Netanyahu anticipa que Israel se quedará en Gaza “por tiempo indefinido”
Mientras el Ejército pelea por primera vez en el corazón de la Ciudad de Gaza, el primer ministro aseguró que no había fecha para retirarse una vez cumplida la misión de derrotar a Hamas
JERUSALÉN.– En los primeros comentarios directos sobre los planes para el futuro de Gaza después de la guerra con Hamas, que entró ayer en su segundo mes, el primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que Israel asumirá la seguridad del territorio “por tiempo indefinido” una vez que derrote a los jihadistas que lo gobiernan desde hace 16 años.
El Ejército israelí sostuvo en tanto que sus fuerzas rodearon la Ciudad de Gaza, donde vive un tercio de los 2,3 millones de habitantes del enclave, y se disponía a atacarla en su campaña para aniquilar a los islamistas que asolaron ciudades israelíes hace exactamente un mes.
“Por primera vez en décadas estamos luchando en el corazón de la Ciudad de Gaza, en el corazón del terror”, dijo el comandante del Frente Sur de Israel, Yaron Filkelman. “Esta es una guerra compleja y difícil, y desgraciadamente tiene sus costos”, agregó el militar.
Netanyahu habló sobre el futuro de Gaza después de una petición directa del presidente estadounidense, Joe Biden, el principal aliado en la comunidad internacional en un momento de creciente escrutinio sobre la enorme cifra de víctimas civiles en los ataques aéreos.
Estados Unidos sigue centrado en impedir que los combates desaten una guerra regional más amplia y presiona para que se tomen medidas limitadas que alivien el sufrimiento de los civiles. Pero ha mantenido su firme apoyo a Israel y al objetivo de Netanyahu de poner fin al control de Hamas sobre Gaza.
“No habrá alto el fuego en Gaza sin la liberación de nuestros rehenes”, dijo Netanyahu en una entrevista con el canal estadounidense ABC News. “Con respecto a las pequeñas pausas tácticas, una hora aquí, una hora allá, ya las hemos tenido”, agregó, refiriéndose a una declaración de la Casa Blanca que hablaba de la “posibilidad de pausas tácticas” para permitir que los civiles huyan de los combates y para el ingreso de ayuda humanitaria.
Además, Netanyahu declaró por primera vez que su país asumiría “por un período indefinido la responsabilidad general de la seguridad” en el territorio palestino después de la guerra. Es la indicación más clara hasta el momento sobre el futuro de la Franja de Gaza, aunque todavía con definiciones vagas.
Después de 38 años de ocupación, Israel retiró unilateralmente en 2005 a sus soldados y colonos de Gaza. Esta vez, no parecería estar hablando de una nueva ocupación de Gaza, contra la que Estados Unidos y otros han advertido.
Netanyahu no dijo quién pensaba que debería gobernar el enclave palestino una vez que Hamas sea derrocado. Cuando se le preguntó específicamente por el tema, respondió solo que pensaba que Israel “tendría la responsabilidad general de seguridad” sobre el territorio de manera indefinida.
“Hemos visto lo que sucede cuando no la tenemos. Cuando no tenemos esa responsabilidad de seguridad, lo que tenemos es la erupción del terror de Hamas en una escala que no podríamos imaginar”, señaló el primer ministro.
Poco después, Estados Unidos rechazo que Israel ocupe nuevamente la Franja de Gaza. “A nuestro parecer los palestinos deben estar al frente de estas decisiones, Gaza es territorio palestino y seguirá siendo territorio palestino”, expresó el vocero del Departamento de Estado, Vedant Patel.
Las declaraciones de Netanyahu se dieron después de que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, exigiera urgentemente un “alto el fuego humanitario” en Gaza, transformada en un “cementerio de niños”. “La pesadilla en Gaza es más que una crisis humanitaria, es una crisis de la humanidad”, indicó.
Los bombardeos israelíes en Gaza ya dejaron 10.328 muertos, la mayoría de ellos civiles, incluidos más de 4000 niños, según el último balance del Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamas.
“Miles y miles de civiles mueren (...) Nuestros hombres han sido asesinados. Nuestros voluntarios han muerto”, dijo por su lado el jefe de la Media Luna Roja Palestina, Yunis Al-Khatib.
