La obsesión por los dólares del exterior
Florencia Donovan
Primero la elección, después el dólar. Una discusión insoslayable se dará apenas se conozca el resultado del domingo: cómo hará el nuevo gobierno para ajustar el precio del dólar. Tanto en los planes de Sergio Massa como en los de Javier Milei hay una coincidencia. Los dos dependen de conseguir dólares frescos en el exterior.
El objetivo es amortiguar la transición y ambos miran a Medio Oriente en busca de un salvavidas. Será la tercera vez que la península arábiga salga en auxilio de la Argentina: con el Mundial, primero; el préstamo puente de Qatar, después, y ahora, con un nuevo desembolso.
Los países de Medio Oriente tienen excedentes de dólares y un interés de largo plazo por garantizarse la seguridad alimentaria, tal vez uno de los pocos frentes en los que la Argentina cotiza en moneda dura. Tanto en los equipos de Massa como en los de Milei ya hubo contactos informales. Nadie hoy puede cerrar ningún acuerdo sin tener antes confirmado que será quien responda por la gestión del país en los próximos cuatro años. De conseguir el fondeo en dólares, para Massa se trataría básicamente de un préstamo puente para sortear el verano y llegar a la cosecha de soja, mientras que cerca de Milei lo contemplarían como alternativa para fortalecer las reservas en caso de avanzar, en una primera etapa, hacia una economía bimonetaria. Todo suena viable en el plano de las ideas.
El mercado vive hace ya varias jornadas una tensa calma. Sin encuestas certeras, parece haber decidido que Sergio Massa es el candidato con mayores chances para acceder a la presidencia. Solo tal hipótesis, y el férreo control de cambios, explica la relativa estabilidad de los dólares financieros de las últimas semanas. No sería, sin embargo, la primera vez que el mercado le erra en una apuesta. Es de esperar que si, una vez más, el mercado prueba estar equivocado, el martes observemos un nuevo cimbronazo en los precios. Uno más.
La realidad es que las encuestas –no importa cuál se mire– dan un escenario de relativa paridad. Aun las que le llegan al empresario Francisco de Narváez, hombre clave de la campaña del candidato del oficialismo y el único que, en privado, admitía antes de las elecciones generales que tenía a Massa arriba, y por bastantes puntos, hoy muestran un escenario abierto. “Massa estaba unos seis puntos abajo hasta el debate –reconoce una fuente con acceso al campamento del Frente de Todos–. Desde el debate, en las últimas semanas, esa diferencia se achicó en algo”, confían.
Cerca de Massa no pierden las esperanzas. Pero, casi como cábala, tienen cualquier definición económica postergada hasta el mismo domingo. “Una vez que ganemos nos reuniremos el domingo o lunes para definir qué hacemos a partir del martes”, apuntó un hombre del equipo económico. Una de las definiciones que, de ganar, Massa espera tener es la de su ministro de Economía. Pese a que cerca del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, buscaron desactivar las versiones, no está descartado del todo que vaya a sumarse a un eventual gabinete massista. Algunos de sus economistas hasta manifestaron que podrían acompañarlo. Pero no tiene sentido asociarse a un espacio hasta no tener certezas del resultado. Las elecciones generales hicieron una primera reorganización de las principales coaliciones políticas; habrá que esperar el resultado del balotaje para que terminen de perfeccionarse.
En La Libertad Avanza (LLA) tampoco pueden por estas horas ofrecer demasiadas definiciones sobre quién conducirá la economía que viene. El expresidente Mauricio Macri está buscando incidir en la elección. Esta semana citó a Roque Fernández, uno de los referentes del espacio de Javier Milei, para profundizar en el tema. Macri tiene a Luis “Toto” Caputo entre sus candidatos favoritos. Junto con Nicolás Posse, el de los equipos de Milei, el expresidente del BCRA del gobierno macrista incluso habría participado la semana pasada de un call informal con la gente del Fondo Monetario Internacional (FMI) para tener una visión más clara del organismo de crédito sobre las propuestas de Milei. Quienes frecuentan a Caputo dicen, sin embargo, que tampoco estaría tan convencido de volver a asumir un puesto de tanta exposición en el sector público; el costo familiar la última vez fue grande.
