Descuentos para todos: cada vez más marcas apuestan a las rebajas para recuperar consumidores
La explosión de acciones promocionales es la otra cara de la recesión que vive el mercado argentino
Alfredo Sainz
El Luxury Outlet abrió el último jueves y batió récords de venta con su propuesta de descuentos de hasta el 70%La multiplicación de los descuentos es la otra cara de la recesión que vive el consumo masivo. Con las ventas registrando niveles inéditos de caída, en las últimas semanas explotaron las acciones promocionales y las rebajas que ofrecen empresas y marcas de todos los rubros.
Desde el sorprendente éxito del Luxury Outlet -que inauguró el último jueves, con un récord histórico de prendas vendidas y una propuesta de 70% de descuento en marcas líderes de indumentaria- hasta las nuevas listas de precios que anunciaron Samsung y el fabricante de cierres YKK, pasando por las acciones promocionales de los supermercados -que se plegaron al pedido del ministro Luis Caputo y están reemplazando el 3x2 por los descuentos por unidad-, cada vez son más las empresas que recurren a este tipo de propuestas para intentar sostener las ventas.
“Pudimos detectar que, en el actual contexto de aumento de precios que no acompañan a los ingresos, las promociones y descuentos se vuelven indispensables para poder seguir accediendo a las marcas preferidas. De hecho, 82% de los consultados dijo comprar sus marcas preferidas solo si tienen descuentos o están en promoción”, asegura Estefanía Lestanquet, account manager de la consultora Kantar, que terminó un relevamiento sobre el comportamiento de los consumidores en un contexto de crisis y alta inflación.
Del estudio se desprende que el 87% de los argentinos se han vuelto mucho más atentos a las promociones o descuentos, y este tipo de acciones juegan un papel cada vez más relevante a la hora de decidir una transacción: se adquieren productos para aprovechar la “oferta” (especialmente en los niveles socioeconómicos más altos) y las compras se planifican alrededor de los descuentos disponibles. “Podemos decir que siete de cada 10 argentinos organizan sus compras en función de los descuentos disponibles”, destaca Lestanquet.
“A diferencia de otros años en los que nos costaba completar la oferta porque las marcas no tenían mercadería, ahora nos quedamos sin un m2 libre. Y la demanda responde como nunca. La gente quiere precio, pero sin resignar marca. Y la clave es que acá encuentra la oferta de productos”, explica Sergio Blanco, el creador del Luxury Outlet, que reúne a más de 50 marcas de moda en el Tribuna Plaza de Palermo. “Lo que les pedimos a las marcas es que los precios sean bien claros y que el descuento se refleje por unidad”, agregó Blanco.
En el caso de Samsung, la marca coreana acaba de anunciar que comenzará a vender sus principales celulares en el mercado argentino con una reducción de hasta 43% en los precios de venta al público. “La decisión se debe al proceso de normalización del abastecimiento de suministro de insumos y de estabilización de las variables económicas”, explicaron en la compañía. El anuncio llega en un contexto de contracción general de ventas, de los 8,8 millones de equipos vendidos en todo el país por todas las marcas durante 2021, a los 8,3 millones en 2022 y los 8 millones en 2023 (según estimaciones de la consultora GfK), y una perspectiva compleja para 2024.
Otra empresa que comunicó en los últimos días una rebaja en sus precios es YKK, la fabricante japonesa de avíos y accesorios de moda, que es el principal proveedor de cierres de la industria de indumentaria argentina. “YKK Argentina ha decidido iniciar un proceso de reducción de precios, motivos por la firme convicción de colaborar con desaceleración de la inflación reinante”, señaló la empresa en un comunicado para sus clientes. “A partir del día de la fecha (25 de marzo) aplicaremos una rebaja del 10% en todos los productos de nuestra lista”, agregó.
La fabricante japonesa de cierres YKK informó a sus clientes una rebaja del 10% en su lista de precios en el mercado argentinoLo más llamativo del caso es que la nueva lista de precios se popularizó en las redes sociales a partir de un tuit de Caputo, que subió a X (la exTwitter) la carta de YKK y escribió: “Si combinamos ortodoxia macroeconómica con actitudes empresariales como ésta, vamos a salir de este lío antes de lo esperado por nadie”.
