lunes, 5 de junio de 2023

DUDAS Y CONSUMO


Massa, en China: una gira con avances, pero que no despeja dudas
El ministro logró desembolsos, pero no inmediatos, en un contexto de escasez; preocupación por el día después de las PASO
Francisco Jueguen
PEKÍN.– Sergio Massa abrió el freezer de la embajada. Era viernes a las 23.30 y había cerrado una jornada de siete extenuantes reuniones con funcionarios del Partido Comunista de China. Luego había anunciado la polémica ampliación del swap. A pesar del cansancio, tiró unos lomitos y unas tiritas a la parrilla. Él asó la carne. Sirvió gaseosa y vino. A algunos en la comitiva se les cerraban los ojos; la secretaría de Energía, Flavia Royon, y el ministro de Transporte, Diego Giuliano, no aguantaron y se escabulleron.
“Parece que esa parrilla no se usaba desde la época de (Diego) Guelar,” lo cargaban a Sabino Vaca Narvaja, el embajador en China, que se mantuvo durante toda la semana pegado al ministro de Economía y a Máximo Kirchner. Curiosamente, juraron que esa noche no se habló de política. Dejaron eso, dijeron, para el avión de vuelta. Antes de subirse, el sábado por la tarde, Massa felicitó a su equipo por el trabajo hecho.
El ministro vino a buscar dólares. Se llevó desembolsos, pero no inmediatos, en un contexto de escasez y en el que, sin suerte, viene pidiendo orden político y un rumbo claro a su propia coalición. La síntesis es un solo candidato. ¿Su principal preocupación? Dicen que es el dólar el lunes después del domingo de las PASO, con varios candidatos peronistas quedando terceros y con Javier Milei primero. Puede ser que los gobernadores comiencen a insistir en una mesa de decisión sobre la oferta electoral del oficialismo. De China, sabe que solo se llevó una porción de lo que necesita para que Alberto Fernández termine su gobierno sin sobresaltos, más allá de financiamientos de proyectos de infraestructura para el desarrollo. Massa habló en China como un primer ministro o como un candidato a presidente y fue tratado como tal por el gobierno.
El capítulo dos de la película comenzará a verse mañana, cuando centre su atención en la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el adelanto de desembolsos. Cerca del ministro dicen que si el Fondo no concede la posibilidad de intervenir sobre el dólar, él no firmará el acuerdo. Todo debe resolverse cerca del 12 de junio. Se está trabajando en la “última milla”, cuentan. El board del FMI ya habría realizado una reunión preliminar para tratar los escenarios planteados por los técnicos que dé aval a un staff level agreement. Los atrasos pueden darse por las internas en el organismo.
Muchos de los proyectos de inversión que consiguió destrabaron dinero para distritos aliados. Por inversiones energéticas, Massa firmó acuerdos para que ingresen al país US$920 millones antes del próximo 15 de julio, según dijeron fuentes oficiales. Se logró una adenda para un desembolso de un nuevo tramo para las represas santacruceñas, como había pedido Cristina Kirchner: serán US$524 millones. Se sumarán US$70 millones para una planta depuradora en Laferrere, que, junto a la de El Jagüel, tiene como protagonista a AYSA. Axel Kicillof recibirá desembolsos por el primer tramo de AMBA1 (US$330 millones). “Hoy es un buen día, porque avanzamos con desembolsos que a corto plazo nos alivian las reservas”, dijo entonces.
Esa segunda tarde, dil mar ousseff, presidenta del Banco de Desarrollo de los Brics, tuvo la primera reunión de gobernadores. Tras una visita de Fernández, Lula confirmaba que no era “posible” una ayuda para la Argentina. Esa frase cayó muy mal en la comitiva en China. Más que Lula, el apuntado fue el Presidente. Massa le llevó a Rousseff un instrumento financiero ad hoc, pero la expresidenta brasileña le dijo que era mejor optar en agosto por ingresar al banco. La presentación la haría Brasil. En la reunión, Rousseff corrió a Máximo a un costado y, según fuentes oficiales, le preguntó por su madre.
