La “Mileimanía” y el síndrome del embeleso súbito argento
El medio es el mensaje
— por Pablo Sirvén
Ya hace una semana la Argentina recibió un electroshock inesperado que la mantiene aturdida.
Hubo dos noticias bomba: no solo Javier Milei fue el más votado, contra todos los pronósticos, sino que el peronismo quedó tercero por primera vez en la historia.
Y por el lado de Juntos por el Cambio: ¿creyeron de verdad que podían apasionar al votante con la controversia microscópica, mientras la economía se incendiaba, entre el niño manso Horacio Rodríguez Larreta (que desde los afiches callejeros nos decía muy educadito que creía en el respeto y en no insultar) y la niña airada Patricia Bullrich (“todo o nada”, parecía encapricharse)?
Como en aquel recordado comercial de una gaseosa en que se presentaban situaciones color de rosa hasta que se interrumpían abruptamente con una voz en off que decía: “Cortá con tanta dulzura”, un tercio de los electores que votó el domingo pasado prefirió, al borde del precipicio, dar igual un paso adelante y optó por el colérico enfant terrible,
Javier Milei. Una colosal patada al tablero que pasó bajo el radar de encuestadoras y analistas supuestamente esclarecidos. Ahora restan dos meses para saber si se trató solo de un susto, un zamarreo oportuno a las dos coaliciones (Unión por la Patria y Juntos por el Cambio), tan eficaces para ganar elecciones y tan deficientes para gestionar, o si se trata de una tendencia irreversible que, incluso, puede acrecentarse.
Esto último se corroborará si se confirma una nueva manifestación que periódicamente envuelve a los argentinos. Se trata del muy nefasto “síndrome del embeleso súbito”, una sensación repentina y muy fuerte, bien argenta, que nos obnubila y envuelve en un fanatismo que no admite peros mientras dura y hasta que sobrevienen, tiempo después, el hondo desencanto y la frustración. Son consignas o personas que, de pronto, se convierten en una fugaz panacea ilusoria: “Los argentinos somos derechos y humanos” (el intento de negar los crímenes de la dictadura y que todo estaba bien); “Vamos ganando” (cuando creímos que era fácil arrebatarles las Malvinas a los usurpadores británicos); “Con la democracia se come y se educa” (el Preámbulo de la Constitución transformado en himno alfonsinista al recuperar la democracia); “Argentina, primer mundo” (en medio de la euforia menemista de $1 = US$1); la Cristina Kirchner superpoderosa del 54%; el Mauricio Macri del “mejor equipo de los últimos 50 años”, y hasta el “Volvimos mejores” de la tríada cristinista, massista y albertista, hoy tan desvencijada. Pasa siempre igual: primero, expectativa entusiasta; después gran desilusión y caída estrepitosa.
El abrupto enamoramiento por el triunfo inesperado de Milei se corporiza de insólitas maneras: hay almohadas de apego y peluches con su cara; llaveritos con su logo del león que ruge, remeras con algunas de sus frases. Un merchandising que no tiene visos de declinar y que alimenta la ascendente “Mileimanía”. Una marca de pilas imita su voz en sus anuncios radiales; Roberto Moldavsky promociona su espectáculo con chistes sobre el ganador de las PASO. Todo vira a color Milei.
Los medios de comunicación de uno y otro lado de la grieta, las redes sociales, las conversaciones en las mesas familiares y de amigos no tienen otro tema que ocupe tanto espacio como el batacazo electoral del líder libertario y lo que nos espera de aquí en más. Milei aprovecha cada cámara que se enciende y habla con la superioridad del guerrero que vuelve triunfante de una guerra.
Sus principales competidores se esmeran involuntariamente en trabajar para él: desde el Gobierno lo saludan con un dólar y los precios en una alocada montaña rusa; desde JXC, Patricia Bullrich no termina de plantear cómo piensa revertir su complicada encrucijada y, para colmo, Mauricio Macri no deja de ponderar una y otra vez a Milei (y este, a su vez, lo quiere premiar con un cargo internacional). El expresidente queda como avalando tácitamente lo que Milei dijo de la candidata de JXC: que ella se ha encogido a “segunda marca”, al ofrecer lo mismo que La Libertad Avanza, pero de manera menos convincente.
Anteanoche, por LN+, Jaime Durán Barba reafirmó esa teoría: nadie compra segunda marca si tiene posibilidad de adquirir la primera. Dijo algo todavía más grave: si Macri insiste con mostrarse tan protagónico, inducirá al electorado a pensar que se avecina una nueva experiencia de “presidente títere” y de “doble comando”.
La culpa es un tema recurrente de diván para JXC: en el gobierno anterior se resignó a que el kirchnerismo impusiera el relato del “gobierno de ricos” y “de los CEO”. Ahora el dilema es si subir el voltaje de dureza para jugarle de igual a igual a Milei o mostrar un matiz más moderado para contener los votos de quienes se inclinaron en la interna por Rodríguez Larreta. Los cambiemitas exhiben sus dudas frente a un electorado impaciente y malhumorado que quiere un cambio drástico y rápido.
Tampoco le espera un paseo triunfal al líder libertario llegado el caso de que se consagre presidente en primera o segunda vuelta. “Milei no tiene condiciones de gobernabilidad democrática”, sentenció el politólogo Andrés Malamud, por TN, porque “aunque haga la mejor elección del mundo va a tener menos de un tercio en el Senado y en Diputados”. Traducido: o se adapta al sistema o, a la vuelta de la esquina, lo acechará un juicio político o el helicóptero.
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Ataque del libertario a LA NACION, por la reunión con el Fondo
El candidato a presidente de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, atacó ayer a la nacion por una nota publicada por este medio sobre la charla que el economista mantuvo ayer con el FMI. A través de las redes sociales, el aspirante a la Casa Rosada calificó de falaz el contenido del artículo, que está basado en un comunicado que lanzó su propio espacio y en los testimonios recogidos por el corresponsal en Washington.
“Periodistas mentirosos”, comienza el posteo de Milei en Twitter y sigue: “Aquí LA NACION mintiendo de modo descarado. Que yo sepa ellos no eran parte de la reunión. Por lo tanto, una reunión que parte es confidencial y donde el FMI fue muy constructivo y ellos lanzan una mentira. Pero así operan estos medios adictos a los sobres”. La publicación hace referencia expresa al artículo de ayer titulado “Milei le propuso al FMI un ajuste mayor al exigido y hay dudas sobre la dolarización”, que trata tanto sobre la información manifestada desde LLA con relación al diálogo como sobre los reparos que especialistas y exfuncionarios de EE.UU. expresaron respecto de su idea de unificar el mercado de cambios y eliminar la moneda local. “En primer lugar no saben lo que pasó porque era una reunión cerrada y no había periodistas. En segundo lugar el FMI ha tenido una actitud muy colaborativa en la reunión y acordamos en avanzar en un trabajo conjunto. Por último nadie filtraría semejante mentira”, insistió Milei en un comentario en la misma publicación.
Lo cierto es que fue un comunicado emitido desde su espacio el que indicó que a los representantes del organismo “se les hizo conocer el conjunto de reformas que se harán en caso de acceder a la presidencia”.
Desde el inicio de la campaña electoral la nacion viene solicitándole al equipo de Milei realizar una entrevista con el candidato, pero la propuesta ha sido sistemáticamente rechazada sin ninguna argumentación.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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