Prevén mayor inflación este año y un peso más depreciado
Consultoras y bancos, en cambio, mantuvieron sus proyecciones sobre la caída esperada en la actividad económica
María Julieta Rumi
Más de 50 consultoras y bancos, locales y del exterior, realizaron sus nuevos pronósticos para el nivel de actividad en el país, la inflación y la evolución del tipo de cambio oficial. Si bien mantuvieron sin cambios la proyección para el PBI –calculan que caerá un 2,4% este año–, empeoraron sus previsiones respecto de qué pasará con la evolución de los precios y la depreciación del peso a fin de año.
En particular, sobre la inflación, el informe mensual LatinFocus Consensus Forecast de junio prevé que va a subir hasta un 112,1% en promedio, 3,7 puntos más que hace un mes. Según el estudio, se proyecta un promedio notablemente más alto este año que en 2022 en medio de una depreciación del peso y el financiamiento monetario del déficit fiscal. “Precios volátiles de la energía y la generosidad fiscal antes de las elecciones de octubre son riesgos clave”, agregaron.
Consultado por el empeoramiento de las proyecciones de inflación, Matías de Luca, de la consultora LCG, dijo que esto obedece a los pisos más altos con los que se comenzó el año. “A diferencia de lo que se esperaba a principios de 2023, el primer trimestre presentó una inflación elevada. Marzo arrancó casi en 8% mensual, abril se aceleró y mayo se aproxima a consolidar este piso. Vemos que la inflación presenta un fuerte componente inercial y cada aceleración nos empuja a un piso de inflación más alto”, afirmó, y sumó que, si se diera cierta moderación que la ubique en el 7% mensual en promedio para el segundo semestre, el año cerraría con una inflación acumulada del 130%.
En tanto, el director de C&T Asesores Económicos, Camilo Tiscornia, opinó que, como marzo y abril dieron números más altos de lo que habían estimado los privados, esto “rápidamente llevó a una revisión al alza de la proyección de inflación”.
Por su parte, Juan Ignacio Paolicchi, de Empiria Consultores, dijo que en los últimos dos meses se emitió más de un punto y medio del producto para financiar al Tesoro a través de adelantos transitorios, que es un financiamiento directo y a través de compras de bonos al mercado secundario, que es indirecto. “La verdad es que, con eso, sumado a los aumentos que ya se están dando en un montón de regulados, la propia inercia inflacionaria y las tensiones que puede haber en la brecha previo a las elecciones, creemos que la inflación es muy difícil que baje, y, de hecho, por eso empeora el panorama. Con una inercia de arriba de ocho puntos mensuales, es inevitable que se te genere un deterioro en la inflación anual”, explicó.
Y esta dinámica también habría llevado a empeorar los pronósticos de la cotización del dólar oficial mayorista de cara a fin de año. Según LatinFocus, estaría finalizando a $428, cuando hace un mes calculaban que lo haría a $391. “Con el tipo de cambio pasó algo parecido a la inflación, porque se percibe que en este contexto el Gobierno va a tener más necesidad de mover más rápidamente el tipo de cambio oficial”, apuntó Tiscornia.
Sin embargo, dijo también que hay un riesgo de que, en algún momento, haya un salto antes del tipo de cambio. “Muy probablemente todos creen que en diciembre va a haber algún cambio fuerte en materia de política cambiaria y eso obviamente influye también en las proyecciones de inflación”, completó.
Por otro lado, De Luca dijo que la mayor depreciación del peso esperada tiene que ver con que el Banco Central tiene reservas netas negativas, por lo que no ve margen para que el Gobierno atrase aún más el tipo de cambio. “Esperamos un ritmo de devaluación al menos a la par de los precios”, adelantó.
Por último, Paolicchi también hizo hincapié en que con reservas netas negativas en el orden de los US$1500 millones no hay manera de evitar una devaluación. “En algún momento, de acá a diciembre, o de acá a enero del año que viene, tiene que suceder. Con este nivel de reservas, de brecha y de atraso del tipo de cambio oficial versus los países con los que comercia la Argentina, es muy difícil que no tengas que recurrir a una corrección del tipo de cambio oficial”, cerró
El Central pudo comprar US$51 millones, pero aceleró la devaluación
Tuvo un aporte extra por una inversión extranjera en Vaca Muerta
Javier Blanco
El Banco Central (BCRA) volvió a sacar provecho ayer de un aporte de divisas “extra” que se registró en el mercado por ingresos vinculados a una inversión realizada por una petrolera extranjera en Vaca Muerta, para alzarse con otros US$51 millones por sus intervenciones cambiarias.