Los economistas más técnicos que rodean a Milei, como el propio Fernández, se inclinarían en cambio por otros nombres, como el de Federico Sturzenegger, que todavía no recibió ninguna oferta firme, pese a haber sido elogiado por el líder de la LLA, o incluso el de Luciano Laspina, referente durante toda la campaña de Patricia Bullrich. Difícil conciliar nombres para el Palacio de Hacienda con la propuesta de dolarización de Milei, que, aunque postergada a una segunda o tercera etapa de la gestión, sigue vigente. Para Macri, la cuestión económica es central. No habrá consistencia política sin éxito económico. La gestión de Sergio Massa es una anomalía dentro de los manuales políticos.
Sin embargo, no es en el único terreno en el que busca incidir. También envió interlocutores al búnker de la LLA para negociar una participación en áreas claves, como el Ministerio de Justicia y el Ministerio Público Fiscal. Además, aspira a tener injerencia en la definición de la candidatura para ocupar la vacante que existe en la Corte Suprema. Por ahora son negociaciones sin resolución. La incertidumbre de cara al resultado del domingo les resta dramatismo a algunas conversaciones. Distinto será el caso si el domingo llegara a confirmarse una victoria de Javier Milei en las urnas.
La realidad que deberá asumir el próximo presidente es de extrema fragilidad. Requerirá no solo de buenos equipos técnicos, sino también de una sofisticada gestión política. Cerca de Milei aseveran que, de ganar, el candidato avanzaría con un discurso de unidad esa misma noche. El experimentado Guillermo Francos, a quien Milei definió como su eventual ministro del Interior, viene conversando en esa línea con gobernadores aliados desde hace semanas. Incluso, en privado, desliza que podría convocar a aliados políticos del oficialismo, como Daniel Scioli, para que continúen en sus cargos. “Daniel se llevó bien con Bolsonaro y con Lula; sería un gran cuadro para mantener en Brasil”, esgrimen.
Pero la gran incógnita será si Milei logra asumir un discurso conciliador y además sostenerlo a lo largo de las semanas. Es probable que, de ganar el candidato de la LLA, los tiempos económicos se aceleren. Para el mercado, Massa representa lo malo conocido; Milei es un gran signo de pregunta. Y nada peor para el capital que la incertidumbre.
La realidad se impone por sí sola y ya en el cortísimo plazo luce bien desafiante. Según Facimex, el tipo de cambio real multilateral –que contempla el peso relativo de las monedas con las cuales comercia la Argentina– está llegando al balotaje en mínimos desde diciembre de 2015, con una apreciación del 14,2% desde el viernes previo a las PASO ($408 a precios de hoy) y del 28,5% desde el lunes 14 de agosto ($490). Una ajuste del tipo de cambio oficial luce inevitable quienquiera que asuma. Pero un salto cambiario podría llevar a que el ajuste de otros precios relativos, como el de los servicios públicos, se vuelva casi indigerible.
Nicolás Arceo, exvicepresidente de YPF durante el gobierno de Cristina Kirchner y director de la consultora Energía y Economía, advierte, por caso, que hoy los individuos de altos ingresos están pagando una tarifa de gas equivalente a 2,5 dólares por millón de BTU (la medida de la industria) al dólar oficial, pero que con un dólar a $500 se transformaría en apenas 1,7 dólares, cuando el costo de abastecimiento promedio está en 4,8 dólares. En otras palabras, con un dólar devaluándose a $500, las tarifas de gas debieran aumentar casi 182% para cubrir el costo real de abastecimiento. Un cuadro similar se da con la electricidad y con los combustibles.
Tan pronto como en enero, además, el nuevo gobierno enfrentará vencimientos en moneda extranjera por US$3983 millones: US$1945 millones con el FMI, y US$1579 millones por bonos en poder del mercado. Se trata de una millonada para un gobierno que llegará a diciembre con reservas netas negativas, con un acuerdo con el FMI caído y sin acceso a los mercados de deuda. A esto se suman, según datos de Facimex, vencimientos de obligaciones de deuda emitidas por empresas privadas por casi US$1500 millones de acá a abril. Una devaluación no solo pone en jaque a los consumidores, sino que tiene a varias grandes empresas –entre ellas, YPF– en alerta. Quienquiera que gane el domingo deberá desarmar una bomba. Tocar el cable equivocado en el momento equivocado puede ser mortal.
