lunes, 6 de noviembre de 2023

COLEGIOS Y EDUCACIÓN EN CRISIS


Señales de alerta para saber si están en problemas severos
El aumento de la morosidad en el pago de las cuotas, el repentino silencio en las comunicaciones o la falta de notificación de la matrícula para el año siguiente pueden significar malos indicios
Texto Evangelina HimitianTras 84 años de trayectoria, cierra el Instituto Mancedo–midlands College de Quilmes
Una semana antes de que les anunciaran el cierre del colegio de sus hijos, el Instituto Mancedo– Midlands College de Quilmes, Ramiro P., lo dijo en un asado con sus amigos. El tema eran las elevadas matrículas que les habían llegado para 2024. “A nosotros todavía no nos mandaron nada. ¿Me tengo que preocupar?”, lanzó. Los demás padres, entre risas le dijeron que se preocupara cuando se la mandaran para pagar en una sola cuota y cuando le comunicaran el valor del año próximo. Ramiro se quedó con la inquietud. ¿Tendré que buscar colegio?”, dijo. El remate fueron risas. Pero unos días después, cuando llegó ese mail de la escuela, no era el que él y su familia esperaban. Por el contrario, era un mensaje en el que los directivos anunciaban que esta escuela bilingüe, con más de 85 años de historia, cerraría sus puertas de forma definitiva.
Según contó este padre, la noticia los sorprendió y enseguida se dedicaron a buscar entre las propuestas educativas de la zona alguna alternativa de similares características. No es una tarea sencilla, de conseguir vacante a coincidir con las preferencias de los hijos que no quieren separarse de sus compañeros, de forma intempestiva. Así, mientras los padres priorizan el nivel educativo, los chicos quieren ir a donde van sus amigos; no siempre ambas elecciones coinciden y son posibles.
Ante este contexto, donde tantas escuelas atraviesan profundas crisis que a muchas las dejan al borde de no continuar, la gran pregunta de los padres es cómo darse cuenta y cómo prever que el colegio al que van sus hijos evalúa cerrar. Uno de los indicadores, apunta Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la Provincia de Buenos Aires (Aiepba), es que los cierres no ocurren de la noche a la mañana. Hay distintas situaciones que hacen prever a una institución que va a ser imposible seguir y planifican un cierre ordenado al fin del año lectivo, y colaboran con las familias para buscar vacantes.
Un indicador clave, se explica, es si a esta altura del año la escuela envió el acuerdo escolar y el cobro de la matrícula. Las instituciones privadas tenían tiempo hasta el 30 de septiembre para comunicar las cuotas de 2024, según establece el Ministerio de Educación y regula la Secretaría de Comercio de la Nación. Esta fecha se prorrogó, ante la dificultad de lograr la adhesión de más del 50% al nuevo contrato escolar, que fija los montos de las cuotas para 2024. De todas formas, el hecho de que alguna institución aún no haya comunicado esto o no haya enviado los datos para la rematriculación en varias cuotas, podría indicar que la situación no anda del todo bien.
Los rumores de cierre también anteceden al cierre. Pero, se advierte, no todos son reales y muchas veces terminan actuando como una profecía autocumplida, porque precipita la decisión de los padres de cambiar a sus hijos de escuela, algo que agudiza la crisis y puede precipitar el final de la institución.
“Cada vez se amplía más la brecha entre lo que pueden cobrar los colegios y los aumentos en costos de las instituciones que presentan severas dificultades para funcionar. En menos de dos años, la capacidad operativa económica de los centros educativos de gestión privada perdieron 43% en relación con la inflación de ese período”, dijo Zurita.
El último aumento autorizado en la provincia de Buenos Aires sigue en esa línea. “Entre diciembre de 2021 y octubre de 2023, la inflación fue del 311%, los incrementos salariales en paritarias acumularon 364% y los aranceles subieron 268%. Otra vez esta autorización para mejorar los aranceles queda debajo del aumento de los costos y los salarios”, señaló Zurita.
“Lamentamos noticias de cierre como estas y recordamos que desde hace meses, con la Junta Nacional de Educación Privada (Junep), advertimos de esta problemática. Claramente, para cualquier padre, el peor fantasma es llegar a febrero o marzo y encontrarse con la escuela cerrada”, advierte Zurita. “En los próximos meses van a ser muchas las instituciones que enfrenten situaciones similares. Muchos colegios cierran cursos, unifican niveles y buscan seguir adelante, con una situación desesperante”, apuntó.
Un relevamiento que hicieron en julio pasado desde Aiepba en las 2400 escuelas que nuclean, encontraron que unas 200 escuelas están en situación crítica. Entre ellas, 53 son maternales; 158 servicios, nivel inicial; 147, primario; 134, secundario; 16, nivel superior; 2 con centros de formación profesional, y siete, de modalidad especial. El 75% de las escuelas en crisis percibe aporte estatal. Ante la consulta de si la familia podría soportar la última alza de salarios docentes en los aranceles, el 45% dijo que sería imposible.
El aumento de la morosidad de cuotas este año fue notorio y superó en algunos casos a la pandemia. Según el informe, el 50% de los establecimientos tiene entre un 20 y un 30% de morosidad; el 16% tiene un 40%. Y aquí aparece un dato que puede preceder al cierre de una escuela. Por ejemplo, la Nueva Escuela Spegazzini, de Ezeiza que la semana pasada anunció que no abrirá en 2024, había acumulado una morosidad de más del 45%, algo que volvió inviable el proyecto, según contó a la nacion la directora del primario, María de Sarro.
Reducciones
Según el informe de Aiepba, el 85% de las escuelas en crisis no ha podido hacer inversiones en los últimos años y el 43% proyecta disminuir personal en cargos y horas no obligatorios. Esto abarca cargos u horas fuera de planta, personal de administración o maestranza.
