domingo, 27 de agosto de 2023

DEUDA Y NO SON METAS CUMPLIBLES


El ajuste que pide el FMI es del 11% en el gasto público
El organismo publicó la letra chica de la quinta y sexta revisión del acuerdo; reclamó bajas de salarios públicos y subir tarifas a segmentos bajos y medios en el segundo semestre
Francisco JueguenEl venezolano Luis Cubeddu (foto), uno de los firmantes del staff report junto al chileno Rodrigo Valdés, ambos del Fondo
El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que el Gobierno debe bajar un 11% el gasto hasta fin de año subiendo tarifas a segmentos medios y bajos, y reduciendo el pago de salarios públicos. Además, publicó sus nuevas metas de acumulación de reservas, emisión y déficit fiscal. Advirtió por una economía “cada vez más frágil” en la Argentina.
Un programa que descarriló, una economía “cada vez más frágil” y la necesidad de ajustar el gasto en elecciones para poder cumplir las metas, algunas renovadas.
Esa es la descripción que el Fondo Monetario Internacional (FMI) dio a conocer con su staff report –la letra chica del acuerdo– de la quinta y sexta revisión del programa de facilidades extendidas (EFF, según las sigas en inglés) con la Argentina. Allí aparecen, además de un duro diagnóstico, las condiciones que se comprometió a cumplir el Gobierno pare recibir un desembolso de US$7500 millones, un monto que fue girado en esta semana.
En un proceso que el propio FMI describió que será de “una aceleración de los esfuerzos de consolidación fiscal”, el déficit primario propuesto en el programa es de $3,2 billones (era de $2,9 billones) a fin de año. Sigue siendo de 1,9% del PBI, indicó el Fondo. Las metas de reservas netas pasan de US$10.277 millones a US$3577 millones (es acumulación de US$1300 millones –antes era US$8000 millones– sobre el nivel de diciembre de 2021, que era de US$2277 millones). La emisión será de $1,29 billones (era de $0,88 billones). Se permite intervención en dólar futuro por US$8000 millones.
El más crudo de los pedidos del FMI al Gobierno es el de un ajuste del gasto de 11% entre agosto y diciembre de este año, o sea, en medio un proceso electoral, cuya dinámica –alertó el organismo– complicó al Gobierno y “agregó incertidumbre”. Para llevar adelante el recorte, dijo que es preciso aumentar tarifas de los segmentos medios y bajos tras la devaluación para actualizar los costos de generación, y contener los aumentos de jubilaciones y los salarios de los empleados públicos.
Por otra parte, el Fondo autorizó la intervención sobre el dólar financiero, pero pidió que sea “muy limitada”, y reclamó no atrasar el tipo de cambio oficial. Dijo que se precisa una tasa de interés real positiva para reconstruir la alicaída demanda de pesos y para contener la inflación. El FMI además proyectó que la llamada “bola de Leliq” representará a fin de año un histórico 15% del PBI.
“Desde la finalización del cuarto examen, la situación económica de la Argentina se ha vuelto cada vez más frágil, con episodios de mayor volatilidad del mercado, y más recientemente, con incertidumbres políticas”, comenzó el análisis.
“Si bien la sequía histórica resultó en pérdidas superiores a las esperadas en la producción agrícola, las exportaciones y los ingresos fiscales, la actividad no agrícola ha mostrado resiliencia, lo que refleja una demanda interna sólida, en parte gracias al resultado de desvíos en las políticas. La inflación y las presiones externas se han intensificado, con reservas cayendo a niveles peligrosamente bajos debido a la sequía y a una política de ajuste insuficiente. Los desvíos de políticas se reflejan en parte en limitaciones políticas y electorales”, agregaron, y citaron los resultados de las PASO.
“El programa se ha descarrilado, reflejando la sequía histórica junto con desvíos y retrasos en las políticas. Los criterios de desempeño de fines de junio para la acumulación neta de reservas internacionales, el equilibrio fiscal primario y la financiación del déficit fiscal se incumplieron por amplios márgenes”, cuestionaron.
“En términos más generales, los objetivos claves del programa (bajar la inflación y reconstruir reservas) siguen siendo difíciles de alcanzar, ya que los desequilibrios han aumentado en el contexto de shocks externos y una débil implementación de políticas”, dijeron.
