La Argentina se suma a los Brics, pero Bullrich y Milei rechazaron la alianza
La oposición criticó la presencia de Rusia y la llegada a ese foro junto con Irán
La Argentina se sumará al grupo de países Brics, que integran Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica. Además, se incorporarán Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Irán. El presidente Alberto Fernández lo calificó como“un nuevo escenario y una oportunidad”. Pero los principales candidatos presidenciales de la oposición, Javier Milei y Patricia Bullrich, lo rechazaron. “El Presidente acaba de comprometer a la Argentina a la entrada a los Brics, mientras se desarrolla la invasión a Ucrania y, con más razón, junto con el ingreso de Irán”, dijo Bullrich. Milei ratificó que no hará alianzas “con comunistas”.
La Argentina se sumará al grupo de economías emergentes Brics, que integran Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica. Además, se incorporarán Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Irán. En un mensaje por video para destacar el anuncio, el presidente Alberto Fernández calificó la integración como “un nuevo escenario y una oportunidad” para el país.
Sin embargo, la decisión generó una fuerte controversia política y se transformó ayer en el eje central de la discusión de la campaña electoral.
Los principales candidatos presidenciales de la oposición, Javier Milei y Patricia Bullrich, rechazaron la integración con el grupo de los Brics.
“El Presidente acaba de comprometer a la Argentina a la entrada a los Brics, mientras se desarrolla la invasión de Ucrania y, con más razón, junto al ingreso de Irán, país con el que la Argentina tiene una herida abierta profunda por los ataques terroristas antisemitas en nuestro territorio y antiargentinos”, reclamó Patricia Bullrich ante empresarios reunidos en el Council of Americas.
“Creemos en un orden internacional basado en reglas para preservar la paz y el respeto del derecho internacional. La Argentina bajo nuestro gobierno no va a estar en Brics”, agregó.
"Nuestro alineamiento de geopolítica es Estados Unidos e Israel; nosotros no nos vamos a alinear con comunistas", apuntó Milei, en el mismo escenario.
"Eso no quiere decir que el sector privado pueda comercializar con quien se le dé la gana", agregó el candidato.
En el mensaje, difundido por la mañana por el canal de YouTube de la Casa Rosada, Fernández definió la incorporación a los Brics como "un nuevo paso en la consolidación" de una nación "fraterna y abierta al mundo que siempre soñamos"
Los líderes de los Brics anunciaron la admisión de seis nuevos miembros a partir del año próximo, entre ellos la Argentina.
Así lo comunicó en una rueda de prensa el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, quien estuvo junto a representantes de los Brics durante una cumbre en la ciudad de Johannesburgo.
La dimensión del grupo
Los Brics representan el 24% del PBI global, el 16% de las exportaciones y el 15% de las importaciones mundiales de bienes y servicios. El grupo nació con una realidad política internacional diferente de la actual, cuando en torno a Rusia y China todavía existían promesas de democratización.
La Argentina se sumará, ahora, con Rusia embarcada en la invasión contra Ucrania y repudiada por la mayor parte de los países occidentales, China en una abierta guerra comercial con Estados Unidos, y de la mano de Irán, el régimen acusado por la Justicia argentina de encubrir a los responsables de la voladura de la AMIA.
En términos de comercio exterior argentino, los cinco países que lo integran son el 30% del destino de las exportaciones nacionales.
El expresidente Mauricio Macri también rechazó ayer el ingreso de la Argentina al grupo de los Brics, que había anunciado Alberto Fernández más temprano. El referente de Pro dijo que el jefe del Estado “compromete” a la Argentina y que está en uno de “sus momentos de mayor debilidad” en lo que va de su gestión.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dio la bienvenida a los nuevos miembros en la plataforma Twitter y dedicó "un mensaje especial" a Alberto Fernández, al que calificó de "gran amigo de Brasil y del mundo en desarrollo".
Lula había respaldado ante sus pares de los Brics la incorporación de la Argentina al bloque. "Brasil no puede hacer política de desarrollo industrial sin olvidar que la Argentina es un país que tiene que crecer junto con nosotros, que tenga poder de compra", aseguró el martes durante su programa semanal Conversación con el Presidente, que se transmite por los medios públicos brasileños.
La Argentina comenzó el año pasado las gestiones para sumarse al bloque de países emergentes. Fernández, puntualmente, mencionó en su mensaje que el 24 de agosto de 2022 le envió una nota formal al presidente Xi Jinping cuando China estaba a cargo de la de la presidencia pro tempore de los Brics.
A partir de se momento, se concretaron diferentes reuniones con los jefes de Estado, cancilleres y embajadores de los países miembros.