El 48% (96 colegios) de las escuelas identificadas como en crisis de continuidad tiene un riesgo leve de cierre parcial. Esto es, tener que cerrar algún nivel, fusionarse, reducir cursos, etcétera. El 37% (74 escuelas) tiene riesgo o ya toma decisiones de cierre parcial [un nivel, un turno o secciones]. El 15% (30 escuelas) tiene riesgo de cierre total.
“En los establecimientos de gestión privada hay un compromiso muy importante con el proyecto pedagógico. En tiempos económicamente duros se intenta que lo último a ser afectado sea el aula y los estudiantes. Por eso, muchas veces el cierre ocurre como una sorpresa, a pesar de que podría haber estado en dificultades por un largo tiempo. La escuela de gestión privada ha podido con todo, cambios de gestiones y estructura, planes de distinto tipo, una pandemia y cuarentena, pero poco puede hacer si no hay chicos, por la razón que fuese, económica o demográfica”, apuntó Zurita.
“La coyuntura económica afecta a todas y a cada una en forma particular. Hemos detectado que unas 200 estarían en dificultades, lo que implica que la mayoría está a pesar de todo en una situación estable”, agregó. Se refiere a que las escuelas en crisis representan casi el 7% de las escuelas privadas bonaerenses. Significa que la mayoría de las instituciones, a pesar de hacer recortes y adaptaciones saldrán adelante.
Un indicador de que algo no marcha como se esperaba podría ser la comunicación. Cuando una escuela que siempre fue muy abierta empieza a retacear la comunicación, podría ser un indicador de crisis. Y la recomendación no es alarmarse sino acercarse y preguntar. “Cuando la alianza escuela-familia no funciona, la comunicación no funciona. Y eso se vuelve evidente. La comunicación entre la escuela y la familia tiene una dinámica que todos conocen. Cuando entra ruido y empieza a menguar, conviene ir a la escuela y ver qué está pasando”, señaló Rodolfo De Vincenzi, presidente de la Confederación Argentina de Institutos de Enseñanza Privada (Caiep).
Pero, advierte, son situaciones puntuales. “El país tiene 14.000 colegios privados. Si bien se visibilizan los cierres, porque no es habitual, la situación pospandemia y la crisis económica hacen que puedan surgir situaciones en algunos colegios que terminen cerrando. Pero no hay un cierre generalizado. La mayoría de las instituciones están logrando resolver sus crisis. Hay situaciones puntuales que deben ser atendidas”, agregó De Vicenzi.
Desde el Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires se explicó que la única obligación legal de los colegios, ante un cierre es comunicarlo con 30 días de anticipación. Aunque en las buenas prácticas se considera que salvo situaciones extremas es una falta ética grave interrumpir las clases a mitad de ciclo, cobrar la matrícula y después declarar el cierre, o peor, no notificarlo y que los padres se enteren al comienzo de clases.
No son pocas las instituciones que por estos días están en condiciones de no seguir adelante por la crisis económica, los aumentos de precios, la inflación, las paritarias docentes y la pérdida del poder adquisitivo de las familias.
Además del colegio de Quilmes, anunció su cierre el jardín de infantes bilingüe de Recoleta, Cinderellael Centavo. La semana anterior, otros dos colegios de Olivos habían anunciado que se fusionarían para seguir adelante. Y no son las únicas instituciones que evalúan cómo seguir adelante. Hace más de una semana, cerró de forma anticipada el jardín maternal Coghlan School. No pudo llegar a terminar el ciclo escolar por la crisis económica.
“La crisis en los jardines de infante se hizo muy evidente. Tras la pandemia cerraron unos 50. Por estos días, la situación es muy complicada. Hay más de 40 que atraviesan una gran crisis, unos seis o siete este año cerraron y al menos unos 10 hacen averiguaciones legales para presentar posibles quiebras o cierres, devolución de matrículas, pago de indemnizaciones, todo”, explicó Paola Signoretta, presidenta de Cenicaba, la cámara que agrupa a las instituciones de nivel inicial en la Capital. Uno de los factores que pesan mucho en la decisión es el valor de los alquileres, con aumentos exorbitantes y en dólares, imposibles de trasladar a las cuotas. “Los jardines venimos a suplir un déficit enorme de vacantes del sistema público. Sin embargo, no recibimos subvenciones ni aportes estatales. Para muchas instituciones es inviable. Se suma a la baja en la matrícula, porque al tener que subir las cuotas, muchas familias, aunque necesitan ese cuidado para sus hijos, terminan optando por dejarlos en las casas de familiares para que los números les cierren. Es muy difícil el panorama”, explica.
“Muchas instituciones quedaron endeudadas desde la pandemia, tomaron créditos y ante la necesidad de buscar otro edificio para mudarse por el alquiler y pagar habilitaciones y permisos, optan por cerrar, aunque tengan años en la educación”, dijo Signoretta.
La crisis de las escuelas privadas es transversal a todos los niveles educativos y sociales. Las escuelas del segmento ABC1, que no cuentan con aportes estatales, tienen dificultades para cerrar el acuerdo escolar con las familias y así consensuar los valores de 2024, tras el rechazo por haber propuesto cuotas excesivas.
Las escuelas privadas que atienden a familias de clase media y media baja, que no reciben aportes públicos, están en muchos casos al borde del cierre. Hasta ahora, el eje de la crisis tenía que ver con el pago de salarios, que es entre el 80% y el 90% del presupuesto escolar. Ahora, se le suma el componente de los aumentos en el valor de los alquileres. Por eso, para muchas entidades el panorama es incierto.

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