sábado, 18 de noviembre de 2023

CIERRE DE CAMPAÑA LLENO DE DUDAS Y SOSPECHAS...




El ministro pronosticó que la política de su rival “termina con la gente en la calle”
Ante empresarios, Massa criticó la idea de eliminar el Banco Central, el distanciamiento del gobierno de Lula y la dolarización
Jaime RosembergDe Narváez, Pereda (Cicyp), Massa y De Mendiguren
El ministro de Economía y postulante de Unión por la Patria, Sergio Massa, expuso ayer ante varios de los empresarios más importantes del país agrupados en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp). Allí, Massa apuntó contra Milei y pronosticó que “una apertura indiscriminada de la economía”, como a su entender propone Javier Milei, “termina con la gente en la calle”.
A las 13 en punto, el tigrense arribó al Hotel Alvear, donde su rival propuso el miércoles una “solución de shock” económica y definió las Leliq como el principal nudo a resolver si le toca gobernar.
“Tengo una firme decisión de que empiece una etapa nueva, con un acuerdo de unidad nacional y definir diez políticas de Estado”, señaló el ministro de Economía.
Por sobre todas las cosas, Massa la emprendió contra el rechazo de Milei a comerciar de Estado a Estado con Brasil y China. “Muchos de los que están acá representan al agro. ¿Cuánto de pérdida aparece cuando hay triangulación por prejuicio ideológico?”, disparó. “¿Cuánto representa en términos de empleo perder esta relación con Brasil?”, dijo, y enseguida se respondió: “140.000 empleos”. Para Massa, “la apertura indiscriminada de la economía, esa historia ya la conocen, termina con la gente en la calle”, remató el candidato de Unión por la Patria, apuntando directamente hacia su rival.
“El pasado ya no se discute más, no estamos discutiendo a uno u otro presidente, somos dos los que podemos gobernar”, afirmó, en referencia elíptica a Cristina Kirchner y Mauricio Macri.
Un rato antes, Massa había aludido a las “dudas” que muchos empresarios “pueden tener por mi larga actividad en la función pública”. Con ánimo conciliador, afirmó que quería ser “el presidente que termine con la grieta, y comience una etapa de diálogo”.
Luego de almorzar, Massa respondió preguntas de los presentes, idénticas a las que recibió Milei un día antes, armadas por el denominado G6, que agrupa a las principales empresas del país. “Recuperar el principio de orden fiscal” fue uno de los objetivos que planteó en caso de llegar a la presidencia. Explicó que “siete provincias en emergencia” dejaron de recaudar por la sequía, y dijo que intentará que “el Congreso apruebe un presupuesto con déficit cero”.
Como ejemplo, planteó la “eliminación de los celulares en la administración pública”, para luego mostrarse a favor de la “unificación de empresas públicas” para “achicar el gasto”. Previó un “aumento de la recaudación” el año próximo, y como objetivo agregado de reducir “las retenciones a maíz y soja”. “Perdón por la tos, espero que no les moleste”, bromeó con una sonrisa al hacer una pausa, en clara referencia a las quejas de Milei por supuestas toses durante la parte final del debate, en la Facultad de Derecho.
En política monetaria, Massa reiteró que “la mitad del directorio del Banco Central va a ser de la oposición, para que haya control y no haya violación de la autonomía” de la entidad. “No nos puede pasar más que tomemos deuda para garantizar la fuga de capitales o gastos corrientes”, dijo, en referencia al acuerdo del gobierno de Cambiemos con el FMI. Enseguida, apuntó contra las propuestas de Milei, como la dolarización y el cierre del Banco Central. “Les preguntaría cuál es el desarrollo industrial, comercial, en Micronesia, uno de los países que no tienen banco central. Cuando miramos los países que no tienen banco central, son guaridas fiscales”, definió. Y agregó que “los países que dolarizaron, en términos de impacto en números de pobreza y proyecto de desarrollo, todos tuvieron caída de sus procesos industriales”.
Por último, luego de bromear con el embajador de la UE, Amador Sánchez Rico, sentado a pocos pasos y que según su visión está “corriendo” para llegar al acuerdo con el Mercosur, destacó que “la Argentina tiene que tener una mirada multilateralista”, y volvió a destacar que “defenderá” el mercado de China, Europa y el mundo árabe. “Cuando denunciaba la persecución a los opositores venezolanos, muchos de los que criticaban no sé si no les vendían servicios a esos países”, destacó. “No soy proembajada ni pro-China, soy pro-Argentina”, exclamó, aunque pidió “igualdad de condiciones” en el eventual acuerdo con la UE.
A diferencia de Milei, que llegó con un puñado de incondicionales, Massa estuvo acompañado por una nutrida delegación de funcionarios. El titular de la Aduana, Guillermo Michel; el jefe de asesores del Ministerio de Economía, Leonardo Madcur; el titular de YPF, Pablo González, fueron algunos de los presentes, además del empresario Francisco de Narváez (que entró con él, muy sonriente) y los dirigentes Graciela Camaño y Juan Manuel Urtubey, que anunciaron el apoyo a su candidatura días atrás.
Abrió Marcos Pereda, titular de la Cicyp, con un breve mensaje en el que pidió “restablecer la calidad institucional”, además de respetar la Constitución nacional. “Señor, ministro. Es necesario recrear la esperanza. Hace falta una profunda transformación”, dijo el empresario, a modo de bienvenida.