Guterres también reiteró su condena a los “atroces actos terroristas” de Hamas del 7 de octubre, cuando mató de forma brutal a 1400 personas y secuestró a otras 240, y arremetió contra este movimiento que usa “civiles como escudos humanos y continúa disparando cohetes hacia Israel indiscriminadamente ”.
El Ejército israelí anunció el fin de semana pasado la intensificación de su campaña de bombardeos que durará “varios días”, en paralelo a la ofensiva terrestre lanzada el 27 de octubre. Israel centra su campaña en la Ciudad de Gaza, que antes de la guerra tenía una población de alrededor de 650.000 personas. Según el Ejército israelí, el grupo insurgente tiene una amplia infraestructura militar en la ciudad, incluyendo una vasta red de túneles.
Se cree que cientos de miles de personas siguen en el norte del enclave, en la trayectoria del asalto. El Ejército dijo que mantiene un corredor de un solo sentido para que los residentes en la ciudad y sus alrededores vayan al sur. Pero muchos tienen miedo de utilizar la ruta, en parte porque está controlada por los soldados israelíes.
En medio de los operativos militares, Israel guardó ayer un minuto de silencio con numerosas manifestaciones en todo el país en memoria de las víctimas. Por su parte, Hamas celebró a su manera el ataque de hace un mes y que inició la feroz guerra, con consecuencias impredecibles para la región.
El número dos de la oficina política de la facción, Moussa Abu Marzouk, en una entrevista con la BBC desde el Golfo Pérsico, negó que el 7 de octubre fueran asesinados civiles sino solo “reservistas y soldados”, como ordenó el líder de las Brigadas Qas- sam, el ala militar, Mahammed Deif. La BBC definió esas declaraciones de Marzouk como claramente contrarias a las pruebas al respecto.
Las cuatro semanas de guerra también han avivado las tensiones en la región e Israel y el grupo insurgente libanés Hezbollah han intercambiado disparos a lo largo de la frontera. Más de 160 palestinos han muerto en la Cisjordania ocupada desde el inicio de la guerra, principalmente durante protestas violentas y tiroteos con las fuerzas israelíes durante redadas de detención.
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Peluches con los ojos vendados en el Obelisco
Más de un centenar de personas se reunieron ayer en el Obelisco porteño para “visibilizar y empatizar” con la situación de más de 230 personas que se encuentran secuestradas por el grupo Hamas desde el 7 de octubre pasado, a un mes del ataque contra Israel, con una exposición de peluches con ojos vendados. “Estamos haciendo una acción para visibilizar la situación de las más de 240 personas secuestradas. Hay 20 argentinos entre los cautivos”, dijo Hernán Churba, fotógrafo e impulsor de la iniciativa
La atípica marcha por la ciudad para reclamar por los rehenes en Gaza
Personas autoconvocadas recorrieron desde el Colón hasta River en un camión con una pantalla en la que se transmitían imágenes
Jesús Allende
Medio centenar de personas realizaron ayer una manifestación atípica para lo que se acostumbra en las efervescentes protestas porteñas. Fue sin cortes de calle ni estruendos, pancartas ni bombos, gestada en un “boca a boca” para rendir homenaje. Apenas acompañado por una escolta de dos policías motorizados, un camión silencioso y camuflado en el tráfico recorrió diferentes puntos de la ciudad llevando en una pantalla los rostros de las personas secuestradas por Hamas.
Bajo la premisa “No mirés para otro lado”, ciudadanos autoconvocados reclamaron la liberación de los rehenes argentinos, a un mes del atentado del grupo terrorista en Israel. La cautela y el miedo a sufrir represalias antisemitas llevaron a los organizadores a no revelar la ruta del camión hasta último momento. El vehículo partió desde el Teatro Colón y se detuvo en lugares icónicos: el Obelisco, el Palacio San Martín (sede ceremonial de la Cancillería), la Facultad de Derecho de la UBA, el Malba, el Congreso, las plazas De la Shoá y De Israel. La manifestación culminó en el estadio de River Plate con un reclamo al Gobierno y a la ciudadanía a “no ser indiferentes y cómplices” con la masacre.
