lunes, 6 de noviembre de 2023

FAMILIAS URUGUAYAS QUE HAN DADO PRESIDENTES


Dos familias uruguayas con la política en la sangre
Desde los tiempos de la colonia hasta el presente, los Batlle y los herrera han dado al Uruguay dirigentes de primera línea
Nelson Fernández
La solidez de la república uruguaya despierta curiosidad y admiración en una región que sufre nuevos rasgos devaluatorios de la democracia. Los vecinos cercanos, los argentinos, miran el espejo del Uruguay y se preguntan por qué ahí hay una convivencia republicana que contrasta con su tierra política “agrietada”.




Un reciente informe de Latinobarómetro advirtió sobre “la recesión de la democracia en tantos países”, que deja a la región “abierta a más populismo” y que, además, “retrasa el proceso de consolidación de las democracias”.

Los puntales de la democracia uruguaya son los partidos políticos; blancos y colorados surgieron en 1836 simultáneamente con la creación del Estado Oriental, y un año después comenzaron a circular publicaciones de divulgación del socialismo, que se convertiría en partido en el inicio del siglo XX. Estas tres colectividades políticas han gobernado, coparticipado y convivido a lo largo de la historia.
Entre las particularidades de la política uruguaya está la historia de dos familias que atraviesan toda la historia, desde la época colonial hasta el siglo XXI. Los Herrera fueron decisivos en la fundación de “los blancos” y el Partido Nacional, y las victorias de esos colectivos están asociadas a ese apellido. Los Batlle, identificados con el Partido Colorado, dieron cuatro presidentes de la República, dos de ellos en dos períodos.
Los Batlle
El 3 de diciembre de 1799 José Batlle y Carreó partió de Cádiz con un cargamento de mercaderías y llegó a Montevideo en el verano de 1800. Participó en la resistencia contra las invasiones inglesas al Virreinato del Río de la Plata, donde fue herido. Luego lo designaron director del Hospital de Caridad, una especie de “ministro de Salud”.
Uno de sus nueve hijos, Lorenzo Batlle, ingresó al Ejército en el primer gobierno del Uruguay y tuvo activa participación en la Guerra Grande, junto a argentinos y otros extranjeros. Fue diputado, ministro de Guerra, y en 1868 fue elegido presidente de la República; debió enfrentar una crisis financiera y rebeliones de caudillos. Sacó el país del pozo y luego debió exiliarse en Buenos aires. Pudo volver a Montevideo en 1887 y murió poco después. Con su esposa, amalia Ordoñez, había tenido dos hijos: José y Luis. Uno será presidente, y el otro, padre y abuelo de presidentes.



José Batlle y Ordóñez nació el 21 de mayo de 1856 y entró a la política a través de diarios opositores a gobiernos militares; integró la “Revolución del Quebracho”, terminó preso en un cuartel y fue indultado. En 1887 fue jefe político de Minas (una especie de gobernador provincial), luego diputado, senador y presidente del Uruguay en dos períodos (1903-07 y 1911-15). Fue el gran reformador, con legislación social de avanzada, y marcó a fuego el desarrollo futuro del país.
Casado con Matilde Pacheco, tuvieron cinco hijos y criaron a un sobrino, Luis Batlle Berres (nieto del primer presidente Batlle), que se casó en 1927 con la argentina Matilde Ibáñez. Fue diputado y, tras un golpe de Estado, debió exiliarse en la argentina. Volvió a Uruguay en 1936 y desde el periodismo político creció en liderazgo; fue diputado, senador, vicepresidente y tras la muerte del presidente Tomás Berreta asumió la presidencia. Fue el líder más popular, ganó las elecciones de 1954 y en marzo de 1955 fue presidente del Consejo Nacional de Gobierno (Poder Ejecutivo colegiado). Fue senador en los dos períodos siguientes y murió en 1964.
Del matrimonio de Luis y Matilde nació Jorge Batlle Ibáñez, quien fue diputado por la Lista 15, que llevaba los retratos de Batlle y Ordoñez y de Batlle Berres (una hoja de votación con los tres Batlle presidentes: José, Luis y Jorge). Tras la muerte de su padre forzó una elección interna para evitar los movimientos que lo querían desplazar, y ganó. En 1966 se postuló a la presidencia sin suerte, igual que en 1971.
Fue proscrito por la dictadura militar (1973-85), elegido senador al retorno de la democracia y en las elecciones de 1999 ganó la banda presidencial, cuando el país había comenzado la recesión más larga de su historia y una crisis incubada que estallaría en 2002. Logró encauzar el país y dejar la economía creciendo. Luego se dedicó a formar jóvenes políticos hasta su muerte en 2016. Su hijo, Raúl Lorenzo Batlle (1965), es hoy senador.
Los Herrera
En 1731, antonio de Herrera Caballero cruzó el océano a bordo del navío El Gran Poder de Dios, para llegar al Río de la Plata en agosto de 1749 y asumir en Buenos aires como secretario del Cabildo de la Catedral del Notario Eclesiástico. Se casó en 1762 con María Isabel de Izaguirre y tuvieron seis hijos, uno de los cuales, Luis Fabián de Herrera e Izaguirre, (1763) fue enviado a Montevideo como funcionario de Hacienda.