Ya en Pekín, ante empresarios, anunció que el comercio exterior y las inversiones podrán hacerse en yuanes. Tal decisión serviría para no tener que usar dólares, pero, a su vez, empujaba una decisión geopolítica de china: internacionalizar su moneda en el marco de la batalla comercial y tecnológica con EE.UU.
Atento al dólar
Mientas estuvo en China, Massa no dejó de seguir día a día del dólar. Celebró la relativa calma del blue y el resultado final del dólar soja 3.0. Por ahora, no habrá una cuarta versión, aunque todos descuentan que llegará en algún momento. Sí se están pensando incentivos para el trigo.
En el Eximbank, ese día, se avanzó sobre tres proyectos, también de cercanos: se firmaron los términos y condiciones para el financiamiento de Caucharí en Jujuy (US$240 millones), un proyecto en el Ferrocarril Sarmiento y otro en La Rioja para el Parque Arauco (energía eólica y solar). “A pesar de que nos puteás (sic), te mandamos la plata”, cuentan que Cecilia Moreau le había dicho desde esta ciudad a Gerardo Morales.
Qiu Xiaoqi, el representante especial del gobierno chino para asuntos latinoamericanos, fue uno de los que hicieron reclamos por las denuncias de dumping de la Argentina sobre China, por la neutralidad del país vinculada a la tecnología y por la necesidad de reactivar un convenio firmado por Mauricio Macri en 2018 sobre doble imposición tributaria.
Las quejas sobre el 5G aparecieron, sobre todo, en las reuniones con los representantes de Comercio. A fuentes del sector tecnológico, en tanto, les preocupa que aún no se conozcan los pliegos. Creen que existe un lobby “con nombre y apellido (Huawei)” para diseñar una licitación que los excluya. “Siempre puede aparecer la cola del diablo”, indicaron. Su competencia es Nokia y Ericsson, pero quien hace lobby global por sacar a la empresa china del juego son los EE.UU. Ya sacó de la cancha a Gran Bretaña, Australia, Canadá y Japón por temas de “seguridad”. Huawei viene pidiendo que no se cambie nada: “neutralidad”, tal como dice la ley argentina.
Una señal que generó urticaria al país de Joe Biden fue la cena a la que fue invitado Máximo Kirchner con Huawei. “Destaco el carácter colaborativo de la relación donde las ayudas se realizan sin ejercer ningún tipo de presión”, dijo Máximo en la Universidad de Fundan, antes de ver a la telco. El líder de La Cámpora esquivó a los medios. Prefirió mantener contacto a través de sus voceros. Su presencia, pese a su agenda, fue la consolidación de una alianza con Massa.
El jueves por la mañana se comenzó a filtrar el posible resultado del swap. No era Massa ni su quirúrgico equipo de comunicación. Cortocircuitos. El que finalmente firmó un acuerdo con el Banco Popular de China (PBOC) para renovar por tres años el swap que tiene con ese país –vencía en agosto– y además amplió los fondos de “libre disponibilidad” por US$5000 millones extras fue Miguel Pesce, presidente del BCRA.
La polémica sobre la posibilidad de que los yuanes sean convertibles o no fue instantánea. Massa ratificó que lo eran. La oposición, que no. El contrato, dicen el BCRA, es confidencial. El mismo día, el jefe de Palacio de Hacienda hizo anuncios de inversión, 100% financiadas, por US$3052 millones en el marco de la “La Ruta y seda” y también la apertura de mercados para cuatro productos agropecuarios, que sumarían exportaciones por US$700 millones. Los primeros desembolsos comenzarían a llegar de acuerdo con el avance de las obras. En la Comisión de Desarrollo y Reforma, Massa firmó el programa de Cooperación de la Franja y la Ruta de la Seda, el principal plan geopolítico chino.
