Déficit de atención. El largo camino de las familias para llegar al diagnóstico de sus hijos
El trastorno de déficit atencional con o sin hiperactividad es una afección que involucra a alrededor del 5% de los chicos; los primeros síntomas se manifiestan en la infancia
E. Himitian y A. Horvat
No es fácil llegar al diagnóstico. Es un largo derrotero de consultas con pediatras, psicólogos y psicopedagogas. De mucho dolor por no entender qué les estaba pasando a sus hijos. De recibir notas rojas en los cuadernos, mensajes en los que se les pedía que hablaran en casa de los problemas de conducta que, años después, supieron que tenían que ver con el trastorno de déficit atencional con o sin hiperactividad. El TDAH está definido en el manual de psiquiatría de Estados Unidos, y en la Argentina carece de una ley específica, aunque se sabe que involucra a alrededor del 5% de los chicos.
Texto
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo con el que se nace y con el que se transita la vida. Afecta la corteza prefrontal del cerebro, que define las funciones ejecutivas. Es una falla en la neurotransmisión y dificulta cuestiones tan básicas como la capacidad de concentrarse en una tarea, distinguir cuál de todos los estímulos es el más relevante, poner manos a la obra en el momento y tiempo indicados y poder controlar los impulsos, entre otras cuestiones. Lo puede diagnosticar un neurólogo, un pediatra del desarrollo o un psiquiatra, y requiere una evaluación neuropsicológica, un test estandarizado y universal, que cuesta unos 55.000 pesos. No se puede determinar por una imagen o un análisis. No se sabe por qué se produce.
Como se hace evidente en el colegio, conlleva un derrotero de consultas con especialistas de la psicología que no pueden diagnosticarlo. No es un problema de límites, de autonomía, de vínculos o de aprendizaje. Es | Foto un trastorno que a nivel neurológico está afectando el cerebro y dificulta que tenga los mismos hábitos y conductas que otros chicos.
Andrea Abadi, directora del departamento infanto-juvenil del Ineco, describe que el TDAH es un trastorno de origen neurobiológico. Son genes que se heredan y que por cuestiones difíciles de precisar se activan en algunos individuos. “La prevalencia del déficit de atención es del 5 al 7 por ciento de la población. Es un trastorno que va a atravesar toda la vida del individuo, pero si lo trata de la manera correcta podrá tener una vida sin que esto sea un problema”, argumenta Abadi.
La especialista señala que se trata de una vulnerabilidad genética por la cual se generarán alteraciones dentro de circuitos biológicos que determinan la atención. Sin embargo, resalta que el TDAH es mucho más que un trastorno atencional: es, además, una dificultad que abarca la capacidad de organización, planificación, de regulación de las emociones y la conducta.
“Como madre te desesperás. Googleás, hablás con otras mamás y todo te indica esto. Pero el pediatra o el colegio dicen que no, que hay que esperar. La gente opina, te dice ‘cuidado que hay mucho sobrediagnóstico, que a los chicos se los quiere medicar’ y nada más lejos de la realidad”, apunta Mariel Giordanino, creadora de Familias Leonas, una ONG que agrupa a familias con hijos con este diagnóstico.
Mariel y Gabriel, su hijo de 16, hicieron este recorrido en un momento en el que se hablaba poco de este TDAH. Hoy Gabriel asiste a una secundaria en Parque Chas, a la que va todos los días en bicicleta, y lleva una vida fluida. Tiene amigos y pide la tarea cuando no llega a terminar.
Si bien los primeros síntomas se manifiestan a una edad muy temprana, los especialistas indican que se debe esperar, al menos, hasta los 6 años para diagnosticarlo, porque esa es la edad a la que los niños se estabilizan y son más homogéneos.
“Cuando un niño llega a los 6 años y tiene que concentrarse y regular su conducta es cuando se empieza a poner de manifiesto. Pero para que uno hable de déficit de atención debe haber un compromiso en varias áreas de la vida, si le va mal en la escuela no es indicio suficiente para sospechar”, sostiene Abadi.
Otras patologías
Si bien los especialistas coinciden en que el TDAH es un diagnóstico clínico, en primera instancia es necesario despejar el campo para descartar otros déficits que no tengan que ver con la atención, como un déficit de aprendizaje, problemas de vista, de audición o cuestiones emocionales, como depresión o ansiedad. Aunque, advierte Abadi, lo complejo es que el TDAH, a su vez, suele convivir con otras patologías que, muchas veces, son producto del mismo trastorno.
“Es importante hacer una evaluación neuropsicológica, psicológica o psicopedagógica, una evaluación a nivel de sangre para descartar hipotiroidismo y, a veces, se indica un estudio de sueño porque los chicos pueden tener microapneas y no descansar bien”, recomienda Abadi.
“El diagnóstico del TDAH es muy discutido desde distintas teorías psicológicas, psicodinámicas y psiquiátricas y conlleva controversias de la terapéutica a implementar. Para el tratamiento debe considerarse la presencia de un equipo interdisciplinario para los aportes y criterios que cada saber implica y no solo el criterio farmacológico”, agrega Gustavo Finvarb, jefe de la unidad de Salud Mental del Hospital Ricardo Gutiérrez y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
El tratamiento del TDAH es multimodal. En algunos casos involucra una medicación, que durante las horas escolares aumenta la concentración, pero que no se indica en todos los casos. Pero hablar de tratamientos para el TDAH no significa hablar de medicación, señalan los expertos consultados, sino que hay muchos otros caminos posibles y, en todos los casos, la terapia también incluye tratamiento con un psicólogo: la terapia cognitivo conductual, entre otras.
También se recomienda terapia para padres, donde aprenden a guiar a sus hijos. En algunos casos requiere apoyo psicopedagógico, si hay problemas en el aprendizaje, y fonoaudióloga si el trastorno va asociado a problemas del lenguaje. También pueden aparecer comorbilidades del TDAH, como el trastorno oposicionista desafiante, que se desarrolla como consecuencia de crecer en un entorno hostil, que permanentemente le está diciendo al chico que hace todo mal.
Y en los casos en los que se decide sumar una medicación al tratamiento, es muy importante, resalta Natalia Azubel, pediatra especialista en neurodesarrollo de Fleni, que estos medicamentos sean indicados por un psiquiatra infanto-juvenil o un neuropediatra, quien además debe monitorear la evolución y los probables efectos adversos de los mismos. “El TDAH es un diagnóstico propio de la infancia y etapa escolar. En la mayoría de los casos, las manifestaciones suelen mejorar durante la adolescencia y la vida adulta. Una pequeña proporción puede manifestar algunas dificultades aun durante la vida adulta, aunque no es lo más frecuente”, señala.
Aunque no existe una ley en la Argentina sobre el TDAH, Familias Leonas manda por cuaderno una hoja con recomendaciones a principios de año: el docente que las sigue obtiene al final del curso un certificado como amigo del TDAH. Allí piden que los sienten adelante, que cuando hablen los miren a los ojos, que en la medida de lo posible acorten las tareas para ellos, que les hagan evaluaciones con anticipación, que no les tomen más de dos pruebas a la semana y si es posible una el lunes y otra el viernes, que no los expongan a lecciones orales cuando además hay trastornos vinculados al habla o a la lectura. Sin embargo, en la Argentina, por la experiencia de las familias, muchas veces conseguirlo es difícil.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.