Banco Macro anunció la compra de la filial argentina del Itaú
La adquisición se concretó por un valor de US$50 millones, informaron; la operación deberá ahora conseguir la autorización final del Banco Central
María Julieta Rumi
El Banco Macro anunció ayer finalmente la compra del Banco Itaú Argentina tal como había anticipado en junio pasado Luego de meses de conversaciones, el Macro informó ayer a los inversores que, con fecha 23 de agosto, celebró un acuerdo con Unibanco Holding SA para la adquisición del negocio que el Itaú posee en el país, donde nunca terminó de despegar con fuerza.
Según S&P Global Market Intelligence, el Banco Itaú era a fines de 2022 el número uno de toda América Latina en cantidad de activos, con US$439.000 millones bajo administración, mientras que en la Argentina no llegaba ni siquiera a alcanzar el top 10. Eso, sumado a la inestabilidad macroeconómica, la inflación descontrolada y la alta volatilidad cambiaria, habría decidido a la entidad brasileña a colgar el cartel de venta.
El acuerdo fue firmado por autoridades de ambas entidades financieras y comunicado a la Comisión Nacional de Valores, la Securities and Exchange Commission y los mercados en los que cotizan.
La compra se concretó finalmente por un precio de US$50 millones, la mitad de lo que se había mencionado inicialmente.
Según el Macro, la adquisición lo consolida como el banco privado de capitales argentinos más importante del país, además de ser la entidad privada con la mayor red de puntos de atención distribuidos en todo el territorio nacional. Con 565 sucursales y 9400 colaborares, Banco Macro brindará diariamente servicio a unas 6 millones de clientes, según informaron.
Jorge Brito, titular del Banco Macro, aseguró en un comunicado: “La decisión de incorporar la operación del Banco Itaú en la Argentina no es más que la reafirmación del propósito que tenemos en Banco Macro: pensar en grande”.
“Somos una empresa argentina que crece día a día, y con la compra del Itaú ratificamos el compromiso de seguir invirtiendo en el país. Con activos superiores a los $2 billones, somos la entidad con mayor capilaridad en el interior de la Argentina, el 80% de nuestras sucursales está allí. De esta manera, vamos a duplicar nuestra presencia en el área metropolitana de Buenos Aires”, agregó Brito.
La historia del banco
Banco Macro posee 45 años de trayectoria, que comenzó a gestarse en septiembre de 1978. En febrero de 1988, el BCRA lo autorizó a funcionar como banco comercial. En 1996 adquirió los paquetes accionarios de los bancos provinciales de Misiones, Salta y Jujuy. En 2001 amplió su nivel de presencia nacional cuando adquirió el 59,58% del capital social de Banco Bansud.
En 2002 incorporó 36 sucursales del Scotiabank Argentina y en 2004, el Nuevo Banco Suquía, lo que transformó a la entidad bancaria en la mayor red privada de sucursales en el país.
Con el correr de los años, las adquisiciones siguieron: en 2005, el Macro adquirió el Banco Empresario del Tucumán; en 2006, tanto el Banco de Tucumán como el Nuevo Banco Bisel; en 2010, Macro compró el Banco Privado de Inversiones con el objetivo de reforzar su estrategia en Buenos Aires, a lo que se sumó en 2018 la incorporación de la cartera minorista del BST (Banco de Servicios y Transacciones).
En el caso de Banco Itaú, esta entidad financiera inició sus operaciones en la Argentina en 1979 y, con el fin de expandirse, adquirió el Banco del Buen Ayre en 1998 por US$225 millones, transformándose en el Banco Itaú Buen Ayre. Finalmente, en julio de 2008 cambió su razón social a Banco Itaú Argentina.
La noticia de la salida del Itaú del país fue dada a conocer por y luego fue confirmada de forma oficial desde el sitio web de la firma bancaria.
A través de un comunicado oficial, Itaú hizo mención al artículo de e indicó: “Teniendo en cuenta la noticia publicada en la prensa argentina, titulada ‘Banco Itaú le pone el cartel de venta a su filial argentina’, Itaú Unibanco Holding SA aclara que está en negociación preliminar con banco Macro SA, con sede en la Argentina, con el objeto de desinvertir sus operaciones en ese país”.
