sábado, 11 de noviembre de 2023

EL PRO Y LOS FISCALES Y GRIETA ENTRE LOS RADICALES


Pro busca sumar a la UCR a la fiscalización
Contactos en la oposición Los macristas trabajan en el tendido de puentes con el radicalismo para que se incorporen al cuidado de los votos bonaerenses de LLA
Delfina Celichini
Cuando faltan 12 días para la segunda vuelta electoral, los equipos de Pro y La Libertad Avanza (LLA) apuran la sinergia de sus estructuras para la fiscalización y apuntan a sumar fuerzas. Mientras en la cúpula del partido fundado por Mauricio Macri todos los interlocutores hablan de una maquinaria “muy aceitada”, en las bases desestiman la potencia y hablan solo de “colaboración”. A pesar de los cortocircuitos, los “amarillos” trabajan en el tendido de puentes con la UCR para que se incorporen al cuidado de los votos bonaerenses de Javier Milei. En el radicalismo, no obstante, niegan cualquier tipo de acercamiento.
Con reuniones casi diarias en una oficina de la avenida del Libertador, los referentes de la fiscalización conjunta revisan las secciones y circuitos electorales para blindar su armado en la provincia de Buenos Aires. Esta jurisdicción es clave para la contienda nacional, no solo porque supone el 37% del padrón electoral del país, sino porque es, además, donde el peronismo aspira a sacar la mayor diferencia de votos.
Esta es la razón por la que en Pro buscan conciliar un esquema de trabajo con la UCR bonaerense. El partido centenario cuenta con una consolidada red de militantes que se despliegan a lo largo de los 135 municipios, hoy fundamentales en una elección en la que se apuesta todo. “Hay radicales que están jugando”, deslizó a un dirigente macrista que se encarga de ordenar la maquinaria de fiscales en el conurbano. Lo mismo repitió otro armador “amarillo”, quien destacó que las estructuras de los alcaldes correligionarios “están a disposición”.
Tras el cisma que provocó la decisión inconsulta de Patricia Bullrich y Macri de apoyar a Milei, JxC quedó a un paso de la ruptura. Para diferenciarse de sus aliados, el radicalismo se pronunció por la neutralidad en el balotaje y Maximiliano Abad, senador nacional electo y presidente del Comité de la provincia de Buenos Aires, se plegó a esa decisión. En un partido que hace culto de su institucionalidad, nadie cree que Abad “se corte solo”. “Puede ser que se lo pidan, pero no va a mover el aparato”, aseguraron cerca del dirigente de la UCR.
Una oportunidad
Con un Pro de capa caída después de los malos resultados obtenidos en la elección general del 22 de octubre en la que perdió, entre otros municipios determinantes, La Plata, Lanús, Bahía Blanca y Olavarría, la fiscalización se convirtió en un reducto estratégico. Para muchos dirigentes, es el vehículo para adquirir visibilidad y proyección en una estructura desordenada, pero con potencial de ser gobierno, como la de LLA.
Por eso, los emisarios macristas son muchos. Los primeros referentes que se sumaron a esta tarea fueron Paula Bertol y José Torello, del riñón de Pro. En las últimas semanas se incorporaron Jorge Triaca, exministro de Trabajo macrista con terminales de poder en sindicatos de peso, y Guillermo Dietrich, exministro de Transporte y quien hoy coordina un equipo de fiscalizadores voluntarios.
Los macristas dialogan con Guillermo Ferraro, anunciado por Milei como su eventual “ministro de Infraestructura”; Guillermo Francos, virtual “ministro del Interior”, y Nicolás Posse, quien sería el jefe de Gabinete del libertario en caso de llegar a la Casa Rosada. También hay puentes tendidos con Eduardo Bastitta, un empresario del rubro logístico e inmobiliario que fue un engranaje clave en la relación de Macri con Milei, y Sebastián Pareja, su armador bonaerense. Junto a Karina Milei, hermana del candidato presidencial, la mesa de fiscalización de LLA se reunió ayer en el Hotel Libertador. Según trascendió, fue para “fortalecer la fiscalización y evaluar los distritos a robustecer”.
Los principales interlocutores Pro con los intendentes y referentes bonaerenses son Cristian Ritondo, quien suena para presidir la Cámara baja en un eventual gobierno de Milei, y Diego Santilli, exprecandidato a gobernador quien rearma su estructura provincial para retomar sus anhelos de suceder a Axel Kicillof. Ritondo puso a disposición de esta labor a Guillermo Sánchez Sterli, una de sus manos derechas, y a Hernán Gómez, a quien define como “coordinador del territorio”.
Santilli evitó pronunciarse explícitamente a favor de Milei. Junto a sus laderos territoriales, discutió esta semana la forma en que sumarían su aporte y designó a José Luis Acevedo, presidente de Autopistas Urbanas Sociedad Anónima (AUSA), como su representante en la mesa de fiscalización. “No vamos a poner nuestra estructura, pero si hay personas que quieran colaborar sí lo van a poder hacer”, destacó un dirigente santillista “sin tierra” de la primera sección electoral.
Entre algunos intendentes y alcaldes electos, hay descontento con el modus operandi. A pesar de que descuentan aportar su maquinaria de fiscales, no están conformes con los interlocutores bonaerenses impuestos por la cúpula de Pro. Consideran que los nuevos liderazgos deberían surgir de quienes obtuvieron los votos.
Bullrich: “Los convoco a convencer y fiscalizar”