En Fondo criticó un “rápido” crecimiento real de la masa salarial en el primer semestre. Fue de 7% interanual. “Será fundamental garantipunto zar que los aumentos salariales en los próximos meses sean limitados y consistentes con un aumento real anual general de como máximo un 3%”, indicó el FMI. Luego aclaró que “dados los desfases en el primer semestre de 2023, lograr este objetivo anual implicará importantes ajustes, con una disminución real en la masa salarial de alrededor del 5% interanual durante agosto y diciembre”. Traducido: un ajuste de salarios públicos en medio de elecciones.
Sobre los jubilados, el Fondo aseguró que se seguirá con la misma fórmula de indexación de los haberes, que ya les hizo perder poder de compra. Avalará la estrategia de bonos a los de haberes más bajos, como ya sucede, e informó que solo 130.000 de los 800.000 elegibles para la última moratoria pidieron el beneficio (60.000 comenzaron a cobrar en junio y julio). Si el Gobierno se mantiene dentro de los objetivos del déficit estimado, se permitirán aumentos a la AUH, asignaciones familiares y a la Tarjeta Alimentar para paliar los efectos de la devaluación, se indicó.
Sobre las tarifas, se prevén aumentos en las facturas de la luz a partir de agosto –se verán en las facturas de septiembre– a los usuarios de segmentos bajos y medios para lograr el objetivo de bajar medio del PBI por subsidios.
El Fondo indicó además que las devaluaciones del peso (agosto) y la fiscal ( julio), con subas de impuesto PAIS a las importaciones, “deberían ayudar a compensar la pérdida de ingresos por exportaciones relacionadas con la sequía este año”. Sin embargo, recalcó que se requerirá “un mayor control del gasto durante todo el período electoral”. Sobre las intervenciones en el mercado secundario con bonos, el FMI pidió que sean muy limitadas, temporarias en naturaleza, transparentes y “conducidas de una manera consistente con la acumulación de reservas”. Según indica el propio documento del organismo multilateral, el Banco Central (BCRA) vendió en ocho meses US$1700 millones.
El Fondo les dedicó además un párrafo a las importaciones. “Dados el gran sobre endeudamiento de importaciones y los precarios niveles de reservas, ahora serán necesarios grandes esfuerzos para racionalizar las importaciones y asegurar una reducción gradual y ordenada del financiamiento de las importaciones a niveles normales”, se afirmó. Señaló además que la devaluación y el impuesto PAIS ayudarán a la “compresión” de las compras en el exterior. Los técnicos del organismo estimaron en US$10.000 millones el “sobre endeudamiento” de importaciones[ de las empresas ].“Esto implica que durante el próximo año los pagos en efectivo de las importaciones deberán exceder las autorizaciones de importación para que el financiamiento de las importaciones vuelva a niveles más normales/históricos. Las proyecciones de referencia suponen una reducción del 30% en el volumen de las importaciones acumuladas durante el resto de 2023 (en relación con julio)”, indicaron.
El organismo alertó que la caída de la economía será de 2,5% este año y que espera una inflación de 120%, aunque dejó una advertencia. “Esto dependerá mucho de la evolución del traspaso del tipo de cambio (passthrough) a los precios y de la implementación de políticas”, indicaron haciendo mención directa a la última devaluación. El Fondo afirma que con “el nuevo paquete de medidas”, se espera que el BCRA pueda acumular US$8000 millones entre agosto y diciembre. Esto implica, marcaron, que así ni siquiera se llegaría al objetivo que tenía la cuarta revisión para finales de 2023.
Anteanoche, en un comunicado extendido, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ya había adelantado algunas ideas que también habían estado presente en el staff level agreement (SLA) semanas atrás. En su chair statement, la economista búlgara ya había pedido, en una especie de anticipo del staff report, contener el gasto en salarios públicos y en jubilaciones, y subrayó que se precisará un nuevo ajuste de tarifas de servicios públicos.
El Fondo aseguró que los riesgos del programa siguen siendo elevados en una situación económica y social “frágil”, a lo que se suma la “incertidumbre” por las elecciones. Luego cerró: “De hecho, resolver los profundos desequilibrios estructurales de la Argentina probablemente llevará muchos años y requerirá una atención significativa por parte del a futura administración”.