De esta manera, y gracias a esos ingresos extraordinarios, en apenas dos ruedas pudo recomprar unos US$126 millones, cifra que supone poco menos del 54% de los US$235 millones vendidos en las cinco ruedas anteriores. Esto, a su vez, le permite reducir hasta los US$60 millones el saldo negativo por sus intervenciones sobre el mercado oficial en lo que va de junio, aunque lo mantiene en negativo, en torno de los US$2200 millones, en lo que va del presente año.
La nueva y oportuna compra oficial, dada la situación de extrema fragilidad que muestra su tenencia de reservas netas –eran negativas en US$1213 millones hasta la semana pasada, según datos del Grupo de Estudios de la Realidad Económica y social (Geres)–, llegó en una rueda en la que volvió a acelerar la tasa de devaluación oficial del peso, tras haberla ralentizado anteayer.
El BCRA dejó en la rueda de ayer que el dólar mayorista suba $0,90 (muy por encima de los $0,30 de actualización permitidos en la víspera), lo que supone un aumento de 0,4% en la jornada (la mayor para un día en casi dos meses) y eleva al 3,5% la devaluación del peso en lo que va de junio, además de colocarla ya en el 40% en el año.
De este modo, “en los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista subió $3,05, por encima de los $2,65 de aumento registrado en idéntico lapso de la semana anterior”, observó al respecto el operador y analista Gustavo Quintana, de PR Cambios.
La “pausa” en un nuevo drenaje de reservas es valorada en el mercado, aunque no deja de observarse como extraordinaria. “Más allá de este ingreso por inversiones provenientes del exterior, los operadores continúan preocupados por los saldos negativos que se vienen acumulando en las intervenciones y que profundizan la debilidad de las reservas netas, a la espera de las negociaciones en marcha con el Fondo Monetario Internacional [FMI]”, recordó el analista financiero Gustavo Ber.
Al ritmo de los precios
Según señaló Ber, entre “el medio aguinaldo, el avance del calendario electoral y la expectativa por otro duro dato de inflación [finalmente fue de 7,8%] vienen despertando los dólares financieros –en especial intradiariamente, al aflojar sobre el cierre por las intervenciones– y el libre, ya que los operadores reconocen que dichas referencias tras la mayor calma de los últimos tiempos deben volver a reacomodarse al ritmo de la inflación”.
El Banco Central (BCRA) volvió a sacar provecho ayer de un aporte de divisas “extra” que se registró en el mercado por ingresos vinculados a una inversión realizada por una petrolera extranjera en Vaca Muerta, para alzarse con otros US$51 millones por sus intervenciones cambiarias.
De esta manera, y gracias a esos ingresos extraordinarios, en apenas dos ruedas pudo recomprar unos US$126 millones, cifra que supone poco menos del 54% de los US$235 millones vendidos en las cinco ruedas anteriores. Esto, a su vez, le permite reducir hasta los US$60 millones el saldo negativo por sus intervenciones sobre el mercado oficial en lo que va de junio, aunque lo mantiene en negativo, en torno de los US$2200 millones, en lo que va del presente año.
La nueva y oportuna compra oficial, dada la situación de extrema fragilidad que muestra su tenencia de reservas netas –eran negativas en US$1213 millones hasta la semana pasada, según datos del Grupo de Estudios de la Realidad Económica y social (Geres)–, llegó en una rueda en la que volvió a acelerar la tasa de devaluación oficial del peso, tras haberla ralentizado anteayer.
El BCRA dejó en la rueda de ayer que el dólar mayorista suba $0,90 (muy por encima de los $0,30 de actualización permitidos en la víspera), lo que supone un aumento de 0,4% en la jornada (la mayor para un día en casi dos meses) y eleva al 3,5% la devaluación del peso en lo que va de junio, además de colocarla ya en el 40% en el año.
De este modo, “en los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista subió $3,05, por encima de los $2,65 de aumento registrado en idéntico lapso de la semana anterior”, observó al respecto el operador y analista Gustavo Quintana, de PR Cambios.
La “pausa” en un nuevo drenaje de reservas es valorada en el mercado, aunque no deja de observarse como extraordinaria. “Más allá de este ingreso por inversiones provenientes del exterior, los operadores continúan preocupados por los saldos negativos que se vienen acumulando en las intervenciones y que profundizan la debilidad de las reservas netas, a la espera de las negociaciones en marcha con el Fondo Monetario Internacional [FMI]”, recordó el analista financiero Gustavo Ber.
Al ritmo de los precios
Según señaló Ber, entre “el medio aguinaldo, el avance del calendario electoral y la expectativa por otro duro dato de inflación [finalmente fue de 7,8%] vienen despertando los dólares financieros –en especial intradiariamente, al aflojar sobre el cierre por las intervenciones– y el libre, ya que los operadores reconocen que dichas referencias tras la mayor calma de los últimos tiempos deben volver a reacomodarse al ritmo de la inflación”.
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