Además, en el texto Itaú daba las razones de por qué había elegido al Banco Macro. “Cotiza en las bolsas de valores de Buenos Aires y Nueva York y es uno de los principales bancos privados de la Argentina. Cuenta con una extensa red de sucursales en el país y ofrece productos y servicios financieros en todo el territorio argentino, atendiendo a todos los segmentos, desde particulares hasta grandes empresas”, agregó el comunicado con la firma de Renato Lulia Jacob, responsable de Relaciones con Inversores e Inteligencia del Mercado de la compañía.
Según datos del BCRA, en la Argentina Itaú tenía activos por $411.714 millones (de los cuales 37% estaban colocados en títulos públicos). Los préstamos al sector privado no financiero sumaban $116.692 millones o el equivalente al 28,3% del activo total. Unas 3126 empresas lo elegían para pagar sueldos a 58.388 individuos. El banco además tenía 851.792 tarjetas de débito emitidas y 390.720 de crédito.
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Jorge Brito. “Siempre hemos apostado al país más allá de los malos gobiernos”
El presidente de la entidad destacó la operación y se refirió a la dolarización, el rol del Banco Central, la inflación y los Brics
Texto Ignacio Federico
“En los períodos de crisis y de salida de la banca extranjera siempre lo hemos capitalizado para hacer crecimiento inorgánico. Hace algunos años también lo hemos intentado hacer con alguna otra entidad, pero no hemos llegado a buen puerto, pero en este caso hemos podido capitalizar la oportunidad”, reflexionó Jorge Brito, presidente de la firma, en diálogo con un reducido grupo de periodistas.
Desde el piso 28 de la Torre Macro, ubicada en Catalinas, el banquero también analizó el resultado de las PASO, el ingreso de la Argentina al grupo de los Brics y la actualidad del sistema financiero argentino. “No imagino un país sin Banco Central”, sentenció, pero agregó que la entidad “funciona como una agencia del Poder Ejecutivo” y que “no se puede seguir emitiendo como herramienta para financiar el déficit”.
La adquisición de las operaciones locales de la entidad brasileña ratifica al Macro como el primer banco del país en términos de patrimonio y lo ubica también en el primer lugar en cantidad de sucursal es: suma unas 70 y llega aun total 565, según datos de la propia entidad. Con esto, además, la firma, que es fuerte en el interior del país, gana presencia en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, donde hay mayor competencia. Respecto del valor pagado Brito dijo: “Los bancos hoy tienen un valor que ronda entre el 15% y el 20% de los máximos históricos, con lo cual esta operación no es ajena a las valuaciones que tienen los bancos”.
–¿Por qué la compra del Itaú?
-El Itaú es un banco importante en la Argentina. Se trata de lo que fue el Banco del Buen Ayre hasta los 90. Tiene mucha presencia en Capital y GBA, que no es el fuerte del Macro. Nosotros tenemos un market share de 6% o 7% a nivel nacional [en términos de préstamos totales], pero con una presencia mucho más fuerte en el interior, donde tenemos el 12% o 13%, mientras que en CABA y GBA es de aproximadamente el 1%. Con lo cual para nosotros esto es muy importante, porque es duplicar la presencia que tenemos hoy en el área metropolitana, donde hay mucha más competencia y es mucho más difícil de crecer.
–¿La operación implica algún cambio de estrategia?
–Yo diría que reafirma la manera por la cual el banco ha crecido, reafirma eso y potencia nuestra presencia en Capital y GBA, pero el foco del banco va a seguir siendo el mismo, que es individuos y empresas pequeñas y medianas; también damos un servicio a corporate, que vamos a seguir dando, pero el foco nuestro siempre ha sido y lo seguirá siendo individuos y empresas del segmento medio y bajo.
–¿Esto de comprar en tiempos de crisis, implica también que se consigue un mejor precio?
–No es un misterio. Los bancos hoy tienen un valor que ronda entre el 15% y el 20% de los máximos históricos, con lo cual esta operación no es ajena a las valuaciones que tienen los bancos. No es que no hayamos comprado ni más barato ni más caro, son las valuaciones actuales de los bancos hoy en la Argentina.
–¿Para qué contexto de país imagina esta fusión?
