Olvídate de París es una joya de la comedia romántica, de y con Billy Crystal con una estructura muy ingeniosa y una catarata de gags
Javier Porta Fouz
El improbable romance entre un árbitro de la NBA y una ejecutiva de aerolíneas, interpretada por Debra Winger, tiene una fantástica idea para estructurar la respuesta a las dos preguntas del romance; un film que marcó sutiles hitos, disponible para redescubrir
Olvídate de París es una comedia romántica de mediados de los noventa del siglo pasado, ese tiempo mítico en el que una comedia romántica podía ser un gran éxito y estrenarse en los cines de Buenos Aires, en los de la calle Lavalle y también en los de la Avenida Santa Fe. Podía pasar, por ejemplo, con Sintonía de amor o con Tienes un e-mail, ambas dirigidas por Nora Ephron y protagonizadas por Tom Hanks y Meg Ryan. En esos tiempos, a Meg Ryan incluso se la llamaba “la reina de la comedia romántica”, y de esa forma quedaba todavía más claro que el de la comedia romántica era un reino vigente y con riquezas y del que hasta había un trono, por más metafórico que fuese.
El gran éxito con el que Meg Ryan había comenzado a asegurar su título nobiliario fue sin dudas Cuando Harry conoció a Sally, de 1989, una película que había redefinido las comedias románticas y que preparó el terreno para varios de esos éxitos del género en los noventa. La guionista de esa película fue Nora Ephron y el director fue Rob Reiner. Y el protagonista masculino fue Billy Crystal. Además de director de grandes éxitos, actor y guionista, Reiner fue uno de los fundadores de la productora Castle Rock; ese nombre era un homenaje a Stephen King, y el logo era con un faro y era uno de los logos más bonitos y recordados en esos años y en los que vinieron después. Castle Rock produjo las dos películas que Crystal dirigió en los noventa, que hasta ahora constituyen dos tercios del total que firmó como realizador (la tercera, Here Today, llegaría mucho después, en 2021).
El debut de Billy Crystal como director sería la muy celebrada -y comparada con la inolvidable Broadway Danny Rose de Woody Allen- El cómico de la familia (Mr. Saturday Night, 1992) y la segunda -y comparada con la inolvidable Annie Hall de Woody Allen- sería la que nos ocupa, Olvídate de París, de 1995. En esos tiempos, además, Billy Crystal solía ser sinónimo de “los Oscar”, porque había conducido la ceremonia en 1990, 1991, 1992 y 1993. Luego volvería en 1997, 1998, 2000, 2004 y 2012. Y -aún hoy- sigue siendo añorado por mucho público como el que mejor cumplió ese rol en las últimas décadas.
Como se hacía notar en el párrafo anterior, Crystal entronca con el prolífico humor judío neoyorquino presente en teatro, cine y televisión y cuyo exponente más famoso ha sido durante décadas Woody Allen. Cualquier espectador familiarizado con el cine de Allen notará, al comenzar Olvídate de París, que estamos ante un universo similar: en cómo se dice lo que se dice y también en los temas que se tratan, en las situaciones de personajes de mediana edad atribulados por cuestiones de pareja, profesionales, y las discusiones alrededor de una mesa. Y también sentimos que estamos en conexión con el cine de Allen por las canciones elegidas para musicalizar, de esas compuestas por George y Ira Gershwin, Cole Porter, Duke Ellington, Irving Berlin… es decir, estamos -felizmente- ante el cancionero americano del siglo XX en las voces de Billie Holliday, Ella Fitzgerald, Anita Baker o Louis Prima (es justo notar que, entre toda esta riqueza musical, en los créditos del final se colaba una de esas baladas horripilantemente blandas que abundaban en los noventa y que parecían producidas por una máquina, y que la música compuesta por Marc Shaiman tampoco iba más allá de la fórmula).
