugué todos estos años, con quiénes competí, qué gané. Si yo digo Messi, Di Maria…saben bien de quién hablamos. El fútbol femenino poco a poco está haciéndose un lugar. Era hora, tras el buen desempeño en Colo-Colo y en los Suramericanos que Banini se probase en una liga más competitiva. Dejó el equipo chileno por el estadounidense Washington Spirit. El 11 de abril de 2015 hizo su debut. A los pocos meses, en mayo, dejó las canchas por una lesión en la rodilla derecha. La revancha se le dio pronto. En 2016, vivió su mejor año en los Estados Unidos: fue la máxima goleadora del equipo que se coronó subcampeón. Luego pasó por el Valencia Club de Fútbol (temporada 2016-2017), en España, retornó a los Estados Unidos –donde jugó 12 partidos en Washington Spirit– y al final de la temporada fue cedida al Levante, otro club de la ciudad valenciana. Antes del pase, volvió jugar futsal: lo hizo para el Campeonato Mundial que se realizó en noviembre de 2017 y en el que Argentina obtuvo el segundo puesto. Un año después, disputó la Copa América con la selección de fútbol femenino. El equipo se presentó al certamen con sólo una semana de preparación y sin haber jugado amistosos previos. La clasificación al Mundial corrió peligro. Fue en este torneo en el que las jugadoras pidieron ser escuchadas. La imagen del equipo imitando al Topo Gigio se viralizó y expuso la situación que atravesaba la selección femenina. Luego de quedarse con el tercer puesto, el conjunto dirigido por Borrello jugó el repechaje contra Panamá y clasificó al Mundial Francia 2019, escenario consagratorio para Banini, que fue capitana, y para el plantel que obtuvo los primeros puntos de la Selección Argentina Femenina de Fútbol en la historia de los Mundiales FIFA.Estefanía debutó en la selección mayor en 2010, durante la Copa América de Chile
Después del paso por Francia 2019, Banini y otras jugadoras pidieron la renuncia del cuerpo técnico encabezado por Carlos Borrello, lo que le valió a la mendocina no ser convocada para representar el país durante tres años. ¡Ni descanso, ni lesiones, ni permisos de mi club!! ¡Ganas sobran de estar en la selección! ¡Desde los 5 años entrenando para defender la celeste y blanca! ¡Luchando desde mi lugar la igualdad sin discriminaciones! El cuerpo técnico decidió dejarme afuera. ¡Ellos, que son los únicos que cobran, ellos que por tener diferencias han decidido darle un punto final a mi sueño de defender a la más linda! El motivo de esto es muy simple: se habló con todo el equipo que viajó al mundial ya que pensamos que ellos no están a la altura de lo que pretendemos. ¡Queremos el crecimiento real del fútbol femenino, queremos estar a la altura de las potencias! ¡Queremos personas capacitadas con experiencia suficiente para aprender de ellos y no que al salir a jugar nos digan “nos defendemos porque no me quiero comer 11 de nuevo”! Ejemplos como ese sobran y ¡son lamentables! Lágrimas en los ojos y el corazón roto, pero siempre con la frente en alta y tranquila de haber sido consecuente con lo que dije en esa charla (…). Voy a seguir luchando porque te amo. ¡VAMOS ARGENTINA, VAMOS MI SELECCIÓN!”, escribió la mediocampista en su cuenta de Instagram cuando no fue convocada a los Juegos Panamericanos de Lima 2019. “Dije en su momento lo que tenía que decir y tengo la tranquilidad de haber sido consecuente –comenta–. Eran necesarios los cambios para seguir creciendo. Era capitana, no podía no decir nada, la selección necesitaba tener su juego y no sólo defender, meternos atrás. Hice lo que sentía, lo que tenía que hacer [Ruth Bravo, Belén Potassa y Florencia Bonsegundo fueron las otras jugadoras apartadas].” Luego de tres años en el Levante y de jugar una Champions League, Estefanía firmó con el Atlético de Madrid el 7 de julio de 2021. Veinte días después, Germán Portanova asumió el rol de director técnico de la selección y la posibilidad de volver a ver Banini con la camiseta argentina entusiasmó a los amantes del fútbol. La convocatoria se hizo esperar. En octubre, sufrió una lesión por la que tuvo que someterse a una operación en el menisco interno de la rodilla derecha. No fueron tiempos fáciles, por lo que el reconocimiento para integrar el XI ideal de la FIFA, a