–Siempre hemos apostado a este país más allá de los malos gobiernos que claramente hemos tenido. Pero la Argentina tiene ahora más que nunca una oportunidad histórica de crecimiento, que la dan los precios de las commodities agropecuarias, con el precio de la energía, ya que, próximamente, el país va a ser un gran exportador; y también se suman ahora los minerales, sobre todo cobre y litio
–El candidato más votado en las PASO fue Javier Milei, que propone una dolarización y el cierre del Banco Central. ¿Cómo imagina el futuro inmediato?
–En el banco siempre nos hemos preparado para los distintos modelos de país y cuando uno mira desde que el banco se fundó, en el año 78, hasta hoy, prácticamente hemos tenido procesos de crecimiento siempre y en todos los gobiernos. Tenemos un modelo banco preparado para un tipo de país, no para un tipo de gobierno. Ahora, después, las reglas de juego que puedan poner los distintos candidatos o los distintos gobiernos son condiciones a las cuales el banco se va a aggiornar. Yo personalmente no imagino un país sin un Banco Central. Podemos discutir si el Banco Central tiene que tener un rol más relevante o menos relevante, o si el Estado tiene que ser más o menos presente. Ese es un tema que le toca a los distintos candidatos debatir y a cada uno de nosotros como ciudadanos elegir cuál es el modelo que queremos.
–¿Cree que es viable una dolarización en este país?
–Bueno, todo es viable. El tema es tener bien en claro cuál es el modelo de dolarización, cuál es el precio de convergencia, explicarle a la gente a qué valor vas a dolarizar y cuánto vas a ganar. Si uno puede explicar eso, no hay ningún problema, todo es viable. No hay muchos países importantes con sus economías dolarizadas. Eso no quiere decir que la Argentina no pueda ser el primero, pero creo que el proceso de dolarización es algo que requiere de muchísima explicación. Y hoy no está, que hoy no la tienen.
–El ministro Massa dijo que ese sistema incluiría un plan Bonex previo. ¿Cree que se viene este tipo de programa?
–No, no, para nada. No creo que el próximo gobierno que venga tenga ese objetivo [un plan Bonex]. Con respecto a cuál es el plan de cómo se va a dolarizar, no tengo bien en claro cómo es que desea hacerlo y creo que debe explicar si es que lo piensa hacer el día uno o si es una expresión de deseo de hacia dónde quiere ir. Tal vez lo piensa para más adelante, cuando tenga una base de reservas más importante. Creo que es un tema que amerita ser desarrollado y profundizado mucho más.
–¿Cómo evalúa las propuestas para bajar la inflación en las distintas ofertas electorales?
–Más allá de los matices, lo que me genera optimismo es que me parece que el modelo se agotó. El tema del déficit fiscal atravesó a todos los gobiernos –militares, radicales, peronistas, al de Cambiemos– y fue un problema sistémico que fue más allá de los partidos políticos. Todos llegan, heredan un sistema que gasta más de lo que recauda, nadie está dispuesto a hacer ese ajuste y todos tienen un comodín que se llama Banco Central, que funciona como una agencia del Poder Ejecutivo. Todos los países del mundo, desde Bolivia y Paraguay hasta Estados Unidos, tienen un Banco Central que funciona con alguna autonomía que le impide al ministro de Economía de turno financiarse sus excesos de gastos.
–¿Cree que entonces tiene que haber algún tipo de ajuste?
–Después vemos qué es lo que hay que hacer, pero por lo menos que el Banco Central no pueda emitir y que sea independiente.
–¿Cómo ve el año siguiente en materia fiscal?
–Seguramente desde lo fiscal será mucho mejor, por el hecho de que habrá mayores ingresos porque habrá más recaudación al ser un año normal con lluvias, con la soja, y por los menores gastos que debería haber sin las importaciones de gas. Con lo cual creo que para el año siguiente habrá una mejora fiscal, que implica una menor necesidad de ajuste.
–¿Qué opina del ingreso de la Argentina al grupo de los Brics?
–No se puede negar que la Argentina ya está muy relacionada [con el grupo], principalmente con China, que es el primer socio comercial. Yo creo que, en ese aspecto, la Argentina, siendo uno de los principales exportadores de materia prima, no puede negar el vínculo institucional que debe tener con esos países, principalmente con China, con lo cual cualquier tipo de acuerdo que vaya en línea con la mejora de comercialización, creo que es positivo para la Argentina.
