Juan Grabois. La campaña militante que desafía a Massa y tiene el aval de Cristina
El dirigente social y líder de Patria Grande afirma que su objetivo es “condicionar” la agenda del ministro de Economía; busca fondos de manera artesanal y denunció censura
Jaime Rosemberg
Recorrida y sonrisas compartidas en Berisso junto al gobernador Axel Kicillof. Abrazos con las camporistas Anabel Fernández Sagasti en Mendoza y Mayra Mendoza en Quilmes. Encuentro “respetuoso” con la cúpula cegetista, sin chicanas a la vista.
Lejos de la exposición mediática constante de su competidor directo, el candidato “de síntesis” Sergio Massa, Juan Grabois coleccionó en los últimos días fotos sugestivas de su campaña “con fuerte contenido militante”, y que cerca suyo se resisten a calificar de “testimonial”.
Sin fondos “de millonarios” ni aparato político a disposición, y a la caza de votos desencantados del kirchnerismo de paladar negro, Grabois rivaliza con Massa y lo desafía en lo discursivo a través de una agenda muy distante de la del ministro de Economía. Todo, claro, con el tácito aval de la vicepresidenta Cristina Kirchner, quien habilitó y habilita a Grabois para jugar en una interna presidencial a la que cerca del líder de Patria Grande ven como una pelea “con la cancha inclinada” en favor del tigrense. “Todos se quieren sacar la foto con Juan”, alardean cerca de Grabois, en referencia a la militancia kirchnerista.
“Juan no se calla, no es careta y solo rinde cuentas con el pueblo. Tiene la valentía de plantarse a los poderosos que nos enseñó Cristina”, reza el texto inicial en el sitio web de Patria Grande (partido y sostén institucional de Grabois). En ese texto, con una clara diferenciación con Massa, aparece el pedido de aporte económico para solventar los gastos de campaña, a tono con el lema de Grabois: “Plata y miedo nunca tuvimos”.
“Los análisis hablan de Juan buscando el voto del kirchnerismo duro. Y nosotros decimos que, además de eso, hay mucho voto bronca, el voto enojado y si se quiere “anticasta”, un punto de contacto con (Javier) Milei que nosotros traemos para sumar”, analizan en el comando de campaña de Grabois, que coordina el diputado nacional Itai Hagman, e integran la legisladora porteña Ofelia Fernández; los también diputados nacionales Natalio Zaracho y Federico Fagioli, y la candidata a vicepresidenta Paula Abal Medina. “La pelea contra el FMI, la defensa de los recursos naturales, la mejor distribución del ingreso son todos valores que comparte no solo La Cámpora, sino también Cristina. Y con Juan como candidato logramos que esa agenda esté dentro de la discusión interna y no afuera”, afirma Hagman a la nacion, como modo de justificar que Grabois –a diferencia de Daniel Scioli o Eduardo “Wado” de Pedro-– sí fue autorizado a competir, aunque comparte el resto de las boletas (candidatos a gobernador, legisladores, intendentes) con el ministro de Economía.
En las filas de Massa y su compañero de fórmula, el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, no se muestran preocupados. “Tienen mucha voluntad, pero no mueven el amperímetro”, comentan cerca de ambos dirigentes, convencidos de que la diferencia a favor de Massa, que hoy marcan la mayoría de las encuestas, será clara y contundente. “No nos ven venir”, retrucó con ironía Grabois en declaraciones a Radio Con Vos, el miércoles.
En esa entrevista, además de decir que “le gustaría” debatir con su rival interno, Grabois afirmó que, en un encuentro cara a cara, planteó a Massa “diferenciación sin agresión personal, y un mínimo fair play, que no sé si está cumpliendo”.
¿A qué se refería? Cerca del líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) afirman, por lo bajo, que en los sitios oficiales de Unión por la Patria solo se publicitan las actividades de Massa, aunque afirman: “Sabemos cómo son las reglas de juego, no nos quejamos y la peleamos”.
El viernes, Grabois fue más allá: dijo que en el canal oficialista C5N lo “censuran”, aunque desde la emisora lo negaron públicamente.
¿Y Cristina Kirchner, que se fotografió varias veces con Massa y explicitó su apoyo? “A Cristina más no le podemos pedir, si estamos compitiendo es porque ella quiso que hubiera PASO”, sostienen desde el armado de Grabois, siempre alineados con la vicepresidenta.
Campaña artesanal
En el entorno de Grabois están exultantes. Hablan de un “entusiasmo desbordante” en torno de la candidatura del dirigente social, y afirman que los grupos de WhatsApp formados al inicio de la campaña –luego de la afiebrada búsqueda de avales en 24 horas– permitieron incorporar “muchísima gente suelta”. En su faceta “rockstar”, Grabois recorre durante la semana distintas localidades del conurbano y reserva los fines de semana para visitar alguna provincia. Todo combinado con una intensa agenda de medios nacionales y locales, y una intensa campaña en las redes sociales, en las cuales abundan las críticas a Massa y que cerca del candidato atribuyen a la “creatividad popular”, sin freno ni censura.
“Hay mucho más circulando que lo que armamos nosotros, una creatividad popular alucinante, con jingles, canciones, afiches propios, videos, recortes, viene con mucha creatividad la campaña”, se alegran desde la autodenominada “comunidad Juan 23”, aunque sin hacerse cargo de videos en los que Grabois caracteriza –recorte mediante– a Massa como “panqueque”, o donde se sugiere que Cristina Kirchner votará por él –y no por Massa– en la interna del 13 de agosto.
El domingo pasado, Grabois festejó el triunfo sorpresivo del rosarino Juan Monteverde en las PASO para la intendencia de Rosario, frente al peronista Roberto Sukerman, cercano a Rossi. Un antecedente que alienta a sus seguidores en la búsqueda del “milagro” mayor.