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El BCRA aprovecha el final del dólar exportador a $500 para comprar más reservas
Los beneficiarios del plan de incentivos apuraron ventas, y junto a las trabas a la demanda, le permitieron capturar unos US$252 millones en las últimas dos ruedas
Javier Blanco
El Central tiene una posición negativa de reservas netas
El Banco Central (BCRA) volvió a sacar provecho ayer del anunciado final del dólar especial para exportadores para recomprar en el mercado reservas por más de US$100 millones por segunda rueda consecutiva.
La entidad se alzó con US$131 millones por sus intervenciones en el mercado oficial, en la que pasó a ser su mayor compra del mes, al cabo de una rueda en la que se operaron de contado US$378,7 millones. El 31% de ese total fueron aportes de exportadores de cereales y oleaginosas, que ingresaron US$116,13 millones, el mayor monto desde la última rueda de septiembre.
Eso muestra que capturó el 34,6% de los dólares transados, un porcentaje que revela a la vez que sigue muy trabada la demanda. Al mismo tiempo, dejó subir $0,50 (apenas 0,14%) el dólar mayorista, que cerró a $353,45 por unidad para la venta.
De esta manera, sumó unos US$252 millones solo en las últimas dos ruedas de negocios, monto 53,3% superior a los US$164 millones que había logrado recomprar en las diez ruedas previas del mes.
Es un dato que muestra la incidencia que en la conducta de la oferta tiene el anunciado final de esta nueva versión del Programa de Incentivo a las Exportaciones (PIE), que permite a los beneficiarios liquidar solo el 70% de sus ventas al exterior al tipo de cambio oficial y el 30% restante al dólar contado con liquidación (CCL), porcentajes que llevaron a los operadores a bautizarlo como “dólar fernet”.
Aunque desde el Ministerio de Economía dejan trascender que el decreto que dio lugar a este programa, y permite a muchos exportadores acceder en los hechos a un dólar promedio de $505 (43% superior al valor de referencia oficial), no se renovará, en el mercado se cree que la definición del esquema cambiario de transición (luego del balotaje y hasta el final del mandato de Alberto Fernández) dependerá de quién se imponga este domingo.
“Dudo mucho de que si fuera el ministro quien gane no lo prorrogue. Pasaría a ser el principal interesado en heredar un BCRA con una posición de reservas menos desastrosa que la que exhibe hoy”, explicó a un agente cambiario. la nacion
“En caso de que el Gobierno no extienda este programa podemos anticipar una menor oferta de divisas tanto en el mercado oficial como en el CCL en la segunda quincena de noviembre, lo que podría incrementar las presiones alcistas en los dólares financieros”, advirtieron los analistas de Delphos Investment en su informe diario.
Para adelante todo es incierto
Las dudas que rodean el futuro de la política cambiaria son muchas y las certezas, pocas. Pero una de ellas es que es insostenible mantener al dólar oficial tan atrasado (según el índice de tipo de cambio real se encuentra apenas por encima de los 85 puntos cuando su supuesto valor de equilibrio es 100), razón por la cual quienes tienen o creen conservar alguna chance de adquirirlo al valor actual se lanzan “de cabeza” para intentarlo.
Eso explica, por caso, que las operaciones pactadas ayer con liquidación para hoy (T+1) se hayan hecho a un promedio de $354,10. “Ese tipo de cambio implica ría un ritmo de val u a torio cercano aun peso por día (0,3% diario), aproximadamente tres veces más alto que el deslizamiento de 3% mensual anunciado por el Ministerio de Economía”, señalaron desde Delphos Investment.
No fue el ritmo de deslizamiento que terminó convalidando el BCRA durante la anteúltima rueda de mercado previa al balotaje y al final del PIE. Pero revela que hay compradores con disposición a validar alzas mayores con tal de entrar a lo que se ve como una verdadera “liquidación final”.