La excandidata a presidenta Patricia Bullrich encabezó ayer una conferencia de prensa en la que se comprometió a aportar para la fiscalización del voto a Javier Milei. “Nos estamos organizando para garantizar la transparencia electoral. Vamos a cuidar cada voto en cada mesa, con miles de fiscales en todo el país. Los convoco a convencer, a votar y a fiscalizar”, dijo en un encuentro que realizó junto a sus aliados Marcelo Peretta, Alberto Asseff y Patricia Glize, y a Patricio Villegas (parlamentario del Mercosur electo por La Libertad Avanza).ß

Otro de los puntos flacos es el financiamiento. Todos admiten que hay zonas en las que la fiscalización estará garantizada solo si hay dinero. “Los recursos van a estar. LLA va a hacer un esfuerzo adicional”, aseguró un interlocutor Pro.


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Cornejo cruzó a Morales y se extiende la grieta por el balotaje entre los radicales
El gobernador electo de Mendoza y Gustavo Valdés criticaron al jefe partidario, quien aseguró que Jujuy no podrá pagar los sueldos si gana Milei
Matías Moreno
Juntos por el Cambio sigue hundido en un limbo político. Sin conducción política ni un proyecto común, la coalición opositora que integran el Pro, la UCR y la Coalición Cívica, entre otras fuerzas, agoniza a la espera del resultado del balotaje del 19 de noviembre entre Javier Milei y Sergio Massa. El resultado será decisivo para el futuro de los jefes del heterogéneo espacio, que convivieron hasta ahora bajo el paraguas del rechazo al kirchnerismo.
La profunda crisis interna que provocaron los posicionamientos de sus figuras con vistas a la disputa por la presidencia entre el líder de La Libertad Avanza y el ministro-candidato de Unión por la Patria sumó un nuevo episodio en las últimas horas. Pese a que el comité nacional de la UCR se declaró neutral de cara al balotaje, el gobernador de Jujuy y titular del radicalismo, Gerardo Morales, agitó el avispero en el centenario partido con sus críticas a Milei. El martes Morales advirtió que su sucesor Carlos Sadir no podrá pagar los sueldos de los empleados públicos en enero, febrero, marzo y abril, ya que el economista propone eliminar la coparticipación federal.
“Si gana Milei, quiere dejar sin efecto la ley de coparticipación, por lo que menos aún va a querer arreglar los temas particulares que tenemos cada provincia”, remarcó el jujeño, quien también reiteró el peligro democrático que representa el ascenso de Milei. En las últimas horas dos gobernadores del PJ, Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), dos aliados del oficialismo en el mapa de poder, respaldaron los dichos de Morales y reforzaron la campaña del miedo a Milei de Massa.
La renovada ofensiva de Morales despertó un fuerte malestar en las filas de la UCR. Sus detractores internos lo acusan de jugar abiertamente a favor de Massa, con quien el jujeño tiene un vínculo estrecho. Sospechan que aspira a ocupar un puesto en la eventual administración del tigrense, quien promociona su intención de construir un gobierno de unidad nacional y de convocar a figuras de la oposición, como Morales, Martín Lousteau, Emilio Monzó o Carlos Melconian.
