Cuatro provincias son las más beneficiadas con planes sociales
Jujuy, Chaco, Tucumán y la provincia de Buenos Aires son las provincias más favorecidas con el plan Potenciar Trabajo, según lo proyectado por Massa en el presupuesto para 2024
Gabriela Origlia
Las marchas de reclamo por los planes están en línea con la distribución de partidas
CÓRDOBA.– En el medio del escándalo por los beneficiarios del plan Potenciar Trabajo que viajaron al exterior y de los cambios para 2024 que anunció el ministro y candidato Sergio Massa en ese programa, en el proyecto del presupuesto 2024 que analiza el Congreso se mantiene un esquema de reparto de las transferencias muy similar al de los últimos años, sin criterios objetivos.
En el caso del Potenciar Trabajo, si se compara la cantidad de beneficiarios con la población total de cada provincia según los datos del censo 2022, encabeza el listado cada 1000 habitantes Jujuy, que tiene 62. Le siguen Chaco, con 45; Tucumán con 40, y la provincia de Buenos Aires, con 36 beneficiarios.
Respecto de Buenos Aires, la mayoría de los Potenciar Trabajo están en el conurbano, que cuenta con el 72% del global del distrito. En esta área, la cantidad de beneficiarios cada 1000 personas es de 42, ubicándose como tercera jurisdicción.
Los datos surgen de un trabajo de Nicolás Quaglia, Noelia Aguilar y Diego Rodríguez De Marco, del Centro de Investigaciones y Estudios para el Desarrollo (Cesid) al que accedió la nacion. “No se aplican criterios de distribución geográfica objetivos, como podría ser el porcentaje poblacional, las necesidades básicas insatisfechas de los hogares o la línea de pobreza, sino que la asignación de beneficios se realiza de manera discrecional”, dicen los autores.
En el proyecto de presupuesto 2024 enviado por Massa, los gastos destinados a transferencias por parte de Desarrollo Social suman $3290 millones, el 52,1% va a la provincia de Buenos Aires y CABA, que aunque es el distrito “más rico” del país, recibe el 8,1% del total de los giros destinado a la acción social. El cálculo incluye solo las transferencias puras, sin los gastos operativos de funcionamiento, que representan 9,5% del gasto total del ministerio (y, de eso, 96,7% se ejecuta en CABA).
Los programas Potenciar Trabajo y Prestación Alimentar (la ex Tarjeta Alimentar) concentran 89,8% del gasto social. El primero se lleva el 53,4% y alcanzará, según lo previsto para el año próximo, a 1.272.522 beneficiarios (una cifra muy similar a la actual). En la provincia de Buenos Aires está casi la mitad y en CABA, 4,6%. Tucumán es la segunda provincia del ranking, con el 5,4% del total asignado.
La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de beneficiarios, 634.256; le sigue Tucumán con 68.548 y la ciudad de Buenos Aires con 58.657. Este esquema “discrecional” ya lleva varios años –indican los investigadores– y “ha transformado una política de asistencia que debería ser transitoria, para épocas de crisis, en una práctica permanente que perpetúa la precariedad como forma de obtener ingresos”.
Al no existir criterios objetivos, como recomiendan todos los expertos en materia social, hasta la presión y capacidad negociadora de los movimientos sociales se convierte en un factor clave a la hora del reparto.
El promedio país para estos planes es de 28 cada 1000 habitantes; por encima de esa cifra –además de las jurisdicciones que están en el podio– también se cuentan: Misiones (36), Salta y Santiago del Estero (34), La Rioja (31) y Formosa (30). Todo el resto está por debajo. Las que menos tienen son La Pampa (8), Tierra del Fuego (9) y San Luis (10).
La Tarjeta Alimentar, por su parte, asistirá en el 2024 a 2.340.000 personas para “garantizar el acceso a la canasta básica alimentaria a familias que se encuentran en extrema vulnerabilidad”, según lo proyectado. En el podio están Buenos Aires, con 37,4% del total; Córdoba, con 7,4% y Santa Fe, con 6,7%.
El análisis también considera al programa Potenciar Inclusión Joven, que beneficia a personas de entre 18 y 29 años en situación de vulnerabilidad “propiciando el acceso a recursos que garanticen sus derechos”. Proyecta alcanzar a 60.000 beneficiarios: 61,5% está en Buenos Aires; 11,3%, en Chaco; 5,2%, en Tierra del Fuego. Estas son las provincias que más aportes del programa recibirán.
Para los autores del informe, el proyecto de presupuesto incluye “numerosas discrecionalidades en términos de federalismo”. Advierten, por caso, que en materia de gasto social CABA concentra 4,6% de los beneficiarios de Potenciar Trabajo y 3,4% de los de Potenciar Inclusión Joven, una cifra que luce alta teniendo en cuenta que es el distrito mejor posicionado del país en términos económicos.