“Queremos visibilizar y exhortar a los países para que reclamen y sean claros en la postura y el rechazo a la masacre en los kibutz de Israel por Hamas, una organización terrorista. Mataron a 1400 personas de las peores maneras y secuestraron a otras. Entre ellas, 21 rehenes argentinos”, dijo Viviana Romai, organizadora de la marcha, bajo las escalinatas de la Facultad de Derecho.
Sobre por qué no se anticipó la ruta, sostuvo: “Los organizaciones de seguridad, la embajada de Israel y el Departamento de Asistencia Comunitaria (DAC) que depende de la DAIA [Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas] nos recomendaron no anticiparlo para no encontrarnos con sorpresas o represalias como está sucediendo en el mundo. Lo comunicamos solo entre familia y amigos y armamos un grupo de WhatsApp cerrado”.
Arriba del camión, iba Daniel señalándole al conductor el siguiente destino hasta completar la ruta. Con el vehículo en marcha, el reflejo del sol de la mañana hizo que por momentos no se pudieran ver las imágenes que se transmitían en la pantalla con el contenido del mensaje, a excepción de cuando este alcanzaba una de las paradas planificadas en la que esperaban algunos concentrados.
“Fue todo a pulmón y de nuestro bolsillo, un grupo de amigos organizamos la idea en las últimas dos semanas y contratamos el camión, que fue difícil conseguir porque no hay muchos con pantalla, para difundir lo que está pasando en Israel. Contactamos a familiares de secuestrados, pero por el momento prefieren refugiarse en el silencio”, dijo Daniel. Con diferentes aportes de cada uno, el grupo recaudó $1 millón para pagar el alquiler del vehículo y la logística de la manifestación.
La mayor concurrencia se encontró en el Malba, donde casi todos respetaron la consigna de la vestimenta de negro para respetar el luto. Cantaron en hebreo la “Hatikva”, el himno de Israel. Allí asistió Michelle, de 32 años, junto a su esposo, Alejandro. No quiso que se publicara su apellido, dijo, por temor a su seguridad. “Cantamos juntos el himno de Israel, que es un canto que significa esperanza y que nos une en este momento de dolor. Mi amiga fue asesinada en el festival de música electrónica y me enteré hace pocos días por las redes sociales cuando fue finalmente reconocida como una de las víctimas del ataque”, detalló Michelle, y refirió que conoció en Israel a su amiga hace 13 años en una temporada que fue a trabajar de moza.
También se encontraba Shirley, de 34 años, empleada de Google que hace nueve vive en Israel y que pidió resguardar su apellido. La argentina se encontraba allá al momento del ataque. “Este domingo vuelvo a Tel Aviv, mi vida está allá y siento que tengo que apoyar a Israel. No puedo ser reservista porque no hice el servicio militar, pero voy a asistir como civil en el ejército, repartiendo donaciones y ayudando en la parte humanitaria a las familias que perdieron todo en el ataque”, relató, y se sumó a los aplausos cuando la pantalla del camión reprodujo la leyenda “Estamos con Israel” y “Miralos a los ojos”.
Cintia, de 54 años, vestida de negro, llegó con un grupo de amigas. “Es un homenaje para mostrar que sigue habiendo rehenes a un mes del atentado”, dijo.
En el estadio de River Plate, el camión estacionó perpendicular a la vereda, pero sin impedir el paso del tránsito por la avenida. Entonaron una última vez la “Hatikva” seguida por el himno argentino. El de Israel lo cantaron todos los asistentes, mientras que el de la Argentina algunos optaron por el silencio en protesta, aclararon, a la posición oscilante de las autoridades nacionales desde que estalló la guerra.
Medio centenar de personas realizaron ayer una manifestación atípica para lo que se acostumbra en las efervescentes protestas porteñas. Fue sin cortes de calle ni estruendos, pancartas ni bombos, gestada en un “boca a boca” para rendir homenaje. Apenas acompañado por una escolta de dos policías motorizados, un camión silencioso y camuflado en el tráfico recorrió diferentes puntos de la ciudad llevando en una pantalla los rostros de las personas secuestradas por Hamas.
