¿A qué se debe la reciente disminución del riesgo país?
Juan Carlos de Pablo
Hasta hace unos pocos días, el riesgo país oscilaba entre 2500 y 2600 puntos básicos; ahora se ubica por debajo de los 2400 puntos. ¿Cómo se explica esta mejora?
Definamos el riesgo país de manera simplificada. Un “papelito” que dice que al portador, el 31 de diciembre de 2023, se le pagarán US$100 se cotiza hoy en –digamos– US$98 si está firmado por el secretario del Tesoro de los Estados Unidos y en US$74, en cambio, si está firmado por su par de la Argentina. La diferencia se expresa en puntos básicos, que equivalen a la centésima parte de uno por ciento.
El riesgo país representa el riesgo de incobrabilidad de lo estipulado cuando se emitieron los bonos de los diferentes países. Se mide con respecto a Estados Unidos, cuyos títulos públicos son considerados “seguros”.
Pues bien, ¿cómo se explica en esta turbulenta Argentina, en plena campaña electoral, que haya disminuido el riesgo país? No siendo un experto y no habiendo estado al pie del cañón, solo me queda conjeturar.
Comencemos por despejar el campo operatorio. ¿Habrá ocurrido algún cambio en la metodología de cálculo, de manera que la observada reducción no refleja un hecho real sino una manipulación operativa? Nos hubiéramos enterado.
Otra posibilidad es que, dentro de la actual debilidad políticas, Massa y Rubinstein hayan adoptado medidas para mejorar la situación financiera del país. Tampoco parece; lo que están haciendo no es poco, dentro de las referidas circunstancias, pero difícilmente alcance para explicar una caída del riesgo país.
Queda una tercera explicación. Los tenedores de pesos, por una parte, y de títulos públicos, por la otra, están descontando el triunfo de algún integrante de la oposición; están pensando que difícilmente el próximo gobierno sea peor que el actual y, por consiguiente, se están comenzando a posicionar antes de que esto sea mucho más claro y, por consiguiente, el precio de los activos aumente todavía más.
La vida no tiene fin, lo que tiene fin es el gobierno de turno, aquí y en cualquier país del mundo. Y como la vida no tiene fin, algunos se van posicionando para más allá del próximo cambio de gobierno. Cuando a mis alumnos les planteo un ejercicio de toma de decisiones bajo incertidumbre, si alguno de ellos propone “desensillar hasta que aclare”, le respondo que nunca se aclara, y que es imprescindible tomar decisiones. El riesgo país parece estar ilustrando este punto.
Hasta hace unos días, el riesgo país oscilaba entre 2500 y 2600 puntos; ahora está debajo de los 2400
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La recesión ya comienza a notarse en las góndolas
Por el impacto de la inflación, estiman que el consumo caería este año
Alfredo Sainz
Luego de la leve recuperación de 2022, el impacto de la aceleración de los precios ya se hace sentir con fuerza en el consumo y la mayoría de los pronósticos de los empresarios del sector y de las consultoras privadas hablan de una caída en las ventas de alimentos y el resto de los productos de la canasta básica en 2023.
Más allá del buen momento que viven las grandes cadenas de supermercados –favorecidas por los Precios Justos y la pérdida de clientes que sufren los autoservicios chinos–, la recesión en las góndolas ya es un hecho. En el primer cuatrimestre del año, el consumo masivo cayó un 0,5% en unidades, frente a la suba de 1,9% con que había cerrado 2022, según los datos de la consultora Scentia. Y todo indica que el segundo semestre llegará con más malas noticias.
“Venimos de seis años consecutivos de caídas, con una leve recuperación en 2022, pero todo lo que habíamos ganado el año pasado ahora se va a perder en 2023”, explicó Osvaldo del Río, director de Scentia, que proyecta para este año una caída de entre 1% y 2% en el consumo.