–Pero desde el punto de vista político de con quién decide relacionarse la Argentina, ¿impacta a la hora de atraer inversiones?
–El mundo está dividido en dos, por la guerra, por la ideología, por muchos factores; creo que la Argentina no puede escaparle a su condición de exportador de alimentos y que China es el principal importador. Con lo cual es una relación que hay que potenciarla y no negarla. Estados Unidos lo comprende.
“En los períodos de crisis y de salida de la banca extranjera siempre lo hemos capitalizado para hacer crecimiento inorgánico. Hace algunos años también lo hemos intentado hacer con alguna otra entidad, pero no hemos llegado a buen puerto, pero en este caso hemos podido capitalizar la oportunidad”, reflexionó Jorge Brito, presidente de la firma, en diálogo con un reducido grupo de periodistas.
Desde el piso 28 de la Torre Macro, ubicada en Catalinas, el banquero también analizó el resultado de las PASO, el ingreso de la Argentina al grupo de los Brics y la actualidad del sistema financiero argentino. “No imagino un país sin Banco Central”, sentenció, pero agregó que la entidad “funciona como una agencia del Poder Ejecutivo” y que “no se puede seguir emitiendo como herramienta para financiar el déficit”.
La adquisición de las operaciones locales de la entidad brasileña ratifica al Macro como el primer banco del país en términos de patrimonio y lo ubica también en el primer lugar en cantidad de sucursal es: suma unas 70 y llega aun total 565, según datos de la propia entidad. Con esto, además, la firma, que es fuerte en el interior del país, gana presencia en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, donde hay mayor competencia. Respecto del valor pagado Brito dijo: “Los bancos hoy tienen un valor que ronda entre el 15% y el 20% de los máximos históricos, con lo cual esta operación no es ajena a las valuaciones que tienen los bancos”.
–¿Por qué la compra del Itaú?
-El Itaú es un banco importante en la Argentina. Se trata de lo que fue el Banco del Buen Ayre hasta los 90. Tiene mucha presencia en Capital y GBA, que no es el fuerte del Macro. Nosotros tenemos un market share de 6% o 7% a nivel nacional [en términos de préstamos totales], pero con una presencia mucho más fuerte en el interior, donde tenemos el 12% o 13%, mientras que en CABA y GBA es de aproximadamente el 1%. Con lo cual para nosotros esto es muy importante, porque es duplicar la presencia que tenemos hoy en el área metropolitana, donde hay mucha más competencia y es mucho más difícil de crecer.
–¿La operación implica algún cambio de estrategia?
–Yo diría que reafirma la manera por la cual el banco ha crecido, reafirma eso y potencia nuestra presencia en Capital y GBA, pero el foco del banco va a seguir siendo el mismo, que es individuos y empresas pequeñas y medianas; también damos un servicio a corporate, que vamos a seguir dando, pero el foco nuestro siempre ha sido y lo seguirá siendo individuos y empresas del segmento medio y bajo.
–¿Esto de comprar en tiempos de crisis, implica también que se consigue un mejor precio?
–No es un misterio. Los bancos hoy tienen un valor que ronda entre el 15% y el 20% de los máximos históricos, con lo cual esta operación no es ajena a las valuaciones que tienen los bancos. No es que no hayamos comprado ni más barato ni más caro, son las valuaciones actuales de los bancos hoy en la Argentina.
–¿Para qué contexto de país imagina esta fusión?
–Siempre hemos apostado a este país más allá de los malos gobiernos que claramente hemos tenido. Pero la Argentina tiene ahora más que nunca una oportunidad histórica de crecimiento, que la dan los precios de las commodities agropecuarias, con el precio de la energía, ya que, próximamente, el país va a ser un gran exportador; y también se suman ahora los minerales, sobre todo cobre y litio
–El candidato más votado en las PASO fue Javier Milei, que propone una dolarización y el cierre del Banco Central. ¿Cómo imagina el futuro inmediato?