Sin embargo, es justamente sobre la fórmula más clásica y exitosa sobre la que se apoyan las comedias románticas que Olvídate de París construye su mejor perfil, sus mayores atractivos. Es decir, a partir de entender el núcleo fundamental de la comedia romántica, el quid de la cuestión, las preguntas clave: ¿cómo se conocieron?, ¿terminaron juntos? Esas preguntas, la base del género, son dispuestas en esta película mediante una muy buena idea estructural. El guion, realizado a seis manos por Crystal y los muy experimentados Lowell Ganz y Babaloo Mandel, nos impide estar “directamente” frente a los protagonistas sino siempre mediados por el relato de sus amigos, que le cuentan sobre la historia de Mickey y Ellen a Liz, la prometida de uno de los amigos de Mickey, mientras esperamos su llegada.
Mickey y Ellen fueron interpretados por el propio Crystal y por Debra Winger, actriz que en los años anteriores a Olvídate de París había protagonizado películas exitosas y/o memorables como Reto al destino, La fuerza del cariño, Peligrosamente juntos y Refugio para el amor. Sin embargo, la elección de Winger como protagonista de una comedia romántica signada por el humor a base de los chistes constantes casi siempre proferidos por Crystal no era para nada obvia. Y Winger demostraba tener lo necesario para funcionar en interacción con un cómico en plena forma: cálida y contundente, veloz para la respuesta, con la mirada cargada de sentido y sentimientos, con la economía que necesita el género pero a la vez con una presencia mucho menos “dulce” que la de Meg Ryan.
La actuación de Winger -una de esas actrices con menos golpes de suerte que otras, pero ese es tema de otro artículo- se parece a pocas en el género y es una lástima que no haya continuado en él (de hecho, después de Olvídate de París Winger no actuaría en cine por seis años, hasta el siglo siguiente). Mickey era un árbitro de básquet muy contento con su trabajo en la NBA, y la película contó con la participación de algunas grandes estrellas del momento, así de famoso era Crystal (dicho sea de paso, no hay tantas películas sobre árbitros). Ellen era una ejecutiva importante de una aerolínea radicada en París (dicho sea de paso, no hay tantas películas sobre ejecutivas de aerolíneas). Mickey y Ellen se conocían en circunstancias muy particulares, y surgía la conexión. La historia de la pareja avanza, o a veces retrocede, mediante los relatos de los amigos ante Liz, la “nueva”, que representa la figura del espectador dentro de la película. Tanto es así que ante las dificultades que se narran y comentan acerca de Mickey y Ellen, Liz no puede contenerse y repite la clásica pregunta/exclamación que subyace en el alma del espectador modelo de las comedias románticas: “¡¿pero al final terminaron o no?!” (Habría que considerar si la serie How I Met Your Mother no tomó a Olvídate de París
El humor a base de los chistes constantes casi siempre de Crystal no era para nada obvio como inspiración estructural).
El suspenso sobre el destino de la pareja se sostiene hasta los minutos finales, en lo que bien puede ser un récord dentro del género en términos de retaceo informativo. Sin embargo, esa tensión argumental es solamente uno de los atractivos de la película. El otro es sin dudas la interacción actoral en grandes roles secundarios de Joe Mantegna, Julie Kavner (protagonista de la primera película como directora de Nora Ephron) y Cathy Moriarty, entre otros. Y por último -pero es el atractivo más importante-tenemos la capacidad de Crystal y sus compañeros guionistas para buscar, generar, encontrar y poner en práctica -en lenguaje y gestos, digamos- chistes y chistes y más chistes. Algunos clásicos y basados en tópicos transitados como “el norteamericano en Europa”, otros con una energía particular y brillante como todos los referidos a las polémicas deportivas, otros de construcción por acumulación como el del intento de fecundación, y otros que quedaron entre lo más memorable del humor de los noventa como el de la publicidad de Toyota, todo un mantra que quienes vimos esta película nunca nos pudimos quitar de la cabeza y hemos usado como clave humorística en diversas situaciones de “la vida real”, esa sobre la que a veces se nos cuentan detalles en mesas con bebida y comida mientras esperamos que llegue alguien.™™
Olvídate de París está disponible en Apple TV y Google Play
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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