Burbujas de bienestar
Guillermo Oliveto, de la consultora W, comparte la proyección menos optimista y destaca que más allá del algunas “burbujas de bienestar”, el panorama en materia de consumo sigue siendo muy complicado. “Por un lado, se ven lo que yo llamo burbujas de bienestar, con más gente en los restaurantes y un récord en la venta de entradas de cine, lo que se explica porque no se consiguen autos 0 km, no se venden propiedades y viaja al exterior la mitad del agente que lo hacía antesdel apande mi a. Todo ese dinero que ‘sobra’ va al consumo de corto plazo. Pero no hay que perder de vista que el mercado de consumo masivo se achicó y hoy es un 10% más pequeño que el que existía en 2011”, señaló Olive to en el marco del RetailD ay, el encuentro del a industrias upermer ca dista organizado por Retail Publishing.
En Nielsen también proyectan una baja en las ventas para el segundo semestre. “El año podría cerrar con una baja de 1,5% y 2% en las ventas de alimentos, bebidas, por efecto de la inflación y porque la base comparación es más alta, ya que diciembre había cerrado más arriba, entre otras cosas, por el efecto Mundial”, explicó Javier González.
Desde el sector privado, comparten la visión de que el consumo masivo no logró escapar al impacto de la inflación. “El consumo está deprimido y en nuestro caso estamos 2,5% abajo en que en los mismos meses del año pasado”, señaló Víctor Palpacelli, director de la cadena Almacor –que cuenta con 60 bocas en Córdoba, La Rioja y Catamarca–.
“Todo el consumo de bienes durables que la gente no lo puede hacer en algunos casos lo termina volcando en la compra de algún alimento o un pequeño lujo que se puede dar en un supermercado, pero no parece muy sostenible en el tiempo”, explicó el CEO de una cadena de supermercados.
Luego de la leve recuperación de 2022, el impacto de la aceleración de los precios ya se hace sentir con fuerza en el consumo y la mayoría de los pronósticos de los empresarios del sector y de las consultoras privadas hablan de una caída en las ventas de alimentos y el resto de los productos de la canasta básica en 2023.
Más allá del buen momento que viven las grandes cadenas de supermercados –favorecidas por los Precios Justos y la pérdida de clientes que sufren los autoservicios chinos–, la recesión en las góndolas ya es un hecho. En el primer cuatrimestre del año, el consumo masivo cayó un 0,5% en unidades, frente a la suba de 1,9% con que había cerrado 2022, según los datos de la consultora Scentia. Y todo indica que el segundo semestre llegará con más malas noticias.
“Venimos de seis años consecutivos de caídas, con una leve recuperación en 2022, pero todo lo que habíamos ganado el año pasado ahora se va a perder en 2023”, explicó Osvaldo del Río, director de Scentia, que proyecta para este año una caída de entre 1% y 2% en el consumo.
Burbujas de bienestar
Guillermo Oliveto, de la consultora W, comparte la proyección menos optimista y destaca que más allá del algunas “burbujas de bienestar”, el panorama en materia de consumo sigue siendo muy complicado. “Por un lado, se ven lo que yo llamo burbujas de bienestar, con más gente en los restaurantes y un récord en la venta de entradas de cine, lo que se explica porque no se consiguen autos 0 km, no se venden propiedades y viaja al exterior la mitad del agente que lo hacía antesdel apande mi a. Todo ese dinero que ‘sobra’ va al consumo de corto plazo. Pero no hay que perder de vista que el mercado de consumo masivo se achicó y hoy es un 10% más pequeño que el que existía en 2011”, señaló Olive to en el marco del RetailD ay, el encuentro del a industrias upermer ca dista organizado por Retail Publishing.
En Nielsen también proyectan una baja en las ventas para el segundo semestre. “El año podría cerrar con una baja de 1,5% y 2% en las ventas de alimentos, bebidas, por efecto de la inflación y porque la base comparación es más alta, ya que diciembre había cerrado más arriba, entre otras cosas, por el efecto Mundial”, explicó Javier González.
Desde el sector privado, comparten la visión de que el consumo masivo no logró escapar al impacto de la inflación. “El consumo está deprimido y en nuestro caso estamos 2,5% abajo en que en los mismos meses del año pasado”, señaló Víctor Palpacelli, director de la cadena Almacor –que cuenta con 60 bocas en Córdoba, La Rioja y Catamarca–.
“Todo el consumo de bienes durables que la gente no lo puede hacer en algunos casos lo termina volcando en la compra de algún alimento o un pequeño lujo que se puede dar en un supermercado, pero no parece muy sostenible en el tiempo”, explicó el CEO de una cadena de supermercados.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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