–En el banco siempre nos hemos preparado para los distintos modelos de país y cuando uno mira desde que el banco se fundó, en el año 78, hasta hoy, prácticamente hemos tenido procesos de crecimiento siempre y en todos los gobiernos. Tenemos un modelo banco preparado para un tipo de país, no para un tipo de gobierno. Ahora, después, las reglas de juego que puedan poner los distintos candidatos o los distintos gobiernos son condiciones a las cuales el banco se va a aggiornar. Yo personalmente no imagino un país sin un Banco Central. Podemos discutir si el Banco Central tiene que tener un rol más relevante o menos relevante, o si el Estado tiene que ser más o menos presente. Ese es un tema que le toca a los distintos candidatos debatir y a cada uno de nosotros como ciudadanos elegir cuál es el modelo que queremos.
–¿Cree que es viable una dolarización en este país?
–Bueno, todo es viable. El tema es tener bien en claro cuál es el modelo de dolarización, cuál es el precio de convergencia, explicarle a la gente a qué valor vas a dolarizar y cuánto vas a ganar. Si uno puede explicar eso, no hay ningún problema, todo es viable. No hay muchos países importantes con sus economías dolarizadas. Eso no quiere decir que la Argentina no pueda ser el primero, pero creo que el proceso de dolarización es algo que requiere de muchísima explicación. Y hoy no está, que hoy no la tienen.
–El ministro Massa dijo que ese sistema incluiría un plan Bonex previo. ¿Cree que se viene este tipo de programa?
–No, no, para nada. No creo que el próximo gobierno que venga tenga ese objetivo [un plan Bonex]. Con respecto a cuál es el plan de cómo se va a dolarizar, no tengo bien en claro cómo es que desea hacerlo y creo que debe explicar si es que lo piensa hacer el día uno o si es una expresión de deseo de hacia dónde quiere ir. Tal vez lo piensa para más adelante, cuando tenga una base de reservas más importante. Creo que es un tema que amerita ser desarrollado y profundizado mucho más.
–¿Cómo evalúa las propuestas para bajar la inflación en las distintas ofertas electorales?
–Más allá de los matices, lo que me genera optimismo es que me parece que el modelo se agotó. El tema del déficit fiscal atravesó a todos los gobiernos –militares, radicales, peronistas, al de Cambiemos– y fue un problema sistémico que fue más allá de los partidos políticos. Todos llegan, heredan un sistema que gasta más de lo que recauda, nadie está dispuesto a hacer ese ajuste y todos tienen un comodín que se llama Banco Central, que funciona como una agencia del Poder Ejecutivo. Todos los países del mundo, desde Bolivia y Paraguay hasta Estados Unidos, tienen un Banco Central que funciona con alguna autonomía que le impide al ministro de Economía de turno financiarse sus excesos de gastos.
–¿Cree que entonces tiene que haber algún tipo de ajuste?
–Después vemos qué es lo que hay que hacer, pero por lo menos que el Banco Central no pueda emitir y que sea independiente.
–¿Cómo ve el año siguiente en materia fiscal?
–Seguramente desde lo fiscal será mucho mejor, por el hecho de que habrá mayores ingresos porque habrá más recaudación al ser un año normal con lluvias, con la soja, y por los menores gastos que debería haber sin las importaciones de gas. Con lo cual creo que para el año siguiente habrá una mejora fiscal, que implica una menor necesidad de ajuste.
–¿Qué opina del ingreso de la Argentina al grupo de los Brics?
–No se puede negar que la Argentina ya está muy relacionada [con el grupo], principalmente con China, que es el primer socio comercial. Yo creo que, en ese aspecto, la Argentina, siendo uno de los principales exportadores de materia prima, no puede negar el vínculo institucional que debe tener con esos países, principalmente con China, con lo cual cualquier tipo de acuerdo que vaya en línea con la mejora de comercialización, creo que es positivo para la Argentina.
–Pero desde el punto de vista político de con quién decide relacionarse la Argentina, ¿impacta a la hora de atraer inversiones?
–El mundo está dividido en dos, por la guerra, por la ideología, por muchos factores; creo que la Argentina no puede escaparle a su condición de exportador de alimentos y que China es el principal importador. Con lo cual es una relación que hay que potenciarla y no negarla. Estados Unidos lo comprende.
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