sábado, 11 de noviembre de 2023

REVELACIONES JUDICIALES


El expolicía infiltró teléfonos con una tecnología militar
La Justicia analiza decenas de miles de archivos del expolicía Zanchetta, que utilizó un canal de comunicación secreto y un software para acceder a celulares sin autorización
Hugo Alconada Mon.Ariel Zanchetta, el expolicía detenido por espionaje
Ariel Zanchetta recurrió a los métodos más tradicionales de los “plumas” para “caminar” a sus “objetivos”. También apeló a cámaras ocultas y a drones. Y a una docena de teléfonos celulares y a correos electrónicos con nombres falsos. Pero llegó más lejos que otros espías: utilizó un canal de conversación secreto y encriptado con nivel de seguridad militar para comunicarse con terceros y recurrió a una aplicación de uso restringido a gobiernos para infiltrar teléfonos, según reconstruyó la nacion.
Ese canal de comunicación con nivel de seguridad militar que utilizó Zanchetta se llama “Wickr-Top Secret Mensajero”, está disponible para sistema Android y ofrece un servicio de intercambio de mensajes que encripta “end to end”, lo que dificulta o impide que el ida y vuelta con terceros pueda ser hackeado.
Zanchetta utilizó ese canal encriptado para comunicarse con informantes; también, para enviar el material recolectado a pedido de quienes contrataron sus servicios de inteligencia ilegal. Algunos de ellos continúan en las sombras y hasta el momento sólo existen indicios sobre ellos. Así, por ejemplo, en uno de sus dispositivos aparecieron archivos titulados “Diputado pedido”, “Fernández pedido”, “Pedido Ciro” y “Pedido”, entre otros.
Los hallazgos iniciales, sin embargo, ya permitieron detectar a algunos de los que recurrieron a los servicios de Zanchetta, como el expresidente de Télam y actual alto funcionario de la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Fabián “Conu” Rodríguez, o quienes interactuaron con él, como el diputado ultrakirchnerista Rodolfo Tailhade.
En ese sentido, el fiscal federal Gerardo Pollicita también procura determinar si tres interlocutores habituales de Zanchetta trabajaron o todavía trabajan en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), donde el otrora suboficial de la Policía Federal se habría desempeñado durante años como agente inorgánico, algo que negaron desde el organismo ante la primera consulta de la Justicia.
De todos modos, los investigadores que hurgan en el material secuestrado al otrora sargento primero de la Policía Federal tienen por delante un largo camino. Entre otros motivos, porque Zanchetta recurrió a doce líneas telefónicas a su nombre, más otra a nombre de su esposa, al menos once casillas de correo electrónico en los que no figuró su nombre y tres usuarios de la red social Instagram con otras identidades.
Nuevos “objetivos”
A medida que avanzan, sin embargo, los sabuesos judiciales suman nuevos nombres al listado de víctimas del espionaje ilegal. Figuran, según confirmó la nacion, Karina Milei, hermana del candidato presidencial Javier Milei; Agustina Macri, hija del expresidente Mauricio Macri; la vicegobernadora bonaerense, Verónica Magario, y el jefe de la custodia de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, Diego Carbone.
El listado de víctimas también abarca a la titular de la Anses, Fernanda Raverta; al ministro de Turismo, Matías Lammens; a la exministra de Justicia Marcela Losardo, a una decena de intendentes –actuales o pasados– del conurbano bonaerense, como Fernando Gray (Esteban Echeverría), Ariel Sujarchuk (Escobar), Julio Garro (La Plata) y Martiniano Molina (exjefe comunal de Quilmes), artistas como Florencia Peña y el periodista Horacio Verbitsky.
Las tareas de inteligencia ilegal de Zanchetta, sin embargo, fueron más allá de sus objetivos “primarios”, porque también abarcaron a múltiples objetivos “secundarios”. Así fue como, por ejemplo, en los dos “informes de inteligencia” que preparó sobre el actual secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de La Plata, Luis Barbier, incluyó a su exesposa, Cristina di Marzio –junto a su pareja actual–, a su hermana, a su actual pareja y hasta a un sobrino, Nicolás Barbier, con detalles sobre su militancia en La Cámpora y su interacción con Eduardo “Wado” de Pedro.
Para producir esos “informes de inteligencia”, Zanchetta accedió de manera ilegal a bases de datos personales que sólo debería consultar personal autorizado o un juez competente. Consultó a Migraciones, Registros de la Propiedad Automotor y el portal del Gobierno bonaerense. Y recurrió a bases privadas de información como SudamericaData Group, a la que el fiscal Pollicita acusó de ocultarle información a la Justicia.
Uso exclusivo de gobiernos
Los investigadores judiciales detectaron que Zanchetta también habría recurrido a un software de “uso restringido para gobiernos”, “Clase Alpha”, que permitiría infiltrarse en los teléfonos móviles y acceder a un amplio abanico de contenidos, sin autorización ni conocimiento del dueño de la línea. Habilita a conocer desde los mensajes entrantes de WhatsApp, Facebook Messenger y SMS, al historial de llamadas entrantes y salientes, además de obtener claves de acceso, registrar el audio ambiental, activar el GPS para determinar la ubicación del aparato y tomar fotos.
Todo esto, sin embargo, podría ser apenas el comienzo. ¿Por qué? Porque hasta ahora, los expertos involucrados sólo analizaron parte de los más de 12.500 archivos de imagen, audios, videos, bases de datos, documentos, comprimidos y mensajes acumulados en dos dispositivos que utilizó Zanchetta: un teléfono celular Samsung SMA105M y una notebook Toshiba. Las fuentes consultadas por la
indicaron, de todos modos, nacion que será difícil completar la revisión de los archivos, plataformas o programas que pasaron por las manos de Zanchetta. Varios requieren programas especiales para abrirlos y otros requieren contraseñas de acceso que se desconocen. Entre ellos, un documento de Excel, dos de Word y nueve PDF.
Completado el análisis del teléfono Samsung y la notebook Toshiba, además, los sabuesos deberán cotejar otros 17 dispositivos. Incluyen computadoras, notebooks, celulares, netbooks, pendrives, discos rígidos, tarjetas de memoria y SIM, módems y hasta una minigrabadora.

