Israel parte en dos a Gaza y lanza su peor ataque
Aviones de combate israelíes atacaron dos campamentos de refugiados y dejaron al menos 53 muertos; el Ejército anunció que dividió en dos la franja costera; Blinken se reunió con Abbas
TEL AVIV (ANSA).– Después de volver a bloquear todos los sistemas de comunicación de la Franja de Gaza, Israel lanzó anoche una serie de ataques contra objetivos del grupo terrorista Hamas. La ofensiva, que sería la más intensa desde el 7 de octubre y que podría marcar el preludio del ingreso a la Ciudad de Gaza, comenzó luego de que los mandos militares afirmaron que sus unidades habían logrado partir en dos el territorio gazatí.
TEL AVIV.– Israel volvió a imponer un bloqueo total en las comunicaciones de la Franja de Gaza, en medio de una serie de ataques nocturnos que serían los más violentos desde el inicio de la guerra, según reportaron medios árabes.
Por tercera vez desde el inicio de la guerra entre Israel y el grupo armado Hamas, el enclave palestino se quedó totalmente a oscuras e incomunicado, mientras el Ejército israelí anunció que había rodeado por aire, tierra y mar, y dividido en dos la franja costera.
“Ahora, hay Gaza del norte y Gaza del sur”, dijo a los periodistas el contraalmirante Daniel Hagari, y calificó este momento como “una etapa significativa” en la guerra.
La prensa israelí reportó que se espera que las tropas de Tel Aviv entren a la Ciudad de Gaza en las próximas 48 horas. Un corresponsal de Al Jazeera que estaba siguiendo los bombardeos dijo que la serie de ataques de ayer podría ser la más violenta desde la incursión de Hamas en suelo israelí el 7 del mes pasado.
En tanto, la compañía palestina de telecomunicaciones Paltel confirmó que todos los servicios estaban apagados y que Israel los había desconectado. Además, el grupo partidario de acceso a internet NetBlocks. org reportó un “nuevo colapso de la conectividad” en la Franja de Gaza.
“Hemos perdido comunicación con la gran mayoría del personal de la ONU”, dijo la vocera de esa agencia, Juliette Touma.
Horas antes, aviones de combate israelíes atacaron dos campamentos de refugiados y dejaron al menos 53 muertos, según las autoridades de salud, que responden a Hamas. Israel subrayó que mantendrá su ofensiva para liquidar a Hamas, que gobierna el territorio, pese a las peticiones de Estados Unidos de un receso en las hostilidades para llevar ayuda a civiles desesperados.
Cese del fuego
El Ministerio de Salud de Gaza informó que más de 9700 palestinos murieron en el territorio en casi un mes de guerra, y es probable que esa cifra aumente a medida que las tropas israelíes avancen hacia barrios urbanos densamente poblados.
Israel rechazó la idea de detener su ofensiva, incluso para las breves pausas humanitarias propuestas por el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, que está de gira por la región y llevó su esfuerzo diplomático a la ocupada Cisjordania, donde se reunió con el presidente palestino, Mahmoud Abbas, como un intento del gobierno de Joe Biden de aliviar el sufrimiento civil en Gaza y comenzar a esbozar una escenario de posconflicto para el territorio.
En una parada no anunciada con antelación, Blinken viajó a Ramallah en una caravana blindada y bajo estrictas medidas de seguridad. A pesar del secretismo y de la negativa del Departamento de Estado estadounidense a confirmar el viaje hasta después que Blinken abandonó Cisjordania, los palestinos salieron a protestar por el apoyo de Estados Unidos a la guerra de Israel en Gaza cuando se filtró la noticia de su llegada. Los manifestantes portaban carteles que mostraban sangre goteando y mensajes que incluían: “Tienes sangre en las manos, Blinken”.
Durante su encuentro, Abbas presionó a Blinken para alcanzar un alto el fuego.
Pese a peticiones y protestas en otras partes del mundo, Israel ha continuado sus bombardeos en todo el territorio, afirmando que atacará a combatientes de Hamas en cualquier lugar. Las voces críticas afirman que los ataques de Israel son desproporcionados, dado el gran número de mujeres y niños muertos en esos ataques.