“Dirigir la mayoría de los recursos nacionales en el área metropolitana desincentiva el desarrollo integral de las provincias y propicia el hacinamiento de la población en el conurbano bonaerense”, sostienen.
Hace dos años, Quaglia presentó un proyecto para convertir los planes en empleo e insistió en que para concretarlo se requiere de un “puente” porque el proceso es progresivo. Planteó la necesidad de generar herramientas que orienten a los beneficiarios a realizar una práctica laboral supervisada en empresas y también a considerar beneficios impositivos temporales a los privados que los ocuparan.
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Los obispos toman distancia del llamado a no votar por Milei y exhiben neutralidad
Voceros del Episcopado afirman que no darán señales en favor de un candidato; se diferencian de los sacerdotes de las villas
CÓRDOBA.– En el medio del escándalo por los beneficiarios del plan Potenciar Trabajo que viajaron al exterior y de los cambios para 2024 que anunció el ministro y candidato Sergio Massa en ese programa, en el proyecto del presupuesto 2024 que analiza el Congreso se mantiene un esquema de reparto de las transferencias muy similar al de los últimos años, sin criterios objetivos.
En el caso del Potenciar Trabajo, si se compara la cantidad de beneficiarios con la población total de cada provincia según los datos del censo 2022, encabeza el listado cada 1000 habitantes Jujuy, que tiene 62. Le siguen Chaco, con 45; Tucumán con 40, y la provincia de Buenos Aires, con 36 beneficiarios.
Respecto de Buenos Aires, la mayoría de los Potenciar Trabajo están en el conurbano, que cuenta con el 72% del global del distrito. En esta área, la cantidad de beneficiarios cada 1000 personas es de 42, ubicándose como tercera jurisdicción.
Los datos surgen de un trabajo de Nicolás Quaglia, Noelia Aguilar y Diego Rodríguez De Marco, del Centro de Investigaciones y Estudios para el Desarrollo (Cesid) al que accedió la nacion. “No se aplican criterios de distribución geográfica objetivos, como podría ser el porcentaje poblacional, las necesidades básicas insatisfechas de los hogares o la línea de pobreza, sino que la asignación de beneficios se realiza de manera discrecional”, dicen los autores.
En el proyecto de presupuesto 2024 enviado por Massa, los gastos destinados a transferencias por parte de Desarrollo Social suman $3290 millones, el 52,1% va a la provincia de Buenos Aires y CABA, que aunque es el distrito “más rico” del país, recibe el 8,1% del total de los giros destinado a la acción social. El cálculo incluye solo las transferencias puras, sin los gastos operativos de funcionamiento, que representan 9,5% del gasto total del ministerio (y, de eso, 96,7% se ejecuta en CABA).
Los programas Potenciar Trabajo y Prestación Alimentar (la ex Tarjeta Alimentar) concentran 89,8% del gasto social. El primero se lleva el 53,4% y alcanzará, según lo previsto para el año próximo, a 1.272.522 beneficiarios (una cifra muy similar a la actual). En la provincia de Buenos Aires está casi la mitad y en CABA, 4,6%. Tucumán es la segunda provincia del ranking, con el 5,4% del total asignado.
La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de beneficiarios, 634.256; le sigue Tucumán con 68.548 y la ciudad de Buenos Aires con 58.657. Este esquema “discrecional” ya lleva varios años –indican los investigadores– y “ha transformado una política de asistencia que debería ser transitoria, para épocas de crisis, en una práctica permanente que perpetúa la precariedad como forma de obtener ingresos”.
Al no existir criterios objetivos, como recomiendan todos los expertos en materia social, hasta la presión y capacidad negociadora de los movimientos sociales se convierte en un factor clave a la hora del reparto.
El promedio país para estos planes es de 28 cada 1000 habitantes; por encima de esa cifra –además de las jurisdicciones que están en el podio– también se cuentan: Misiones (36), Salta y Santiago del Estero (34), La Rioja (31) y Formosa (30). Todo el resto está por debajo. Las que menos tienen son La Pampa (8), Tierra del Fuego (9) y San Luis (10).
La Tarjeta Alimentar, por su parte, asistirá en el 2024 a 2.340.000 personas para “garantizar el acceso a la canasta básica alimentaria a familias que se encuentran en extrema vulnerabilidad”, según lo proyectado. En el podio están Buenos Aires, con 37,4% del total; Córdoba, con 7,4% y Santa Fe, con 6,7%.
El análisis también considera al programa Potenciar Inclusión Joven, que beneficia a personas de entre 18 y 29 años en situación de vulnerabilidad “propiciando el acceso a recursos que garanticen sus derechos”. Proyecta alcanzar a 60.000 beneficiarios: 61,5% está en Buenos Aires; 11,3%, en Chaco; 5,2%, en Tierra del Fuego. Estas son las provincias que más aportes del programa recibirán.