Luis Fabián y Gervasia Josefa Basavilbaso tuvieron seis hijos: la segunda y el cuarto tendrían una historia fuerte. Una fue Rosa de Herrera Basavilbaso, que se casó con el gobernador de la Provincia Cisplatina (dominio portugués-brasileño), Carlos Lecor, el “Barón de la Laguna”: Montevideo fue una fiesta con la boda en la Catedral.
Mientras ella era “primera dama”, su hermano Luis de Herrera y Basavilvaso luchaba contra el invasor; a los 19 años, fue soldado en la Cruzada de los Orientales de 1825 que salió de Buenos aires para recuperar la provincia. Fue soldado de Rivera y firmante del acta de la Jura de la Constitución, el 18 de julio de 1830.
También fue edecán de la Presidencia y luego estaría con Oribe en el surgimiento de la “divisa blanca”; fue secretario del primer directorio del Partido Blanco; jefe político de Montevideo, diputado, senador, ministro de Guerra y Marina, miembro del Tribunal Militar y capitán general del Puerto de Montevideo. En febrero de 1865 debió emigrar a Buenos aires, donde murió en 1869.
Había tenido cuatro hijos, uno de los cuales fue Juan José de Herrera, que fue diputado nacional, defensor de pobres, encargado de negocios en Paraguay, canciller en dos gobiernos y debió exiliarse en Buenos aires por un golpe de Estado. Participó en la Revolución de Las lanzas y lideró la fundación del Partido Nacional (“blancos”) como primer presidente de esa colectividad.
Su hijo sería el gran caudillo nacionalista: Luis alberto de Herrera inició su carrera política en 1893, pero tres años después se iría a Buenos aires para los preparativos revolucionarios con históricas batallas como la de Tres Árboles. Luego fue juez de paz y encargado de negocios ante EE.UU. y Canadá, diputado, secretario del directorio y líder del Partido Nacional.
Enfrentó a Batlle y Ordoñez primero y a Batlle Berres después, nunca cesó en su empuje pese a 90 años de gobiernos colorados y hacia 1958 fue el arquitecto político del histórico triunfo del Partido Nacional; murió poco después de esa victoria.
Casado con Margarita Uriarte, tuvieron una hija, Hortensia, que le dio un nieto presidente: Luis alberto Lacalle de Herrera, quien comenzó en política a fines de los años 50 con su abuelo, y en 1971 ganó su banca de diputado, que ejerció solo un año por el golpe de estado.
Durante la dictadura salvó la vida porque su esposa, Julia Pou, tiró una botella de vino que había llegado de regalo y estaba envenenado; otra botella fue abierta en la casa de otro dirigente nacionalista, que terminó con la muerte de la madre del actual ministro del Interior.
Tras la vuelta de la democracia, Lacalle logró la recomposición de la unidad partidaria y triunfó en 1989. Hoy sigue activo en la conducción del Herrerismo.
Uno de sus hijos, Luis Lacalle Pou, se abrió paso en política y desafió a los que su padre había marcado como delfines. Fue diputado en tres períodos, senador, candidato presidencial en 2014 (luego de ganar dura interna) y en las elecciones de 2019 ganó la presidencia con una coalición de cinco partidos
Los Batlle y los Herrera se enfrentaron en mil batallas políticas, compitieron en las urnas, ganaron y perdieron. y desde 1999 conforman una “familia ideológica” más amplia, que enfrenta a la coalición de izquierda Frente amplio.
Hay en ambas familias una herencia de sangre política que atraviesa la historia uruguaya y que dio fortaleza a los partidos y a la democracia. ambos apellidos están ligados a la historia de fuertes partidos políticos del Uruguay, una marca distintiva en la región como fortaleza de la República.

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