Bajo la premisa “No mirés para otro lado”, ciudadanos autoconvocados reclamaron la liberación de los rehenes argentinos, a un mes del atentado del grupo terrorista en Israel. La cautela y el miedo a sufrir represalias antisemitas llevaron a los organizadores a no revelar la ruta del camión hasta último momento. El vehículo partió desde el Teatro Colón y se detuvo en lugares icónicos: el Obelisco, el Palacio San Martín (sede ceremonial de la Cancillería), la Facultad de Derecho de la UBA, el Malba, el Congreso, las plazas De la Shoá y De Israel. La manifestación culminó en el estadio de River Plate con un reclamo al Gobierno y a la ciudadanía a “no ser indiferentes y cómplices” con la masacre.
“Queremos visibilizar y exhortar a los países para que reclamen y sean claros en la postura y el rechazo a la masacre en los kibutz de Israel por Hamas, una organización terrorista. Mataron a 1400 personas de las peores maneras y secuestraron a otras. Entre ellas, 21 rehenes argentinos”, dijo Viviana Romai, organizadora de la marcha, bajo las escalinatas de la Facultad de Derecho.
Sobre por qué no se anticipó la ruta, sostuvo: “Los organizaciones de seguridad, la embajada de Israel y el Departamento de Asistencia Comunitaria (DAC) que depende de la DAIA [Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas] nos recomendaron no anticiparlo para no encontrarnos con sorpresas o represalias como está sucediendo en el mundo. Lo comunicamos solo entre familia y amigos y armamos un grupo de WhatsApp cerrado”.
Arriba del camión, iba Daniel señalándole al conductor el siguiente destino hasta completar la ruta. Con el vehículo en marcha, el reflejo del sol de la mañana hizo que por momentos no se pudieran ver las imágenes que se transmitían en la pantalla con el contenido del mensaje, a excepción de cuando este alcanzaba una de las paradas planificadas en la que esperaban algunos concentrados.
“Fue todo a pulmón y de nuestro bolsillo, un grupo de amigos organizamos la idea en las últimas dos semanas y contratamos el camión, que fue difícil conseguir porque no hay muchos con pantalla, para difundir lo que está pasando en Israel. Contactamos a familiares de secuestrados, pero por el momento prefieren refugiarse en el silencio”, dijo Daniel. Con diferentes aportes de cada uno, el grupo recaudó $1 millón para pagar el alquiler del vehículo y la logística de la manifestación.
La mayor concurrencia se encontró en el Malba, donde casi todos respetaron la consigna de la vestimenta de negro para respetar el luto. Cantaron en hebreo la “Hatikva”, el himno de Israel. Allí asistió Michelle, de 32 años, junto a su esposo, Alejandro. No quiso que se publicara su apellido, dijo, por temor a su seguridad. “Cantamos juntos el himno de Israel, que es un canto que significa esperanza y que nos une en este momento de dolor. Mi amiga fue asesinada en el festival de música electrónica y me enteré hace pocos días por las redes sociales cuando fue finalmente reconocida como una de las víctimas del ataque”, detalló Michelle, y refirió que conoció en Israel a su amiga hace 13 años en una temporada que fue a trabajar de moza.
También se encontraba Shirley, de 34 años, empleada de Google que hace nueve vive en Israel y que pidió resguardar su apellido. La argentina se encontraba allá al momento del ataque. “Este domingo vuelvo a Tel Aviv, mi vida está allá y siento que tengo que apoyar a Israel. No puedo ser reservista porque no hice el servicio militar, pero voy a asistir como civil en el ejército, repartiendo donaciones y ayudando en la parte humanitaria a las familias que perdieron todo en el ataque”, relató, y se sumó a los aplausos cuando la pantalla del camión reprodujo la leyenda “Estamos con Israel” y “Miralos a los ojos”.
Cintia, de 54 años, vestida de negro, llegó con un grupo de amigas. “Es un homenaje para mostrar que sigue habiendo rehenes a un mes del atentado”, dijo.
En el estadio de River Plate, el camión estacionó perpendicular a la vereda, pero sin impedir el paso del tránsito por la avenida. Entonaron una última vez la “Hatikva” seguida por el himno argentino. El de Israel lo cantaron todos los asistentes, mientras que el de la Argentina algunos optaron por el silencio en protesta, aclararon, a la posición oscilante de las autoridades nacionales desde que estalló la guerra.
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