Para los autores del informe, el proyecto de presupuesto incluye “numerosas discrecionalidades en términos de federalismo”. Advierten, por caso, que en materia de gasto social CABA concentra 4,6% de los beneficiarios de Potenciar Trabajo y 3,4% de los de Potenciar Inclusión Joven, una cifra que luce alta teniendo en cuenta que es el distrito mejor posicionado del país en términos económicos.
“Dirigir la mayoría de los recursos nacionales en el área metropolitana desincentiva el desarrollo integral de las provincias y propicia el hacinamiento de la población en el conurbano bonaerense”, sostienen.
Hace dos años, Quaglia presentó un proyecto para convertir los planes en empleo e insistió en que para concretarlo se requiere de un “puente” porque el proceso es progresivo. Planteó la necesidad de generar herramientas que orienten a los beneficiarios a realizar una práctica laboral supervisada en empresas y también a considerar beneficios impositivos temporales a los privados que los ocuparan.
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Los obispos toman distancia del llamado a no votar por Milei y exhiben neutralidad
Voceros del Episcopado afirman que no darán señales en favor de un candidato; se diferencian de los sacerdotes de las villas
Mariano de Vedia
El padre Pepe Di Paola pidió no votar a Milei
Frente al balotaje del 19 de noviembre, la regla oficial en la Iglesia es la neutralidad. Así lo hicieron saber voceros de la Conferencia Episcopal Argentina, al distanciarse de las expresiones del padre José María “Pepe” Di Paola y de otros sacerdotes que trabajan en villas y barrios populares y llamaron a no votar por Javier Milei (La Libertad Avanza). Ese posicionamiento, que en la práctica configura un respaldo a Sergio Massa (Unión por la Patria), generó malestar puertas adentro de los muros eclesiásticos y motivó una aclaración, que sin embargo no llegó por la vía oficial.
“Son declaraciones a título personal. La Iglesia nunca le va a decir a la feligresía por quién votar o por quién no hacerlo”, explicaron fuentes cercanas a la conducción episcopal, que encabeza el obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea. El hecho de que el pronunciamiento no llevara el sello oficial podría conducir a interpretar, a su vez, que la aclaración también englobaba posiciones individuales.
De todos modos, se percibió un claro malestar en distintas voces de la Iglesia. El obispo de la diócesis cordobesa de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, dijo en una reflexión pastoral que “ni el Papa, ni tu obispo, tu párroco o tu cura amigo pueden decirte a quién votar”. El camino, dijo, es ofrecer “principios, criterios y enseñanzas que ayuden a cada uno a tomar una decisión prudencial”.
Hay en la Iglesia, sin embargo, otras posiciones, como la del obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero, quien frente al balotaje consideró que “el voto en blanco es una opción válida cuando hay que elegir al menos malo” y no conforma ninguna de los dos candidatos.
Otras fuentes eclesiásticas consultadas por la nacion explicaron que una directiva de la Congregación para el Clero, el organismo responsable de supervisar en la Santa Sede los asuntos relativos a la tarea de los sacerdotes (hoy Dicasterio para el Clero), estableció en enero de 2013 que los curas deben “renunciar a empeñarse en formas de política activa, sobre todo cuando es partidista, como sucede casi inevitablemente, para seguir siendo el hombre de todos en clave de fraternidad espiritual”. Aplicada esta directiva al caso argentino, en el Episcopado entienden que se debe acentuar la pluralidad y evitar caer en prácticas de clericalismo.
“La gente vota con su libertad y su conciencia. Uno tiene claro que no es conveniente votar a un político que robe, que mienta y existan pruebas de que se favoreció con la corrupción. Pero un sacerdote es el padre de todos y no puede presionar con su opción política. Nuestra misión es trata de iluminar las conciencias. En su momento no se dijo que era imposible votar al candidato Alberto Fernández, que había dicho públicamente que iba a trabajar por la ley del aborto”, confió un sacerdote a la nacion.
En vísperas de la primera vuelta electoral, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, pidió a los votantes “no dejar el Evangelio en la puerta del cuarto oscuro”, una reflexión compartida por varios obispos.
Más allá de los agravios de Milei frente a la máxima autoridad de la Iglesia, ratificados en la entrevista que el líder libertario mantuvo con el periodista norteamericano Tucker Carlson, los curas de las villas rechazan las posturas de Milei que amenazan con minimizar la presencia del Estado en los barrios vulnerables y su concepción de que la “justicia social es una mierda”. Los curas ratificarán su adhesión al Papa e insistirán en su pedido para que Francisco visite la Argentina en 2023, durante un festival popular que realizarán el viernes próximo, a las 11, en Ciudad Evita.