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Para los analistas, las nuevas metas no son cumplibles
Señalan que se está lejos del déficit fiscal pautado con el Fondo y que también son exiguas las reservas
Carlos Manzoni
Lorenzo Sigaut Gravina 
CONSULTORA EQUILIBRA Y LEDESMA
Los analistas opinan que las metas que figuran en el staff report del Fondo –la “letra chica” del acuerdo con el país– de la quinta y sexta revisión del programa de facilidades extendidas (EFF, según las siglas en inglés) con la Argentina, que dio a conocer el Fondo Monetario Internacional (FMI) ayer, son muy difíciles de cumplir para el Gobierno, cuando no imposibles, y que, además, el diagnóstico que elaboró el organismo sobre la economía local fue incluso suave.
En este sentido, el economista Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, comentó: “La meta de déficit fiscal no se va a llegar a cumplir porque se fija un 1,9% y yo creo que va a estar en 2,5% del PBI, dado el contexto de recesión, año electoral y las pérdidas de la cosecha por sequía”.
“Respecto de las metas de reservas netas, si el Gobierno intenta sostener en $350 el tipo de cambio hasta octubre, vamos a volver a tener el mismo atraso que había antes de las primarias, por lo que pienso que es casi imposible de lograr. La que quizá se pueda llegar a cumplir, aunque no es seguro, es la de no financiamiento del BCRA al Tesoro”, agregó.
En tanto, el economista Gabriel Caamaño, de Consultora Ledesma, opinó que la meta fiscal parece seguir estando lejos, al igual que la de reservas y la de no financiamiento del BCRA al Tesoro. “En resumen: ninguna de las tres parece cumplible, pero Massa aceptó porque va a ser un problema del próximo gobierno. La séptima revisión, que son las metas del tercer trimestre, gatillan el desembolso de fines de noviembre, que son para pagar los vencimientos de diciembre”. agregó el especialista.
En cuanto al diagnóstico del organismo, en el que, entre otras cosas alertó que la caída de la economía será de 2,5% este año y que espera una inflación de 120%, Caamaño señaló que incluso se trata de un informe benévolo. “El FMI dice que el plan económico de Massa descarriló y, en mi opinión, eso es todavía suave, si se quiere”, remarcó el economista.
Por su parte, Sebastián Menescaldi, economista de la consultora Ecogo, opinó que, más allá de las metas en sí, lo que le parece es que el Fondo se corrió del escenario argentino. “Es decir, no está pidiendo que la Argentina haga las correcciones que tiene que hacer para encauzar la economía. Y eventualmente, las metas que pone de acá a fin de año, con el próximo vencimiento en noviembre, son poco plausibles”, indicó.
Respecto de las reservas, Menescaldi dijo que con que no se deterioren ya sería un éxito. En lo que respecta a la meta fiscal, afirmó que los números “no dan”, por lo que es poco probable que se cumpla. Y la de no financiamiento al Tesoro quizá se pueda cumplir, pero también la ve complicada porque siempre hay vericuetos para financiar de otro modo. “En conclusión, al FMI ya no lo tenemos más en la escena argentina; aparecerá cuando tengamos un nuevo gobierno”, enfatizó el economista.
Fernando Marull, de FMYA, hizo un punteo de cada una de los objetivos a los que se comprometió la Argentina y que se detallaron en el informe que oficializó el FMI. “La meta fiscal es difícil que se cumpla; la monetaria es cumplible, pero la de reservas es imposible. Hay que tener en cuenta que hoy hay -4000 millones de dólares y se tiene que llegar a diciembre con +4000 millones”, comentó el especialista.
Marull coincidió con Caamaño en que en lo que respecta al diagnóstico que hizo el Fondo de la situación económica argentina, fue muy benévolo. El escenario de FMYA que compartió el economista es el siguiente para este año: “Una caída del PBI de 3,8%; una inflación de 204%, y un déficit fiscal de 3%. Proyectando ya para 2024, ve una caída del PBI de 3,4%; una inflación de 102%, y un déficit fiscal de 0,1%.

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