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Un exjefe de inteligencia de Cristina reconoció que les pagaban a “buches”
revelaciones judiciales El escándalo del espionaje ilegal renovó el enfrentamiento entre los diferentes grupos de agentes que integraron la ex-SIDE durante los gobiernos kirchneristas

Candela IniArchivoFrancisco “Paco” Larcher fue número dos de la secretaría

Héctor Icazuriaga ...EX JEFE DE LA SIDE
Los exjefes de la SIDE Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher declararon hace poco más de un mes en la causa por la muerte del fiscal Alberto Nisman. En calidad de testigos, quienes comandaron la central de inteligencia durante el período 2003-2014, hasta que Cristina Kirchner los echó, negaron que existieran bajo la órbita de ese organismo agentes inorgánicos y dijeron que reportaban al entonces presidente Néstor Kirchner.
Uno de ellos, sin embargo, admitió que la ex-SIDE sí recibía información de los que en la jerga se conocen como “buches”, a los que se les pagaba para hacer trabajos, según supo de fuentes judiciales. la nacion Sin resultar un gran aporte a la investigación por la muerte del fiscal, sus dichos cobran relevancia ahora por el estallido del caso asociado al espionaje kirchnerista, a partir del denominado agente inorgánico Ariel Zanchetta.
Aunque la figura del inorgánico no existe formalmente como tal, el policía espía Zanchetta reportó desde ese papel a quienes comandaron la Secretaría de Inteligencia entre 2009 y 2015, según la información recabada por la justicia federal en la causa que investigaba inicialmente el hackeo a jueces y que luego dejó al descubierto una amplia red de espionaje con objetivos diversos. Un elemento curioso, coinciden los investigadores judiciales, es que más tarde, durante el gobierno del Frente de Todos, a Zanchetta le pagaban con fondos públicos mediante el concepto de pauta oficial por realizar tareas de espionaje ilegal, en este caso, el funcionario Fabián “Conu” Rodríguez. Ya no percibía fondos reservados de la AFI, sino que reportaba a otra terminal.
El dictamen del fiscal Gerardo Pollicita afirma que existió un aparato de inteligencia paralela que estuvo operativo durante el gobierno del Frente de Todos y que hizo tareas de espionaje ilegal. En uno de los documentos de Zanchetta que examinó la justicia surge que él integraba desde 2010 un “equipo de tareas” con dos hombres, Diego Raitano y Joaquín Pereyra, relacionados con el exfuncionario de inteligencia Fernando Pocino y con el exjefe del Ejército César Milani, respectivamente, a quienes también menciona como parte del grupo. Raitano declaró como testigo en la causa por la muerte de Nisman por sus comunicaciones con otros agentes de inteligencia durante el fin de semana de la muerte del fiscal; Pereyra no lo hizo todavía. También integraría esa banda el policía Ariel Difilippo, según la documentación secuestrada a Zanchetta. Ese grupo de agentes, especialmente quienes respondían a Pocino y Milani, suelen ser identificados como la banda rival de Antonio Stiuso. El histórico enfrentamiento entre bandas se actualizó una vez más. “Reventaron el centro de la inteligencia K”, dijo a la nacion una fuente con una larga trayectoria en el mundo de los servicios de inteligencia. Varias fuentes consultadas coincidieron en señalar la histórica rivalidad de este sector de espías con Stiuso. “Cayeron los rivales de Stiuso”, describió una de ellas en diálogo con la nacion. “Han pegado en la madriguera, el núcleo de la inteligencia kirchnerista que en los últimos años no estaba dentro de la AFI”, agregó.
Durante la gestión que hizo como interventora de la Agencia Federal de Inteligencia la fiscal Cristina Caamaño, un caudal de viejos agentes con distintas terminales en la política dejaron la central de espías. Son varias las fuentes que conocen el funcionamiento de los organismos de inteligencia y que sostienen que los cuadros políticos relacionados con el kirchnerismo no tuvieron demasiado lugar en la central de espías durante el gobierno de Alberto Fernández. Uno de ellos, el abogado Roberto López, que había integrado las filas del organismo durante la conducción de Oscar Parrilli y Juan Martín Me na, dejó la AFI por diferencias con Ca amaño en el primer año de su gestión, lo que fue leído en su momento como una pérdida de poderde LaCámpo raen esa dependencia.Ló pez luego se incorporó como asesor en la Cámara de Diputados. El actual jefe de Contra inteligencia de la AFI sí es identificado como un cuadro afín al kirchnerismo, acaso de los pocos que quedan allí.
Conu Rodríguez y Rodolfo Tailhade son los dirigentes políticos que por ahora quedaron expuestos por sus vínculos con Zanchetta, a partir de uno de los informes preliminares elaborados por la Dajudeco. Pero sus intercambios con el expolicía surgen del análisis de tan solo un celular de todos los dispositivos que le fueron secuestrados. El mundo del espionaje quedó revolucionado en los últimos días por el hallazgo del contenido que produjo y distribuyó Zanchetta como espía clandestino. Hay una pila de material pendiente de análisis que todavía no fue procesada por la Dajudeco ni por las autoridades judiciales. Por eso hay inquietud en la política respecto de qué otras terminales tendría Zanchetta: ya sea por haberles prestado servicios de espionaje clandestino o por haber trabajado en conjunto.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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