Los líderes árabes pidieron un cese del fuego, aunque Blinken dijo que eso “simplemente le permitirá a Hamas reagruparse y repetir lo que hizo el 7 de octubre”, cuando el grupo realizó un gran ataque desde Gaza, que desencadenó la guerra.
Las pausas humanitarias, señaló, pueden ser cruciales para proteger a los civiles, llevar ayuda y sacar a los ciudadanos extranjeros “al tiempo que se permite que Israel alcance su objetivo, la derrota de Hamas”.
Funcionarios egipcios que hablaron bajo condición de anonimato dijeron que proponían junto con Qatar pausas humanitarias de seis a 12 horas diarias para permitir la entrada de ayuda y la evacuación de heridos. También pidieron a Israel que liberara a mujeres y ancianos de sus cárceles a cambio de los rehenes en poder de Hamas, sugerencias que Israel difícilmente aceptará.
Tensiones con Líbano
La ONU estima que unos 1,5 millones de personas en Gaza, o el 70% de la población, han huido de sus hogares. La comida, el agua y el combustible necesario para los generadores que mantienen en marcha hospitales y otras instalaciones se están acabando.
Las tensiones aumentaron en el norte de Israel, en la frontera con el Líbano, con cruces de disparos diarios entre Israel y el grupo armado libanés Hezbollah.
Ayer un ataque israelí contra una camioneta en el sur del país mató a tres niños y a su abuela, según informaron las autoridades libanesas. Israel dijo que el Ejército había atacado “objetivos terroristas de Hezbollah en el sur del Líbano” en respuesta a un ataque con misiles contra tanques que mató a un ciudadano israelí. También se derribó un avión no tripulado de Hezbollah.
Hezbollah respondió disparando cohetes contra la ciudad de Kiryat Shmona, en el norte de Israel. El grupo afirmó que nunca toleraría ataques contra civiles y que su respuesta sería “firme y contundente”
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En Gaza, ruinas y soldados en plena cacería del grupo Hamas
Las Fuerzas de Defensa de Israel llevaron a periodistas a recorrer al campo de batalla en el enclave palestino; un frente marítimo convertido en un gigantesco campamento militar
Ronen Bergman
El campamento militar israelí, en el norte de Gaza
NORTE DE GAZA.– La pared de una escuela reducida a escombros, el minarete de una mezquita a punto de caerse, el techo desfondado de una casa frente al mar, con todos los muebles expuestos a la intemperie.
Todo a lo largo de la costa norte de Gaza, podían verse las evidencias de la batalla entre Hamas, la milicia palestina que controla la Franja de Gaza, y el Ejército de Israel, que desde hace nueve días viene intentando expulsar a Hamas del poder.
Anteayer por la tarde, los comandantes militares de Israel llevaron a un reducido grupo de periodistas extranjeros a recorrer el norte de Gaza durante cuatro horas, para que fuésemos testigos de la magnitud de sus avances.
El 27 de octubre, miles de tropas de Israel lanzaron una incursión desde el norte a lo largo de la costa, como parte de una invasión a tres puntas destinada a derrotar a Hamas, que el mes pasado realizó un desenfrenado ataque en territorio israelí donde asesinaron a unas 1400 personas.
Nueve días después, las fuerzas de Israel han avanzado a sangre y fuego varios kilómetros hacia el sur, hasta las afueras de Ciudad de Gaza, bastión de Hamas, y lograron tomar el control del tramo norte de la ruta costera de la franja.
Hacemenosdeunmes,lacostanorte de la Franja de Gaza era un apacible frentemarítimosalpicadodehotelesy clubes de playa. Ahora es un gigantesco campamento militar israelí.
Por la ruta marchaban largas filas de vehículos y soldados de infantería quelevantabancolumnasdepolvoen el aire. En las dunas al este de la ruta, largas hileras de tanques y blindados dominaban el paisaje hasta perderse en el horizonte.