La contundente negativa a una eventual presidencia del líder de La Libertad Avanza, uno de cuyos principales referentes propuso suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano mientras persista “el totalitarismo” de Francisco, está extendida en el clero que convive con poblaciones vulnerables.
Una de las voces más radicalizadas es la del padre Francisco “Paco” Olveira, quien llamó directamente a votar por Massa. Referente del Grupo de Curas en Opción por los Pobres, sostuvo: “En estos momentos no puede haber medias tintas. Que un radical que cree en la democracia lo vote a Massa no significa que se haga del Frente Renovador. Del otro lado tenés gente que reivindica la dictadura”
Frente al balotaje del 19 de noviembre, la regla oficial en la Iglesia es la neutralidad. Así lo hicieron saber voceros de la Conferencia Episcopal Argentina, al distanciarse de las expresiones del padre José María “Pepe” Di Paola y de otros sacerdotes que trabajan en villas y barrios populares y llamaron a no votar por Javier Milei (La Libertad Avanza). Ese posicionamiento, que en la práctica configura un respaldo a Sergio Massa (Unión por la Patria), generó malestar puertas adentro de los muros eclesiásticos y motivó una aclaración, que sin embargo no llegó por la vía oficial.
“Son declaraciones a título personal. La Iglesia nunca le va a decir a la feligresía por quién votar o por quién no hacerlo”, explicaron fuentes cercanas a la conducción episcopal, que encabeza el obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea. El hecho de que el pronunciamiento no llevara el sello oficial podría conducir a interpretar, a su vez, que la aclaración también englobaba posiciones individuales.
De todos modos, se percibió un claro malestar en distintas voces de la Iglesia. El obispo de la diócesis cordobesa de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, dijo en una reflexión pastoral que “ni el Papa, ni tu obispo, tu párroco o tu cura amigo pueden decirte a quién votar”. El camino, dijo, es ofrecer “principios, criterios y enseñanzas que ayuden a cada uno a tomar una decisión prudencial”.
Hay en la Iglesia, sin embargo, otras posiciones, como la del obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero, quien frente al balotaje consideró que “el voto en blanco es una opción válida cuando hay que elegir al menos malo” y no conforma ninguna de los dos candidatos.
Otras fuentes eclesiásticas consultadas por la nacion explicaron que una directiva de la Congregación para el Clero, el organismo responsable de supervisar en la Santa Sede los asuntos relativos a la tarea de los sacerdotes (hoy Dicasterio para el Clero), estableció en enero de 2013 que los curas deben “renunciar a empeñarse en formas de política activa, sobre todo cuando es partidista, como sucede casi inevitablemente, para seguir siendo el hombre de todos en clave de fraternidad espiritual”. Aplicada esta directiva al caso argentino, en el Episcopado entienden que se debe acentuar la pluralidad y evitar caer en prácticas de clericalismo.
“La gente vota con su libertad y su conciencia. Uno tiene claro que no es conveniente votar a un político que robe, que mienta y existan pruebas de que se favoreció con la corrupción. Pero un sacerdote es el padre de todos y no puede presionar con su opción política. Nuestra misión es trata de iluminar las conciencias. En su momento no se dijo que era imposible votar al candidato Alberto Fernández, que había dicho públicamente que iba a trabajar por la ley del aborto”, confió un sacerdote a la nacion.
En vísperas de la primera vuelta electoral, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, pidió a los votantes “no dejar el Evangelio en la puerta del cuarto oscuro”, una reflexión compartida por varios obispos.
Más allá de los agravios de Milei frente a la máxima autoridad de la Iglesia, ratificados en la entrevista que el líder libertario mantuvo con el periodista norteamericano Tucker Carlson, los curas de las villas rechazan las posturas de Milei que amenazan con minimizar la presencia del Estado en los barrios vulnerables y su concepción de que la “justicia social es una mierda”. Los curas ratificarán su adhesión al Papa e insistirán en su pedido para que Francisco visite la Argentina en 2023, durante un festival popular que realizarán el viernes próximo, a las 11, en Ciudad Evita.
La contundente negativa a una eventual presidencia del líder de La Libertad Avanza, uno de cuyos principales referentes propuso suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano mientras persista “el totalitarismo” de Francisco, está extendida en el clero que convive con poblaciones vulnerables.
Una de las voces más radicalizadas es la del padre Francisco “Paco” Olveira, quien llamó directamente a votar por Massa. Referente del Grupo de Curas en Opción por los Pobres, sostuvo: “En estos momentos no puede haber medias tintas. Que un radical que cree en la democracia lo vote a Massa no significa que se haga del Frente Renovador. Del otro lado tenés gente que reivindica la dictadura”
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