Por lo pronto, si se cumple el anuncio oficial sobre mi nid evaluaciones diarias a razón del 3% mensual, el dólar oficial cerraría noviembre en torno de los $358,3, por debajo de los $375 convalidados para ese plazo en operaciones locales con el dólar futuro.
El Banco Central (BCRA) volvió a sacar provecho ayer del anunciado final del dólar especial para exportadores para recomprar en el mercado reservas por más de US$100 millones por segunda rueda consecutiva.
La entidad se alzó con US$131 millones por sus intervenciones en el mercado oficial, en la que pasó a ser su mayor compra del mes, al cabo de una rueda en la que se operaron de contado US$378,7 millones. El 31% de ese total fueron aportes de exportadores de cereales y oleaginosas, que ingresaron US$116,13 millones, el mayor monto desde la última rueda de septiembre.
Eso muestra que capturó el 34,6% de los dólares transados, un porcentaje que revela a la vez que sigue muy trabada la demanda. Al mismo tiempo, dejó subir $0,50 (apenas 0,14%) el dólar mayorista, que cerró a $353,45 por unidad para la venta.
De esta manera, sumó unos US$252 millones solo en las últimas dos ruedas de negocios, monto 53,3% superior a los US$164 millones que había logrado recomprar en las diez ruedas previas del mes.
Es un dato que muestra la incidencia que en la conducta de la oferta tiene el anunciado final de esta nueva versión del Programa de Incentivo a las Exportaciones (PIE), que permite a los beneficiarios liquidar solo el 70% de sus ventas al exterior al tipo de cambio oficial y el 30% restante al dólar contado con liquidación (CCL), porcentajes que llevaron a los operadores a bautizarlo como “dólar fernet”.
Aunque desde el Ministerio de Economía dejan trascender que el decreto que dio lugar a este programa, y permite a muchos exportadores acceder en los hechos a un dólar promedio de $505 (43% superior al valor de referencia oficial), no se renovará, en el mercado se cree que la definición del esquema cambiario de transición (luego del balotaje y hasta el final del mandato de Alberto Fernández) dependerá de quién se imponga este domingo.
“Dudo mucho de que si fuera el ministro quien gane no lo prorrogue. Pasaría a ser el principal interesado en heredar un BCRA con una posición de reservas menos desastrosa que la que exhibe hoy”, explicó a un agente cambiario. la nacion
“En caso de que el Gobierno no extienda este programa podemos anticipar una menor oferta de divisas tanto en el mercado oficial como en el CCL en la segunda quincena de noviembre, lo que podría incrementar las presiones alcistas en los dólares financieros”, advirtieron los analistas de Delphos Investment en su informe diario.
Para adelante todo es incierto
Las dudas que rodean el futuro de la política cambiaria son muchas y las certezas, pocas. Pero una de ellas es que es insostenible mantener al dólar oficial tan atrasado (según el índice de tipo de cambio real se encuentra apenas por encima de los 85 puntos cuando su supuesto valor de equilibrio es 100), razón por la cual quienes tienen o creen conservar alguna chance de adquirirlo al valor actual se lanzan “de cabeza” para intentarlo.
Eso explica, por caso, que las operaciones pactadas ayer con liquidación para hoy (T+1) se hayan hecho a un promedio de $354,10. “Ese tipo de cambio implica ría un ritmo de val u a torio cercano aun peso por día (0,3% diario), aproximadamente tres veces más alto que el deslizamiento de 3% mensual anunciado por el Ministerio de Economía”, señalaron desde Delphos Investment.
No fue el ritmo de deslizamiento que terminó convalidando el BCRA durante la anteúltima rueda de mercado previa al balotaje y al final del PIE. Pero revela que hay compradores con disposición a validar alzas mayores con tal de entrar a lo que se ve como una verdadera “liquidación final”.
Por lo pronto, si se cumple el anuncio oficial sobre mi nid evaluaciones diarias a razón del 3% mensual, el dólar oficial cerraría noviembre en torno de los $358,3, por debajo de los $375 convalidados para ese plazo en operaciones locales con el dólar futuro.
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