La mayoría de las edificaciones están en ruinas, con las paredes que quedaron en pie llenas de agujeros de bala. Algunos de los edificios seguramentefueronalcanzadosporlas bombas de Israel durante una campaña aérea que ya terminó con la vida de más de 9000 gazatíes, según la autoridad sanitaria de Gaza, controlada por Hamas.
Los habitantes palestinos huyeron hacia el sur y les dejaron la línea costera a los soldados israelíes y a unos pocos perros y gatos perdidos.
El oficial israelí que nos acompañó durante el recorrido, el teniente coronel Iddo Ben-Anar, transmitía una imagen de calma y seguridad.
El teniente coronel dice que Ha mas ya fue desalojado de la zona y expulsado de su base de operaciones, situada en la mezquita y la escuela ahora destruidos.
“Es como cazar al ratón”, dice BenAnar en referencia al enemigo. “Primero hay que encontrarlo: sabemos que está ahí, aunque no exactamente dónde, pero cuando lo encontrás, está perdido”.
Cerca de ahí hay grupos de soldados sentados alrededor de cocinas portátiles, donde hierven maíz y zanahorias, conversan y hacen chistes. muchos de ellos lucen bigotes prolijamente recortados, un discordante guiño a Movember, la campaña anual de recaudación de fondos durante la cual los hombres se dejan crecer el bigote en el mes de noviembre.
Todas las divisiones políticas que aquejaron a Israel durante el último año –incluida la negativa de miles de reservistas a prestar servicio en protesta contra el gobierno de Israel– se han desvanecido, dice Ben-Anar. De hecho, muchos de sus hombres son reservistas.
“Estamos juntos y unidos”, apunta el teniente coronel.
Pero todas esas bravatas quedan ahogadas por el trueno de una guerra en curso y donde no está todo dicho.
Porque mientras algunos soldados cocinan, charlan y descansan, otros tienen el arma en mano y escudriñan el horizonte en busca de enemigos. Ben-Anar dice que los combatientes de Ha mas pueden emerger de un momento a otro de las bocas ocultas de una vasta red de túneles de cientos de kilómetros de largo, y emboscar a las tropas israelíes.
La balacera era constante y los proyectiles sobrevolaban nuestras cabezas.
Para ingresar en Gaza, a los periodistas nos ordenaron permanecer junto a las tropas israelíes durante toda la visita y aceptamos no fotografiar ni el interior del vehículo en el que viajábamos ni ningún punto de referencia que pudiera identificar las posiciones militares de Israel que recorrimos. De todos modos, The New York Times no permitió que el Ejército israelí revisara esta cobertura antes de su publicación.
Poco después de ingresar en Gaza a través de un agujero en el muro perimetral de la franja, un proyectil de mortero impactó a metros del vehículo blindado que nos llevaba hacia el sur.
Minutos más tarde, al borde de la ruta por donde avanzaba nuestro vehículo explotó una bomba que generó una breve bola de fuego y lanzó arena hacia el cielo.
y cuando nos acercábamos a la línea de frente, cerca nuestro cayó otra ráfaga de mortero.
Para llegar hasta la línea de frente, viajamos en un convoy de cinco tanques y dos vehículos blindados. me tocó un vehículo blindado conocido como Eitan, que no tiene ventanillas: para ver el entorno, el conductor mira una pantalla digital que le muestra en vivo el camino que tiene por delante.
Los periodistas palestinos no han contado con esa protección: decenas deelloshanmuertoenlosataquesaéreos desde el comienzo de la guerra, según el Comité para la Protección de los Periodistas.
Para derrotar realmente a Hamas, Israel tendrá que capturar la totalidad de la franja, apunta el teniente coronel Ben-Anar.
A los israelíes los esperan batallas aún más sangrientas en ciudad de Gaza, donde los combatientes de Hamas están atrincherados en fortificaciones subterráneas desde donde planean múltiples emboscadas.
Según los analistas, esos combates podrían causar catastróficas pérdidas de vidas civiles, un resultado que Israel dice estar tratando de evitar.
“Hacemostodoloposibleparadestruir únicamente a Hamas sin dañar alosciviles”,explicaBen-Anat.“Antes de hacer algo lo pensamos 10 veces”.