“Si nos toca este año, a nuestra generación, a los que estamos hechos de esta madera, a los que salimos del barro, nos va a tocar la oportunidad de hacer en la Argentina todo lo que falta, y de revertir el daño que nos han hecho los que desprecian a nuestro pueblo”, dijo Grabois en Mercedes, junto al intendente Juan Ustarroz y al lado de Fernanda Miño, militante de su espacio y titular del Registro de Barrios Populares (Renabap), que manejó y maneja fondos millonarios desde la estructura del Ministerio de Desarrollo Social para planes de mejoras de vivienda y mejoras en barrios postergados.
“Lo vamos a condicionar, porque la gente lo va a condicionar”, afirmó Grabois esta semana, a modo de ruidoso desafío a su rival por la candidatura presidencial.
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Massa mide menos que los intendentes y hay preocupación en el PJ
Los jefes comunales del peronismo apuestan a una campaña vecinalista ante la falta de despegue del candidato presidencial
Maia Jastreblansky
Quedan tres semanas hasta las PASO y varios intendentes del conurbano que van por su reelección están preocupados. Sergio Massa mide, en prácticamente todos los sondeos que los jefes comunales encargan, sensiblemente menos que el potencial electoral que ellos tienen como candidatos locales. Muchos esperaban un despegue del ministro de Economía que por ahora no se verifica de forma potente. Por eso temen que el efecto arrastre no les permita revalidar en sus comarcas, sobre todo si se instala un clima adverso entre las primarias de agosto y las generales de octubre.
“Hoy la boleta de arriba es un lastre. Hay que ver si los intendentes somos una boya marina que se mantiene a flote o una boya de pesca que se sumerge en el agua”, ilustró un intendente de la primera sección electoral. Ese jefe comunal prácticamente escondió el logo de Unión por la Patria en sus spots de campaña. “Hay que buscarlo como en los libros de Dónde está Wally”, ironizó.
Un consultor que hace habitualmente trabajos en la provincia de Buenos Aires dijo “Hay casos de intendentes que tienen un potencial electoral del 55%, pero que con el arrastre nacional quedan en 30%. Massa está creciendo, retiene el voto de Cristina y un poco más, pero hoy ronda el 25% en la provincia. Es un crecimiento lento, como si la carrera fuera a las generales de octubre y no fuera decisiva en tres semanas”.
Con este panorama, varios intendentes (sobre todo en la primera sección electoral) están lanzados a una campaña prácticamente vecinalista, que pone el acento en los logros locales. Para las PASO, ninguno llega a plantear una solución extrema como el reparto de la boleta cortada, solo con su cara. Pero sí hacen piezas publicitarias sin alusiones a la cuestión nacional, y se cuidan en el mano a mano con los votantes. “Si los vecinos nos dicen que no llegan a fin de mes, les decimos que tienen razón, no les podemos decir otra cosa”, acotan en otro municipio de esa sección. La última encuesta que recibieron allí –a escala local– arroja que Massa está en torno a los 30 puntos y Juan Grabois, cerca del 5%.
En la tercera sección electoral, principal proveedora de votos del peronismo y donde se espera la mejor performance de la fórmula de Unión por la Patria, son más cautos a la hora de desentenderse de Massa o de Axel Kicillof. Intendentes como Jorge Ferraresi (Avellaneda) o Fernando Espinoza (La Matanza) difícilmente hagan una campaña despegados de las figuras de los tramos superiores de la boleta. “La clave de esta elección es cómo los intendentes fidelizamos el voto peronista”, dice un jefe comunal de esa sección Todos los “barones” del conurbano coinciden que esta es una elección donde se empujará “de abajo hacia arriba”.
El ausentismo
Tanto en el búnker de Unión por la Patria como en los comandos municipales temen que haya un fenómeno de ausentismo del votante peronista. “La situación nacional nos tira para abajo por el peronista disgustado que directamente se queda en su casa y no va a votar”, comentan cerca de otro intendente de la tercera.
El cálculo, a partir de una serie histórica, que hacen en el peronismo bonaerense es que si en La Matanza no se llega al 55%, difícilmente se gane la provincia de Buenos Aires, y, por lo tanto, la elección nacional quedaría seriamente comprometida. En un municipio de la tercera sección electoral, una encuesta encargada la semana pasada por un intendente a una consultora de primera línea arrojó 36 puntos para Massa a nivel local, mientras que el jefe comunal tiene un 60% de aprobación.
“Todos pensamos que Massa iba a tener un despegue, pero todavía no lo vemos. Está creciendo, pero es lento”, dijo el intendente de ese distrito
En el caso de Kicillof, algunos intendentes lo ubican por encima de Massa y otros por debajo, siempre alrededor de los 30 puntos. “Vemos una preocupación por el tema de la inseguridad que no encuentra respuestas en la gestión provincial”, dice un intendente de la tercera.
A ese panorama se suma además que en muchos municipios importantes se están jugando encarnizadas internas dentro del peronismo.
Días atrás Espinoza le habría hecho saber a Massa que si se sacaba una foto con su adversaria, la dirigente del Movimiento Evita Patricia Cubría, él haría las inauguraciones de las obras nacionales sin el candidato presidencial.
“El día después de las PASO la parte que pierda no va a movilizar ni llamar a votar y eso es conflictivo para las generales en este contexto de escasez”, opinó una fuente del peronismo bonaerense. Y agregó: “Las internas, si son muy duras, hoy son un problema”.
Un intendente advirtió: “Ahora no vamos a hacer una campaña en contra de la fórmula nacional. Lo que vamos a hacer es una campaña local y pedirles a los vecinos que voten la boleta completa. Después de las PASO, empieza otro partido”
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