“Ahora, el Gobierno debe poner certidumbre”, dijeron cerca de Massa. Se necesita un sistema claro y consenso en algunas ideas. Sin eso, cree que será como tirar al aire una moneda en los últimos seis meses. Ya no alcanzará la fe del ministro sobre que la intervención en los dólares financieros desacelerará la inflación de mayo pese a lo que dicen las consultoras. Massa no dejará de intervenir. Sabe que al FMI le costaría resistir un default argentino.
“Es como un matrimonio en el que cada uno se mete los cuernos, pero tienen que estar juntos hasta que los chicos consigan laburo y se vayan de casa”, graficaron.

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La baja del consumo masivo revela a quiénes golpea más el ajuste
La aceleración inflacionaria impactó fuerte en el poder adquisitivo de la población de bajos recursos; las clases alta y media alta sostienen la demanda de entretenimiento y gastronomía
Sofía Diamante

Durante las transmisiones de los partidos de fútbol se puede observar el aviso del Gobierno que destaca los “31 meses consecutivos de crecimiento del trabajo registrado” o que “la actividad industrial tuvo su mejor trimestre desde 2018”. Esos datos de la gestión, que en Presidencia y en el Ministerio de Economía buscan resaltar, sin embargo, no reflejan la crisis económica, que es una de las más regresivas que tuvo la Argentina, porque todo el ajuste recae sobre la población de menores recursos, esa que necesita de hasta dos trabajos para cubrir sus necesidades básicas.
“Esta no es una crisis de actividad económica; es una crisis de nominalidad [inflación]”, dice el economista Esteban Domecq, de la consultora Invecq, para explicar por qué la tasa de desempleo está baja, en 6,3%, gracias al aumento de los trabajos precarios.
Según los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en marzo, mientras la inflación interanual fue de 104,3%, los ingresos de los trabajadores informales subieron 81,2%, muy por debajo de la variación de los precios.
Esta brecha empeora cada mes (en abril la inflación interanual fue de 108,8%).
“En agosto de 2022, la economía recuperó por un mes el mismo nivel de actividad que en 2017 [el último pico de crecimiento que tuvo el país], pero el consumo per cápita de alimentos y bebidas en supermercados estuvo 15 puntos abajo. El ingreso real está 21 puntos debajo de 2017, pese a llegar a tener el mismo nivel de actividad. Los que perciben ingresos formales están 16 puntos por abajo, mientras que los informales están casi 40 abajo. Esto explica la tensión social. Hoy estamos en medio de un ajuste muy regresivo, que se hace sobre la base de la pirámide social, y ahí está el votante del Gobierno”, dice Domecq.
Este ajuste se ve reflejado en una paradoja: pese a que en 2022 el PBI creció 5,2%, la pobreza aumentó de 37,3% al 39,2% de la población.
Por lo tanto, para este año, donde se espera una caída de al menos 4% del producto (impactado fuertemente por la sequía), las proyecciones de pobreza no son alentadoras.
La caída del poder adquisitivo se refleja directamente en la apatía del consumo masivo, sobre todo en autoservicios de barrio, donde en los primeros cuatro meses de 2023 cayó 8% medido en volúmenes.
“Esto se explica claramente por la brecha de precios que hay con las grandes cadenas de supermercados a partir del programa de Precios Justos. En los comercios de cercanía hay precios que son hasta 30% o 40% más caros. ¿Y quiénes son los que más compran en los autoservicios? Los sectores de menores ingresos, ya que para ellos ir a un hipermercado a hacer una compra quincenal es más difícil. Este modelo, en definitiva, le resulta más complejo de sobrellevar al que vive en el tercer cordón del conurbano, que hace las compras de manera diaria o semanal. Todo el sistema se volvió muy regresivo”, explica Guillermo Oliveto, especialista en consumo.
Una población más dual
Mientras el consumo masivo de bebidas y alimentos se contrae cada año desde 2017, la demanda de espectáculos de fútbol, recitales, teatros y cine parece no tener techo.