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Un auditorio con dudas e ilusión de previsibilidad
Los ejecutivos de las compañías escucharon las promesas del candidato con cierto escepticismo

Solo, cerca del mediodía, el industrial se tomaba un cortado en el bar del Hotel Alvear. Antes de que Sergio Massa diera incluso sus primeras palabras, ya revoloteaba por su cabeza la duda existencial que se expandiría entre sus pares empresarios. “¿Massa va por el poder o va por el bronce?”, se cuestionó. Repreguntó al aire: “Cuando tenga que sacar una nueva legislación laboral, ¿se va a apoyar en La Cámpora?”. El temor por la identificación con Cristina Kirchner resurgía. Cerró con una reflexión. “No nos vamos a dar cuenta de esto hoy, sino con sus tres primeras medidas si es elegido presidente”.
No fue extraño luego entonces que el propio Massa, una vez comenzado el almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), haya mencionado sobre el escenario del círculo rojo por lo menos tres veces la palabra “duda” al referirse a su propia persona. “Yo sé que tantos años en la vida pública les generan dudas (…) que pueden tener dudas sobre mi persona y mis ideas”, dijo la primera vez que trajo el tema.
A pesar de cierta desconfianza que genera su figura, Massa jugó un nuevo pleno al contraste con Javier Milei con cierto éxito. Desenfundó frente a los hombres de negocios su profesionalismo político frente al “amateurismo” libertario y lo combinó con una micromilitancia del miedo, lo que generó una ilusión de previsibilidad entre empresarios.
Antes de que el ministro de Economía llegara al Alvear, desembarcó su avanzada. Del cóctel participaron Leonardo Madcur (jefe de Gabinete de Asesores) y Guillermo Michel (el titular de la Aduana). Lisandro Cleri (hombre de Massa en el Banco Central) y José Ignacio de Mendiguren (Industria) llegaron más tarde. En la mesa del Frente Renovador se sentaron además Graciela Camaño y Daniel Scioli.
Massa endulzó con las palabras justas a todos los sectores. Habló de “corregir errores”. Dijo que buscará lograr un equilibrio fiscal, el superávit comercial y la competitividad cambiaria, trató de dar un mensaje sobre la transparencia y aclaró el nivel de autonomía del Banco Central en un eventual gobierno. Luego señaló que bajaría “de manera paulatina” las retenciones al maíz, el trigo y la soja. “Quita de retenciones, tipo de cambio unificado, previsibilidad, generar más producción y más exportaciones, son todas las cosas que en el sector son demandadas y van a ser bienvenidas”, afirmó Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural.
Micromilitancia
En ese momento, Massa tosió. “Perdón, espero que no les moleste”, ironizó por las denuncias que sintió Milei en el debate. Hubo algunas risas en el salón. Allí empezó la eficaz micromilitancia del miedo. Aprovechando los cables pelados tocados por el libertario en su presentación en el Cicyp, cuestionó frente al agro la posibilidad de cortar relaciones comerciales con China y frente al sector automotor, lo mismo con Brasil. Luego alertó sobre una “apertura indiscriminada” del comercio y cómo eso podría afectar el sector textil, presente en la sala. Pidió, a diferencia de Milei, “fortalecer el Mercosur” y los describió como “nuestra casa”. En una de las mesas se escuchó entonces: “Ahí abrió el libro de pases”.
Luego se manifestó a favor de la obra pública (la mesa de Camarco celebró) y cuestionó los resultados de los países que dolarizaron o eliminaron el BCRA.
“¿Cómo vio a los dos candidatos?”, preguntó a Eurnekian cuando se retiraba. “Uno es un tuerto y el otro es un ciego”, bromeó el empresario sobre Massa y Milei. No identificó quién era cuál. “¿Quién gana el próximo domingo?”, se le consultó a Alejandro Bulgheroni, de PAE, cuando daba media vuelta para la puerta de salida. Levantó los dos pulgares y aclaró: “Es una moneda al aire”.

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