Es más, dos referentes del radicalismo que tendrán capacidad de influir en la discusión por el futuro opositor, como el mandatario de Corrientes, Gustavo Valdés, o el gobernador electo de Mendoza, Alfredo Cornejo, salieron a cruzar a Morales por sus dichos. “Si Gerardo quiere votar a Massa, no veo por qué hay que castigarlo por eso. Lo mismo ocurre con Macri, que hizo público que votará a Milei. Las opiniones individuales de los dirigentes no tienen por qué comprometer a la coalición”, remarcó Cornejo ante la consulta de la nacion.
Los armadores de Cornejo dejan entrever que Morales intenta confundir al electorado. Consideran que se involucra en una discusión abstracta, ya que Milei, en caso de ser proclamado presidente, no podrá modificar la ley de coparticipación porque deberá negociar con los gobernadores para conseguir votos en el Congreso, dado que tendrá bloques minoritarios y carecerá de sustento legislativo. Entienden que se topará con límites constitucionales a la hora de intentar poner en marcha sus reformas más disruptivas, como la dolarización o la eliminación del Banco Central.
Valdés también discrepó con Morales. “Vamos a pagar los sueldos y tenemos garantizada la coparticipación por Constitución”. Tanto Cornejo como Valdés preparan una demanda judicial contra el gobierno nacional por la reforma de Ganancias que impulsó Massa. Es un tema que se habló en la primera cumbre formal de la “liga de mandatarios” de JxC. Por estas horas definen si la presentarán los gobernadores actuales o los electos. Se sujetarán al argumento de que la Corte ya fijó que las modificaciones de impuestos coparticipables deben ser convencionales, por lo que deben surgir de un acuerdo y pacto fiscal con las provincias. Escurridizo, Valdés insistió que votará a favor del “cambio”. “No voy a hacer campaña activa para ninguno”, dijo.
Pese a que Martín Tetaz salió a criticar a Morales, el gobernador electo de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, uno de los referentes de la fuerza de Lousteau, evita inmiscuirse en la disputa por el balotaje. Opta por tomar distancia, ya que considera que JxC debe acatar el rol de oposición. Sus laderos no se suben a la campaña de miedo a Milei ni a Massa.
Los jefes de la UCR bonaerense también preservan el rol ecuánime y no tienen previsto involucrarse en el operativo de fiscalización. Es que la neutralidad paraliza y nadie está dispuesto a asumir costos después de la debacle de octubre. A su vez, la incipiente alianza entre libertarios y macristas para coordinar la fiscalización ya genera fuertes tensiones. JxC infiltra su interna en “las fuerzas del cielo”.
Hasta ahora pocos dirigentes se desmarcaron para apoyar el pacto de Macri y Bullrich con Milei. Una excepción resonante es la de la senadora bonaerense Flavia Delmonte (UCR). La contracara de Delmonte es el grupo de radicales díscolos que encabezan Federico Storani, Juan Manuel Casella y Luis “Changui” Cáceres llamaron a votar positivamente a favor de Massa. Consideraron que Milei promueve “posturas antidemocráticas”. Y condenaron “los groseros insultos” a Hipólito Yrigoyen y a Raúl Alfonsín.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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