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Una empresa lo importó con el argumento de que no consigue en el país y provocó enojo en el sector; puja por los precios
Pablo Maninno
MENDOZA.– La polémica volvió a instalarse en la industria tras la decisión de Peñaflor, el principal grupo empresario del sector, de comenzar a importar vino. En este caso, la compra se hizo a Chile y a un precio similar al local, lo que encendió el malestar y el temor de los viñateros por lo que pueda ocurrir con la presión de los principales jugadores.
Las distintas voces consultadas por coincidieron en que hay stock de vino en el país por al menos seis meses y mostraron su descontento con la medida adoptada por la compañía, más allá de ponderar la libertad de mercado, a tono con los preceptos de la gestión presidencial de Javier Milei, con excepción de la oposición kirchnerista. Desde la empresa dejaron en claro que se trata de una acción necesaria por “la falta de oferta de vino local, para cumplir con la demanda de los consumidores”.
La decisión comercial consiste en la compra a Chile de cuatro millones de litros de vino genérico; esto es tinto común a granel, para la marca Termidor. Esta decisión llega, según la empresa, luego de buscar sin éxito en el mercado argentino y de publicar avisos en los periódicos de la región; de hecho, contaron que solo recibieron una oferta por 200.000 litros.
En cuanto a la incidencia de esta acción limitada en cantidad, vale decir que se llegan a fraccionar por año en el país más de 500 millones de litros, por lo que se desconoce si moverá finalmente los precios locales hacia abajo. En promedio, el valor de comercialización de un lado y el otro de la Cordillera ronda los 450 pesos. Así, frente a este escenario, aunque no es la primera vez que Peñaflor lo concreta en los últimos años, diferentes actores del sector levantaron sus voces en rechazo de la decisión empresarial.
“Hay mucho enojo en el sector productivo; en general, el resto de las empresas no han tenido problemas para abastecerse. Acá lo que pasa es que algunos grandes se quejan de que no consiguen vinos, pero es porque pagan menos y tarde. Hay cierto destrato, desconocimiento de la realidad y políticas empresarias poco inteligentes hacia los productores, sobre todo por el contexto de crisis que se vive. Eso sí, es verdad que no se puede objetar que alguien quiera traer vino de afuera, porque estamos en un comercio libre, aunque sea de menor calidad”, expuso a una alta fuente de la industria vitivinícola que pidió mantenerse en reserva.
“No consuma vino Termidor, es vino chileno. Consuma vino argentino”, rezan los carteles digitales que circulan en diferentes grupos deWhatsApp de los productores afectados, bodegueros y trasladistas. En tanto, según indicaron a los viñateros y referentes del nacion sector, crece el malestar también con las autoridades del Instituto Nacional de la Vitivinicultura (INV), a cargo de Carlos Tizio. “Es el gestor y promotor de la importación de vino tanto de la época de Macri como ahora con la política que está implementando”, señaló Leandro Ripamonti, productor mendocino, molesto con la medida.
Matías Manzanares, gerente de la Asociación de Viñateros de Mendoza, fue contundente contra quienes impulsan y promueven estas acciones. “De un burro no podemos esperar más que una patada; de estos tipos, todo tipo de maniobra que hagan para bajar el precio de la uva o del vino”, disparó el dirigente. Y agregó: “Todos coincidimos en que el stock está equilibrado y que hay suficiente oferta de vino. Tal vez no consigan el vino a los precios que quieren pagarlos”.
Desde el Grupo Peñaflor dieron su visión de la decisión tomada. “Tal vez haya vino y sean solo especulaciones de los que tienen los vinos y no los quieran vender; están en todo su derecho. Nosotros no buscamos que se rompan los precios y estamos pagando a precio de mercado. Hay que acordarse de que el dólar está a casi 900 pesos y además tenemos que pagar el impuesto PAIS sobre estas importaciones; además con esta cantidad de litros no podríamos influir en ningún precio de mercado”, señaló Juan Schamber, gerente del Grupo Peñaflor.