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Las gestiones de Lula y la incomodidad por Irán: el otro lado de las negociaciones
Fuentes oficiales subrayaron la influencia del presidente de Brasil en la decisión; rechazo de la oposición, y disgusto de EE.UU. y la Unión Europea
Jaime Rosemberg
Cuando faltan poco más de cien días para dejar el sillón de Rivadavia y su despacho en la Casa Rosada, el presidente Alberto Fernández consiguió ayer la sorpresiva invitación para integrarse a los Brics, el gigante político y económico que rivaliza con Estados Unidos y la Unión Europea, y que tiene como socio activo a la Rusia de Vladimir Putin, cuestionada por su invasión a Ucrania. También, a otro invitado reciente: la República Islámica de Irán, sindicada por la Justicia argentina como instigadora de los dos atentados terroristas que sufrió el país, en marzo de 1992 y en julio de 1994.
Más allá de las explicaciones oficiales, la decisión de los cinco integrantes originales del grupo (Rusia, China, Brasil, India y Sudáfrica) sorprendió al Gobierno, que atento a las señales previas no envió representantes a la cumbre de Johannesburgo. Pocos días atrás, tanto en la Casa Rosada como en la Cancillería, que encabeza Santiago Cafiero, reconocían que “no tenía sentido” viajar, ya que no había consenso entre los países miembros para siquiera tratar la incorporación de los que solicitaban entrar, entre ellos, la Argentina.
La intervención del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, interesado en sostener su liderazgo regional, fue clave para destrabar las negociaciones, según coinciden en distintas terminales de la gestión oficialista en materia de relaciones internacionales.
“Lula, desde allá, con China e India, pusieron el tema en agenda y presionaron para que se definiera ahora”, cuentan por lo bajo cerca de Cafiero, quien trabajó para que la incorporación se diera ahora y no con el cambio de gobierno, en diciembre. Cerca del Presidente cuentan que Lula llamó a Fernández para confirmarle que habría buenas noticias, y que se había logrado modificar, in situ, el mecanismo para el ingreso de nuevos aspirantes al conglomerado de países que fundaron el Brics, hace quince años. Luego de una madrugada “sin dormir”, según contaron en el entorno presidencial, se llegó al anuncio oficial.
Nadie en el Gobierno pareció tomar en cuenta que el cambio de gobierno que llegará en menos de cuatro meses podría traer consigo un giro de 180 grados en relación con lo anunciado. Referentes en política exterior de Juntos por el Cambio, como Patricia Bullrich; y de La Libertad Avanza, de Javier Milei, se expresaron de modo contundente en contra del ingreso del país a un club con socios sospechados e incómodos, como Rusia e Irán, en coincidencia con la mirada de Washington y Bruselas. Milei, de hecho, fue mucho más allá, al decir que no haría “pactos con comunistas” en relación con el gobierno chino, también interesado en subir su influencia en el territorio sudamericano.
Reacciones
Enfrascado en una feroz pelea comercial con China y mientras apoya a Ucrania en defensa de su territorio, Estados Unidos no toma con agrado esta definición, en momentos en los que el ministro de Economía, Sergio Massa, acaba de conseguir una especie de respirador artificial (con ayuda de la Casa Blanca) para la economía argentina, que significan los US$7500 millones de dólares de nueva deuda tomada con el FMI. Tampoco la UE, cuyos representantes estaban inquietos en las últimas semanas, ante la posibilidad del ingreso de la Argentina a los Brics.
En uno de esos países se mostraban contrariados por la incorporación de la Argentina, junto a Irán y otros países con “escasas credenciales democráticas” y de respeto a los derechos humanos. “Queremos comerciar con todo el mundo por el bien del país”, retrucaban en el oficialismo.
En el Gobierno, y como lo expresara el propio Presidente en los ocho minutos que insumió su discurso matinal, hablaban de razones “pragmáticas” para justificar la movida, como el 24% del PBI mundial que manejan el bloque en su conjunto. “Se abre un nuevo escenario. Vamos a ser protagonistas de un destino común en un bloque que representa más de un 40 por ciento de la población mundial, al tiempo que seguimos fortaleciendo relaciones con otros países del mundo”, dijo el Presidente.
“Intereses nacionales”, subrayó el Presidente, aunque el ingreso de los nuevos socios (Egipto, Etiopía, Arabia Saudita, Emiratos Arábes y, sobre todo, Irán) suena como un nuevo desafío del bloque a Estados Unidos y la Unión Europea. “Hubo una profundización de la brecha entre norte y sur”, dijo el Presidente, con palabras que agradaron los oídos del kirchnerismo. “Ayuda a salir de la extorsión del FMI”, dijo el dirigente del Espacio Puebla, José Cruz Campagnoli.