Para explicar este fenómeno, Oliveto habla de una Argentina con una población cada vez más dual. “La clase alta y media alta tienen una realidad, mientras que la clase media baja está cada vez más complicada”, dice.
“Tenemos un país y dos sociedades de mínima; en el medio hay muchas sociedades. Lo que más pega es la pérdida del poder adquisitivo de todos los que no son asalariados formales. En un escenario de tanta inflación, aquellos que tienen sus salarios protegidos por los acuerdos gremiales, mal que mal dan la pelea, pero el resto está claro que está perdiendo y se ve en la evolución del salarial informal”, analiza el consultor.
Oliveto también destaca que es la primera crisis de la pospandemia, lo que genera que, pese a la pérdida de poder adquisitivo, la sociedad necesita olvidar el encierro. “Es un fenómeno global, que está potenciado en la Argentina por la altísima inflación. Hay una reestructuración del consumo a todo lo orientado que genere bienestar de corto plazo. Por eso vemos un overshooting (sobrepaso o sobrerreacción) en todo lo que tiene que ver con entretenimiento, bares, pizzerías, fast food, restaurantes y turismo interno. La venta de entradas de cine creció 43% en el primer trimestre”, ejemplifica.
Además, en las encuestas que hace su consultora W, encuentra que hay una clase media baja o baja que no llega a comprar todos los alimentos que necesita, pero que igual el fin de semana no se priva de salir a pasear.
“Esos consumos se están usando para tapar la angustia; son un gran ansiolítico. Es muy contrafáctico, porque no pasó en ninguna otra crisis, porque nunca antes pasamos por una pandemia. Eso le cambió la cabeza a la gente. Ese consumo no mejora la imagen del Gobierno porque es como un payaso triste: cuando se corre el maquillaje, hay lágrimas. Es una cosa efímera para tapar el dolor; sigue el mismo drama que tenían dos horas antes. La gente está muy apática y también vemos una especie de overshooting de pesimismo”, agrega Oliveto.
Esta visión es compartida por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que en su último informe de ventas minoristas mostró una retracción de 0,7% en el primer cuatrimestre.
“Al haber más población debería haber más consumo, pero es limitado y orientado hacia marcas más poderosas, y liderado por un sector de la población. En tanto, otro sector está yendo más bajo en cuanto a calidad y precio se refiere. La madre de todos los males es la inflación. Hay una economía despareja, aquellos que tienen la posibilidad de tener un ingreso razonable, lo usan, no ahorran. Además, porque tienen la sensación de que por dos años no pudieron gastar nada y no quieren vivir eso de nuevo. La otra mitad de la población es a la que no le alcanza para llegar a fin de mes. El fin de mes del laburante es el 15, después empieza a comer menos. Nos damos cuenta de que en los almacenes de barrio se empieza a fiar”, cuenta Fabián Tarrío, director de CAME.
Sin ahorro
El analista Fernando Moiguer señala que el nivel de consumo no cae más porque se sostiene por las clases sociales más adineradas. “Hay un consumo característico de la población de ingresos bajos y medios, que no ahorra y destina todos los pesos que le entran a consumir. Las clases adineradas suelen ahorrar más, pero hoy se da que toda la población consume porque pierde contra la inflación. Este fenómeno es lo que sostiene, aun en baja, el consumo en la Argentina”, dice el analista.
Un aliciente para la demanda de espectáculos y de gastronomía es la imposibilidad de comprar bienes durables, por la caída del poder adquisitivo y la falta de crédito. Esto se ve reflejado en la compra de autos 0 km, que no se recupera desde el máximo de 2017, cuando se patentaron 900.942 automotores y 582.942 motos.
El año pasado, pese al repunte del nivel de actividad, se vendieron 407.532 autos y un poco más de motos, 410.955 unidades, lo que también refleja la crisis de nominalidad de la Argentina.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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