Pero para los civiles de Ciudad de Gaza, que en las últimas semanas han sufrido una de las campañas de bombardeos más intensas del siglo XXI, el avance del Ejército israelí es aterrador.
Saher Abu Adgham, un diseñador gráfico palestino de 37 años, se había pasado el día recorriendo las calles de Ciudad de Gaza en busca de leña para hervir arroz. Pero hacia el final de la tarde se recluyó en su casa por si las tropas de Israel llegaban al amparo de la noche.
“Tengo miedo de salir en medio de la noche y toparme con un tanque”, dice Abu Adgham desde Ciudad de Gaza, en entrevista telefónica.
Como las redes de telefonía móvil están básicamente fuera de servicio, otros vecinos de Ciudad de Gaza intentan evaluar el avance israelí a partir de la distancia del sonido de los disparos.
“No tenemos internet para escuchar las noticias y saber lo que está pasando, pero lo oímos en primera persona”, dice majdi Ahmed, un taxista de 32 años que está refugiado en un hospital de la ciudad.
“Estoy escuchando los disparos”, dice Ahmed por mensaje de voz. “Parece que están luchando en este momento”
NORTE DE GAZA.– La pared de una escuela reducida a escombros, el minarete de una mezquita a punto de caerse, el techo desfondado de una casa frente al mar, con todos los muebles expuestos a la intemperie.
Todo a lo largo de la costa norte de Gaza, podían verse las evidencias de la batalla entre Hamas, la milicia palestina que controla la Franja de Gaza, y el Ejército de Israel, que desde hace nueve días viene intentando expulsar a Hamas del poder.
Anteayer por la tarde, los comandantes militares de Israel llevaron a un reducido grupo de periodistas extranjeros a recorrer el norte de Gaza durante cuatro horas, para que fuésemos testigos de la magnitud de sus avances.
El 27 de octubre, miles de tropas de Israel lanzaron una incursión desde el norte a lo largo de la costa, como parte de una invasión a tres puntas destinada a derrotar a Hamas, que el mes pasado realizó un desenfrenado ataque en territorio israelí donde asesinaron a unas 1400 personas.
Nueve días después, las fuerzas de Israel han avanzado a sangre y fuego varios kilómetros hacia el sur, hasta las afueras de Ciudad de Gaza, bastión de Hamas, y lograron tomar el control del tramo norte de la ruta costera de la franja.
Hacemenosdeunmes,lacostanorte de la Franja de Gaza era un apacible frentemarítimosalpicadodehotelesy clubes de playa. Ahora es un gigantesco campamento militar israelí.
Por la ruta marchaban largas filas de vehículos y soldados de infantería quelevantabancolumnasdepolvoen el aire. En las dunas al este de la ruta, largas hileras de tanques y blindados dominaban el paisaje hasta perderse en el horizonte.
La mayoría de las edificaciones están en ruinas, con las paredes que quedaron en pie llenas de agujeros de bala. Algunos de los edificios seguramentefueronalcanzadosporlas bombas de Israel durante una campaña aérea que ya terminó con la vida de más de 9000 gazatíes, según la autoridad sanitaria de Gaza, controlada por Hamas.
Los habitantes palestinos huyeron hacia el sur y les dejaron la línea costera a los soldados israelíes y a unos pocos perros y gatos perdidos.
El oficial israelí que nos acompañó durante el recorrido, el teniente coronel Iddo Ben-Anar, transmitía una imagen de calma y seguridad.
El teniente coronel dice que Ha mas ya fue desalojado de la zona y expulsado de su base de operaciones, situada en la mezquita y la escuela ahora destruidos.
“Es como cazar al ratón”, dice BenAnar en referencia al enemigo. “Primero hay que encontrarlo: sabemos que está ahí, aunque no exactamente dónde, pero cuando lo encontrás, está perdido”.
Cerca de ahí hay grupos de soldados sentados alrededor de cocinas portátiles, donde hierven maíz y zanahorias, conversan y hacen chistes. muchos de ellos lucen bigotes prolijamente recortados, un discordante guiño a Movember, la campaña anual de recaudación de fondos durante la cual los hombres se dejan crecer el bigote en el mes de noviembre.