Cuando faltan poco más de cien días para dejar el sillón de Rivadavia y su despacho en la Casa Rosada, el presidente Alberto Fernández consiguió ayer la sorpresiva invitación para integrarse a los Brics, el gigante político y económico que rivaliza con Estados Unidos y la Unión Europea, y que tiene como socio activo a la Rusia de Vladimir Putin, cuestionada por su invasión a Ucrania. También, a otro invitado reciente: la República Islámica de Irán, sindicada por la Justicia argentina como instigadora de los dos atentados terroristas que sufrió el país, en marzo de 1992 y en julio de 1994.
Más allá de las explicaciones oficiales, la decisión de los cinco integrantes originales del grupo (Rusia, China, Brasil, India y Sudáfrica) sorprendió al Gobierno, que atento a las señales previas no envió representantes a la cumbre de Johannesburgo. Pocos días atrás, tanto en la Casa Rosada como en la Cancillería, que encabeza Santiago Cafiero, reconocían que “no tenía sentido” viajar, ya que no había consenso entre los países miembros para siquiera tratar la incorporación de los que solicitaban entrar, entre ellos, la Argentina.
La intervención del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, interesado en sostener su liderazgo regional, fue clave para destrabar las negociaciones, según coinciden en distintas terminales de la gestión oficialista en materia de relaciones internacionales.
“Lula, desde allá, con China e India, pusieron el tema en agenda y presionaron para que se definiera ahora”, cuentan por lo bajo cerca de Cafiero, quien trabajó para que la incorporación se diera ahora y no con el cambio de gobierno, en diciembre. Cerca del Presidente cuentan que Lula llamó a Fernández para confirmarle que habría buenas noticias, y que se había logrado modificar, in situ, el mecanismo para el ingreso de nuevos aspirantes al conglomerado de países que fundaron el Brics, hace quince años. Luego de una madrugada “sin dormir”, según contaron en el entorno presidencial, se llegó al anuncio oficial.
Nadie en el Gobierno pareció tomar en cuenta que el cambio de gobierno que llegará en menos de cuatro meses podría traer consigo un giro de 180 grados en relación con lo anunciado. Referentes en política exterior de Juntos por el Cambio, como Patricia Bullrich; y de La Libertad Avanza, de Javier Milei, se expresaron de modo contundente en contra del ingreso del país a un club con socios sospechados e incómodos, como Rusia e Irán, en coincidencia con la mirada de Washington y Bruselas. Milei, de hecho, fue mucho más allá, al decir que no haría “pactos con comunistas” en relación con el gobierno chino, también interesado en subir su influencia en el territorio sudamericano.
Reacciones
Enfrascado en una feroz pelea comercial con China y mientras apoya a Ucrania en defensa de su territorio, Estados Unidos no toma con agrado esta definición, en momentos en los que el ministro de Economía, Sergio Massa, acaba de conseguir una especie de respirador artificial (con ayuda de la Casa Blanca) para la economía argentina, que significan los US$7500 millones de dólares de nueva deuda tomada con el FMI. Tampoco la UE, cuyos representantes estaban inquietos en las últimas semanas, ante la posibilidad del ingreso de la Argentina a los Brics.
En uno de esos países se mostraban contrariados por la incorporación de la Argentina, junto a Irán y otros países con “escasas credenciales democráticas” y de respeto a los derechos humanos. “Queremos comerciar con todo el mundo por el bien del país”, retrucaban en el oficialismo.
En el Gobierno, y como lo expresara el propio Presidente en los ocho minutos que insumió su discurso matinal, hablaban de razones “pragmáticas” para justificar la movida, como el 24% del PBI mundial que manejan el bloque en su conjunto. “Se abre un nuevo escenario. Vamos a ser protagonistas de un destino común en un bloque que representa más de un 40 por ciento de la población mundial, al tiempo que seguimos fortaleciendo relaciones con otros países del mundo”, dijo el Presidente.
“Intereses nacionales”, subrayó el Presidente, aunque el ingreso de los nuevos socios (Egipto, Etiopía, Arabia Saudita, Emiratos Arábes y, sobre todo, Irán) suena como un nuevo desafío del bloque a Estados Unidos y la Unión Europea. “Hubo una profundización de la brecha entre norte y sur”, dijo el Presidente, con palabras que agradaron los oídos del kirchnerismo. “Ayuda a salir de la extorsión del FMI”, dijo el dirigente del Espacio Puebla, José Cruz Campagnoli.
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