comienzos de 2022, fue un mimo que llegó en el momento justo. “Sí, es así, llegó en el momento justo porque la pasé mal. No sólo por la lesión. Fueron años difíciles”. El no llamado de la selección la entristecía, la frase “nadie es profeta en su tierra” parecía hacerse piel en el caso de Banini, hasta que el 28 de marzo de 2022 se oficializó la lista de la selección para jugar dos amistosos ante Chile. Ya sin la 10, pisó la cancha con la 22 en la espalda y la esperanza de sellar su regreso camino al Mundial. En Colombia, jugó la Copa América y Argentina consiguió el tercer puesto y la clasificación al Mundial 2023. “Siento un orgullo enorme, es mi segundo Mundial, tengo más experiencia y como te decía antes, buscamos dejar un camino, una identidad. Toda esta previa la estoy disfrutando”. La mendocina está atravesando uno de sus mejores momentos profesionales. Con la casaca del Atlético Madrid, el 29 de mayo pasado, hizo historia. En el ángulo izquierdo del arco del Real Madrid, clavó el tanto que consiguió la prórroga para luego coronarse en los penales con la Copa de la Reina. “Estoy muy feliz de la manera en la que se dio. Se me sale el corazón del pecho, estoy muy emocionada y orgullosa de lo que el equipo logró, fue maravilloso para cerrar una temporada que por momentos fue dura. El técnico [Manolo Cano] me hizo crecer mucho, me puso en el lugar que le sirvió al equipo, a mis compañeras. Me gustan los equipos que te dan oportunidades, que apuestan por el fútbol femenino”. Banini renovó contrato con el club hasta el 30 de junio de 2024. –Nunca jugaste en un equipo de Primera División de la Argentina, ¿te gustaría? –Sí, me gustaría terminar mi carrera en la Argentina. –¿Tenés algún club en mente? –Me interesan los clubes que apuestan por el femenino, los que quieren una liga más organizada, profesional, que permitan a las jugadoras dedicarse el cien por ciento al fútbol. –El año pasado conseguiste el título de entrenadora [realizó el curso en la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino]. ¿El paso siguiente es la dirección técnica? –Siempre tuve en mente estar ligada al campo de juego, al fútbol femenino, peleando por el fútbol femenino. Empecé también a hacer el curso en la UEFA [Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol]. Mi idea siempre fue formarme en cuestiones como la preparación física y estar lo más cerca posible del fútbol, no quiero separarme de la cancha, quiero estar cerca de la pelota, de las jugadoras, pero también desde otro lugar, desde una posición en la que pueda tomar decisiones. Creo que todavía faltan muchas mujeres en los lugares donde se toman decisiones y espero que pronto eso vaya cambiando. Sueño con eso, con poder aportar ideas, con tomar decisiones que puedan generar un cambio real. Quiero que las cosas mejoren. Todos estos años vi tanto talento desperdiciado. Es momento de darle un giro a esto, que las pibas puedan jugar, crecer. Pensar en el fútbol argentino como algo federal. La mayoría de las jugadoras que son de distintas provincias para seguir avanzando tienen que venir a Buenos Aires. Pero no sólo se trata de eso, de venir, de vivir sola, del acompañamiento. Hay que hablar de la importancia de la alimentación, del descanso, de la educación, de la salud mental que es, te diría, hasta más importante que la preparación física. La salud mental es una pata fundamental y hoy, en los principales clubes se trabaja fuertemente. En el fútbol son muchas las presiones. Hay gente que opina desde el desconocimiento y otra que sólo quieren lastimar. –¿Este va a ser el “último baile”con la Selección? –Sí, soy de la generación que sufrió muchas lesiones. Quiero retirarme de la selección dando lo mejor de mí. Después me tocará seguir aportando desde otro lugar. Quiero disfrutar del presente, de los partidos que se vienen. El debut de la albiceleste será en la madrugada del lunes, a las 3, ante Italia. El jueves 27, a las 21, se enfrentará a Sudáfrica y el 3 de agosto, a las 3, se verá las caras con Suecia, el rival más poderoso. “Jugar un Mundial es lo más lindo que te puede pasar. Soñé de niña que lo haría y acá estoy. Para mí es un sueño hecho realidad”.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.