Todas las divisiones políticas que aquejaron a Israel durante el último año –incluida la negativa de miles de reservistas a prestar servicio en protesta contra el gobierno de Israel– se han desvanecido, dice Ben-Anar. De hecho, muchos de sus hombres son reservistas.
“Estamos juntos y unidos”, apunta el teniente coronel.
Pero todas esas bravatas quedan ahogadas por el trueno de una guerra en curso y donde no está todo dicho.
Porque mientras algunos soldados cocinan, charlan y descansan, otros tienen el arma en mano y escudriñan el horizonte en busca de enemigos. Ben-Anar dice que los combatientes de Ha mas pueden emerger de un momento a otro de las bocas ocultas de una vasta red de túneles de cientos de kilómetros de largo, y emboscar a las tropas israelíes.
La balacera era constante y los proyectiles sobrevolaban nuestras cabezas.
Para ingresar en Gaza, a los periodistas nos ordenaron permanecer junto a las tropas israelíes durante toda la visita y aceptamos no fotografiar ni el interior del vehículo en el que viajábamos ni ningún punto de referencia que pudiera identificar las posiciones militares de Israel que recorrimos. De todos modos, The New York Times no permitió que el Ejército israelí revisara esta cobertura antes de su publicación.
Poco después de ingresar en Gaza a través de un agujero en el muro perimetral de la franja, un proyectil de mortero impactó a metros del vehículo blindado que nos llevaba hacia el sur.
Minutos más tarde, al borde de la ruta por donde avanzaba nuestro vehículo explotó una bomba que generó una breve bola de fuego y lanzó arena hacia el cielo.
y cuando nos acercábamos a la línea de frente, cerca nuestro cayó otra ráfaga de mortero.
Para llegar hasta la línea de frente, viajamos en un convoy de cinco tanques y dos vehículos blindados. me tocó un vehículo blindado conocido como Eitan, que no tiene ventanillas: para ver el entorno, el conductor mira una pantalla digital que le muestra en vivo el camino que tiene por delante.
Los periodistas palestinos no han contado con esa protección: decenas deelloshanmuertoenlosataquesaéreos desde el comienzo de la guerra, según el Comité para la Protección de los Periodistas.
Para derrotar realmente a Hamas, Israel tendrá que capturar la totalidad de la franja, apunta el teniente coronel Ben-Anar.
A los israelíes los esperan batallas aún más sangrientas en ciudad de Gaza, donde los combatientes de Hamas están atrincherados en fortificaciones subterráneas desde donde planean múltiples emboscadas.
Según los analistas, esos combates podrían causar catastróficas pérdidas de vidas civiles, un resultado que Israel dice estar tratando de evitar.
“Hacemostodoloposibleparadestruir únicamente a Hamas sin dañar alosciviles”,explicaBen-Anat.“Antes de hacer algo lo pensamos 10 veces”.
Pero para los civiles de Ciudad de Gaza, que en las últimas semanas han sufrido una de las campañas de bombardeos más intensas del siglo XXI, el avance del Ejército israelí es aterrador.
Saher Abu Adgham, un diseñador gráfico palestino de 37 años, se había pasado el día recorriendo las calles de Ciudad de Gaza en busca de leña para hervir arroz. Pero hacia el final de la tarde se recluyó en su casa por si las tropas de Israel llegaban al amparo de la noche.
“Tengo miedo de salir en medio de la noche y toparme con un tanque”, dice Abu Adgham desde Ciudad de Gaza, en entrevista telefónica.
Como las redes de telefonía móvil están básicamente fuera de servicio, otros vecinos de Ciudad de Gaza intentan evaluar el avance israelí a partir de la distancia del sonido de los disparos.
“No tenemos internet para escuchar las noticias y saber lo que está pasando, pero lo oímos en primera persona”, dice majdi Ahmed, un taxista de 32 años que está refugiado en un hospital de la ciudad.
“Estoy escuchando los disparos”, dice Ahmed por mensaje de voz. “Parece que están luchando en este momento”
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