Schamber aclaró: “No podemos entender quién podría estar en desacuerdo con esta situación porque no hay vino en el mercado. Nosotros tenemos un compromiso con nuestros consumidores, y necesitamos tener productos para llenar las góndolas de los mercados
MENDOZA.– La polémica volvió a instalarse en la industria tras la decisión de Peñaflor, el principal grupo empresario del sector, de comenzar a importar vino. En este caso, la compra se hizo a Chile y a un precio similar al local, lo que encendió el malestar y el temor de los viñateros por lo que pueda ocurrir con la presión de los principales jugadores.
Las distintas voces consultadas por coincidieron en que hay stock de vino en el país por al menos seis meses y mostraron su descontento con la medida adoptada por la compañía, más allá de ponderar la libertad de mercado, a tono con los preceptos de la gestión presidencial de Javier Milei, con excepción de la oposición kirchnerista. Desde la empresa dejaron en claro que se trata de una acción necesaria por “la falta de oferta de vino local, para cumplir con la demanda de los consumidores”.
La decisión comercial consiste en la compra a Chile de cuatro millones de litros de vino genérico; esto es tinto común a granel, para la marca Termidor. Esta decisión llega, según la empresa, luego de buscar sin éxito en el mercado argentino y de publicar avisos en los periódicos de la región; de hecho, contaron que solo recibieron una oferta por 200.000 litros.
En cuanto a la incidencia de esta acción limitada en cantidad, vale decir que se llegan a fraccionar por año en el país más de 500 millones de litros, por lo que se desconoce si moverá finalmente los precios locales hacia abajo. En promedio, el valor de comercialización de un lado y el otro de la Cordillera ronda los 450 pesos. Así, frente a este escenario, aunque no es la primera vez que Peñaflor lo concreta en los últimos años, diferentes actores del sector levantaron sus voces en rechazo de la decisión empresarial.
“Hay mucho enojo en el sector productivo; en general, el resto de las empresas no han tenido problemas para abastecerse. Acá lo que pasa es que algunos grandes se quejan de que no consiguen vinos, pero es porque pagan menos y tarde. Hay cierto destrato, desconocimiento de la realidad y políticas empresarias poco inteligentes hacia los productores, sobre todo por el contexto de crisis que se vive. Eso sí, es verdad que no se puede objetar que alguien quiera traer vino de afuera, porque estamos en un comercio libre, aunque sea de menor calidad”, expuso a una alta fuente de la industria vitivinícola que pidió mantenerse en reserva.
“No consuma vino Termidor, es vino chileno. Consuma vino argentino”, rezan los carteles digitales que circulan en diferentes grupos deWhatsApp de los productores afectados, bodegueros y trasladistas. En tanto, según indicaron a los viñateros y referentes del nacion sector, crece el malestar también con las autoridades del Instituto Nacional de la Vitivinicultura (INV), a cargo de Carlos Tizio. “Es el gestor y promotor de la importación de vino tanto de la época de Macri como ahora con la política que está implementando”, señaló Leandro Ripamonti, productor mendocino, molesto con la medida.
Matías Manzanares, gerente de la Asociación de Viñateros de Mendoza, fue contundente contra quienes impulsan y promueven estas acciones. “De un burro no podemos esperar más que una patada; de estos tipos, todo tipo de maniobra que hagan para bajar el precio de la uva o del vino”, disparó el dirigente. Y agregó: “Todos coincidimos en que el stock está equilibrado y que hay suficiente oferta de vino. Tal vez no consigan el vino a los precios que quieren pagarlos”.
Desde el Grupo Peñaflor dieron su visión de la decisión tomada. “Tal vez haya vino y sean solo especulaciones de los que tienen los vinos y no los quieran vender; están en todo su derecho. Nosotros no buscamos que se rompan los precios y estamos pagando a precio de mercado. Hay que acordarse de que el dólar está a casi 900 pesos y además tenemos que pagar el impuesto PAIS sobre estas importaciones; además con esta cantidad de litros no podríamos influir en ningún precio de mercado”, señaló Juan Schamber, gerente del Grupo Peñaflor.
Schamber aclaró: “No podemos entender quién podría estar en desacuerdo con esta situación porque no hay vino en el mercado. Nosotros tenemos un compromiso con nuestros consumidores, y necesitamos tener productos para llenar las góndolas de los mercados
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